¿Qué es la ECMO?
La ECMO (oxigenación extracorpórea de membrana) es un soporte vital artificial que mantiene la oxigenación y la circulación cuando los pulmones o el corazón no funcionan adecuadamente. Funciona tomando sangre fuera del cuerpo, pasándola por una máquina que añade oxígeno y elimina dióxido de carbono, y devolviéndola a la anatomía del paciente. Este documento describe en términos claros cómo funciona la ECMO, sus indicaciones, tipos, procedimientos, beneficios, riesgos y perspectivas a largo plazo.
Qué es la ECMO y cómo funciona
Definición y principios
La ECMO es un tipo de soporte vital externo que permite que las funciones respiratorias y/o circulatorias se realicen fuera de la propia maquinaria del cuerpo. la sangre se extrae, se oxigena y se descarboniza en una unidad de ECMO, para luego ser reintroducida en el sistema circulatorio del paciente. Este enfoque permite que los pulmones y, si corresponde, el corazón descansen y tengan la oportunidad de recuperarse ante lesiones o enfermedades graves.
Tipos de ECMO
- ECMO VA (venoarterial): este tipo sostiene tanto la función cardíaca como la pulmonar. La sangre circula en un circuito que la desvía de la circulación natural para oxigenarla y luego la devuelve al sistema arterial, evitando la función de los pulmones y del corazón en cierta medida.
- ECMO VV (venovenosa): este tipo se enfoca principalmente en apoyar la función pulmonar. El corazón puede trabajar con más efectividad, ya que recibe sangre oxigenada adicional sin intervención directa sobre la circulación arterial.
Qué condiciones trata la ECMO
- Síndrome de distrés respiratorio agudo (ARDS): daño pulmonar que dificulta la oxigenación y la eliminación de dióxido de carbono, a veces provocado por infecciones respiratorias, quemaduras, ahogamiento u otros desencadenantes.
- Embolia pulmonar: coágulos sanguíneos que viajan a los pulmones y pueden obstruir el flujo sanguíneo, poniendo en riesgo la vida.
- Lesiones cardíacas: daño al músculo cardíaco por traumatismo, infarto, caídas u otros eventos. La ECMO puede ser necesaria cuando el corazón no puede mantener la perfusión adecuada.
- Hacia neonatos y recién nacidos: bebés con problemas de corazón o pulmones que pueden requerir ECMO, especialmente si son prematuros o presentan complicaciones críticas.
- Transplantes y cirugías: uso temporal para pacientes en espera de trasplante de corazón o pulmón, durante la cirugía o en la recuperación posquirúrgica. También puede utilizarse para mantener con vida a un órgano donante.
Frecuencia y alcance de uso
La ECMO se ha utilizado en unidades de cuidados intensivos durante décadas y continúa siendo una opción de apoyo vital para pacientes críticos. En el año 2024 se documentaron más de 20,000 casos a nivel mundial, y aproximadamente 600 hospitales en el mundo ofrecen este servicio. Su uso ha crecido al asociarse a procedimientos de reanimación avanzada y a pacientes con infecciones graves, como ciertas complicaciones derivadas de la COVID-19.
Detalles del tratamiento
Qué ocurre durante la intervención
Durante la ECMO, la sangre sale del cuerpo a través de un tubo que pasa por una vena grande (en el pecho, la pierna o el cuello). Una bomba impulsa la sangre hacia una unidad que añade oxígeno y elimina CO2. Luego, la sangre oxigenada regresa al cuerpo a través de otro conducto. El proceso de colocar estos tubos se conoce como cannulación.
El paciente puede estar sedado para no sentir las incursiones de los tubos, o puede permanecer despierto dependiendo de la situación clínica y las decisiones del equipo médico. Un especialista en ECMO monitoriza de forma rutinaria la función cardíaca y pulmonar para asegurar que el paciente se mantiene estable y para detectar posibles complicaciones.
Cuánto dura el tratamiento
El tiempo que una persona permanece en ECMO depende de la razón que motivó su uso. En general, la ECMO puede emplearse desde horas hasta días o semanas. Su objetivo es proporcionar un periodo de reposo y recuperación para los pulmones (y, si procede, para el corazón), mientras se tratan las condiciones subyacentes que provocaron el fallo.
Cuando se observan signos de recuperación, los equipos médicos inician un proceso progresivo de reducción de la dependencia de ECMO, conocido como tapering o retirada gradual. En la mayoría de los casos, este proceso tarda entre dos y cinco días. Posteriormente se retiran las cánulas y se sutura la piel en las zonas donde se insertaron.
Beneficios y riesgos potenciales
- Beneficios:
- Alivio de la carga sobre el corazón y los pulmones, permitiendo su recuperación o reparación de la patología subyacente.
- Posibilidad de mantener la vida durante intervenciones quirúrgicas complejas o durante otros procedimientos médicos críticos.
- Soporte vital temporal para pacientes que esperan un trasplante de corazón o de pulmón.
- Uso en neonatos con problemas óptimos de desarrollo cardíaco o pulmonar.
- Riesgos:
- Problemas de coagulación: el uso de heparina u otros anticoagulantes es habitual para evitar coágulos, pero incrementa el riesgo de sangrado y de coágulos que podrían obstaculizar el circuito.
- Infección: cualquier rotura cutánea o vía venosa central puede aumentar la vulnerabilidad a infecciones y su diseminación sanguínea.
- Sangrado: la necesidad de anticoagulación y la invasión de grandes vasos aumenta el riesgo de sangrado significativo.
- Bajos o desiguales niveles de oxígeno en sangre: mantener una oxigenación constante puede ser un desafío durante ECMO, con variaciones en la oxigenación tisular.
- Fallo del circuito de ECMO: un fallo mecánico en alguno de los componentes puede interrumpir la circulación y la oxigenación.
- Accidente cerebrovascular: puede ocurrir por sangrado intracraneal durante el soporte o por coágulos que viajen al cerebro.
Efectos a largo plazo
Entre los posibles efectos a largo plazo tras una ECMO se consideran: insuficiencia renal por mala perfusión durante el soporte, lo que puede requerir diálisis temporal o, en algunos casos, a largo plazo; problemas de permeabilidad en extremidades, como daño en el tejido de la pierna donde se conectó el circuito, y en raros escenarios, necesidad de intervenciones quirúrgícas para corregir o usar parte de la extremidad afectada. Estos desenlaces dependen de la fisiopatología subyacente y de la duración del soporte.
Recuperación y perspectivas
Apoyos para la familia y el entorno
La experiencia de un ser querido en ECMO puede ser difícil para la familia. Se recomienda, siempre que sea posible y con la aprobación del equipo médico, ofrecer apoyos simples que mejoren el bienestar emocional y la experiencia del paciente, tales como:
- Conversar o leer en voz alta para acompañar al paciente.
- Cantar o escuchar música suave como distracción y consuelo.
- Traer fotografías familiares para que el paciente las vea y se conecte con su entorno.
- Aplicar humedad o loción para mantener la piel en buen estado durante estancias prolongadas.
Tasa de supervivencia y pronóstico
La probabilidad de supervivencia varía conforme a la patología subyacente que motivó el uso de ECMO. En neonatos, la mortalidad entre aquellos que requieren ECMO puede variar entre 40% y 80% dependiendo de la causa. En pacientes con fallo cardíaco o pulmonar, los datos muestran que alrededor de 3 de cada 10 adultos viven cinco años después de haber recibido ECMO, y entre quienes logran superar los primeros 30 días, aproximadamente 8 de cada 10 tienen la probabilidad de vivir otros cinco años. Es importante entender que estos números son promedios y dependen de múltiples factores clínicos y de la respuesta al tratamiento.
¿ECMO es una última opción?
La ECMO se emplea cuando existen fallas cardíacas o pulmonares severas que no han respondido a otros tratamientos. Se utiliza con la expectativa de que la condición pueda mejorar con el soporte disponible. Sin embargo, no garantiza la curación y algunos pacientes pueden fallecer pese a la intervención si la patología subyacente no responde a las medidas terapéuticas.
Preguntas frecuentes sobre la ECMO
- ¿En qué situaciones no debe utilizarse la ECMO?
- Problemas cardíacos, pulmonares o circulatorios que no sean reparables o para los que un trasplante no sería una opción viable.
- Daño a otros órganos críticos, como el hígado o el cerebro, que comprometa la posibilidad de recuperación.
- Cáncer que se haya propagado desde su origen.
- Sangrado interno descontrolado (especialmente en la cabeza) o lesiones que podrían provocar sangrado incontrolado.
- Problemas anatómicos o tamaño del cuerpo que impidan un acceso seguro a los vasos sanguíneos para la cannulación.
Vídeo sobre ¿Qué es la ECMO?
Bibliografía
Autor
Íñigo Aranda
Íñigo Aranda es un apasionado de la divulgación en salud y bienestar.
Con experiencia investigando hábitos saludables y tendencias médicas, dedica su tiempo a compartir información clara y práctica.