¿Qué es la diálisis?
La diálisis es un tratamiento que asume la función de filtración de los riñones cuando estos ya no pueden hacerlo de forma adecuada. Su objetivo es eliminar los desechos y el exceso de líquido de la sangre y mantener el equilibrio de sustancias en el organismo. Existen dos grandes enfoques: la diálisis extracorpórea, conocida como hemodiálisis, y la diálisis que utiliza la membrana del abdomen, denominada diálisis peritoneal. Cada modalidad tiene sus particularidades, beneficios y limitaciones, y la elección depende del estado de salud, el estilo de vida y las preferencias del paciente.
Qué implica la diálisis
Cuando los riñones dejan de filtrar correctamente la sangre, los desechos metabólicos como la urea, la creatinina y los ácidos pueden acumularse en el torrente sanguíneo. La diálisis sustituye temporalmente esa función, permitiendo que el cuerpo se deshaga de estas sustancias y del exceso de fluidos. Sin tratamiento, la insuficiencia renal avanzada puede ser fatal. La diálisis no es una cura; es una forma de sostener la vida cuando la función renal está reducida de manera severa.
Factores que pueden dañar los riñones
La disminución de la función renal suele estar asociada a diversas condiciones crónicas o agudas. Entre las causas más comunes se encuentran:
- Hipertensión arterial
- Diabetes
- Lupus u otras enfermedades autoinmunes
algunas personas desarrollan problemas renales por causas no determinadas o desconocidas. La insuficiencia renal puede evolucionar con el tiempo o presentarse de forma aguda tras una enfermedad o lesión grave. En la etapa final de la enfermedad renal, denominada insuficiencia renal terminal o etapa 5, la función de los riñones es inferior al 15% de lo normal y, en ese momento, puede hacerse necesario iniciar diálisis o valorar un trasplante renal para mantener la vida.
Detalles del tratamiento
Hemodiálisis
La hemodiálisis es la modalidad más habitual de diálisis. Se realiza con una máquina que actúa como un riñón artificial y que, a través de un circuito, extrae sangre del cuerpo, la limpia en un dializador y la devuelve ya depurada. Este proceso requiere acceso vascular para extraer y devolver la sangre de manera continua.
Características clave:
- Se puede realizar en un centro de diálisis o, en ciertos casos, en casa.
- La frecuencia típica en el centro es de tres sesiones por semana. En domicilios, la frecuencia puede variar entre tres y siete días a la semana y cada sesión suele durar entre tres y ocho horas.
- Antes de iniciar la hemodiálisis, un cirujano suele crear un acceso vascular en el brazo para permitir un flujo sanguíneo adecuado que soporte las sesiones. Este acceso puede implicar la conexión de una arteria y una vena para facilitar la entrada y salida de sangre hacia el sistema de diálisis.
Diálisis peritoneal
La diálisis peritoneal aprovecha la membrana peritoneal que recubre el interior de la cavidad abdominal para filtrar la sangre. Se introduce una solución de diálisis (dialisato) en la cavidad peritoneal y, tras un periodo de contacto, se drena de nuevo fuera del cuerpo, llevando consigo los desechos y el exceso de líquido. Este proceso de intercambio se realiza de forma consciente bajo supervisión médica.
Las dos modalidades principales son:
- Diálisis peritoneal ambulatoria continua (CAPD): se realiza mediante bolsas de solución que se van administrando por gravedad desde una bolsa colocada por encima del hombro. El intercambio suele durar unos 30 minutos y se realizan entre tres y cinco intercambios al día. Este enfoque permite mayor autonomía y flexibilidad en el ritmo diario.
- Diálisis peritoneal automatizada (APD): se realiza con una máquina que llena y drena la solución de diálisis de forma automática durante un período de sueño. Cada sesión implica tres a cinco intercambios y, en la mayoría de los casos, se lleva a cabo durante la noche.
Antes de empezar la diálisis peritoneal, el equipo médico coloca quirúrgicamente un catéter suave en la cavidad abdominal para permitir el acceso a la solución de diálisis. Posteriormente, se enseñan las técnicas adecuadas para añadir la solución y drenar el líquido al terminar cada intercambio.
Duración típica de las sesiones
La duración varía según el tipo de diálisis:
- Hemodiálisis en centro: aproximadamente 3 a 4 horas por sesión, con una frecuencia habitual de al menos 3 veces por semana.
- Hemodiálisis en casa: la duración puede oscilar entre 3 y 8 horas por sesión, con una frecuencia que puede ir de 3 a 7 días por semana, dependiendo del plan individual.
- CAPD: cada intercambio dura alrededor de 40 minutos, y se realizan entre 3 y 5 intercambios diarios.
- APD: cada sesión puede durar varias horas, con 8 a 12 horas totales de diálisis por día, y es habitual que se realice todas las noches.
Beneficios y riesgos
Beneficios de la diálisis
El beneficio principal es precisamente tratar la falla renal al eliminar los desechos y el exceso de líquido de la sangre. Sin diálisis o sin un trasplante, la falla renal terminal es potencialmente mortal. Cada modalidad aporta ventajas diferentes, y un profesional de la salud puede revisar ambas opciones para recomendar la más adecuada según las circunstancias y el estilo de vida del paciente.
Entre las consideraciones clave, se reconoce que la diálisis ayuda a sostener funciones vitales y a mejorar síntomas asociados a la acumulación de toxinas y fluidos, permitiendo a muchas personas mantener una vida activa y con mayor control sobre su rutina diaria, viajes y trabajo.
Riesgos y complicaciones
Ambos tipos de diálisis presentan riesgos, y es importante conocerlos para una vigilancia adecuada:
- Riesgo de infección asociado a cualquier tipo de diálisis, ya sea en la vía de acceso vascular o en el sitio del catéter peritoneal.
- En la hemodiálisis, pueden aparecer complicaciones como flujo sanguíneo deficiente, oclusión por tejido cicatricial o coágulos, y, de forma rara, la aguja puede desprenderse o una tubería desconectarse del equipo. Los sistemas de detección suelen intervenir para proteger al paciente contra pérdidas de sangre.
- En la diálisis peritoneal, hay un riesgo aumentado de peritonitis (inflamación del peritoneo). A lo largo del tiempo, puede debilitar los músculos abdominales y aumentar el riesgo de hernia.
Es fundamental conversar con el profesional de salud sobre la lista completa de riesgos y complicaciones asociados a cada modalidad, así como las medidas preventivas y de manejo ante posibles problemas.
¿Duele la diálisis?
Durante la hemodiálisis puede sentirse un ligero pinchazo al insertar la aguja, pero generalmente el proceso no se describe como doloroso. En la diálisis peritoneal, la inserción y el proceso no suelen ser dolorosos, aunque la presencia de la solución de diálisis en el abdomen puede producir sensación de distensión, frío o molestia temporal.
Pronóstico y perspectivas
La expectativa de vida en diálisis varía mucho entre personas y depende de diversos factores, como la edad, el estado general de salud y la causa subyacente de la falla renal. En algunos casos, las personas pueden vivir muchos años con diálisis; en otros, la trayectoria es más corta. Si se recibe un trasplante renal, es posible suspender la diálisis cuando el nuevo riñón comience a funcionar adecuadamente.
Actividad y calidad de vida
Muchas personas que reciben diálisis continúan llevando una vida activa, trabajan, forman una familia y viajan. En viajes, un profesional de la salud puede ayudar a coordinar la diálisis en el destino. En diálisis peritoneal, algunas personas llevan consigo bolsas de solución y una posible máquina portátil para mantener la terapia fuera del hogar si es necesario.
Con la diálisis peritoneal, puede haber limitaciones en ciertos ejercicios cuando el abdomen está lleno de dialisato, mientras que, en general, la actividad física se mantiene viable para la mayoría de las personas. En cualquier caso, es recomendable consultar con el profesional de salud sobre las actividades y deportes adecuados para cada situación.
Cuándo consultar al equipo de atención médica
Se debe buscar atención médica si se presentan alguno de los siguientes síntomas o signos:
- Problemas para orinar o cambios en la micción.
- Aturdimiento, mareos, desvanecimiento, sed intensa o signos de presión arterial baja.
- Náuseas o vómitos persistentes.
- Signos de infección, como fiebre, escalofríos, dolor de cabeza o secreción de sangre o cambios de color en el sitio del catéter.
- Dolor abdominal intenso o signos de dolor en la zona abdominal.
- Signos de hernia, como una protusión inusual en el abdomen o en la ingle.
La diálisis es un tratamiento complejo que debe ser manejado por un equipo de salud especializado. Su objetivo es mantener la función corporal, evitar la acumulación de toxinas y facilitar una vida lo más activa posible mientras se decide la estrategia más adecuada para cada persona.
Vídeo sobre ¿Qué es la diálisis?
Bibliografía
Autor
Íñigo Aranda
Íñigo Aranda es un apasionado de la divulgación en salud y bienestar.
Con experiencia investigando hábitos saludables y tendencias médicas, dedica su tiempo a compartir información clara y práctica.