¿Qué es la degeneración macular?
La degeneración macular es una enfermedad ocular que afecta la visión central, fundamental para leer, reconocer rostros y percibir detalles al mirar de frente. Suele aparecer con la edad y presenta dos formas principales: la degeneración macular seca y la degeneración macular húmeda. Aunque puede progresar, la detección temprana mediante exámenes oculares y pruebas específicas permite iniciar tratamientos que ralentizan la pérdida de visión y mejoran la calidad de vida.
Qué es la degeneración macular
La degeneración macular es una enfermedad de la retina que compromete la macula, la zona responsable de la visión central. La retina se encuentra en la parte posterior del ojo y convierte la luz en imágenes que el cerebro interpreta. Aunque la visión central puede verse afectada, la visión periférica suele permanecer intacta, de modo que no implica ceguera total en la mayoría de las personas.
Afecta a ambos ojos?
La degeneración macular puede desarrollarse en un ojo o en ambos. En muchos casos la afectación es unilateral en las primeras etapas y puede progresar de forma desigual entre los ojos, con diferente grado de deterioro en cada uno.
¿Qué tan común es?
En Estados Unidos, casi 20 millones de adultos padecen degeneración macular. A nivel global, se proyecta que para el año 2040 habrá alrededor de 288 millones de personas con la enfermedad. En el país, la AMD es una de las principales causas de pérdida de visión en personas de 60 años o más.
¿Quién puede desarrollarla?
Aunque la degeneración macular relacionada con la edad (AMD) se asocia principalmente al envejecimiento, pueden presentarse casos a edades más jóvenes. Los factores de riesgo incluyen:
- Historia familiar de degeneración macular.
- Sobrepeso.
- Tabaquismo.
- Hipertensión arterial.
- Dietas ricas en grasas saturadas.
- Ser de raza blanca.
Tipos
Degeneración macular seca (atrófica)
La forma seca representa aproximadamente el 90% de los casos. Se desarrolla cuando se acumulan pequeños depósitos amarillos, llamados drusas, bajo la macula. Con la progresión, estas acumulaciones provocan que la macula se vuelva más delgada y funcione con menor eficacia. La pérdida de visión en la forma seca suele avanzar de manera gradual, y, en muchos casos, la visión central no se pierde por completo. En algunos pacientes, la forma seca puede evolucionar hacia la forma húmeda.
Degeneración macular húmeda (exudativa)
La degeneración húmeda ocurre cuando se desarrollan vasos sanguíneos anómalos por debajo de la retina y la macula. Estos vasos pueden filtrarse o sangrar, provocando acumulación de líquido y sangre, lo que causa hinchazón y una protuberancia en la macula. Este tipo es más grave y representa alrededor del 10% de los casos. Su avance puede ser rápido y conducir a una pérdida central de visión si no se trata.
Etapas
Degeneración macular seca
La degeneración macular seca presenta tres etapas características de su evolución clínica:
- Etapa temprana: cambios en la macula sin afectación perceptible de la visión.
- Etapa intermedia: la visión puede volverse borrosa o ondulada en algunas tareas.
- Etapa avanzada: la visión central puede verse afectada de forma notable o incluso ausente, dependiendo de la progresión.
Degeneración macular húmeda
La forma húmeda, por definición, suele encontrarse en estadio avanzado en el momento del diagnóstico debido a la afectación central. Sin tratamiento, la progresión puede ser rápida y devastadora para la visión central.
Diagnóstico y pruebas
La degeneración macular rara vez produce síntomas claros en sus etapas iniciales, por lo que los exámenes oculares anuales son fundamentales para su detección temprana y la intervención oportuna. Durante la consulta, el profesional revisa la retina y la macula y puede solicitar varias pruebas:
- Prueba de rejilla de Amsler: implica observar una cuadrícula de líneas rectas para detectar distorsiones o zonas borrosas que indiquen cambios en la macula.
- Examen dilatado de la vista: se utilizan gotas para ampliar la pupila y examinar el interior del ojo con una lente especial.
- Angiografía con fluoresceína: se inyecta un tinte amarillo en una vena y se toman imágenes para identificar filtraciones bajo la macula.
- Tomografía de coherencia óptica (OCT): se obtienen imágenes detalladas de la retina y la macula. Es un procedimiento no invasivo y generalmente rápido.
- OCT angiografía (OCTA): utiliza tecnología de láser para visualizar el flujo sanguíneo en la retina sin necesidad de tinte, produciendo imágenes en 3D de los vasos.
Manejo y tratamiento
No existe una cura para la degeneración macular, pero comenzar tratamientos adecuados de forma temprana puede frenar la progresión y disminuir la severidad de los síntomas. Dependiendo del tipo de AMD, las opciones incluyen suplementos nutricionales, fármacos, terapia fotodinámica (PDT) y tratamiento con láser. Aunque pueden ser beneficiosos, los síntomas pueden reaparecer con el tiempo y requerir seguimientos continuos.
Suplementos nutricionales para la degeneración macular seca
Los estudios AREDS y AREDS2 evaluaron si una combinación de vitaminas y minerales puede ralentizar el avance de la AMD seca. Los suplementos recomendados suelen contener:
- Vitamina C
- Vitamina E
- Luteína
- Zinc
- Cobre
- Zeaxantina
La versión original incluía betacaroteno, pero este carotenoide se asocia con un mayor riesgo de cáncer de pulmón en personas que fuman o que han fumado. En la versión más reciente, el betacaroteno se reemplazó por zeaxantina y luteína.
Medicamentos para tratar la AMD húmeda
Existen fármacos que ayudan a tratar, pero no a curar, la degeneración macular húmeda, al bloquear la acción del factor de crecimiento endotelial vascular (VEGF), responsable de la formación de nuevos vasos sanguíneos anómalos. Estos fármacos se administran mediante inyecciones intravítreas y pueden mejorar la visión en algunos pacientes.
- Aflibercept
- Ranibizumab
- Bevacizumab
- Faricimab-svoa
- Brolucizumab
Estas inyecciones requieren anestesia local en el ojo y se administran en el interior del globo ocular para disminuir la actividad vascular anómala. En algunos casos pueden mejorar la visión, estabilizarla o retardar la progresión del daño.
Terapia fotodinámica (PDT)
Durante la PDT, un profesional de la salud ocular utiliza una combinación de un fármaco sensible a la luz y un láser para destruir los vasos sanguíneos anómalos en la retina. En ocasiones, se puede combinar la PDT con inyecciones anti-VEGF para optimizar el efecto terapéutico.
Fotocoagulación láser y otras estrategias
La fotocoagulación láser fue uno de los primeros enfoques para la AMD húmeda y consiste en sellar o destruir los vasos que fugan. Con el avance de los fármacos anti-VEGF, este procedimiento se utiliza con menor frecuencia. Los profesionales evaluarán la mejor opción para cada caso, considerando beneficios y riesgos.
Efectos secundarios y riesgos de los tratamientos
Los tratamientos para la AMD húmeda conllevan posibles riesgos, entre ellos:
- Infección ocular
- Desgarro de retina
- Daño estructural ocular
- Aparición acelerada de cataratas
- Pérdida severa de visión
Complicaciones
La pérdida de la visión central puede dificultar tareas como leer, reconocer rostros, conducir o cocinar. Dependiendo de la extensión de la afectación, algunas personas pueden perder la visión central en al menos un ojo o presentar visión legalmente ciega.
Los cambios en la visión y la reducción de la capacidad funcional pueden afectar la salud mental, provocando depresión o ansiedad. En algunas personas con AMD se describe el síndrome de Charles Bonnet, una condición que provoca alucinaciones visuales debido a la privación de estímulos visuais.
Pronóstico
No todas las personas con AMD experimentan una pérdida de visión significativa. En la AMD seca, la pérdida de visión suele ocurrir de forma lenta y progresiva. Dado que la afectación puede ser unilateral, algunas personas no notan cambios en su visión de manera evidente, especialmente si un ojo mantiene una visión adecuada.
Incluso si la visión central llega a verse gravemente afectada, existen ayudas que pueden mejorar la calidad de vida, como:
- Uso de gafas o lentes de aumento adecuadas.
- Mejores condiciones de iluminación en casa o en el trabajo.
- Lectura con dispositivos de ampliación.
Prevención
Para reducir el riesgo de desarrollar AMD, pueden adoptarse estas estrategias:
- Dejar de fumar.
- Mantener un peso saludable para la edad y complexión.
- Mantenerse físicamente activo.
- Controlar la presión arterial y el colesterol.
- Seguir una dieta de estilo mediterráneo.
Vida con la enfermedad
Cuándo contactar al profesional de la salud
Debes ponerte en contacto con tu profesional de la salud si presentas:
- Inflamación ocular dolorosa (iritis o uveítis) y sensibilidad a la luz (fotofobia).
- Sensación de presión detrás del ojo.
- Flotadores o destellos de luz.
Preguntas útiles para hacer a tu profesional de la salud
Si tienes AMD, estas preguntas pueden ayudarte a orientar tu manejo:
- ¿Por qué se desarrolló mi AMD?
- ¿Qué tipo de AMD tengo?
- ¿Cuál es el mejor tratamiento para mi tipo de AMD?
- ¿Qué cambios de estilo de vida pueden proteger mi visión?
- ¿Qué riesgos o efectos secundarios tienen los tratamientos?
- ¿Mi familia tiene riesgo de desarrollar AMD y qué medidas pueden tomar?
- ¿Qué signos de complicaciones debo vigilar?
- ¿Puedo participar en algún ensayo clínico?
Vídeo sobre ¿Qué es la degeneración macular?
Bibliografía
Autor
Íñigo Aranda
Íñigo Aranda es un apasionado de la divulgación en salud y bienestar.
Con experiencia investigando hábitos saludables y tendencias médicas, dedica su tiempo a compartir información clara y práctica.