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¿Qué es la coriorretinopatía por perdigón?

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La chorioretinopatía por disparos de perdigón (BSCR, por sus siglas en inglés) es una enfermedad inflamatoria ocular poco frecuente que puede provocar cambios permanentes en la visión o incluso pérdida de la vista. Es una forma crónica de uveítis posterior que afecta al tejido ocular profundo y puede manifestarse con características específicas en la retina y la coroides. Aunque no existe cura, su detección temprana y un manejo adecuado permiten controlar la inflamación y reducir el riesgo de daño visual a largo plazo.

Chorioretinopatía por disparos de perdigón (BSCR)

La BSCR es una patología inflamatoria ocular rara que suele presentar un curso crónico y progresivo. Afecta principalmente la retina y la coroides, estructuras responsables de la percepción de la imagen y del suministro de nutrientes al tejido ocular posterior. En el examen dilatado de la pupila, los médicos pueden observar las características distintivas de la BSCR: pequeñas manchas de color crema y anaranjado, en forma de óvalo, situadas en la retina profunda y en la coroides superficial. Estas manchas recuerdan el patrón de disparos de un perdigón, de ahí su nombre. Por lo general, la afectación es bilateral, es decir, ocurre en ambos ojos. La BSCR es de baja incidencia, estimándose que afecta a menos de 1 persona por cada 100.000 a nivel mundial. A lo largo de la historia clínica, la enfermedad puede recibir otros nombres: retinoquiroideitis por disparos, uveítis por disparos o BSCR.

Síntomas y causas

Síntomas

Los síntomas de la BSCR pueden variar y evolucionar de forma lenta, típicamente durante meses o años. En muchos casos la persona no presenta dolor ocular, ni enrojecimiento, al inicio. Los signos más frecuentes son:

  • Destellos o visión borrosa que progresa con el tiempo.
  • Pérdida de la visón periférica o dificultad para percibir objetos hacia los lados.
  • Disminución de la visión central en etapas avanzadas.
  • Aumento de la presión intraocular en algunos pacientes (hipertensión ocular).
  • Noche: ceguera nocturna o dificultad para ver en condiciones de poca luz.
  • Alteraciones de la visión del color (dificultad para distinguir ciertos colores) o dyschromatopsia.
  • Sensibilidad a la luz intensa (fotofobia) y deslumbramiento.

En etapas o formas más avanzadas pueden presentarse otros fenómenos visuales como:

  • Efecto de ventilador de techo (al cerrar los ojos, percibir movimientos giratorios como un ventilador).
  • Fotopsias: destellos o luces que aparecen de forma súbita.
  • Distorsiones visuales: metamorfopsias (formas distorsionadas) o visión nublada que parece agua o vidrio sucio.

En casos avanzados o prolongados pueden aparecer complicaciones oculares relevantes, como catarata o glaucoma, que pueden contribuir a la pérdida severa de la visión aunque se trate la inflamación. La afectación de la retina central puede incluir edema macular quístico y la presencia de membranas epirretiniana. A veces, las etapas tempranas pueden pasar desapercibidas porque la inflamación es sutil y sólo se detecta en un examen oftalmológico completo.

Causas y factores de riesgo

Las causas exactas de la BSCR no están completamente definidas. Se considera que podría tratarse de una enfermedad autoinmune, en la que el sistema inmunitario ataca erróneamente tejidos sanos del ojo. Un rasgo asociado con la mayoría de los casos es la presencia del antígeno HLA-A29, que parece disparar una respuesta inmunitaria en la mayoría de las personas con BSCR. No obstante, la presencia de este antígeno no garantiza que se desarrolle la enfermedad, y también es posible padecer BSCR sin portar HLA-A29. existe una predisposición genética que puede contribuir al desarrollo, pero no es un determinante único.

Factores de riesgo

  • La BSCR puede afectar a personas de cualquier sexo, aunque algunas series señalan una ligera mayor frecuencia en mujeres.
  • Es más habitual en personas de tez clara entre los 40 y 60 años.
  • Raramente se observa en población infantil.

Diagnóstico y pruebas

Cómo diagnostican los médicos la BSCR

El diagnóstico puede resultar desafiante dada su rareza y la posible ausencia de signos en las etapas iniciales. El examen clínico oftalmológico completo es fundamental y, en la mayoría de los casos, se apoya en pruebas complementarias para confirmar la enfermedad y monitorizar su evolución. Entre las pruebas más empleadas se incluyen:

  • Examen ocular detallado con dilatación de pupila para identificar las manchas características en retina y coroides.
  • Prueba de detección del antígeno HLA-A29 mediante análisis sanguíneo para confirmar predisposición genética.

se pueden realizar pruebas de imagen y funcionales para valorar el estado de la retina y la coroides, así como la función visual:

  • Angiografía con fluoresceína (FA): prueba de imagen que permite evaluar la circulación de la retina y las alteraciones vasculares en el fondo de ojo.
  • Angiografía con indocianina verde (ICG): estudio que observa la coroides y su perfusión, útil para detectar lesiones en capas profundas.
  • Tomografía de coherencia óptica (OCT): escaneo que toma imágenes de alta resolución de la retina para detectar inflamación, edema o daño estructural.
  • Electroretinograma (ERG): prueba que evalúa la función de los fotorreceptores (conos y bastones) y la capacidad de la retina para responder a estímulos luminosos.
  • Prueba de campo visual: evalúa el alcance de la visión total, incluyendo zonas centrales y periféricas, para detectar pérdidas de campo.

En conjunto, estas herramientas permiten a los especialistas confirmar el diagnóstico, estimar la extensión de la afectación y planificar un seguimiento a largo plazo.

Manejo y tratamiento

Cómo se trata la BSCR

El objetivo del tratamiento es disminuir la inflamación ocular, controlar la progresión de la enfermedad y preservar la visión. La estrategia terapéutica depende de la severidad de la afectación y de la evolución a lo largo del tiempo. Las medidas iniciales y de mantenimiento suelen incluir:

  • Corticosteroides en dosis altas para suprimir la inflamación crónica, que luego se reducen progresivamente para minimizar efectos adversos. Las vías de administración pueden ser:
    • Gotas oftálmicas
    • Medicamentos orales
    • Implante intravítreo (implante dentro del ojo)
    • Inyecciones intraoculares
    • Vía intravenosa en situaciones específicas
  • Tratamiento inmunosupresor a largo plazo para frenar la respuesta autoinmune y reducir la necesidad de dosis altas de corticosteroides. Dentro de este grupo pueden emplearse:
    • Agentes alquilantes
    • Antimetabolitos
    • Agentes biológicos
    • Inhibidores de calcineurina (que modulan la actividad de las células T) u otros moduladores inmunológicos

El tratamiento debe ser individualizado y supervisado por un equipo oftalmológico, que ajustará las medicaciones según la respuesta y la tolerancia del paciente. En muchas personas, la administración combinada de corticosteroides y fármacos inmunosupresores logra un control sostenido de la inflamación y ayuda a conservar la visión.

Efectos secundarios y monitoreo

El uso prolongado de corticosteroides y de fármacos inmunosupresores puede asociar efectos adversos significativos. Entre los más relevantes se encuentran:

  • Problemas gastrointestinales o metabólicos.
  • Incremento de la presión intraocular y desarrollo de catarata.
  • Riesgo de osteoporosis y fracturas óseas.
  • Posibles alteraciones en el sistema inmunológico que aumentan la susceptibilidad a infecciones.

Los médicos vigilan de forma regular estos efectos y, cuando es necesario, ajustan las dosis o introducen medidas preventivas. En el caso de tratamiento oral con corticosteroides, se suele valorar la densiometría ósea para evaluar la salud de los huesos y se puede considerar la administración de bisfosfonatos u otras medidas para proteger la masa ósea. Es fundamental comunicar cualquier efecto adverso y cambios en la visión de inmediato.

Cuándo buscar atención médica

La uveítis por disparos requiere diagnóstico y tratamiento rápidos por parte de un oftalmólogo. Aunque la visión se conserve inicialmente, un examen ocular puede revelar niveles bajos de inflamación que necesitan manejo. Se recomienda buscar atención ante la presencia de cambios en la visión, nuevos destellos, flotadores persistentes, dolor ocular o cualquier síntoma visual inusual. El equipo de salud puede ajustar las terapias según la evolución y las necesidades del paciente.

Perspectivas y pronóstico

El pronóstico de la BSCR varía en función de la gravedad al momento del diagnóstico y de la respuesta al tratamiento. En casos leves y con tratamiento adecuado, la visión puede permanecer estable o incluso mejorar. En algunos pacientes, la enfermedad puede mantenerse estable con una menor o incluso sin tratamiento, pero la vigilancia continua es esencial para detectar cualquier cambio en la inflamación o en la función visual. La intervención temprana tiende a asociarse con mejores resultados a largo plazo, minimizando el riesgo de daño irreversible de la retina.

Prevención y vigilancia

No existe una forma conocida de prevenir la BSCR. Sin embargo, la presencia de un componente genético asociado (antígeno HLA-A29) sugiere que la vigilancia regular puede facilitar la detección temprana de la inflamación ocular incluso cuando la visión está conservada. En familias con antecedentes de enfermedad ocular inflamatoria, se recomienda mantener revisiones oftalmológicas periódicas para identificar signos precoces y facilitar un tratamiento oportuno.

Notas prácticas para pacientes y cuidadores

  • Mantener un calendario de revisiones oftalmológicas programadas, incluso si la visión parece estable.
  • Informar de inmediato al equipo de atención de cualquier efecto secundario de la medicación o cambios en la visión.
  • Seguir las indicaciones sobre la dosis y la duración del tratamiento para reducir el riesgo de complicaciones.
  • Comunicar antecedentes familiares de enfermedad ocular para valorar el riesgo individual y las estrategias de detección temprana.

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Bibliografía

Autor

Autor Íñigo Aranda Íñigo Aranda Íñigo Aranda es un apasionado de la divulgación en salud y bienestar. Con experiencia investigando hábitos saludables y tendencias médicas, dedica su tiempo a compartir información clara y práctica.