¿Qué es la circuncisión?
La circuncisión es un procedimiento quirúrgico que consiste en la remoción del prepucio que cubre la cabeza del pene. Suele realizarse en los recién nacidos, con mayor frecuencia durante la primera semana de vida, aunque también puede practicarse en personas mayores. Aunque sus beneficios y riesgos han sido objeto de debate, suele considerarse una opción que debe ser evaluada de forma individual por los padres o el propio paciente, en consulta con un profesional de la salud.
Qué implica la circuncisión
La circuncisión implica la eliminación del prepucio que recubre la glande. Este procedimiento puede realizarse en diferentes edades y bajo distintas técnicas, con el objetivo de mejorar la higiene, reducir ciertas molestias o tratar condiciones médicas del prepucio. Es importante entender que, si bien se describen beneficios y posibles reducciones de riesgo para ciertas infecciones, no existe una única indicación universal y la decisión debe basarse en circunstancias personales, biopsias clínicas y preferencias familiares.
Frecuencia, edades y contextos culturales
La circuncisión es, de entre las cirugías masculino, la más común a nivel mundial. Las tasas varían notablemente entre regiones y culturas. En algunos países es ampliamente practicada, mientras que en otros es menos frecuente. En ciertos contextos religiosos o culturales, la circuncisión forma parte de tradiciones históricas y religiosas, de modo que su realización puede responder a aspectos de identidad y rito, además de consideraciones de salud.
- Proporción entre sexos circuncidados: en algunas poblaciones, una gran mayoría de los varones se han circuncidado, mientras que en otras comunidades la proporción es menor.
- Áreas con mayor incidencia: ciertas regiones del mundo presentan tasas más altas, incluyendo zonas con tradiciones religiosas que contemplan este procedimiento.
- Contexto médico y social: la decisión puede estar influida por recomendaciones de asociaciones médicas, por creencias culturales o por preferencias familiares, siempre en consulta clínica.
Edad en la que se realiza
La circuncisión puede practicarse a cualquier edad. Sin embargo, la mayoría de los procedimientos en recién nacidos ocurren dentro de las primeras 48 horas de vida, en un entorno hospitalario, y se considera más seguro y sencillo cuando se realiza temprano. Retrasar el procedimiento puede, en ocasiones, aumentar ciertos riesgos o complicaciones, especialmente en recién nacidos prematuros o con condiciones médicas previas. En la religión judía, por ejemplo, la circuncisión de un bebé se realiza habitualmente a los ocho días de vida mediante un ritual llevado a cabo por un profesional designado.
Detalle del procedimiento
Preparación y evaluación previa
En pacientes recién nacidos, la preparación suele incluir la aplicación de un anestésico local para disminuir el dolor durante la intervención. En algunas circunstancias, se puede considerar un analgésico adicional tras la intervención. En niños mayores o adultos, se revisa el historial médico, se realiza una exploración física y se identifican posibles factores que aumenten el riesgo de sangrado o complicaciones. Es fundamental comunicar cualquier alergia a medicamentos, a sustancias higiénicas o a materiales como látex, así como cualquier medicamento de venta libre, suplemento herbal o anticoagulante que pueda influir en la seguridad de la cirugía.
Quién puede realizar la circuncisión
En un entorno hospitalario, la circuncisión puede ser realizada por diferentes profesionales de la salud, dependiendo de la formación y de las normas locales:
- Urólogo: médico especializado en el tratamiento de condiciones del sistema urinario y reproductivo.
- Obstetra: médico especializado en el cuidado durante el embarazo, el parto y las primeras semanas de vida tras el nacimiento.
- Pediatra: médico especializado en pacientes infantiles y adolescentes.
- Proveedores avanzados de medicina urológica y materna (APPs, por sus siglas en inglés): profesionales de la salud con formación para realizar ciertas tareas clínicas, incluida la circuncisión.
En contextos religiosos, como parte de una ceremonia formal, un mohel puede realizar la circuncisión (con frecuencia en un ambiente privado, sin importar si es en casa, en una sinagoga o en un hospital), de acuerdo con las prácticas de esa tradición.
Qué ocurre durante la intervención
- Colocación del paciente: el paciente se coloca de espaldas para facilitar el acceso quirúrgico.
- Inmovilización suave: se estabilizan los brazos y las piernas para evitar movimientos bruscos durante el procedimiento.
- Preparación del área: se limpia la zona y se desinfecta para reducir riesgos de infección.
- Separación del prepucio: se separa el prepucio de la glande para exponer la cabeza del pene.
- Extirpación: se utiliza un instrumento adecuado para retirar el prepucio.
- Acolchamiento de la herida (en recién nacidos no suele requerirse sutura): se controla el sangrado y se cierran las capas necesarias sin suturas en la mayoría de casos neonatales. En edades mayores, pueden emplearse suturas disolventes o técnicas adicionales para controlar el sangrado y reducir cicatrices.
Técnicas principales
Las técnicas habituales para realizar una circuncisión incluyen:
- Aparato Gomco: la técnica más común, que separa el prepucio del glande, protege la cabeza del pene y ayuda a controlar el sangrado. Después se retira el prepucio con un bisturí.
- Aparato Mogen: se emplean pinzas o herramientas semejantes a unas tijeras para exponer la cabeza del pene; una vez expuesto, se retira el prepucio con un bisturí.
- Dispositivo Plastibell: se coloca un anillo de plástico entre el prepucio y la cabeza; luego se sujeta con una cuerda que comprime el prepucio contra el anillo. Se retira el prepucio con un bisturí y el anillo permanece alrededor durante aproximadamente una semana hasta caer naturalmente. Este método tiene una mayor incidencia de infección y, por ello, se utiliza con menos frecuencia en la actualidad.
Tiempo de la intervención y dolor
La duración típica de la circuncisión es de aproximadamente 20 minutos. En muchos casos, un bris puede ser un poco más corto. La intervención tiende a ser algo más prolongada en niños mayores y en adultos. Aunque la cirugía implica dolor, existen medidas de control del dolor y anestesia que reducen la incomodidad durante y después del procedimiento.
Recuperación y pronóstico
Tiempo de recuperación
La recuperación varía según la edad de la persona. En recién nacidos, la sanación suele ocurrir en torno a unos 10 días. Durante el proceso de curación, la zona puede verse hinchada, enrojecida o presentar una película amarillenta en el borde. En adultos, la recuperación suele ser más lenta, con un periodo de curación de dos a tres semanas y, en algunos casos, puede prolongarse hasta seis semanas.
Cuidados tras la circuncisión en el bebé
El equipo de atención médica proporcionará instrucciones detalladas, pero en términos generales:
- Higiene suave: lavar suavemente la zona con agua tibia y jabón suave durante la curación, usando una esponja o paño suave. Evitar baños completos durante los primeros dos días, para reducir irritaciones y exposición a irritantes.
- Protección de la piel: aplicar un ungüento suave (p. ej., vaselina o una crema protectora indicada por el profesional) en cada cambio de pañal para evitar que el área se adhiera o se irrite; limpiar cuidadosamente cualquier esfuerzo o deposición que pueda afectar la zona.
- Control del dolor: seguir las recomendaciones del profesional para la analgesia, que puede incluir leche materna frecuente, pausas de lactancia o medicamentos aprobados para el niño.
- Actividad y comodidad: evitar juguetes o posiciones que causen dolor o incomodidad en el área. Evitar que el niño permanezca en posición boca abajo o que se ponga de pie sobre los juguetes que podrían provocar irritación o dolor.
Regreso a la vida diaria
En la mayoría de los casos, los niños pequeños pueden regresar a la guardería o a la escuela pocos días después de la circuncisión, siempre que la herida esté sanando adecuadamente. En pacientes más grandes o adultos, es recomendable tomar al menos una semana de descanso en el trabajo o en la escuela para permitir la recuperación adecuada.
Decisiones y consideraciones
Qué ocurre si no se circuncida a mi hijo
La decisión de no circuncidir debe discutirse con el profesional de salud, que puede explicar las opciones de higiene y cuidado del pene. Si se opta por no circuncidar, la piel permanece unida al pene y la retracción del prepucio puede no ocurrir de inmediato. No se debe forzar la retracción. A medida que el niño crezca, se debe aprender a lavar y cuidar la zona de forma adecuada y respetuosa con su anatomía.
Riesgos, complicaciones y seguridad
Beneficios potenciales
- Facilidad de higiene: un pene circuncidado puede ser más fácil de limpiar, especialmente en la infancia.
- Posibles reducciones en ciertas infecciones: durante la vida temprana pueden disminuir algunas infecciones del prepucio y de la región urinaria, así como el riesgo de ciertas condiciones específicas del prepucio y de la glande.
- Reducción de riesgos de ciertas patologías: entre los posibles beneficios se contempla una menor incidencia de ciertas condiciones que afectan al pene y, de forma indirecta, a las parejas sexuales femeninas en relación con algunas infecciones de transmisión sexual.
Riesgos y complicaciones
- Problemas anestésicos o anestesia: pueden ocurrir complicaciones relacionadas con la anestesia utilizada durante el procedimiento.
- Sangrado o infección en la zona operada.
- Dolor y molestia postoperatoria.
- Lesión del prepucio: puede ocurrir que el prepucio se extienda más de lo previsto o que se obtenga una resección insuficiente o excesiva.
- Irritación en la punta del pene o cambios en la apertura a la punta (estenosis meatal).
- Inflamación en la punta (meatitis) o adherencias penales raras que pueden requerir revisión quirúrgica adicional.
¿La circuncisión reduce la sensibilidad sexual?
Existen creencias de que la circuncisión podría disminuir la sensibilidad o el placer sexual; sin embargo, no hay evidencia concluyente de que reduzca la sensibilidad ni la calidad de la excitación o el orgasmo. La evidencia disponible no demuestra una disminución significativa en la función sexual a largo plazo para la mayoría de las personas circuncidadas.
¿Afecta la fertilidad?
No hay indicios de que la circuncisión afecte la fertilidad ni la capacidad de tener hijos biológicos. En condiciones normales, la circuncisión no altera la función reproductiva.
Qué hacer si se decide no circuncidir
La decisión debe basarse en consideraciones personales, religiosas, culturales y médicas. Hablar con el/la profesional de salud puede ayudar a valorar los pros y contras, así como a planificar una higiene adecuada para la zona. En los primeros años de vida, el prepucio permanece adherido al glande y la retracción no se recomienda forzarla; la correcta higiene debe enseñarse cuando el niño sea mayor y esté preparado para comprenderla.
Seguimiento y signos de alarma
Cuándo llamar al profesional de salud
Entre las señales que deben motivar una consulta de inmediato se incluyen:
- Fiebre superior a 38 °C (100 °F).
- Sangrado frecuente o sangrado que no se detiene.
- Escalofríos u otros signos de infección.
- Pus alrededor de las incisiones con olor desagradable.
- Ausencia de orina durante más de 12 horas tras la circuncisión.
PREGUNTAS FRECUENTES
¿Cuándo se puede mantener relaciones sexuales después de la circuncisión?
Por seguridad, se recomienda evitar las relaciones sexuales y la masturbación durante al menos cuatro a seis semanas hasta que la zona esté completamente curada. Este plazo puede variar según la velocidad de la curación y las indicaciones del profesional de salud.
Vídeo sobre ¿Qué es la circuncisión?
Bibliografía
Autor
Íñigo Aranda
Íñigo Aranda es un apasionado de la divulgación en salud y bienestar.
Con experiencia investigando hábitos saludables y tendencias médicas, dedica su tiempo a compartir información clara y práctica.