¿Qué es la braquiterapia?
La braquiterapia es una modalidad de radioterapia que administra radiación desde dentro o muy cerca del tumor. Su objetivo es entregar dosis altas de radiación en la región afectada, reduciendo al mismo tiempo la exposición del tejido sano circundante. Puede emplearse como tratamiento único o combinarse con otros enfoques oncológicos, como la radioterapia externa o la cirugía, dependiendo del tipo y la extensión del cáncer. A continuación se describen sus fundamentos, tipos, aplicaciones, preparación y aspectos prácticos, así como riesgos y perspectivas.
Qué es la braquiterapia
Definición y principios
La braquiterapia es una forma de radioterapia en la que se colocan fuentes radiactivas muy próximas o dentro del tumor. Este enfoque permite entregar una dosis de radiación elevada en una zona concreta, con una caída rápida de la dosis hacia los tejidos no afectados. El objetivo es maximizar el control tumoral al tiempo que se minimizan los efectos adversos en estructuras cercanas. También se conoce como radiación interna.
Tipos de braquiterapia
Implantes temporales
En los implantes temporales, se colocan fuentes radiactivas que liberan radiación de forma continua durante un periodo limitado y luego se retiran. Dentro de esta modalidad se distinguen dos formas principales:
- LDR (low-dose-rate o baja tasa de dosis): los implantes emiten radiación a dosis bajas de forma sostenida entre uno y siete días; después, el equipo sanitario retira las fuentes.
- HDR (high-dose-rate o alta tasa de dosis): las fuentes emiten dosis elevadas durante sesiones de tratamiento más cortas, de aproximadamente 10 a 20 minutos por sesión. Estas fuentes se retiran al finalizar cada sesión. Las sesiones pueden ser dos veces al día durante hasta cinco días, o bien una vez a la semana durante un periodo de hasta cinco semanas.
Implantes permanentes
En los implantes permanentes, las fuentes radiactivas de baja dosis se dejan dentro del cuerpo de forma indefinida. La radiación disminuye progresivamente con el tiempo y, finalmente, la actividad cesa. Este enfoque también se conoce como colocación de semillas y se utiliza cuando la dosis se mantiene de forma constante en la región tumoral durante semanas o meses.
Cánceres tratados con braquiterapia
La braquiterapia es eficaz para destruir tumores que no se han diseminado. Entre los cánceres que con mayor frecuencia se tratan con esta técnica se encuentran:
- Cáncer de próstata
- Cánceres ginecológicos (como cáncer de útero, cuello uterino y vagina)
- Cáncer de mama
- Cáncer ocular
- Cánceres de cabeza y cuello
Detalles del tratamiento
Preparación para la braquiterapia
Antes de iniciar el tratamiento, el equipo sanitario realizará una evaluación completa para planificar la dosimetría y la colocación de los implantes. Esto suele incluir:
- Examen físico y revisión del historial médico del paciente.
- Pruebas de sangre y, cuando corresponda, pruebas de imagen para guiar la planificación terapéutica.
- Imágenes diagnósticas que ayudan a ubicar con precisión la región tumoral y a diseñar la ruta de inserción de los dispositivos.
- Instrucciones específicas para el periodo previo al procedimiento, que pueden implicar ajustes en la medicación y hábitos de higiene intestinal.
El plan de tratamiento puede requerir medidas adicionales, como:
- Suspensión de fármacos que afecten la coagulación de la sangre (como anticoagulantes o determinados antiinflamatorios no esteroideos) según indicación médica.
- Preparación intestinal, que puede incluir una limpieza con enema para facilitar el acceso al área a tratar.
- Asegurar un ayuno adecuado: no comer ni beber durante varias horas antes de ingresar al hospital, si el equipo lo recomienda.
- Dejar de usar tabaco para reducir riesgos durante el procedimiento y la recuperación.
Qué ocurre durante la braquiterapia
Intersticial versus intracavitaria
La vía de colocación de los implantes depende del tipo de tumor y del sitio anatómico afectado. Existen principalmente dos enfoques:
- Braquiterapia intersticial: los implantes se colocan directamente dentro del tumor. Este enfoque se utiliza, por ejemplo, en el cáncer de próstata, en algunos cánceres ginecológicos y en ciertos sarcomas.
- Braquiterapia intracavitaria: los implantes se sitúan cerca del tumor dentro de una cavidad corporal. Con frecuencia se emplea en cánceres ginecológicos, como los de útero, cuello uterino y vagina.
Durante la intervención, y en función de la situación clínica, pueden administrarse fármacos analgésicos o anestesia para evitar dolor y malestar durante el procedimiento. Una vez que el paciente está cómodo, el equipo de oncología radioterápica realiza las siguientes etapas:
- Inserción de un catéter o dispositivo aplicador: el equipo coloca el dispositivo necesario para dirigir las fuentes radiactivas hacia la región tumoral. Se utiliza imágenes de soporte para confirmar la ubicación precisa.
- Colocación de la fuente o implante: se introduce el implante dentro o muy próximo al tumor, de acuerdo con el plan de tratamiento previamente establecido, para liberar la dosis prescrita de radiación destinada a eliminar las células cancerosas.
- Retiro del implante en los casos temporales: en las modalidades LDR y HDR, la retirada de las fuentes puede realizarse al finalizar cada sesión o al concluir el periodo de tratamiento. En LDR, las fuentes pueden retirarse al inicio de futuras sesiones para reinsertarlas, según corresponda al protocolo.
Si corresponde, se administrarán analgésicos para aliviar el dolor o la incomodidad durante la extracción del catéter o del dispositivo aplicador.
Duración de las sesiones y duración total
La duración de las sesiones y la longitud total del tratamiento varían según el tipo de braquiterapia:
- Braquiterapia HDR: las fuentes permanecen en posición durante varios minutos y luego se retiran. Las sesiones pueden realizarse varias veces al día durante un periodo de hasta cinco días, o bien con una frecuencia semanal durante varias semanas. En cada sesión, la radiación se administra de forma controlada y se ajusta a la dosis planificada.
- Braquiterapia LDR: las fuentes pueden permanecer dentro del cuerpo desde un día hasta aproximadamente una semana. En la forma permanente (implantes permanentes), las fuentes quedan en su lugar para toda la vida, y la radiación disminuye gradualmente hasta que cesa.
Qué ocurre después de la braquiterapia
Después del proceso, los pacientes suelen ser trasladados a una sala de recuperación. El equipo de atención médica supervisará la evolución y controlará el dolor o la incomodidad. En función de la técnica empleada y de la respuesta individual, puede ser factible regresar a casa el mismo día; en otros casos, puede ser necesario permanecer en el hospital durante la recuperación.
Riesgos y beneficios
Beneficios de la braquiterapia
La braquiterapia ofrece ventajas significativas cuando se trata de tumores localizados. Entre los beneficios habituales se incluyen:
- Alta dosis local de radiación dirigida al tumor, limitando la exposición de estructuras sanas cercanas.
- Menor daño a tejidos circundantes en comparación con enfoques que exponen mayor cantidad de tejido sano.
- Potencial de recuperación más rápida en relación con otros tratamientos oncológicos, dependiendo del contexto clínico y de la modalidad empleada.
- Contribución al control del tumor en determinadas localizaciones, lo que puede traducirse en alargamiento de la supervivencia y/o reducción de la progresión tumoral en tumores no diseminados.
Resultados y eficacia
La braquiterapia es una opción terapéutica reconocida para tumores localizados y ha mostrado resultados favorables en diversos escenarios. En cáncer de cuello uterino, por ejemplo, la evidencia sugiere que la braquiterapia puede contribuir a una mayor esperanza de vida al combinarse con otros tratamientos. En el cáncer de próstata, también se ha observado la posibilidad de eliminar la enfermedad en determinados casos y de reducir la probabilidad de recurrencia. No obstante, los desenlaces dependen de la biología individual del tumor y del estadio en que se encuentre, por lo que es crucial discutir las expectativas con el equipo médico a cargo de cada paciente.
Riesgos y complicaciones
Los efectos adversos de la braquiterapia dependen del tipo de cáncer y de la técnica utilizada. En general, la mayoría de los efectos secundarios se manifiestan en la zona tratada y tienden a mejorar una vez que la radiación ha dejado de actuar en el organismo. Sin embargo, pueden presentarse efectos a corto o largo plazo, y algunos pueden demorarse tras el finalizar el tratamiento. Entre los posibles efectos se destacan:
- Dificultad para orinar o incontinencia urinaria.
- Disfunción eréctil (en tratamientos que involucren la próstata u otros tejidos cercanos a los conductos urinarios y sexuales).
- Cicatrización vaginal o cambios estructurales en áreas tratadas (según la localización tumoral).
- Fatiga o cansancio persistente.
- Afecciones intestinales, como incontinencia fecal, estreñimiento o diarrea, especialmente cuando la irradiación afecta estructuras cercanas al sistema digestivo.
- Náuseas y vómitos, aunque estos signos suelen estar relacionados con la región tratada y la proximidad de otros órganos al área irradiada.
En la mayoría de los casos, los efectos adversos se limitan a la zona afectada por la fuente radiactiva. Por ejemplo, un implante en la próstata puede provocar síntomas urinarios, mientras que en otros tumores la afectación puede ser distinta. Es importante señalar que la intensidad y la duración de los efectos secundarios varían entre pacientes y dependen de factores como la dosis total, la duración del tratamiento y la salud general.
Recuperación y perspectivas
Tiempo de recuperación
La braquiterapia a menudo conlleva un periodo de recuperación relativamente corto en comparación con otras modalidades oncológicas que requieren cirugía fuerte. Dependiendo del procedimiento específico, la persona puede sentirse mejor en pocos días o dentro de una semana. Durante la fase de recuperación, puede ser necesario limitar la actividad física y favorecer el descanso adicional. Es fundamental seguir las indicaciones del equipo médico sobre cuándo es seguro retomar la rutina habitual o las actividades con restricciones.
Seguridad al estar cerca de alguien con braquiterapia
Las recomendaciones sobre el contacto con otras personas tras un tratamiento de braquiterapia dependen de la forma empleada. En el caso de un implante permanente, podría existir una exposición residual a la radiación durante varias semanas o meses; en general, el riesgo de radiación para los acompañantes es reducido. Sin embargo, se suelen indicar precauciones para reducir la exposición, especialmente en niños pequeños y mujeres embarazadas, tal como lo indique el equipo tratante. Con la braquiterapia temporal, la exposición a otras personas no suele ser un problema significativo, ya que las fuentes se retiran tras cada sesión o al finalizar el periodo de tratamiento, según el protocolo específico.
Cuándo llamar al médico
Cuándo buscar atención médica
Debe comunicarse con su equipo de atención si experimenta alguno de los siguientes signos o síntomas durante o después del tratamiento:
- Tabagados respiratorios o dificultad para tragar (parece dificultar la entrada o salida de aire o de alimentos).
- Malestar estomacal severo, vómitos intensos o diarrea persistente.
- Incontinencia urinaria que sea nueva o empeore.
- Incontinencia fecal o cambios notables en el patrón de defecación.
Estos síntomas pueden indicar efectos secundarios de la radiación, complicaciones postoperatorias o necesidades de manejo específico. Mantenga una lista de síntomas, medicamentos y cualquier evento adverso para facilitar la consulta médica.
Vídeo sobre ¿Qué es la braquiterapia?
Bibliografía
Autor
Íñigo Aranda
Íñigo Aranda es un apasionado de la divulgación en salud y bienestar.
Con experiencia investigando hábitos saludables y tendencias médicas, dedica su tiempo a compartir información clara y práctica.