¿Qué es la alimentación por sonda (nutrición enteral)?
La nutrición por sonda, también conocida como nutrición enteral, es un soporte que utiliza una sonda flexible para suministrar líquidos y nutrientes cuando no es posible alimentarse adecuadamente por la vía oral. Las sondas permiten que el alimento llegue al tracto digestivo, ya sea al estómago o al intestino delgado, y en algunas ocasiones también se administran medicamentos a través de la sonda. Este recurso es útil para mantener el metabolismo y la salud digestiva cuando la ingesta normal está comprometida o no es segura.
Qué es la nutrición por sonda (nutrición enteral)
La nutrición por sonda proporciona acceso adicional al sistema digestivo para entregar nutrientes y líquidos. Si existe una condición que impide que la comida siga la ruta habitual (de la boca al esófago, luego al estómago y al intestino), una sonda puede facilitar la nutrición directa en el estómago o en el intestino delgado, permitiendo que el cuerpo absorba los nutrientes necesarios.
Tipos de sondas
- Sonda nasogástrica (SNG): la sonda pasa por la nariz hasta el estómago.
- Sonda nasoduodenal (SND): la sonda va desde la nariz hasta la primera porción del intestino delgado, llamada duodeno.
- Sonda nasojejunales (SNJ): la sonda se extiende desde la nariz hasta la segunda porción del intestino delgado, el yeyuno.
Existen también colocaciones más semi-permanentes a través de la pared abdominal para acceder directamente al estómago o al intestino cuando la nutrición por sonda se necesitará por más de cuatro a seis semanas. En esas situaciones, pueden emplearse las siguientes tipos de sonda:
- Sonda de gastrostomía (G-tube): la sonda va directamente al estómago.
- Sonda de yeyunostomía (J-tube): la sonda llega al yeyuno, la porción media del intestino delgado.
- Sonda gastrostomía–yeyunostomía (GJ-tube): la sonda entra al estómago y tiene una salida que llega al yeyuno. Estas sondas suelen tener dos puertos: un puerto gástrico (G) para medicamentos y drenaje, y un puerto yeyunal (J) para la alimentación.
¿Por qué se necesita una sonda?
Los profesionales de la salud pueden recomendar la nutrición por sonda cuando no se logra una ingesta suficiente de nutrientes por vía oral. Esto puede ocurrir si hay una dificultad para masticar o tragar (disfagia) o cuando la ingesta oral no cubre las necesidades metabólicas y nutricionales. Las sondas permiten sostener el metabolismo y la salud digestiva en situaciones en las que la vía oral no es factible o es insegura.
Las condiciones que pueden hacer necesaria la nutrición por sonda incluyen:
- Trastornos alimentarios graves.
- Cáncer de cabeza o cuello o una lesión que dificulta la deglución.
- Problemas gastrointestinales como esófago estrechado o
- Trastornos que interfieren con la absorción de nutrientes, como enfermedad de Crohn grave o enfermedad celíaca.
- Cirugías recientes o enfermedades que afectaron la capacidad para tragar.
- Trastornos neurológicos, incluido el ictus (accidente cerebrovascular) y la parálisis.
- Estado de inconsciencia (coma).
En ciertos contextos, la nutrición por sonda puede formar parte de cuidados paliativos para hacer más cómodo el final de la vida; algunas personas o familias deciden no utilizarla. Este es un tema muy personal y debe discutirse con el equipo de atención médica.
Qué esperar de la nutrición por sonda
La experiencia varía según el tipo de sonda y el motivo por el que se utiliza. En hospitales, el equipo de atención suele hacerse cargo de las comidas y del cuidado de la sonda. Si se utiliza en casa, tú o tus cuidadores pueden necesitar capacitación para emplearla y limpiarla, y para adaptar la configuración en el hogar.
Colocación de la sonda
En muchos casos, las sondas se insertan durante la estancia hospitalaria; sin embargo, también pueden colocarse en casa para la nutrición por vía enteral en el hogar (NVE/HEN, por sus siglas en inglés). Algunas formas de colocación se pueden realizar junto a la cama (en la habitación) y otras requieren procedimientos dentro del hospital si la sonda se usará durante más de un mes.
Antes de un procedimiento en el que se requiere la colocación, a veces se recomienda ayuno de al menos 8 horas (no comer ni beber). También puede ser necesario suspender temporalmente ciertos anticoagulantes, como la aspirina, antes del procedimiento. Generalmente se administra anestesia o sedación para evitar dolor. La duración habitual del procedimiento es de unos 30 minutos.
Formas de colocación
- Colocación nasal: el procedimiento puede realizarse a la cabecera del paciente, avanzando la sonda por la nariz hacia el estómago gracias a la guía por imágenes; se lubrica la sonda y se administra anestesia local para reducir molestias. En algunos casos, se puede pedir al paciente sorber agua para facilitar el paso de la sonda.
- Colocación endoscópica: se utiliza un endoscopio (un instrumento largo y flexible con cámara) para visualizar y facilitar la colocación de la sonda. Se introduce por la boca y el esófago hasta que llega al estómago; desde allí se crea una pequeña incisión para colocar la sonda a través de la pared abdominal. Las técnicas como la gastrostomía endoscópica percutánea (PEG) o la gastrostomía–jejuno (PEG-J) forman parte de este grupo.
- Colocación radiológica: se emplean imágenes de rayos X para guiar la inserción de la sonda. Las técnicas incluyen gastrostomía radiológica percutánea (RIG) y yeyunostomía radiológica percutánea (PRJ).
- Colocación quirúrgica: puede realizarse mediante cirugía abierta o por laparoscopia. En la laparoscopia, se realizan varias incisiones pequeñas en el abdomen y se coloca la sonda con guía visual.
Es importante consultar con el equipo de cuidados cuál será el método de colocación utilizado para tu caso concreto y qué debes esperar durante el procedimiento.
Uso de la sonda
Las sondas pueden conectarse a sistemas que imprimen la nutrición a partir de una bolsa o a bombas que administran el alimento de forma controlada. Otras siguen un sistema de gravedad, con la liberación de la nutrición a través de una bolsa suspendida en un soporte. La frecuencia y el modo de administración dependen del tipo de sonda y de las necesidades del paciente.
La alimentación por la sonda puede realizarse de dos formas principales:
- Alimentación por bolos: se administra la nutrición líquida durante las horas de las comidas habituales. Este modo suele emplearse cuando la sonda está en el estómago, ya que el estómago puede almacenar volúmenes mayores.
- Administración continua: se suministra una cantidad constante y pequeña de nutrición a lo largo del día, especialmente cuando la sonda llega al intestino delgado (duodeno o yeyuno). El intestino delgado no está preparado para grandes volúmenes de alimento a la vez.
El equipo de atención indicará el tipo de fórmula adecuada y la cantidad necesaria para garantizar un suministro adecuado de líquidos, vitaminas, minerales y calorías. Existen fórmulas con concentraciones diferentes de calorías y nutrientes específicos (proteínas, grasas y carbohidratos). En función de la tolerancia y las necesidades nutricionales, la fórmula puede variar con el tiempo.
se deben considerar medidas para una nutrición enteral segura. Por ejemplo, mantener una posición del cuerpo de aproximadamente 45 grados durante la alimentación y durante unas horas después de comer ayuda a reducir el riesgo de complicaciones, como la neumonía por aspiración, que ocurre cuando la fórmula pasa a la vía aérea y a los pulmones. Nunca se deben introducir bebidas carbonatadas en la sonda.
Cuidado de la sonda y del sitio de inserción
El cuidado adecuado de la sonda y del sitio de inserción ayuda a prevenir obstrucciones, infecciones y otros problemas.
Para el cuidado del sitio de inserción:
- Lavar la zona con agua y jabón al menos una vez al día, o con mayor frecuencia si hay drenaje. Si hay drenaje, consulta a tu proveedor; pueden proporcionarte gasa o cremas protectoras para la piel.
- Secar la zona con un paño limpio entre limpiezas para evitar el crecimiento bacteriano en ambientes cálidos y húmedos.
- Limpiar cualquier costra que se forme en una sonda nasogástrica (SNG).
- Informar de inmediato a tu proveedor si observas signos de infección en el sitio (calor, enrojecimiento, dolor, hinchazón o pus).
Para el cuidado de la sonda:
- Realizar aclarados con agua tibia antes y después de cada administración de nutrición para prevenir obstrucciones. Se debe enjuagar la sonda antes y después de administrar medicamentos por la sonda.
- Es importante volver a aclarar la sonda incluso en días sin alimentación para mantenerla despejada. El equipo mostrará cómo realizar estos aclarados antes del alta hospitalaria.
- Programar cambios de la sonda de forma regular. Algunas sondas con extremos de plástico más rígido pueden requerir cambio anual, mientras que otras con globos al final deben cambiarse cada 3 a 6 meses. Consulta con tu equipo de atención la frecuencia de cambio específica para tu dispositivo.
- Si la sonda se desplaza o se sale, acude a emergencias de inmediato. Al inicio hay una tracta que debe madurar entre estómago (o intestino) y la piel externa; este proceso suele tardar de seis a ocho semanas. Si la sonda se sale antes de que el tracto esté maduro, puede ser una emergencia médica.
Riesgos y beneficios
La nutrición por sonda puede traer beneficios significativos para sostener el metabolismo y la salud digestiva en ciertas condiciones. Sin embargo, como con cualquier intervención médica, existen posibles efectos adversos. A continuación se resumen los aspectos más relevantes:
Beneficios potenciales
- Apoyo al metabolismo y al aporte nutricional cuando la ingesta oral es insuficiente o insegura.
- Permite la administración de medicamentos cuando no es posible por la vía oral.
- Contribuye a la hidratación y al equilibrio de electrolitos cuando la ingesta de líquidos por boca es limitada.
- Previene complicaciones asociadas a deficiencias nutricionales en pacientes con disfagia o malabsorción.
Riesgos y complicaciones posibles
- Súper pacientes con sondas nasales pueden presentar úlceras o irritación nasal.
- La sonda puede presentar taponamientos, deterioro o desplazamiento.
- Infección o fuga de contenidos gástricos en el sitio de inserción.
- Problemas gastrointestinales continuos, como constipación, nausea o diarrea.
- Neumonía por aspiración, que puede ocurrir si el líquido de la alimentación se desvia hacia la vía respiratoria.
Recuperación y perspectivas
La duración de la necesidad de una sonda varía entre las personas y depende del motivo por el que se utiliza. Algunas personas requieren la sonda por semanas, otras por varios meses, y en ciertos casos puede ser necesaria a más largo plazo, incluso años, para recibir nutrición, medicación o hidratación.
Cuándo llamar al médico
Es fundamental seguir las indicaciones del equipo de atención y mantener la zona de inserción limpia. Debes contactar a tu proveedor si experimentas dolor, enrojecimiento, hinchazón o fuga excesiva en el sitio de inserción, o si hay picor. Si la sonda se obstruye, puedes intentar aclararla con agua tibia con cuidado; si eso no funciona, llama a tu proveedor. No intentes aflojar un taponamiento introduciendo alambres u otros objetos en la sonda. Si la sonda se sale, busca atención de emergencia de inmediato.
En cualquier aspecto relacionado con la nutrición por sonda, es fundamental la supervisión de un equipo de cuidados de la salud para asegurar que la ingesta sea adecuada, segura y cómoda, adaptándose a las necesidades clínicas y a las condiciones específicas del paciente.
Vídeo sobre ¿Qué es la alimentación por sonda (nutrición enteral)?
Bibliografía
Autor
Íñigo Aranda
Íñigo Aranda es un apasionado de la divulgación en salud y bienestar.
Con experiencia investigando hábitos saludables y tendencias médicas, dedica su tiempo a compartir información clara y práctica.