¿Qué es el virus varicela-zóster?
El virus varicela-zóster (VZV) es un miembro de la familia de los herpes que provoca dos cuadros bien conocidos: la varicela y el herpes zoster (también llamado shingles). Tras la infección, el virus permanece latente en las células nerviosas y puede reactivarse años más tarde, dando lugar a manifestaciones distintas. Este artículo sintetiza qué es el VZV, qué tipos de infección existen, sus síntomas y causas, diagnóstico, manejo, pronóstico y medidas de prevención, con un enfoque claro y riguroso.
Qué es el virus varicela-zóster
El virus varicela-zóster es un virus avírico perteneciente a la familia de los herpes que puede generar varias entidades clínicas. Su primera infección suele presentarse como varicela, y, una vez vencida, el virus permanece en las células nerviosas de forma latente. Con el tiempo, especialmente ante una caída de la inmunidad o bajo estrés, puede reactivarse para provocar otras manifestaciones, principalmente el herpes zoster, una infección dolorosa de la piel y de los nervios. Este comportamiento latente explica por qué personas que padecieron varicela en la infancia pueden desarrollar shingles en la edad adulta. A continuación se detallan las distintas formas en las que puede presentarse la infección por VZV.
Tipos de infección por varicella-zóster
- Varicela (varicela): la infección inicial por el VZV que se manifiesta con erupción cutánea pruriginosa y fiebre en la niñez o en la edad adulta.
- Herpes zoster (culebrilla): reactivación del VZV que causa dolor neural y una erupción en un dermatoma, que puede ocurrir décadas después de la varicela.
- Meningitis, encefalitis y meningoencefalitis: la reactivación puede afectar las meninges o el cerebro, con síntomas neurológicos significativos.
- Herpes zoster oftálmico (zóster oftálmico): reactivación que afecta el ojo y la frente, con posible daño ocular.
- Síndrome de Ramsay-Hunt (zóster ótico): reactivación que involucra los nervios de la cara, pudiendo provocar parálisis facial y afectación vestibular o auditiva.
Síntomas y causas
Qué síntomas puede presentar una infección por varicella-zóster
- Fiebre y malestar general.
- Erupción cutánea caracterizada por ampollas que contienen líquido.
- Dolor ardiente o sensaciones de quemazón en la piel afectada.
- Cefalea o dolor de cabeza.
- En casos de afectación ocular, enrojecimiento y hinchazón del ojo, con posible fotofobia (sensibilidad a la luz).
- Complicaciones neurológicas en fases avanzadas o graves, como parálisis facial o dolor intenso persistente.
- Dolor de oído o dolor dental asociado a la erupción.
Qué ocurre cuando se infecta por primera vez y qué ocurre con la reactivación
Durante la infección primaria por varicela, el virus suele ingresar por las vías respiratorias y se disemina hacia el sistema linfático, para luego propagarse por la sangre y la piel, dando lugar a una erupción pruriginosa típica de la enfermedad en la niñez y, a veces, en adultos. Tras la superación de la varicela, el VZV migra hacia las células nerviosas y permanece latente en los ganglios de la raíz dorsal de la médula espinal; allí puede permanecer sin causar síntomas. En algunas personas, la infección puede reactivarse, originando una erupción dolorosa y otros síntomas, y con mayor probabilidad de ocurrencia en estados de inmunosupresión, envejecimiento o estrés. Las reactivaciones pueden ocurrir más de una vez a lo largo de la vida.
Ubicación del virus en el cuerpo
En su estado inactivo, el VZV se aloja principalmente en los ganglios de la raíz dorsal de la médula espinal. También puede encontrarse en el nervio trigémino, que controla áreas de la cara. Esta ubicación explica por qué la reactivación suele presentarse como dolor y erupción en un mapa dermatomal concreto (una zona de la piel acompañando un nervio específico).
Cómo se transmite
Durante la infección primaria (varicela), el virus se transmite por tocamiento y contacto con las lesiones de la piel, así como por tos o estornudos que expulsan partículas virales. En la reactivación, la transmisión ocurre principalmente por contacto con la erupción; en ocasiones, el virus puede propagarse a través de aerosoles desde las lesiones. Es importante señalar que no se puede adquirir shingles a partir de una persona con shingles; sin embargo, alguien que nunca ha tenido varicela o que no está vacunado puede contraer varicela si entra en contacto con una persona con shingles.
Diagnóstico y pruebas
El diagnóstico de infecciones por VZV suele basarse en la presentación clínica y en la erupción característica. Los profesionales de la salud evalúan el historial clínico y el aspecto de la erupción, así como otros síntomas asociados. En algunas situaciones, pueden obtenerse muestras de líquido de las lesiones o de tejidos de la erupción para pruebas de laboratorio que confirmen la presencia del virus y su tipo.
Manejo y tratamiento
En la práctica clínica, algunas infecciones por varicela-zóster se tratan con antivirales para acortar la duración de la enfermedad y disminuir el riesgo de complicaciones. Los fármacos antirretrovirales usados con mayor frecuencia incluyen:
- Aciclovir (Zovirax®): antiviral común para tratar la infección aguda cuando se administra temprano.
- Famciclovir (Famvir®): alternativa oral para reducir la replicación viral.
- Valaciclovir (Valtrex®): otro antivírico oral utilizado para tratar la infección y disminuir la severidad de la erupción.
La elección del tratamiento, la duración y la necesidad de atención médica dependen de la edad, la salud general y la severidad de los síntomas. Es fundamental consultar a un profesional de la salud para recibir indicaciones específicas y evitar complicaciones, especialmente en personas con mayor riesgo de infección grave o afectación neurológica.
Pronóstico y perspectivas
¿Varicella-zóster desaparece alguna vez?
Una vez que una persona ha sido infectada por VZV, el virus permanece en el organismo de forma permanente. No existe una cura que elimine por completo el virus del cuerpo. Sin embargo, las vacunas pueden ayudar a prevenir la reconativación del virus y reducir la incidencia y la severidad de las reactivaciones, especialmente del herpes zoster.
¿Cuándo debo consultar a mi profesional de la salud?
Se debe buscar atención médica si se observan signos de posible infección por VZV, como una erupción características de varicela o de herpes zoster, fiebre persistente u otros síntomas inusuales. Un profesional podrá orientar sobre tratamiento oportuno, manejo de la infección y medidas para prevenir la propagación a otras personas.
¿Cuándo acudir a urgencias?
- Confusión o alteración del estado mental.
- Dolor de cabeza intenso o severo que no cede.
- Fiebre alta o que persiste a pesar del tratamiento.
- Aparición de llagas o dolor ocular significativo.
- Dificultad para respirar.
- Rigidez de cuello o signos de irritación meningea.
- Problemas para despertar o somnolencia marcada.
Prevención
La forma más eficaz de prevenir la infección por varicela-zóster es la vacunación. La vacuna contra la varicela protege del desarrollo de la enfermedad primaria y, en muchos casos, reduce el riesgo de complicaciones. Si ya se ha padecido la varicela, la vacuna contra varicela no es necesaria, pero existe una vacuna específica para prevenir la reconativación en forma de shingles. En caso de presentarse varicela, se recomienda evitar el contacto con personas con sistemas inmunitarios debilitados y con niños, para disminuir la transmisión. En el caso de la herpes zoster, mantener las lesiones cubiertas ayuda a prevenir la propagación del virus a otras personas.
Preguntas comunes adicionales
¿Es varicella-zóster lo mismo que varicela o shingles?
Varicella-zóster es el nombre del virus que causa ambas condiciones. Una infección primaria por VZV provoca varicela, mientras que la reactivación del mismo virus produce el herpes zoster (shingles); en casos poco comunes, la reactivación puede asociarse a otras infecciones, como meningitis.
¿Cuál es la diferencia entre herpes zoster y varicella-zóster?
El herpes zoster es la forma clínica de la reactivación del virus varicela-zóster, manifestándose como shingles. En cambio, varicela es la infección primaria causada por el mismo virus. varicella-zóster es el nombre del virus; varicela es la infección inicial; herpes zoster es la reactivación que se manifiesta como shingles.
Vídeo sobre ¿Qué es el virus varicela-zóster?
Bibliografía
Autor
Íñigo Aranda
Íñigo Aranda es un apasionado de la divulgación en salud y bienestar.
Con experiencia investigando hábitos saludables y tendencias médicas, dedica su tiempo a compartir información clara y práctica.