¿Qué es el trastorno por uso de múltiples sustancias?
El trastorno por uso de múltiples sustancias es la dependencia de dos o más sustancias o drogas al mismo tiempo o dentro de un periodo corto. Este patrón de consumo puede interferir con el funcionamiento diario, la salud y la calidad de vida. Mezclar sustancias suele ser impredecible y, en muchos casos, puede poner en riesgo la vida. Este texto explica qué es este trastorno, qué señales lo acompañan, cómo se diagnostica, qué opciones de tratamiento existen y qué esperar a lo largo del proceso de recuperación.
Qué es el trastorno por uso de múltiples sustancias
Definición y alcance
El trastorno por uso de múltiples sustancias se produce cuando una persona utiliza más de una sustancia o droga de forma simultánea o en un periodo breve, y ese uso repetido genera dependencia y deterioro en su capacidad para funcionar, su salud y su bienestar general. Cualquier combinación de sustancias puede calificarse como uso multisdad, incluyendo la mezcla de alcohol con cocaína u otras combinaciones de fármacos o sustancias no farmacológicas.
Las medicaciones con receta también pueden ser sustancias múltiples
Las medicaciones recetadas pueden considerarse parte de un uso múltiple si se consumen junto con otras sustancias, incluso si están indicadas por un profesional de salud para el propio paciente. Es fundamental tomar únicamente los fármacos indicados por el proveedor de atención médica y comunicar a este último todas las sustancias y suplementos que se consumen habitualmente, ya que algunas combinaciones pueden interactuar y generar efectos adversos.
Importancia de la comunicación con el equipo de atención
Informar de forma completa sobre todos los medicamentos, suplementos y sustancias que se utilizan facilita que el profesional elija tratamientos seguros y realice un seguimiento para evitar efectos secundarios o complicaciones durante el cuidado.
Síntomas y causas
Síntomas
Los síntomas del trastorno por uso de múltiples sustancias varían según las sustancias implicadas y la cantidad consumida. Durante la ingesta se pueden experimentar sensaciones como:
- Estimulación o excitación.
- Euforia o sensación de felicidad intensa.
- Relajación marcada.
- Somnolencia o sedación excesiva.
Al disminuir los efectos de las sustancias (fase de abstinencia) pueden presentarse:
- Cambios en el estado de ánimo (ansiedad, irritabilidad, depresión).
- Dolores musculares y calambres.
- Dificultad para dormir (insomnio).
- Sudoración.
- Diarrea, náuseas o vómitos.
Señales conductuales y de comportamiento que pueden acompañar el trastorno incluyen:
- Priorizar el consumo de sustancias por encima de responsabilidades sociales y laborales.
- Ocultar el uso de sustancias a otras personas.
- Necesidad de consumir sustancias para funcionar en la vida diaria.
- Descuidar el cuidado personal, la higiene, la alimentación y la presentación física.
- Mostrar hostilidad o negación ante cuestionamientos sobre el consumo.
En ocasiones, los signos pueden pasar desapercibidos, ya que algunas personas ocultan patrones de consumo o integran el uso de sustancias en su vida cotidiana de forma progresiva.
Causas y mecanismos
La causa exacta del trastorno no se comprende por completo. La investigación sugiere que el potencial adictivo de las sustancias y su impacto en el cerebro contribuyen al desarrollo del trastorno. Las sustancias activan el sistema de recompensa cerebral, liberando dopamina y generando sensaciones placenteras. Con el tiempo, el cerebro puede priorizar estas sensaciones por encima de otras experiencias saludables, favoreciendo la dependencia.
Diversos factores pueden aumentar la probabilidad de buscar más de una sustancia, entre ellos:
- Lograr el efecto deseado de otra sustancia que no está disponible en ese momento.
- Compensar o contrarrestar los efectos de otra sustancia, aunque este efecto no sea real.
- Prevenir o disminuir síntomas de abstinencia.
- Prolongar o intensificar la sensación de alto.
- Reducir la cantidad de una sustancia al sustituirla por otra.
- Automedicación para manejar condiciones físicas o mentales subyacentes.
Tipos
Existen dos clasificaciones relevantes del trastorno:
- Uso intencional: se utiliza una sustancia adicional con el objetivo de aumentar o intensificar los efectos de otra sustancia ya consumida.
- Uso no intencional: se desconoce que una sustancia ingerida o consumida está mezclada con otra sustancia, lo que genera un consumo involuntario de múltiples sustancias.
Factores de riesgo
Algunas personas pueden presentar mayor vulnerabilidad al trastorno por uso de múltiples sustancias:
- Historia de un trastorno por uso de sustancias.
- Antecedentes familiares biológicos de trastornos de uso de sustancias o trastornos multi-sustancias.
- Presencia de condiciones de salud mental subyacentes.
- Facilidad de acceso y exposición a sustancias.
- Experiencias adversas durante la infancia.
Complicaciones
Complicaciones graves
El consumo de múltiples sustancias puede dar lugar a múltiples complicaciones, entre las que destacan las siguientes:
- Sobredosis: la ingesta de cantidades peligrosas de una o varias sustancias que pueden comprometer funciones vitales.
- Fallecimiento: en casos de sobredosis graves o complicaciones asociadas, la interrupción de funciones corporales críticas puede ser fatal si no se atenúa de forma rápida.
Diagnóstico y pruebas
Diagnóstico
El diagnóstico es realizado por un profesional de la salud tras una evaluación clínica detallada. Este proceso suele incluir:
- Historia clínica y antecedentes de síntomas y uso de sustancias.
- Preguntas sobre patrones de consumo y esfuerzos previos para reducir o dejar las sustancias.
- Examen físico para evaluar el estado general de salud.
En algunos casos, se pueden realizar pruebas complementarias para entender qué sustancias están presentes en el organismo y en qué cantidad, lo que ayuda a guiar el tratamiento.
Polysubstance use disorder en guías diagnósticas
Las guías diagnósticas de trastornos mentales, como el DSM-5-TR, se utilizan para evaluar diversas condiciones de salud mental y trastornos por uso de sustancias. Aunque existen múltiples trastornos de uso de sustancias, el trastorno por uso de múltiples sustancias no aparece como una entidad separada en la edición más reciente de estas guías.
Tratamiento y manejo
Enfoque general
El tratamiento del trastorno por uso de múltiples sustancias suele ser multidisciplinario e integral, e incluye etapas de desintoxicación, intervención psicológica y, cuando corresponde, uso de medicamentos. El objetivo es reducir o eliminar el uso de sustancias, reducir el daño y mejorar la calidad de vida.
Desintoxicación
La desintoxicación consiste en eliminar de forma segura las sustancias del organismo. Es una de las fases más desafiantes del tratamiento e implica un proceso que puede ser doloroso y emocional. Durante los primeros días, es común sentir malestar significativo a medida que las sustancias salen del cuerpo. En algunos casos pueden utilizarse fármacos para aliviar estos síntomas y facilitar el proceso. La desintoxicación puede hacerse en una instalación sanitaria con supervisión 24/7 o, en ciertas circunstancias, en un esquema ambulatorio para quienes se sienten más cómodos en casa.
Terapia
La terapia busca establecer metas realistas y trabajar con un profesional de salud mental para alcanzarlas. Sus enfoques principales incluyen:
- Terapia cognitivo-conductual (TCC): ayuda a comprender cómo los pensamientos influyen en los comportamientos, a fijar objetivos y a aprender estrategias para lograrlos.
- Gestión de contingencias: se establecen metas que se refuerzan con recompensas cuando se alcanzan, para favorecer comportamientos saludables.
- Terapia de mejora motivacional: acompaña a la persona para que establezca metas alcanzables y tome medidas para conseguirlas.
- Terapia familiar: implica a las personas más cercanas para promover un ambiente de apoyo y trabajar hacia objetivos comunes de recuperación.
Medicamentos
En ciertos escenarios, especialmente si una de las sustancias involucradas es un opioide, se pueden prescribir medicamentos para aliviar los antojos y los síntomas de abstinencia. Entre las opciones aprobadas se encuentran:
- Buprenorfina
- Metadona
- Naltrexona
Estos fármacos deben utilizarse bajo supervisión médica y pueden acompañarse de efectos secundarios. Es fundamental seguir las indicaciones del profesional y comunicar cualquier duda o síntoma adverso.
existen medicamentos para ayudar a reducir antojos o síntomas de abstinencia asociados al consumo de alcohol y nicotina, tales como:
- Alcohol: naltrexona, disulfiram, acamprosato.
- Nicotina: sustitutos
- Otros fármacos compatibles con el plan individual, como bupropión o varenicline.
Expectativas tras el tratamiento
No existe un plazo único para la recuperación; el curso es individual y se considera una condición crónica. La mayoría de las personas requieren manejo a largo plazo para reducir el riesgo de recaída y para mantener ganancias en la salud y el funcionamiento diario. El éxito puede implicar la combinación de desintoxicación, intervención terapéutica y, cuando corresponde, medicación y apoyo continuo.
Perspectiva y pronóstico
Proyección a futuro
El pronóstico varía según la persona y la situación. El trastorno por uso de múltiples sustancias es una condición tratable y la recuperación es posible, aunque puede requerir tiempo, esfuerzo sostenido y la experiencia de probar diferentes enfoques de tratamiento para encontrar el que funcione mejor. Es posible que exista recaída y que se deban reiniciar fases de desintoxicación y tratamiento, lo que es parte de un proceso de manejo a largo plazo.
La clave está en el apoyo del equipo de atención y de familiares o personas cercanas, que pueden facilitar recursos, motivación y continuidad en el plan de tratamiento.
Prevención y seguridad
Estrategias para reducir el riesgo
Existen varias medidas para disminuir el riesgo de desarrollar un trastorno por uso de múltiples sustancias, aunque no siempre es posible evitarlo por completo debido a factores ambientales, biológicos y sociales. Entre las aproximaciones útiles se incluyen:
- La educación sobre los efectos de cada sustancia en el organismo para fomentar elecciones informadas y seguras.
- En personas con antecedentes de uso problemático, llevar siempre un plan de seguridad que incluya recursos de apoyo.
Recursos prácticos para la seguridad personal
Si se ha presentado un trastorno por uso de múltiples sustancias, puede ser prudente disponer de:
- Un medicamento de reversión de sobredosis como naloxona, para emergencias de opioides.
- Tiras de prueba de fentanilo para detectar la presencia de fentanilo en sustancias no analizadas.
- El teléfono de una persona de confianza a la que acudir en caso de emergencia.
Vivir con el trastorno
Cuándo consultar a un profesional de la salud
Si el uso de sustancias interfiere con la salud, el rendimiento académico o laboral, o las relaciones personales, es aconsejable buscar atención profesional. Un equipo de atención puede ayudar a diseñar un plan de tratamiento adaptado a las necesidades individuales y facilitar la implementación de estrategias para mejorar el funcionamiento diario y la salud mental.
Cuándo contactar servicios de emergencia
Si aparece alguno de los siguientes signos de una posible sobredosis o complicación grave, se debe llamar a emergencias de inmediato:
- Pérdida de conciencia o incapacidad para despertar a la persona.
- Presencia de sonidos de gorgoteo, ronquidos extraños o dificultosos al respirar.
- Respiración lenta o que se detiene.
- Pupilas muy pequenas o mitad de la mirada afectada.
- Coloración alterada de labios o uñas (palidez, tono azuláceo).
La atención rápida ante una posible sobredosis puede salvar vidas y permitir iniciar un manejo adecuado de la situación.
Vídeo sobre ¿Qué es el trastorno por uso de múltiples sustancias?
Bibliografía
Autor
Íñigo Aranda
Íñigo Aranda es un apasionado de la divulgación en salud y bienestar.
Con experiencia investigando hábitos saludables y tendencias médicas, dedica su tiempo a compartir información clara y práctica.