¿Qué es el síndrome de enterocolitis inducida por proteínas de los alimentos (FPIES)?
La FPIES (síndrome de enterocolitis inducida por proteína alimentaria) es una reacción inmunitaria a ciertos alimentos que afecta principalmente al tracto gastrointestinal. A diferencia de las alergias clásicas mediadas por IgE, sus síntomas suelen aparecer varias horas después de la ingesta del desencadenante y no produce inflamación sistémica típica de una reacción alérgica grave. En este artículo se explican los desencadenantes, las variantes clínicas, el diagnóstico, el manejo y las pautas prácticas para vivir con FPIES.
Qué es FPIES y qué lo desencadena
La FPIES es una reacción inmunitaria a ciertos alimentos que provoca inflamación en el estómago e intestinos, con la consecuencia principal de vómitos y diarrea. A diferencia de las alergias alimentarias mediadas por IgE, FPIES es no IgE-mediada, lo que significa que no se debe a anticuerpos IgE y por ello no se acompaña de la misma inflamación sistémica ni de un riesgo directo de anafilaxia en la mayoría de los casos. Los alimentos que desencadenan la FPIES pueden variar según la región, pero entre los más habituales se encuentran los siguientes:
- Leche y fórmula infantil
- Soja
- Avena
- Arroz
- Huevo
- Mariscos y otros productos del mar
La frecuencia y la probabilidad de desencadenantes pueden variar en función de las prácticas alimentarias y culturales de cada parte del mundo. En niños pequeños la leche y la fórmula son causas especialmente comunes, mientras que en adultos los mariscos ocupan un rol más destacado. Es fundamental comprender que cualquier alimento podría, en casos raros, provocar FPIES, por lo que la vigilancia y la observación ante posibles desencadenantes debe ser cuidadosa y personal.
Tipos de FPIES
FPIES aguda
En la forma aguda, los síntomas aparecen entre una y cuatro horas después de consumir el alimento desencadenante. Los vómitos pueden ser intensos y la diarrea también puede ser grave. La mayor parte de los cuadros agudos tiende a resolverse en 12 a 24 horas tras el consumo del desencadenante, siempre que se evite el alimento y se maneje adecuadamente la hidratación.
FPIES crónica
La forma crónica se observa cuando la exposición al desencadenante es frecuente. En estos casos hay inflamación prolongada en el tracto gastrointestinal que produce síntomas más suaves, pero de manera recurrente. La resolución de estos cuadros puede tardar entre tres y diez días tras suspender el alimento desencadenante, dependiendo de la magnitud de la inflamación y de la respuesta individual.
Síntomas y causas
Qué síntomas provoca
- Diarrea (a veces líquida o con sangre)
- Dolor abdominal o malestar en el abdomen
- Palidez de la piel
- Letargo o disminución de la energía
- Pérdida de peso o dificultad para mantener el peso
- Temperatura corporal baja o hipotermia
La aparición de síntomas es retardada, es decir, se presentan varias horas después de la ingesta del desencadenante, y en la FPIES crónica los síntomas pueden fluctuar con el tiempo. En los niños, la vigilancia estrecha de estos signos es crucial para evitar complicaciones y asegurar una nutrición adecuada durante el manejo de la enfermedad.
Qué causa la FPIES
La FPIES surge cuando el sistema inmunitario reacciona de forma excesiva a alimentos que considera dañinos para el cuerpo. Las células inmunitarias presentes en el tracto digestivo provocan inflamación para intentar expulsar el alimento, lo que genera vómitos y diarrea como respuesta principal.
La FPIES es una reacción no mediada por IgE, lo que la distingue de la mayor parte de las alergias alimentarias. A diferencia de situaciones con inflamación sistémica y riesgo de anafilaxia, FPIES no suele producir una reacción generalizada en todo el cuerpo ni afectación de las vías respiratorias de forma aguda.
Complicaciones
Las reacciones de FPIES, especialmente durante episodios intensos o repetidos, pueden desembocar en deshidratación y, en casos graves, en choque circulatorio o hipotensión. La deshidratación puede ser especialmente peligrosa en lactantes y niños pequeños, por lo que la atención médica oportuna y la correcta hidratación son fundamentales durante un episodio. El reconocimiento temprano de la severidad ayuda a prevenir complicaciones graves.
Diagnóstico y pruebas
Cómo se diagnostica
El diagnóstico de FPIES se sustenta principalmente en la historia clínica detallada de los episodios y en la respuesta a la retirada del alimento desencadenante. En algunos casos se realiza un desafío alimentario, en el que se reintroduce de forma controlada una pequeña cantidad del alimento sospechoso para observar si se reproduce la reacción, siempre bajo supervisión médica especializada.
La FPIES puede confundirse con otras afecciones, como infecciones bacterianas, por lo que el médico puede solicitar pruebas de alergia (sangre o piel) para descartar otras alergias. Sin embargo, estas pruebas no son constantes ni concluyentes para FPIES, y un resultado negativo no excluye la posibilidad de FPIES.
Tratamiento y manejo
Tratamiento durante episodios
Durante un episodio de FPIES, el manejo puede incluir las siguientes medidas:
- Esteroides para disminuir la inflamación en casos significativos
- Fluidos intravenosos para prevenir o tratar la deshidratación
- Antieméticos, como ondansetrón, para controlar las náuseas y los vómitos
Además de estas intervenciones, el enfoque principal es la retirada del alimento desencadenante y la atención a la nutrición adecuada para evitar deficiencias. En la atención pediátrica, puede requerirse el apoyo de un nutricionista para asegurar que el niño reciba una dieta equilibrada sin el alimento problemático.
Pronóstico y evolución
Niños
En la mayoría de los niños la FPIES se supera alrededor de los 3 a 4 años de edad. Cuando se decide reintroducir un alimento desencadenante, el médico puede proponer una prueba de reintroducción para evaluar si ya no provoca la reacción. Durante la fase de manejo, es crucial identificar los alimentos gatillo y mantener una vigilancia estrecha de cualquier señal de reacción. Las reacciones graves de vómitos y diarrea pueden suponer un riesgo si no se gestionan adecuadamente.
Adultos
En los adultos, la FPIES se gestiona mediante la identificación y evitación de los alimentos desencadenantes. En algunos casos, las reacciones pueden disminuir con el tiempo o resolverse; sin embargo, la experiencia más habitual es que las manifestaciones que surgen en la edad adulta tienden a persistir y requerir un manejo continuo para mantener una nutrición adecuada y evitar episodios repetidos.
Prevención y manejo de la dieta
La prevención se centra en evitar los alimentos desencadenantes conocidos y, cuando sea necesario, en planificar una dieta que asegure un aporte nutricional adecuado. Un enfoque práctico es mantener un diario de alimentos para correlacionar lo que se consume con posibles reacciones y facilitar la identificación de desencadenantes. En el caso de lactantes con FPIES, las estrategias deben equilibrar la seguridad con la nutrición necesaria para el crecimiento.
- Fórmulas hipoalergénicas para lactantes que no toleran la leche o la proteína de la leche
- Introducción de frutas y verduras al inicio de la alimentación complementaria, en lugar de introducir primero granos, cuando sea compatible con la evolución clínica
- Una escalera de introducción de alimentos FPIES que describa, de forma progresiva, cómo incorporar nuevos alimentos para monitorizar posibles respuestas
Vivir con FPIES
Cuidado diario
Las personas con FPIES deben registrar cuidadosamente los alimentos y bebidas consumidos para identificar posibles desencadenantes. Una vez identificados, se debe evitar ese alimento y buscar alternativas que aseguren una nutrición adecuada sin incluir el desencadenante. La educación y el apoyo de un equipo de salud especializado son fundamentales para adaptar la dieta con seguridad.
Cuándo consultar al profesional
Es recomendable consultar a un profesional de la salud si se observa alguna reacción alimentaria, incluso si parece leve, para garantizar que el niño reciba la nutrición necesaria. Las reacciones severas requieren atención médica de emergencia y una evaluación posterior para ajustar la dieta y la monitorización clínica.
- Confusión o estado mental alterado
- Orina muy escasa o nula
- ojos hundidos o señal de deshidratación severa
- Hinchazón de la cara, labios o lengua
- Dificultad para respirar o tragar
Qué preguntas hacer a tu médico
- ¿Esta es una alergia alimentaria o FPIES?
- ¿Cómo identificar con certeza los alimentos desencadenantes?
- ¿Cómo evitar los desencadenantes mientras se cubren las necesidades nutricionales?
- ¿Qué hacer en caso de una reacción?
- ¿Qué pruebas o controles son necesarios y con qué frecuencia?
Preguntas frecuentes
Edad de inicio
La FPIES suele presentarse en la infancia, alrededor de los 4 meses de edad o cuando se introduce por primera vez el alimento desencadenante. En adultos, el inicio suele ocurrir después de los 40 años.
¿Qué tan común es en adultos?
La FPIES es menos frecuente en adultos que en niños. Aproximadamente 1 de cada 450 adultos presenta FPIES. El desencadenante más frecuente en adultos es el marisco.
¿Puede un bebé alimentado exclusivamente con leche materna tener FPIES?
Puede ocurrir en casos raros. Proteínas de la leche consumidas por la madre pueden pasar a la leche materna y, en ocasiones, desencadenar FPIES en el lactante, aunque la evidencia no es concluyente y se debe evaluar caso por caso.
¿FPIES es una enfermedad autoinmune?
No. La FPIES no es una enfermedad autoinmune. Se trata de una reacción inmunitaria a ciertos alimentos o bebidas en el tracto digestivo, diferente de las enfermedades autoinmunes, en las que el sistema inmune ataca componentes del propio cuerpo.
Vídeo sobre ¿Qué es el síndrome de enterocolitis inducida por proteínas de los alimentos (FPIES)?
Bibliografía
Autor
Íñigo Aranda
Íñigo Aranda es un apasionado de la divulgación en salud y bienestar.
Con experiencia investigando hábitos saludables y tendencias médicas, dedica su tiempo a compartir información clara y práctica.