¿Qué es el signo de Lhermitte?
El signo de Lhermitte, también conocido como fenómeno de Lhermitte, es una sensación eléctrica breve y dolorosa que recorre la columna cervical y puede irradiar hacia brazos y piernas al flexionar el cuello, toser o estornudar. Aunque es llamativo, no suele ser peligroso y su frecuencia depende de la causa subyacente. Este artículo describe qué es, qué lo provoca, cómo se diagnóstiona y qué opciones de tratamiento y manejo existen, con un enfoque claro y riguroso.
Qué es y cómo se manifiesta
Definición y nombres asociados
El signo de Lhermitte se describe como una descarga eléctrica corta, similar a un “choque” o espasmo, que se percibe a lo largo de la columna cervical y puede extenderse hacia los miembros superiores e inferiores. Algunas personas lo sienten como una sacudida o una sensación punzante que aparece de forma súbita al mover el cuello. En la práctica clínica también se le puede denomin ar fenómeno de Lhermitte, fenómeno de la silla de barbero o dolor paroxístico agudo, términos que muestran la variabilidad en la forma de describirlo en distintos contextos médicos.
Gravedad y duración
Este síntoma no es peligroso ni indica de inmediato una amenaza vital. Su duración es muy breve, por lo general unos segundos, y puede repetirse varias veces al día si la causa subyacente lo favorece. La incomodidad puede ser mayor en determinadas circunstancias, pero la secuencia de eventos suele resolverse sin intervención de emergencia. La persistencia o la aparición de otros síntomas acompañantes deben orientar la valoración médica.
Cómo se evalúa clínicamente
No existe una prueba específica para confirmar el sign o de Lhermitte por sí solo. En la evaluación clínica, el médico puede:
- preguntar por la historia clínica de síntomas y por posibles causas subyacentes,
- realizar un examen neurológico para identificar signos de afectación de la médula espinal,
- ordenar estudios de imagen cuando exista sospecha de una causa estructural o demielinizante, en particular una resonancia magnética (RMN) del cuello y/o de la médula espinal,
- considerar la prueba de Spurling u otras maniobras para evaluar dolor cervical asociado y detección de compresión nerviosa.
La prueba de Spurling es una maniobra que guía la exploración del dolor cervical ante la compresión de las raíces nerviosas en el cuello; la realización de esta prueba, bajo supervisión médica, ayuda a confirmar o descartar irritación radicular como componente del malestar, complementando la información clínica y de imagen.
Factores etiológicos y causas subyacentes
Mecanismo subyacente
El signo de Lhermitte surge habitualmente por alteración de la conducción nerviosa en la médula espinal. En condiciones que dañan la mielina —el recubrimiento protector de las neuronas—, las señales entre el cerebro y el resto del cuerpo pueden volverse más sensibles ante movimientos del cuello. Este daño se conoce como lesión o, en términos médicos, desmielinación. Cuando se presentan cambios en la integridad de la mielina, ciertos movimientos de la cabeza pueden activar de forma exagerada los nervios de la región cervical, provocando la descarga dolorosa característica que se irradia a lo largo de la columna.
Es importante entender que, aunque la desmielinación es un mecanismo común, el signo puede deberse a varias condiciones que afectan la médula espinal o sus estructuras circundantes. La evaluación debe enfocarse en identificar la causa subyacente para orientar el tratamiento adecuado.
Condiciones que pueden asociarse
La presencia de este signo puede estar vinculada a diversas patologías. Entre las condiciones más relevantes se encuentran:
- Esclerosis múltiple (MS): es la causa más frecuente asociada a este fenómeno; estudios señalan que hasta aproximadamente un tercio de las personas con MS pueden experimentar Lhermitte’s sign en algún momento de la enfermedad.
- Enfermedades desmielinizantes o inflamatorias del sistema nervioso central o periférico que afecten la médula espinal.
- Enfermedades vasculares o estructurales de la columna cervical que provoquen compresión o irritación de la médula.
- Trastornos autoinmunes como ciertas polineuronopatías o síndromes relacionados con la desmielinación.
- Neurorrelatos específicos como enfermedad de MOG (anticuerpos antimyelina oligodendrocitaria), NMOSD (trastorno del espectro de la neuromielitis óptica) u otros síndromes desmielinizantes.
- Infecciones o síndromes dermatoneurales que afecten la columna o la raíz nerviosa.
- Herpes zóster mediante afectación radicular cuando hay reactivación viral.
- Compresión de la médula espinal debida a hernias discales, estenosis o tumores que presionan la médula.
- Transversa mielitis y otras lesiones inflamatorias agudas de la médula.
- Trauma o lesión cervical que dañe la integridad de la médula o de sus envolturas.
- Deficiencia de vitamina B12 que afecte la mielinación y la transmisión nerviosa.
La lista anterior describe condiciones relevantes, pero no es exhaustiva. Un profesional de la salud determina la etiología subyacente a partir de la historia clínica, el examen físico y las pruebas complementarias.
Factores que pueden activar o agravar el signo
Determinadas acciones o situaciones tienden a desencadenar o intensificar la sensación eléctrica. Entre los desencadenantes más reconocidos se encuentran:
- Flexionar o inclinar la cabeza hacia abajo, especialmente en posiciones en las que la barbilla se acerca al pecho.
- Toser o estornudar, esfuerzos que aumentan la presión en la columna y pueden activar las fibras nerviosas irritadas.
- Estiramientos o movimientos repetitivos del cuello que estresen la región cervical.
ciertos estados pueden aumentar la probabilidad de experimentar el signo, como temperaturas cálidas, actividad física, situaciones de estrés o fatiga. Estas condiciones no causan el signo por sí mismas, pero pueden influir en su frecuencia o intensidad cuando existe una vulnerabilidad nerviosa subyacente.
Tratamiento y manejo práctico
Enfoque general
La necesidad de tratamiento específico para el signo de Lhermitte depende de la causa subyacente. En muchos casos, el signo puede disminuir o desaparecer a medida que se aborda la condición principal. Las estrategias de manejo se orientan a reducir la incidencia del fenómeno y a mejorar la calidad de vida del paciente, manteniendo un enfoque personalizado según la patología subyacente.
Intervenciones y opciones terapéuticas
Las siguientes opciones pueden formar parte del plan de manejo, de acuerdo con la etiología identificada y la gravedad de los síntomas:
- Medicamentos: ciertos fármacos pueden ayudar a reducir la irritación nerviosa o el dolor asociado. Un ejemplo es la gabapentina, que se utiliza para tratar dolor neuropático y puede disminuir la sensibilidad de las fibras nerviosas afectadas.
- Terapia de campo electromagnético pulsado (PEMF): una modalidad no invasiva que envía ondas de energía a los nervios afectados con el objetivo de aliviar la irritación y mejorar la función.
- Inmovilización temporal del cuello: el uso de un collar cervical puede limitar los movimientos de flexión y reducir la probabilidad de desencadenar la señal mientras desaparece la irritación o se estabiliza la condición subyacente.
- Terapia física y ocupacional: técnicas de relajación muscular, estiramientos suaves y ejercicios que fortalecen los músculos del cuello y mejoran la flexibilidad, siempre bajo supervisión profesional y adaptados a la patología.
- Tratamiento de la causa subyacente: según la etiología, pueden requerirse intervenciones específicas como manejo de esclerosis múltiple, tratamiento inmunomodulador, control de procesos inflamatorios, corrección de deficiencias nutricionales o tratamiento de infecciones.
- Cirugía: en casos en los que exista compresión estructural de la médula espinal (p. ej., hernia de disco significativa, estenosis severa o tumores) puede ser considerada una intervención quirúrgica para aliviar la presión nerviosa y prevenir daño adicional.
Es fundamental entender que la respuesta al tratamiento varía entre individuos y depende de la causa específica identificada. Un plan terapéutico debe adaptarse a las circunstancias clínicas de cada persona, con seguimiento regular para evaluar eficacia y seguridad.
Prevención y manejo a largo plazo
Perspectiva de prevención
No existe una manera de prevenir por completo el signo de Lhermitte. Sin embargo, la reducción de la frecuencia y la intensidad suele lograrse al abordar de forma adecuada la condición subyacente que lo provoca. La prevención se centra en controlar la enfermedad de fondo, evitar movimientos desencadenantes cuando sea posible y mantener un manejo estable de la salud neurológica.
Medidas prácticas para reducir recurrencias
- Tratar de evitar movimientos que impliquen flexionar excesivamente el cuello cuando sea razonable, especialmente en presencia de una patología que afecte la médula.
- Si hay tos frecuente o estornudos intensos, buscar estrategias para controlarlos, especialmente si existen condiciones alérgicas o infecciosas subyacentes.
- Gestionar factores que aumenten la irritación nerviosa, como fiebre, estrés o fatiga, mediante descanso adecuado, hidratación y un plan de actividad física adecuado a la situación clínica.
- Seguir las indicaciones médicas para el tratamiento de la condición subyacente, con ajustes oportunos según la evolución clínica y los hallazgos de las pruebas de imagen o de laboratorio.
Cuándo consultar al médico
Indicaciones para buscar atención médica
Debe acudir a un profesional de la salud si se presenta una descarga eléctrica al realizar movimientos específicos sin una causa clara, o si se detecta alguno de los siguientes signos:
- Historia de una condición que ya afecte la médula espinal o el sistema nervioso.
- Aparición de síntomas adicionales que acompañen al signo, como debilidad progresiva, hormigueo en otras regiones, problemas de coordinación o alteraciones sensoriales.
- Empeoramiento de la intensidad o la frecuencia de la experiencia, o si persiste en el tiempo.
La identificación temprana de la causa subyacente permite un manejo más efectivo y reduce el riesgo de complicaciones. Si existen antecedentes o síntomas que sugieran una condición grave del sistema nervioso, la valoración médica debe realizarse de forma expedita.
Vídeo sobre ¿Qué es el signo de Lhermitte?
Bibliografía
Autor
Íñigo Aranda
Íñigo Aranda es un apasionado de la divulgación en salud y bienestar.
Con experiencia investigando hábitos saludables y tendencias médicas, dedica su tiempo a compartir información clara y práctica.