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¿Qué es el recubrimiento de cadera?

doctorvillanueva.com

La resurfacing de cadera es una intervención quirúrgica destinada a reparar el daño dentro de la articulación de la cadera, conservando más del hueso natural que una artroplastia total. Su objetivo es reducir el dolor, recuperar la movilidad y mantener una biomecánica estable de la cadera. A continuación se describen qué trata, quiénes pueden beneficiarse, cómo se realiza, los riesgos y beneficios, la recuperación y las pautas para el cuidado posoperatorio.

Qué cubre la resurfacing de cadera

La cirugía de resurfacing es similar a una sustitución de cadera, pero implica reemplazar menos estructura ósea de la cadera. El cirujano reemplaza únicamente el acetábulo (la cavidad de la pelvis que recibe la cabeza del fémur) con una pieza protésica. Posteriormente, se recorta y remodela la cabeza del fémur para que encaje de forma segura dentro del acetábulo protésico. Este procedimiento recibe su nombre por el proceso de “resurfacing” o recubrimiento de la superficie propia de la cabeza femoral y del acetábulo, en lugar de una sustitución completa del conjunto articular.

La articulación de la cadera se compone de dos superficies óseas recubiertas de cartílago y uniones estructurales que permiten movimientos amplios. En la resurfacing, se busca conservar la mayor cantidad posible de hueso sano y mantener parte de la anatomía natural de la cadera, con la esperanza de presentar una mayor estabilidad y unaHistoria de movimiento más natural al reducir el desgaste y facilitar futuras opciones si fueran necesarias.

Indicaciones y candidatos

¿Qué síntomas pueden indicar la necesidad de resurfacing?

  • Dolor de cadera.
  • Rigidez o disminución de la amplitud de movimiento
  • Movilidad limitada o dificultad para caminar
  • Hinchazón en la zona de la cadera
  • Inestabilidad o sensación de que la cadera no es estable

La artrosis es la razón más frecuente para considerar la resurfacing. Aunque la mayoría de las personas que optan por este procedimiento padecen osteoartritis, algunos pacientes con artritis reumatoide también pueden requerirla. El criterio central es la presencia de dolor y limitaciones funcionales que no mejoran de forma suficiente con tratamientos no quirúrgicos, como ajustes de actividad, fisioterapia o medicación.

¿Quiénes suelen ser buenos candidatos?

No todas las personas son candidatas idóneas para la resurfacing. Dado que no se reemplaza toda la articulación, la salud ósea es un factor crucial. La base es que la densidad y calidad de los huesos sean adecuadas para soportar la resurfacing. En términos generales, los candidatos suelen cumplir con estas características:

  • Edad menor de 60 años.
  • Actividad física relativamente alta.
  • Huesos sanos y fuertes, capaces de soportar el proceso de resurfacing.
  • El tamaño de los huesos de la cadera es relevante; en general, los hombres tienden a tener huesos de mayor tamaño que las mujeres, lo que puede influir en la idoneidad de la opción, aunque lo determinante es el tamaño óseo en cada caso.

Para decidir qué tipo de cirugía de cadera es más adecuada, el equipo médico considerará tu cuerpo, necesidades y situación particular. Es importante conversar con el profesional de salud o el cirujano para valorar la opción más adecuada en función de cada caso.

Detalles del tratamiento

Cómo prepararse para la resurfacing

  • Examen físico para confirmar que estás en condiciones de someterte a la cirugía.
  • Análisis de sangre para valorar tu estado general de salud.
  • Electrocardiograma para evaluar la salud cardiaca.
  • Examen dental previo para reducir el riesgo de infección posoperatoria.
  • Pruebas de imagen, que pueden incluir radiografías de cadera, y en algunos casos resonancia magnética (RM) o tomografía computarizada (TC).

Es fundamental informar a tu proveedor de salud acerca de cualquier medicamento o suplemento que estés tomando. En algunos casos, puede ser necesario suspender ciertos fármacos antes de la intervención. El equipo quirúrgico indicará cuándo debes dejar de comer y beber la víspera de la cirugía; en general, se recomienda ayuno de ocho horas para la mayoría de los pacientes. También se indicará qué medicamentos son seguros de tomar con un sorbo de agua la mañana de la cirugía.

Qué ocurre durante la cirugía

En el día de la intervención, recibirás anestesia para impedir cualquier dolor durante el procedimiento. Se puede administrar anestesia general (para dormirse) o una anestesia regional que adormece la zona de la cadera; en algunos casos se añade medicación para facilitar el sueño, si se utiliza anestesia regional.

Durante la cirugía, el equipo realizará los siguientes pasos:

  • Incisiones en la piel alrededor de la cadera para acceder a la articulación.
  • Eliminará el cartílago y hueso dañados de la cavidad cefálica para preparar el acetábulo.
  • Colocará el acetábulo protésico en la cavidad.
  • Resonará y recortará la cabeza del fémur para que encaje en la nueva cavidad protésica. Este paso da nombre al procedimiento.
  • Colocará una copa o cap en el fémur; esta pieza puede ser de metal o, en algunas situaciones, de cerámica.
  • Se realineará la articulación de la cadera y se insertará el fémur resurfaced dentro de la cavidad protésica.

Duración típica: la intervención suele durar entre dos y tres horas, aunque el tiempo puede variar según el grado de daño en la cadera y el tipo de prótesis empleado.

Qué ocurre después de la cirugía

Tras la intervención, serás trasladado a una sala de recuperación. El equipo de cirugía supervisará tu despertar de la anestesia y vigilará signos vitales y nivel de dolor durante varias horas. La mayoría de las cirugías de resurfacing se realizan en régimen ambulatorio, lo que significa que puedes regresar a casa el mismo día. El equipo de atención quirúrgica llevará a cabo un examen médico y una evaluación de fisioterapia para confirmar que es seguro regresar a casa.

Riesgos y beneficios

Beneficios esperados

  • Mejora significativa del dolor y mayor movilidad de la cadera, con fortalecimiento progresivo de los músculos alrededor de la articulación.
  • Posibilidad de reanudar actividades físicas que quizás se limitaban antes de la cirugía, con una expectativa de mayor rendimiento en comparación con algunas alternativas.
  • Estabilidad mejorada de la articulación, al conservar parte de la estructura natural de la cadera, reduciendo la probabilidad de dislocaciones frente a una articulación completamente protésica.
  • Biomecánica mejorada que facilita movimientos más naturales, especialmente al adaptar la marcha, la carrera o la realización de movimientos repetitivos.
  • Alivio de síntomas a largo plazo; en muchos casos, la resurfacing proporciona alivio duradero de los síntomas a lo largo de la vida.

Riesgos y complicaciones

La resurfacing es, en general, una opción segura y eficaz, pero conlleva riesgos propios de cualquier cirugía. Algunas complicaciones pueden ser:

  • Fracturas del cuello femoral: al resurfacer la parte superior del fémur, existe la posibilidad de debilitar dicha zona y presentar una fractura del cuello femoral, lo que podría requerir una revisión a una artroplastia total en el futuro.
  • Ionización metal-metal: cuando la cabeza femoral y el acetábulo protésico son de metal, existe un riesgo pequeño de liberación de iones de metal al articulación con el tiempo, lo que puede afectar el tejido circundante y debilitar huesos.
  • Además de estos riesgos específicos, existen complicaciones propias de cualquier cirugía:

    • Coágulos de sangre (tromboembolismos).
    • Infección en la articulación o en el sitio quirúrgico.
    • Daño nervioso o daño a los vasos sanguíneos de la zona.
    • Problemas con el implante, como desgaste prematuro o aflojamiento.
    • Resección de tejido cicatricial en la cadera.

Recuperación y perspectivas

Tiempo de recuperación

La recuperación completa suele abarcar varios meses. En la mayoría de los casos, se recomienda empezar a mover la cadera y cargar peso de forma progresiva desde el día siguiente a la cirugía, según indicación médica. Es común necesitar muletas o un andador durante varias semanas para facilitar la deambulación segura.

La mayoría de las personas requieren al menos varias semanas de fisioterapia para fortalecer los músculos de la cadera y recuperar la amplitud de movimiento. La capacidad para realizar las actividades diarias suele recuperarse alrededor de las semanas siguientes a la cirugía, con una mayor confianza en movimientos más intensos alrededor de las semanas a meses.

Volver al trabajo, la escuela y la vida diaria

La reincorporación al trabajo o a la escuela depende de la naturaleza de tus actividades. Si tu trabajo o actividades diarias no implican esfuerzos físicos intensos, podrías volver en aproximadamente una semana o dos. En casos de trabajos con alta demanda física o necesidad de estar de pie durante largos periodos, podría requerirse una recuperación más prolongada. Es fundamental comunicarte con tu cirujano sobre tu rutina diaria, ocupaciones, aficiones y nivel de actividad para recibir pautas personalizadas sobre cuándo es seguro realizar determinadas tareas durante la recuperación.

Control del dolor y manejo postoperatorio

Es normal experimentar dolor en las fases iniciales de la recuperación. El plan de manejo del dolor suele incluir una combinación de:

  • Medicamentos con receta para el dolor intenso en las primeras etapas.
  • Anti-inflamatorios no esteroideos (AINEs) si es seguro para ti tomarlos, para reducir inflamación y dolor.
  • Paracetamol para complementar el alivio del dolor.

La dosis y la duración del uso de cada fármaco serán determinadas por tu equipo médico y deben ajustarse a tus condiciones de salud, riesgos y otras medicaciones que puedas estar tomando.

Cuándo llamar al médico

Señales de alerta para contactar de inmediato a tu proveedor

  • Dolor intenso en el pecho o dificultad para respirar.
  • Fiebre alta (mayor a 39 °C o 101 °F).
  • Sangrado inusual o abundante.
  • Signos de infección en el sitio de la cirugía, como secreción, inflamación, cambio de color, mal olor o calor localizado.
  • Nuevos o empeoramiento del dolor en la pierna, pantorrilla, tobillo o pie.
  • Dolor severo que no mejora con la medicación.

Si experimentas alguno de estos síntomas, busca atención médica de manera oportuna para una evaluación adecuada y evitar complicaciones.

Vídeo sobre ¿Qué es el recubrimiento de cadera?

Bibliografía

Autor

Autor Íñigo Aranda Íñigo Aranda Íñigo Aranda es un apasionado de la divulgación en salud y bienestar. Con experiencia investigando hábitos saludables y tendencias médicas, dedica su tiempo a compartir información clara y práctica.