¿Qué es el cuidado canguro y cómo puede ayudar a tu bebé?
El cuidado kangaroo es una técnica de contacto piel a piel que consiste en sostener al bebé contra el pecho del cuidador, con el bebé vestido solo con un pañal y, si se desea, un gorro y calcetines para ayudar a mantener la temperatura. Este método facilita una conexión afectiva profunda y tiene beneficios médicos, especialmente para los recién nacidos de bajo peso o prematuros. Puede practicarse tanto en el hospital como en casa, siempre bajo la orientación del equipo de atención médica y atendiendo a las necesidades clínicas del bebé.
Definición y alcance
Kangaroo care es una forma de cuidado que se centra en el contacto cercano entre el bebé y su cuidador a través del abrazamiento directo al cuerpo. Aunque la mayor parte de la evidencia se ha centrado en la madre, también pueden practicarlo otros cuidadores, como padres, otros familiares y voluntarios capacitados. Este enfoque no solo se asocia a beneficios emocionales, sino también a efectos clínicos relevantes para ciertos grupos de recién nacidos, especialmente aquellos con prematuridad o peso bajo al nacer.
Durante la hospitalización, incluido el periodo en la unidad de cuidados intensivos neonatales (NICU), así como en el entorno domiciliario, el cuidado kangaroo puede adaptarse a la situación clínica del bebé. La duración de cada sesión puede variar en función de las características individuales y de las necesidades médicas del bebé, y el equipo de atención se encargará de indicar la conveniencia y la seguridad de practicarlo cuando el bebé esté conectado a dispositivos como vía intravenosa u otros equipos médicos.
Contacto piel a piel: qué implica
La mayoría de las personas utiliza los términos contacto piel a piel y cuidado kangaroo para referirse a la misma práctica. En el contexto del parto, el bebé se coloca boca abajo sobre el pecho desnudo del cuidador inmediatamente después del parto. Este periodo temprano, a menudo denominado la hora dorada, es clave para que el bebé y la familia se conozcan y empiecen a establecer un vínculo afectivo y una regulación fisiológica temprana.
Durante las primeras horas, el equipo de atención seca al bebé, pone un gorro y cubre la espalda del recién nacido con una manta tibia para garantizar que el bebé se mantenga caliente y cómodo, facilitando que el bebé se acomode sobre el pecho del cuidador. Esta etapa inicial de contacto cercano ha mostrado beneficios para la lactancia y para que el bebé establezca patrones de alimentación y vigilancia temprana de sus señales de hambre y saciedad.
Las recomendaciones de las sociedades profesionales señalan que todos los bebés alimentados con leche materna deben disponer de tiempo para el contacto piel a piel poco después del nacimiento. Mantener al bebé en contacto piel a piel durante las primeras semanas facilita la detección de señales de alimentación, especialmente cuando el bebé está un poco somnoliento y podría resultar difícil saber cuándo debe alimentarse.
En caso de parto vaginal o cesárea, el equipo de atención intentará facilitar el contacto piel a piel. Si por razones médicas no fuese posible de inmediato, un compañero/a de apoyo o un familiar capacitado puede realizar la práctica hasta que el bebé pueda estar en contacto directo contigo. Aunque el bebé sea muy pequeño o necesite atención médica, la experiencia de contacto piel a piel puede adaptarse para mantener al bebé cerca del cuerpo y seguro.
Prácticas recomendadas y cómo hacerlo
A continuación se describen pautas generales para realizar el cuidado kangaroo tanto en el hospital como en casa. La seguridad y la comodidad del bebé son la prioridad, y la duración de cada sesión debe ser guiada por el equipo de salud y por las respuestas del bebé.
Guía práctica para el hogar
- Ropa cómoda: el cuidador debe vestir de manera que pueda abrirse fácilmente la parte frontal para acercar al bebé al pecho. Si se usa sujetador, puede retirarse para un acceso directo. Evitar prendas complejas que dificulten el contacto cercano.
- Colocación del bebé: colocar al bebé en una posición vertical, con la cabeza apoyada a un costado sobre el pecho del cuidador. El bebé debe llevar solo un pañal, y, si se desea, un gorro y calcetines para conservar calor.
- Protección térmica: una vez que ustedes estén en contacto, cubrir la espalda del bebé con una manta tibia para mantener la temperatura. En algunos casos, se puede usar un wrap o una faja para asegurar al bebé contra el pecho y permitir que permanezca en contacto continuo.
- Relajación mutua: buscar la serenidad durante el contacto, respirar con normalidad y permitir que el bebé se calme o se duerma. Evitar movimientos bruscos o estímulos que alteren al bebé. Mantenerse despierto para vigilar la seguridad del bebé.
- Frecuencia y duración: la práctica debe hacerse con la mayor regularidad posible y a lo largo de el tiempo que el bebé lo tolere y lo requiera. Los momentos tempranos del día y después de un baño suelen ser momentos especialmente convenientes para el contacto cercano.
Guía práctica para el hospital
En el entorno hospitalario, el equipo de atención proporcionará orientación específica sobre la colocación, el soporte y la seguridad durante las sesiones de cuidado kangaroo. Si el bebé está conectado a dispositivos médicos, se evaluará la viabilidad de la práctica y, cuando sea posible, se adaptará la técnica para mantener la seguridad sin interrumpir la atención clínica necesaria.
Qué evitar durante el cuidado kangaroo
- Distracciones: apartar teléfonos y otros dispositivos electrónicos para centrarse en el bebé, ya que la atención continua facilita el vínculo y la seguridad.
- Higiene de la piel: mantener la piel limpia y evitar el uso de perfumes, lociones o productos irritantes. Evitar el contacto si hay erupciones cutáneas, cortes abiertos o llagas.
- Tabaco: evitar fumar antes o durante el contacto piel a piel, ya que el humo de segunda mano supone riesgos para el bebé.
- Enfermedades: evitar el contacto si el cuidador está enfermo, ya que el sistema inmunológico del bebé no está completamente maduro hasta los 2–3 meses de vida. En algunos casos, puede ser aceptable con medidas de protección, como el uso de mascarilla según indicación del profesional de salud.
- Sueño profundo: evitar practicarlo si el cuidador está extremadamente cansado, porque podría dormirse con el bebé y aumentar el riesgo de accidentes o de interrupciones en la supervisión.
Beneficios del cuidado kangaroo
El cuidado kangaroo ofrece múltiples beneficios, especialmente para los recién nacidos prematuros o con peso bajo al nacer, aunque también aporta ventajas para bebés a término y para las familias.
Beneficios para el bebé
- Estabilización de la frecuencia cardíaca: el contacto cercano ayuda a regular el ritmo cardíaco del bebé.
- Mejora del patrón respiratorio: la práctica puede favorecer una respiración más regular y predecible.
- Mejor calidad del sueño: favorece un sueño más tranquilo, con más fases de sueño quieto y ciclos más sostenidos.
- Estimulación del crecimiento: el contacto frecuente y la lactancia pueden apoyar el crecimiento y el desarrollo.
- Alivio del dolor: puede reducir la incomodidad durante procedimientos puntuales (por ejemplo, pruebas de extracción de sangre mediante punción en el talón).
- Reducción de riesgos graves: reduce el riesgo de complicaciones como hipotermia, infecciones graves o, en contextos con limitaciones de recursos, la mortalidad.
Beneficios para los cuidadores
- Vínculo afectivo: refuerza el vínculo entre el bebé y el cuidador.
- Apoyo a la lactancia: facilita el establecimiento de la lactancia y puede contribuir a aumentar la producción de leche.
- Confianza en el cuidado: ayuda a los cuidadores a sentirse capaces de responder a las necesidades del bebé y a interpretar sus señales.
Historia y evolución
La práctica de apoyar al bebé contra el pecho no es nueva; es un modo natural de interacción que se ha observado a lo largo de la historia. No obstante, el cuidado kangaroo como proceso clínico definido surgió en la ciudad de Bogotá, Colombia, a finales de la década de 1970, en respuesta a una alta mortalidad de los recién nacidos prematuros en esa región.
Dos médicos, EDGAR REY y Héctor Martínez, exploraron una solución basada en una conversación con una nodriza de la comunidad. Esta mujer describió cómo acostar a los recién nacidos contra su pecho favorecía su salud y su desarrollo. Los médicos implementaron esta experiencia de forma controlada entre madres y bebés en el hospital y la denominaron “kangaroo mother care”, haciendo alusión al modo en que las crías de canguro se acurrucan dentro de la bolsa de la madre para alimentarse y crecer.
El inicio de esta iniciativa produjo resultados notablemente positivos: los médicos observaron una reducción del 70% en la mortalidad de los recién nacidos prematuros durante el primer año de vida, lo que marcó un hito en la atención neonatal y abrió camino para investigaciones posteriores.
Durante la década de 1970, investigaciones en los Estados Unidos estudiaron el papel del contacto piel a piel en la relación entre padres y bebés, identificando que los minutos y las horas inmediatamente posteriores al nacimiento son momentos críticos para el desarrollo del vínculo. A lo largo de las décadas siguientes, los estudios continuaron elucidando beneficios como mejor sueño, respiración más estable y apoyo al establecimiento de la lactancia y la apego entre padres e hijos.
En la actualidad, la investigación continúa explorando cómo el cuidado kangaroo puede favorecer el crecimiento y el bienestar de los bebés en distintos entornos. En contextos con recursos limitados, la intervención puede incluso ser una medida de supervivencia, mientras que, en entornos con alta disponibilidad tecnológica, sigue aportando valores importantes para la salud y el vínculo afectivo entre la familia y el bebé.
Notas finales y perspectivas de implementación
El cuidado kangaroo representa una estrategia práctica y de bajo costo que complementa otras intervenciones de salud neonatal. Su implementación requiere de una revisión individualizada de cada caso por el equipo de atención médica y del traslado gradual de la práctica a casa cuando sea seguro y apropiado. La participación de otros cuidadores, además de la madre, facilita la sostenibilidad de la práctica y fortalece la red de apoyo familiar durante el cuidado del recién nacido.
Vídeo sobre ¿Qué es el cuidado canguro y cómo puede ayudar a tu bebé?
Bibliografía
Autor
Íñigo Aranda
Íñigo Aranda es un apasionado de la divulgación en salud y bienestar.
Con experiencia investigando hábitos saludables y tendencias médicas, dedica su tiempo a compartir información clara y práctica.