¿Qué es el chancro blando?
La chancroid es una infección de transmisión sexual (ITS) provocada por la bacteria Haemophilus ducreyi. Se manifiesta principalmente como úlceras dolorosas en los genitales y, a veces, inflamación de los ganglios inguinales. Aunque es poco frecuente en algunos países, puede presentarse en zonas con mayor prevalencia. Su diagnóstico puede ser desafiante porque se puede confundir con otras ITS. Es tratable con antibióticos y requiere medidas de prevención y notificación a las parejas sexuales.
Agente causal y transmisión
La chancroid es causada por la bacteria Haemophilus ducreyi. La infección se transmite principalmente a través de relaciones sexuales. En condiciones de uso habitual de preservativos, aún puede transmitirse si hay exposición al fluido infectado proveniente de una llaga. La entrada al organismo suele ocurrir cuando hay microtraumatismos o desgarros en la piel durante la actividad sexual, ya que el patógeno no infecta piel íntegra sin abrasiones.
Factores de riesgo
- Relaciones sexuales sin protección con una persona infectada puede aumentar el riesgo de chancroid.
- La infección es más frecuente en personas con prepucio no circuncidado; sin embargo, puede presentarse en cualquier persona.
- La presencia de infección por otras ITS no excluye la posibilidad de chancroid, y a veces coexisten infecciones.
- La infección en EE. UU. y en Europa es poco común y tiende a presentarse de manera esporádica, pero existen áreas geográficas con mayor prevalencia en las que la vigilancia de ITS es importante.
Manifestaciones clínicas
Cuadro clínico típico
El periodo de incubación desde la exposición hasta la aparición de síntomas suele ser de aproximadamente 3 a 7 días. El inicio habitual es una pequeña protuberancia dolorosa en los genitales que se eleva y luego progresa a una llaga o úlcera genital de bordes irregulares y blandos. La ulcera puede presentarse de manera unilateral o múltiple y con un dolor notable. En muchos casos, pueden aparecer signos locales o generales asociados a la irritación de la zona genital.
- Úlceras genitales dolorosas con borde irregular y superficie suave.
- Puede haber sangrado o decoloración (rojizo, púrpura, marrón o negro) de la piel en las áreas afectadas.
- Presencia de ganglios linfáticos inguinales inflamados y dolorosos, que a veces supuran.
- Secreción de pus o fluido infeccioso de las lesiones, con potencial contagioso.
- Disuria (dolor o ardor al orinar) y dispareunia (dolor durante las relaciones sexuales).
- Las lesiones pueden extenderse o conectarse con otras lesiones, ampliando la superficie afectada.
Localización típica de las úlceras según sexo
La distribución de las úlceras puede variar según si la persona tiene pene o vagina. En los hombres, las úlceras suelen aparecer en lugares como:
- Debajo del borde redondeado en la parte inferior de la cabeza del pene (corona del glande).
- Prepucio.
- Cabeza o glande.
- Abertura del pene (meato).
- Eje o tallo del pene (glande a la altura del cuerpo).
- Escroto.
En personas with vagina, las úlceras pueden aparecer en áreas como:
- Región de piel entre el ano y la vagina (periné).
- Muslos internos.
- Labios menores interna (labia minora) y externa (labia majora).
Diagnóstico
Desafíos diagnósticos
Diagnosticar chancroid puede ser difícil para los proveedores de atención médica. A veces se agrupa con otras condiciones que producen úlceras genitales bajo el término enfermedad ulcerosa genital (GUD). para confirmar la presencia de H. ducreyi se requiere una prueba de laboratorio especializada que detecte el ADN bacteriano mediante una técnica de amplificación de ácido nucleico (NAAT, por sus siglas en inglés). Es importante señalar que la FDA no ha aprobado una prueba NAAT específica para H. ducreyi.
Pruebas clínicas y laboratorio
- Se deben descartar otras ITS con presentación similar, especialmente sífilis, el virus del herpes simplex (VHS), y la linfogranuloma venéreo (LGV).
- Se diagnostica chancroid cuando hay una o más úlceras dolorosas en genitales, con ganglios linfáticos inguinales inflamados y dolorosos, y pruebas negativas para herpes y Treponema pallidum (sífilis y, en su caso, yaws).
- La confirmación mediante cultivo bacteriano específico o NAAT puede ayudar, pero la normalidad de los resultados no excluye necesariamente la infección si la clínica es compatible.
Terapéutica y manejo
Tratamiento farmacológico
Sí hay cura. Los antibióticos pueden curar la chancroid y reducir la transmisión. Las opciones terapéuticas que pueden emplearse incluyen:
- Azitromicina
- Ceftriaxona
- Ciprofloxacino
- Eritromicina
En algunas situaciones, también puede considerarse drenaje de las áreas inflamadas de los ganglios linfáticos mediante punción con aguja fina (drenaje de abscesos linfáticos) para aliviar la presión y favorecer la curación.
Duración y pronóstico del tratamiento
La chancroid puede curar con tratamiento antibiótico. En casos no tratados, las úlceras pueden sanar por sí solas en un plazo de un mes o dos, pero el riesgo de complicaciones es mayor, y la transmisión es más probable. En una respuesta típica al tratamiento, la mejoría de los síntomas y la reducción del dolor se observan en una a dos semanas; las lesiones pueden cicatrizar con posibles cicatrices, especialmente en cuadros graves.
Si el tratamiento no resuelve los síntomas, se deben realizar pruebas adicionales para descartar otras infecciones u otras etiologías de úlceras genitales. La persistencia de síntomas puede indicar la presencia de otro proceso infeccioso o una ITS coexistentemente.
Pronóstico y comunicación con las parejas
Con un tratamiento adecuado, el pronóstico es bueno. Es fundamental comunicar a las personas con las que se ha mantenido relaciones sexuales, especialmente a aquellas con las que se tuvo contacto en los 10 días previos al inicio de los síntomas, para que ellas también reciban evaluación y tratamiento si fuera necesario. La notificación a las parejas ayuda a reducir la transmisión y facilita la detección de infecciones concomitantes.
Prevención
- Relaciones sexuales abstinentes o practicar sexo seguro, incluyendo el uso correcto de preservativos que cubran las áreas afectadas durante cualquier contacto oral, vaginal o anal.
- Limitar las relaciones a una pareja sexual no infectada cuando sea posible.
- Evitar el contacto directo con cualquier pus o fluido que provenga de una zona infectada para disminuir el riesgo de contagio.
- Realizar pruebas anuales de ITS, incluida la evaluación antes de iniciar una relación sexual con una pareja nueva.
Qué hacer si sospechas que podrías tener chancroid
Si presentas cualquier llaga o dolor en los genitales, solicita atención médica. Si se confirma un diagnóstico de ITS, informa a todas las parejas sexuales, especialmente aquellas con quienes tuviste relaciones en los 10 días anteriores al inicio de los síntomas. Evita las relaciones sexuales hasta recibir orientación médica y completar el tratamiento adecuado para reducir el riesgo de transmisión.
Consejos prácticos para conversar con el profesional de la salud
- ¿Qué otras condiciones podrían explicar mis síntomas si no es chancroid?
- ¿Qué medidas de prevención debo tomar para proteger a mi pareja?
- ¿Qué efectos secundarios pueden presentarse con el tratamiento recomendando?
- ¿Con qué frecuencia debo realizar pruebas de ITS después del tratamiento?
- ¿Deben mis parejas hacerse pruebas y recibir tratamiento incluso si no presentan síntomas?
- ¿Qué señales indicarían que la infección podría no resolverse con el tratamiento inicial?
Notas sobre vida cotidiana y seguimiento
La presencia de una ITS requiere atención y, a veces, seguimiento. Mantener una buena comunicación con las parejas, adherirse al tratamiento antibiótico prescrito y asistir a controles de ITS cuando se recomiende son medidas clave para disminuir la transmisión y prevenir complicaciones. Si los síntomas persisten o empeoran, es imprescindible volver a consultar para una reevaluación diagnóstica y, si corresponde, intervención adicional.
Vídeo sobre ¿Qué es el chancro blando?
Bibliografía
Autor
Íñigo Aranda
Íñigo Aranda es un apasionado de la divulgación en salud y bienestar.
Con experiencia investigando hábitos saludables y tendencias médicas, dedica su tiempo a compartir información clara y práctica.