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¿Qué es el cáncer infantil?

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El cáncer infantil comprende un conjunto de tumores que pueden afectar a niños y adolescentes de 0 a 19 años. No es una sola enfermedad, sino diversas condiciones agrupadas principalmente en leucemias y linfomas, tumores del cerebro y de la médula espinal, y tumores sólidos que pueden manifestarse en distintas partes del cuerpo. En los Estados Unidos, aproximadamente 15.000 niños reciben un diagnóstico cada año. Gracias a tratamientos cada vez más adaptados a las características de cada tumor, más de ocho de cada diez niños sobreviven al menos cinco años desde el diagnóstico, aunque el tratamiento implica un calendario amplio de cuidados y un seguimiento de por vida para detectar posibles efectos tardíos.

Patrones principales de los cánceres infantiles

Leucemias y linfomas

Las leucemias y los linfomas son cánceres de la sangre. La leucemia es el tipo más común de cáncer infantil y se inicia en la médula ósea, donde se producen las células sanguíneas. El linfoma, por su parte, surge en las células formadoras de sangre del sistema linfático. En este grupo, la leucemia es el diagnóstico más frecuente entre los niños, mientras que el linfoma ocupa también una posición destacada en la cifra global de estos tumores.

Entre las leucemias infantiles más frecuentes se encuentran:

  • Leucemia linfoblástica aguda (LLA), que es la forma más común en la infancia.
  • Leucemia mieloide aguda (LMA), otro subtipo importante dentro de las leucemias infantiles.

Entre los linfomas infantiles más representativos se destacan:

  • Linfoma de Hodgkin, especialmente en sus variantes que cursan con ciertas características histológicas.
  • Linfoma no Hodgkin, que abarca subtipos como el linfoma de Burkitt, el linfoma difuso de células B grandes, el linfoma anaplásico de células grandes y el linfoma linfoblástico agresivo, entre otros.

Tumores del cerebro y de la médula espinal

Este grupo es la tercera causa más frecuente de cáncer infantil. Cada año, miles de niños se ven afectados por tumores que se originan en el cerebro o en la médula espinal. Estos tumores surgen cuando células del sistema nervioso central, que normalmente cumplen funciones saludables, se transforman en células cancerosas. Entre los tumores pediátricos cerebrales se identifican entidades como:

  • Carcinoma del plexo coroideo
  • Tumor embrionario
  • Ganglioglioma
  • Glioma
  • Meningioma (meningeal en el esquema de tumores infantiles) y otros subtipos mencionados en la clasificación de tumores cerebrales.
  • Medinoblastoma (meduloblastoma)
  • Pineoblastoma

Tumores sólidos

Los tumores sólidos surgen cuando las células cancerosas se dividen y forman masas que pueden crecer en diferentes partes del cuerpo. Estos tumores pueden afectar diversos sistemas y órganos. Ejemplos representativos de tumores sólidos en la infancia son:

  • Cáncer de hueso, que abarca osteosarcoma y sarcoma de Ewing.
  • Tumor germinal (germ cell tumor), que puede aparecer en varias localizaciones y, en algunos casos, asociarse a tumores del cerebro.
  • Hepatoblastoma, tumor del hígado que suele presentarse en la infancia.
  • Neuroblastoma, tumor que se origina en células nerviosas inmaduras fuera del sistema nervioso central.
  • Retinoblastoma, tumor ocular que afecta la retina.
  • Rhabdomyosarcoma, tumor de las células musculares.
  • Tumor de Wilms, tumor renal que aparece principalmente en la infancia.

Síntomas y causas

Síntomas del cáncer infantil

Los signos y síntomas del cáncer en la infancia pueden parecerse a los de enfermedades comunes de la niñez. Muchos niños presentan dolor de cabeza, malestares estomacales o golpes y moretones que no son motivo de alarma por sí solos. Sin embargo, cuando un síntoma persiste, empeora o no se asocia a una causa evidente, debe evaluarse por un profesional de la salud.

Para orientar la identificación de posibles cánceres infantiles, se utiliza el acrónimo CHILDCANCER, que resume señales que podrían sugerir un cáncer en edad temprana:

  • CPérdida de peso inexplicada y sostenida
  • HDolor de cabeza frecuente, a menudo con vómitos matutinos
  • IAumento de hinchazón o dolor persistente en huesos, articulaciones, espalda o piernas
  • LHinchazón o masa, especialmente en cuello, pecho, axilas, abdomen o pelvis
  • DMoretones, sangrado o erupción sin explicación
  • CInfecciones constantes o recurrentes
  • AColor blanquecino detrás de la pupila
  • NNáuseas persistentes o vómitos sin/n demasiados
  • CFatiga constante o palidez notable
  • ECambios súbitos o persistentes en la visión
  • RFiebre recurrente o persistente sin ser gripe u otra infección común

Factores de riesgo y causas

El cáncer se produce cuando las células se vuelven anómalas y se multiplican sin control, formando tumores que pueden invadir tejidos circundantes y, si no se tratan, diseminarse por el organismo (metástasis). En los adultos, los factores de riesgo suelen incluir mutaciones adquiridas por edad y exposición a carcinógenos como tabaco, radiación ultravioleta y ciertos químicos laborales. En la infancia, la situación es distinta: las mutaciones que originan los tumores suelen aparecer de forma impredecible, antes o después del nacimiento, y no se deben a exposiciones claras o a un solo evento ambiental conocido.

La investigación genética ha permitido identificar mutaciones asociadas con algunos cánceres infantiles. Estas mutaciones suelen diferir de las vistas en las mismas enfermedades en adultos, de modo que el conocimiento de los cambios genéticos puede ayudar a orientar el tratamiento más efectivo para cada niño.

Factores de riesgo genéticos

Existen trastornos hereditarios que aumentan el riesgo de cáncer en la infancia. En los Estados Unidos, una proporción significativa de niños con cáncer tiene algún trastorno genético asociado. Entre los trastornos que pueden elevar este riesgo se encuentran:

  • Síndrome de Beckwith-Wiedemann
  • Poliposis adenomatosa familiar (FAP)
  • Faenconia anemia (Fanconi anemia)
  • Síndrome de Li-Fraumeni
  • Síndrome de Noonan
  • Enfermedad de Von Hippel-Lindau

Es importante recordar que no todos los niños con estos trastornos desarrollan cáncer. Sin embargo, si su hijo tiene alguno de ellos, el equipo de atención puede recomendar estrategias de vigilancia para detectar señales de cáncer de forma temprana.

Diagnóstico y pruebas

Cómo diagnosticamos el cáncer en la infancia

Para confirmar un diagnóstico de cáncer, los médicos emplean una combinación de pruebas que permiten detectar la presencia de células cancerosas, determinar su tipo y observar la extensión de la enfermedad. Las pruebas suelen incluir:

  • Análisis de sangre para buscar anomalías en las células sanguíneas o marcadores que sugieran cáncer.
  • Pruebas de imagen como tomografías computarizadas (TC), resonancias magnéticas (RM), tomografías por emisión de positrones (PET) y ultrasonidos para obtener imágenes de órganos y tejidos.
  • Biopsia que consiste en obtener una muestra de líquido o tejido para que un patólogo examine las células bajo el microscopio.
  • Aspiración y biopsia de médula ósea para evaluar si la médula, donde se produce la sangre, contiene células cancerosas.
  • Punción lumbar para revisar el líquido cefalorraquídeo en busca de células tumorales o marcadores tumorales.
  • Pruebas genéticas para identificar mutaciones asociadas a tipos específicos de cáncer infantil, lo que puede orientar el tratamiento.

Gestión y tratamiento

¿Cómo se tratan los cánceres infantiles?

El abordaje terapéutico de los cánceres en la infancia se orienta a eliminar la enfermedad, minimizar efectos secundarios y preservar la calidad de vida. Las modalidades terapéuticas principales incluyen:

  • Quimioterapia: uso de fármacos para destruir células cancerosas. Es la opción más común en la infancia y se administra en ciclos, con periodos de tratamiento seguidos de periodos de recuperación.
  • Radioterapia: aplicación de radiación para reducir o destruir tumores. En algunos casos, se utiliza una fuente o dispositivo que administre radiación de forma localizada.
  • Trasplante de células madre: opción para enfermedades como leucemias o linfomas cuando se necesita un restablecimiento del sistema sanguíneo. Se administra quimioterapia de dosis alta para eliminar células cancerosas y luego se infunden células madre sanas de un donante.
  • Cirugía: en tumores sólidos, la extirpación quirúrgica completa o parcial del tumor puede ser posible y se utiliza a veces junto con otras terapias.
  • Inmunoterapia y terapia dirigida: enfoques contemporáneos que fortalecen la respuesta inmunitaria del niño o atacan debilidades específicas de las células tumorales derivadas de mutaciones genéticas.

En la práctica clínica, muchos tratamientos combinan estas modalidades para optimizar resultados. Existen también ensayos clínicos, que son estudios de investigación que evalúan la seguridad y eficacia de tratamientos nuevos o combinaciones de tratamientos actuales. La participación en ensayos clínicos puede ofrecer acceso a terapias avanzadas cuando las opciones estándar no han sido suficientes. El equipo médico evaluará si una intervención de este tipo es adecuada para su hijo.

Cuándo buscar atención médica de inmediato

Existen circunstancias en las que el asesoramiento médico debe ser inmediato. Busque atención si su hijo presenta:

  • Reacciones adversas intensas a los tratamientos o efectos secundarios que superan las expectativas.
  • Remisión o signos de recaída después de una remisión, cuando vuelven a aparecer síntomas de cáncer.

En situaciones poco comunes, algunas señales y efectos del tratamiento pueden requerir atención urgente. El equipo médico explicará qué síntomas deben considerarse emergencias médicas y cómo proceder ante ellos.

Perspectivas y vida a largo plazo

¿Qué tan curable es el cáncer infantil?

La mayoría de los niños con cáncer en países con economías desarrolladas y con buen acceso a atención médica reciben tratamiento que puede curar la enfermedad. En los cánceres infantiles más comunes, las tasas de supervivencia a cinco años son alentadoras y, en algunos casos, la remisión de la enfermedad alcanza altos porcentajes. Es importante notar que estas cifras son estimaciones generales y no predicen el curso de cada caso en particular; cada niño es único y su pronóstico depende de múltiples factores, incluida la ubicación y el tipo de tumor, la extensión de la enfermedad y la respuesta al tratamiento. El equipo de atención orientará sobre el pronóstico específico para su hijo y qué esperar en las distintas fases del tratamiento.

Vida, esperanza y seguimiento a largo plazo

Aunque la mayoría de los cánceres infantiles pueden curarse, la experiencia de la enfermedad y su tratamiento puede dejar efectos a largo plazo. Sobrevivientes pueden presentar problemas de salud en la edad adulta, que pueden incluir afectaciones cardíacas, alteraciones hormonales y un incremento en el riesgo de otros segundos tumores. No todos los pacientes experimentarán estas consecuencias, y la probabilidad depende de factores como el tipo de diagnóstico y la intensidad de las terapias recibidas (por ejemplo, algunos procedimientos quirúrgicos o quimioterapia de dosis moderadas pueden generar menos efectos tardíos que otros enfoques).

Todos los sobrevivientes requieren un seguimiento médico prolongado para detectar posibles efectos tardíos. Este seguimiento suele incluir revisiones periódicas y pruebas específicas para evaluar la función cardíaca, hormonal, renal y otras áreas de salud, según el tratamiento recibido y el diagnóstico original. Mantener un plan de cuidado a largo plazo ayuda a identificar y manejar de manera temprana cualquier problema de salud que aparezca en la vida adulta.

Cómo apoyar a su hijo durante y después del tratamiento

La comunicación abierta y honesta sobre la enfermedad puede ser beneficiosa para el niño y la familia. Los niños mayores y adolescentes suelen entender mejor las explicaciones directas sobre lo que está ocurriendo y el propósito de cada tratamiento. Si el niño es muy pequeño, conviene consultar a un especialista en vida infantil para obtener estrategias de comunicación adecuadas a su desarrollo emocional y cognitivo. Como cuidador, usted puede convertirse en el defensor principal de su hijo, escucharlo, responder a sus preguntas y ajustar las expectativas a cada etapa. Proporcionar rutinas predecibles, apoyo emocional y la participación en decisiones cuando sea posible ayuda a mantener la seguridad y la calidad de vida durante el proceso de tratamiento y recuperación.

En conjunto, la atención del cáncer infantil requiere un enfoque integral que combine diagnóstico preciso, tratamientos apropiados, vigilancia continua y apoyo emocional. Con un equipo de salud comprometido y una red de apoyo familiar, es posible maximizar las probabilidades de curación, minimizar los efectos adversos y acompañar al niño en su camino hacia una vida saludable a largo plazo.

Vídeo sobre ¿Qué es el cáncer infantil?

Bibliografía

Autor

Autor Íñigo Aranda Íñigo Aranda Íñigo Aranda es un apasionado de la divulgación en salud y bienestar. Con experiencia investigando hábitos saludables y tendencias médicas, dedica su tiempo a compartir información clara y práctica.