¿Qué es el cáncer de hígado?
El cáncer de hígado es una neoplasia maligna que se origina en el propio hígado, un órgano fundamental para la metabolism y la desintoxicación del cuerpo. Este texto ofrece una visión clara y rigurosa sobre qué es el cáncer de hígado, los tipos principales, los signos, las causas y los factores de riesgo, cómo se diagnostica y se clasifica, las opciones de tratamiento disponibles, el pronóstico y las medidas de prevención para reducir el riesgo.
Tipos de cáncer de hígado
Existen dos grandes categorías de cáncer en relación con su origen: primario, cuando el tumor se inicia en el hígado, y secundario, cuando el cáncer se ha extendido a este órgano desde otra parte del cuerpo. En este artículo nos centraremos en el cáncer de hígado primario, que se origina en las células del hígado.
- Hepatocellular carcinoma (HCC). Es la forma más frecuente de cáncer de hígado primario. Surge a partir de las células hepáticas y representa la mayor parte de los casos.
- Cáncer intrahepático (IHC) o colangiocarcinoma intrahepático. Es un cáncer de las vías biliares que se encuentran dentro del hígado y representa aproximadamente entre el 10% y el 20% de los cánceres hepáticos primarios.
- Angiosarcoma hepático. Este tipo es muy poco frecuente y representa alrededor del 1% de los cánceres hepáticos primarios. Se origina en el revestimiento de los vasos sanguíneos del hígado y puede afectar, además del hígado, a otros órganos.
Señales, síntomas y causas
Síntomas del cáncer de hígado
Los tres tipos principales de cáncer de hígado pueden producir signos similares. Los síntomas habituales pueden incluir:
- Orina oscura, heces pálidas o de color grisáceo.
- Hematomas o moretones sin causa aparente.
- Fatiga constante o marcada.
- Fiebre o malestar general.
- Una bultita o masa dura en la región derecha del abdomen, justo debajo de las costillas.
- Picor de piel intenso (prurito) sin causa clara.
- Pérdida de apetito o pérdida de peso inexplicada.
- Náuseas o vómitos.
- Dolor en la parte superior derecha del abdomen o una sensación de abdomen hinchado.
- Ictericia: color amarillento de la piel y de la parte blanca de los ojos.
Señales de alarma temprana
A veces el cáncer de hígado puede no causar síntomas en etapas muy iniciales. Si hay preocupación por el riesgo, un profesional de la salud puede evaluar y recomendar pruebas para vigilar la salud y la función hepática, incluso antes de que aparezcan signos clínicos claros.
Causas y factores de riesgo
El cáncer de hígado aparece cuando se produce una alteración en el ADN de las células hepáticas, lo que cambia la manera en que las células crecen y se dividen. Nuestro ADN contiene genes que promueven el crecimiento celular o lo limitan, así como aquellos que facilitan la muerte de las células cuando ya no son útiles. Una mutación o cambio en estas instrucciones puede favorecer el desarrollo de tumores.
Factores de riesgo
Existe una tríada de condiciones y hábitos que se asocian con mayor probabilidad de desarrollar cáncer de hígado. Entre ellos destacan:
- Infección crónica por hepatitis B (HBV) o hepatitis C (HCV).
- Desarrollo de cirrosis hepática como consecuencia de infecciones virales crónicas, consumo excesivo de alcohol u otras enfermedades hepáticas.
- Consumo excesivo de alcohol a lo largo del tiempo, que puede contribuir a la cirrosis y al riesgo de cáncer hepático.
- Patologías metabólicas hepáticas como la enfermedad metabólica asociada a la esteatosis hepática (MASLD).
- Obesidad y diabetes tipo 2.
- Tabaquismo u otros hábitos que favorecen daño hepático o inflamación crónica.
Diagnóstico y pruebas
Cómo diagnostican los médicos el cáncer de hígado
El proceso diagnóstico suele comenzar con un examen físico y una revisión detallada de los síntomas y antecedentes médicos. A partir de ahí, se pueden realizar varias pruebas para confirmar la presencia de un tumor hepático, determinar su extensión y planificar el tratamiento. Las pruebas pueden incluir:
- Angiografía: una exploración de los vasos sanguíneos del hígado para evaluar su irrigación.
- Pruebas de sangre: para buscar marcadores de cáncer y para evaluar la función hepática y otros parámetros relevantes.
- Tomografía computarizada (TC): proporciona imágenes detalladas del hígado que ayudan a medir el tamaño y la ubicación de los tumores.
- Colangiopancreatografía retrógrada endoscópica (ERCP): prueba utilizada para diagnosticar cáncer de las vías biliares dentro del hígado.
- Ecografía hepática: técnica de imágenes que muestra el interior del hígado en tiempo real.
- Resonancia magnética (RM): utiliza imanes y ondas para obtener imágenes muy detalladas de la anatomía hepática.
- Biopsia hepática: muestreo del tejido del hígado para confirmar de forma concluyente la presencia de cáncer.
Etapas del cáncer de hígado
La clasificación por etapas orienta el pronóstico y las opciones de tratamiento. Se emplea el sistema Barcelona Clinic Liver Cancer (BCLC), que tiene en cuenta síntomas, función hepática y tamaño/propagación del tumor. Las fases se expresan de forma variada según el centro, pero comúnmente se describen como:
- Etapa I / Muy temprana: existe un único tumor en el hígado que mide menos de 2 centímetros; los análisis de sangre muestran niveles normales de bilirrubina.
- Etapa II / Temprana: hay un tumor único de 5 cm o más, o varios tumores menores de 3 cm; el cáncer podría haber invadido vasos sanguíneos.
- Etapa III / Intermedia: hay más de un tumor o un tumor de 5 cm o más; puede haber afectación de ganglios linfáticos, grandes vasos sanguíneos u otros órganos.
- Etapa IV / Avanzada: el cáncer se ha diseminado a otros lugares del cuerpo, como pulmones, huesos u otros órganos.
Tratamiento y manejo
Tratamientos médicos
Las opciones médicas buscan controlar o alargar la vida, reducir la progresión tumoral y aliviar los síntomas. Entre ellas se encuentran:
- Quimioterapia (quimioterapia sistémica) para disminuir la carga tumoral o ralentizar su crecimiento.
- Quimioembolización (combina quimioterapia con bloqueo del flujo sanguíneo al tumor para maximizar la acción terapéutica y reducir efectos sistémicos).
- Inmunoterapia que estimula las defensas del organismo para atacar las células tumorales.
- Radioterapia dirigida a las áreas afectadas para reducir el tamaño del tumor o aliviar síntomas.
- Radioembolización: radiotóxicos localizados al tumor para controlarlo.
- Terapia dirigida (terapias de precisión) que actúan sobre cambios moleculares específicos de las células cancerosas.
Tratamientos quirúrgicos
Cuando es posible, algunas intervenciones quirúrgicas pueden ofrecer curación o control significativo del cáncer de hígado. Entre ellas se incluyen:
- Ablación: técnicas mínimamente invasivas para destruir el tumor directamente.
- Hepatectomía o resección hepática: extirpación de la parte del hígado afectada por el tumor.
- Trasplante de hígado: reemplazo del hígado enfermo por un nuevo órgano sano cuando la situación lo permite.
Pronóstico y perspectivas
¿Es curable el cáncer de hígado?
En algunos casos, un trasplante de hígado puede curar la enfermedad. No todas las personas candidatas pueden recibir un trasplante; pueden existir limitaciones de salud general o de disponibilidad de órganos. La decisión depende de múltiples factores y del equipo médico.
¿Qué expectativa de vida se puede esperar?
La supervivencia y el curso de la enfermedad dependen de la etapa al momento del diagnóstico, de la respuesta al tratamiento y de la salud general del paciente. Las cifras disponibles muestran que la evolución es muy variable entre individuos.
Datos de supervivencia a cinco años señalan que, entre las personas con HCC o colangiocarcinoma intrahepático, aproximadamente 21% siguen vivas a los cinco años tras el diagnóstico. Esta cifra es una estimación basada en experiencias de grupos de pacientes y sirve como referencia. Por tipo de estadio, la supervivencia a cinco años tiende a ser mayor en etapas tempranas y menor en etapas avanzadas. Así, la tasa de cinco años para etapas tempranas (I o II) puede situarse alrededor de 37%, mientras que para etapas III y IV se sitúa en torno a 13% y 3%, respectivamente. Estas cifras deben interpretarse con cautela y en el contexto de cada caso clínico.
Prevención y reducción de riesgos
Qué medidas pueden ayudar a prevenir el cáncer de hígado
Aunque no siempre es posible evitar el cáncer de hígado, se pueden adoptar medidas para reducir el riesgo. Entre las acciones más relevantes se incluyen:
- Vacunación contra la hepatitis B para prevenir la infección crónica que aumenta el riesgo de cirrosis y cáncer hepático.
- Protección frente a la hepatitis C: evitar el contacto con sangre contaminada y no compartir agujas o jeringas.
- Si fumas, intenta dejarlo; pregunta a tu equipo de atención sanitaria sobre programas de cesación tabáquica.
- Reducción o abandono del alcohol: el consumo excesivo de alcohol aumenta el riesgo de cirrosis, que a su vez eleva el riesgo de cáncer hepático.
- Mantener un peso corporal adecuado y un estilo de vida activo para reducir la obesidad y las condiciones metabólicas asociadas.
- Consultar a tu proveedor sobre cribados apropiados de cáncer de hígado, especialmente si tienes enfermedad hepática, diabetes o obesidad, ya que pueden indicarse pruebas regulares. En determinados casos, también pueden ser útiles pruebas de sangre y ultrasonidos hepáticos para la detección temprana.
Vídeo sobre ¿Qué es el cáncer de hígado?
Bibliografía
Autor
Íñigo Aranda
Íñigo Aranda es un apasionado de la divulgación en salud y bienestar.
Con experiencia investigando hábitos saludables y tendencias médicas, dedica su tiempo a compartir información clara y práctica.