¿Qué efectos secundarios provoca la radiación?
La radioterapia es un tratamiento oncológico que utiliza energía de alta intensidad (habitualmente rayos X) para destruir las células cancerosas. Aunque está diseñada para dañar lo menos posible las células sanas, puede afectar tejidos cercanos al tumor y provocar efectos secundarios. Estos pueden variar según la localización del tumor, la dosis y la salud general de la persona. En las siguientes secciones se detallan los efectos más comunes y las pautas generales para afrontarlos.
Efectos secundarios más comunes de la radioterapia
Los efectos secundarios son frecuentes durante la radioterapia y tienden a ser temporales, aunque en algunas personas pueden ser duraderos. No todas las personas experimentan los mismos síntomas ni con la misma intensidad. Es importante comunicar cualquier cambio a su equipo de atención médica, ya que pueden existir estrategias preventivas o tratamientos para aliviar estos efectos.
- Fatiga: es el efecto secundario más común. La fatiga puede sentirse como cansancio que no mejora con el descanso y puede afectar el rendimiento diario, el sueño y la energía para realizar actividades habituales.
- Cambios en la piel: la piel en la zona tratada puede enrojecerse, oscurecerse, formar ampollas, desprenderse o picar. En términos generales, estos cambios se asemejan a una quemadura solar y requieren cuidado específico de la piel.
- Pérdida de cabello: la radioterapia puede provocar caída del cabello en el área que recibe tratamiento. En tratamiento de la cabeza o cuello, puede aparecer adelgazamiento o pérdida de cabello en el cuero cabelludo.
- Disminución de células sanguíneas: la radioterapia puede causar recuentos más bajos de glóbulos (y en menor medida de otros componentes sanguíneos), lo que podría aumentar el riesgo de infecciones, cansancio o problemas de coagulación, dependiendo del área tratada y de la dosis.
En general, estos efectos suelen ser transitorios y mejoran tras finalizar el tratamiento. Sin embargo, algunas personas pueden experimentar síntomas a largo plazo o persistentes. Cada caso es individual, y el equipo médico le orientará sobre qué esperar según su diagnóstico y el plan de radioterapia.
Áreas del cuerpo y efectos específicos
Cerebro
La radioterapia dirigida a tumores cerebrales puede afectar estructuras del sistema nervioso central. Esto puede influir en funciones como el pensamiento, la percepción sensorial y la comunicación. Entre los efectos posibles se incluyen:
- Náuseas
- Pérdida o adelgazamiento del cabello en la cabeza.
- Dolores de cabeza o sensación de presión dentro de la cabeza.
- Pérdida de memoria, confusión o dificultad para concentrarse.
- Cambios en la visión (por ejemplo visión borrosa).
- Dificultad para oír o una voz que pueda sonar amortiguada.
Una modalidad específica, la radiocirugía estereotáctica (SRS, por sus siglas en inglés), trata tumores cerebrales pequeños en unas pocas sesiones y suele asociarse con menos efectos secundarios que la radioterapia convencional que se aplica al cerebro en múltiples sesiones. Esto se debe a la focalización precisa de la dosis y a la menor exposición de estructuras sanas en cada tratamiento.
Cabeza y cuello
La radioterapia para tumores de la cabeza y el cuello puede afectar estructuras que intervienen en el gusto, el olfato, la deglución y la voz. Entre los efectos posibles se encuentran:
- Boca seca o secreciones espesas.
- Afonía o voz ronca.
- Problemas dentales y mayor riesgo de caries.
- Pérdida o alteración del gusto.
- Pérdida del olfato.
- Llagas en la boca o en la garganta.
- Dificultad para tragar o para hablar.
- Inflamación o hinchazón de la cara y el cuello.
- Tiroides poco activa (hipotiroidismo).
- Pérdida o adelgazamiento del cabello en la cara.
- Rigidez de la mandíbula.
Pecho
En tumores ubicados en el tórax, como el pulmón o el esófago, la radioterapia puede dañar estructuras encargadas de la deglución y de la función respiratoria. Los efectos posibles incluyen:
- Dolor de garganta o irritación en la garganta.
- Acidez estomacal o sensación de ardor en el pecho.
- Dificultad para tragar (disfagia).
- Disminución del apetito.
- Tos y posible irritación de las vías respiratorias.
- Disnea o sensación de falta de aire, especialmente si el tratamiento afecta estructuras pulmonares.
Senos (mama)
La radioterapia en la zona mamaria puede provocar cambios celulares y tejidos. Entre los efectos posibles están:
- Dolor, endurecimiento o sensibilidad en la mama.
- Cambios en la apariencia de la mama (pudiendo cambiar la forma o el contorno).
- Rigidez en el hombro o en el brazo, limitando la movilidad.
- Pérdida de cabello en el área tratada.
- Hinchazón o sensación de tensión en la mama, axila o brazo (linfedema).
Estómago y abdomen
Cuando la radioterapia se dirige a el abdomen o los órganos cercanos, puede irritar el revestimiento de los órganos que participan en la digestión y la evacuación. Los efectos pueden incluir:
- Náuseas o vómitos.
- Diarrea.
- Estreñimiento.
- Dolor abdominal.
- Flatulencia o dolor por gases.
- Pérdida de apetito.
- Pérdida de peso involuntaria.
Pelvis
La radioterapia para cánceres en la región pélvica puede afectar los órganos sexuales y la función urinaria. También puede producir efectos similares a los observados con la radioterapia para el abdomen. Entre los efectos se destacan:
- Frecuencia urinaria (orinar con más frecuencia de lo habitual).
- Quemadura o ardor al orinar.
- Pérdida involuntaria de orina o heces, o sensación de que no se puede controlar.
- Náuseas o vómitos.
- Diarrea.
- Estreñimiento.
- Pérdida de cabello en la zona tratada.
Respecto a la salud sexual, pueden presentarse efectos en la fertilidad y en la función sexual. En la mujer, pueden ocurrir infertilidad y menopausia temprana; en el hombre, infertilidad. También pueden aparecer sequedad vaginal, estrechez, picor o ardor; disfunción eréctil y dolor durante la eyaculación.
¿Cuándo empiezan y cuánto duran los efectos secundarios?
Los efectos secundarios de la radioterapia generalmente comienzan en las primeras semanas de tratamiento. En ciertas personas pueden notarse ya en los primeros días; en otros, pueden aparecer varias semanas después o incluso unas semanas tras terminar la radioterapia. Es común que la intensidad de los efectos aumente a medida que avanza el tratamiento.
Duración y trayectoria temporal de los efectos
La mayor parte de los efectos tiende a mejorar durante las primeras semanas tras finalizar el tratamiento. En muchos casos, la fatiga y otros síntomas leves se alivian en los primeros meses. El cabello, si se ha perdido, suele empezar a crecer de nuevo alrededor de dos a tres meses después de tratar tumores de cabeza o cuello.
En algunos pacientes, ciertos efectos pueden persistir a largo plazo o aparecer mucho tiempo después de haber concluido la radioterapia. Esto depende de la dosis administrada y de la zona del cuerpo que recibió tratamiento. Es fundamental conversar con el equipo médico sobre los riesgos de efectos secundarios de larga duración en función del diagnóstico y del plan de radioterapia.
Estrategias para afrontar los efectos secundarios
Muchas de las estrategias para manejar los efectos secundarios de la radioterapia se solapan con las utilizadas para la quimioterapia; a continuación se presentan pautas generales que pueden ayudar a tolerar mejor el tratamiento:
- Descanso y ritmo: otorgue a su cuerpo tiempo para descansar. Es posible que no pueda “agarrar fuerza” para realizar todas las actividades habituales. Planee las tareas y la actividad física con momentos de menor fatiga y permita pausas cuando sea necesario.
- Cuidados de la piel y del cabello: si recibe radiación en la cabeza o cuello, use protector solar con SPF 30 o superior al salir al exterior. Lave la piel y el cabello con agua tibia y jabón suave, y séquelo con golpecitos suaves. Evite productos de cuidado de la piel con químicos agresivos.
- Planificación de la dieta: los cambios en la digestión pueden requerir comer varias comidas pequeñas al día en lugar de tres grandes. Es posible que necesite elegir alimentos más simples o suaves. Trabajar con un dietista puede ayudar a planificar comidas y meriendas adecuadas para su tolerancia y necesidades.
- Cuidado de la salud mental: priorice el descanso adecuado y practique técnicas de reducción del estrés, como la meditación. Si es necesario, considere apoyo psicológico para abordar dificultades cognitivas o el proceso emocional de vivir con cáncer.
- Aspectos sexuales y fertilidad: prepárese para cambios en la vida sexual y la fertilidad. Su equipo puede indicar tratamientos o recursos para manejar estos efectos y, en algunos casos, para concebir después del tratamiento.
- Gestión de síntomas con medicación: su proveedor puede recomendar medicamentos para aliviar efectos colaterales o para prevenir su aparición según sus síntomas específicos.
- Apoyo de especialistas: la intervención de dietistas, especialistas en salud mental y, si procede, cuidados paliativos, puede ser valiosa para aliviar síntomas o mejorar la calidad de vida durante el tratamiento y en su seguimiento.
Es clave mantener una comunicación abierta con el equipo médico para adaptar las recomendaciones a su situación particular y para recibir apoyo oportuno ante cualquier efecto adverso.
Vídeo sobre ¿Qué efectos secundarios provoca la radiación?
Bibliografía
Autor
Íñigo Aranda
Íñigo Aranda es un apasionado de la divulgación en salud y bienestar.
Con experiencia investigando hábitos saludables y tendencias médicas, dedica su tiempo a compartir información clara y práctica.