¿Qué causa un ictus embólico?
Un ictus embólico es un tipo de ictus isquémico provocado por un émbolo, con frecuencia un coágulo de sangre, que viaja a través de la circulación y acaba obstruyendo una arteria en el cerebro. Es una emergencia médica: cuanto más rápido se identifica y se trata, mayores son las probabilidades de sobrevivir y de reducir el daño cerebral. A continuación se explican síntomas, causas, diagnóstico, opciones de tratamiento, rehabilitación, pronóstico y medidas de prevención.
Qué es un ictus embólico
El ictus embólico recibe su nombre de la forma en que se produce: un émbolo se desprende de una zona del cuerpo, viaja por el torrente sanguíneo y queda atrapado en una arteria cerebral, bloqueando el flujo de sangre. Es, por tanto, un ictus isquémico específico causado por un émbolo que afectó al cerebro.
Síntomas y causas
Síntomas del ictus embólico
- Aphasia (dificultad para hablar o pérdida total del habla)
- Visión borrosa o visión doble
- Confusión o agitación
- Estado de coma en casos graves
- Mareo o vértigo
- Dolores de cabeza súbitos y severos
- Pérdida de memoria
- Cambios repentinos de humor o personalidad
- Náuseas y vómitos
- Rigidez o dolor en el cuello
- desmayo o desvanecimiento
- Convulsiones
- Disartria (habla arrastrada o distorsionada)
- Empeoramiento repentino o pérdida de uno o varios sentidos (visión, oído, olfato, gusto, tacto)
- Debilidad o parálisis en un lado de la cara y del cuerpo
Señales de alerta
Los ictus embólicos pueden presentar una variedad de síntomas. Para reconocer rápidamente un ictus en uno mismo o en otra persona, recuerde la sigla BE FAST:
- Balance: pérdida súbita del equilibrio
- Ojos: caída repentina de la visión o cambios en la visión de uno o ambos ojos
- Cara: sonrisas caídas en uno o ambos lados de la cara
- Brazos: subir ambos brazos; uno puede quedarse caído
- Habla: dificultad para hablar o para encontrar las palabras correctas
- Tiempo: el tiempo es crítico; llame a emergencias de inmediato y registre cuándo comenzaron los síntomas
Causas
Los ictus embólicos se deben a émbolos. Un émbolo es un coágulo de sangre que se forma en una zona del cuerpo, se rompe y viaja por la sangre hasta quedar atrapado en un vaso cerebral. Diversas condiciones pueden provocar coágulos y émbolos, entre ellas:
- Fibrilación atrial
- Aterosclerosis (arterias endurecidas)
- Trastornos de la coagulación
- COVID-19
- Infecciones que dañan tejido en el cuerpo
#### Embólico transitorio isquémico
Un ataque isquémico transitorio (AIT o TIA, por sus siglas en inglés) es como un ictus, pero sus efectos son temporales. A menudo es una señal de alto riesgo de futuro ictus verdadero. Una persona con un TIA debe recibir atención médica de emergencia cuanto antes.
Factores de riesgo
Cualquiera puede sufrir un ictus embólico, pero ciertos grupos presentan mayor riesgo:
- Personas negro o de ascendencia africana
- Personas mayores de 65 años
- Fumar o usar otros productos de tabaco o nicotina
- Consumo de drogas recreativas o no recetadas
También hay condiciones de salud que elevan el riesgo:
- Trastornos por consumo de alcohol
- Diabetes
- Hipertensión arterial
- Dislipidemia (colesterol alto)
Diagnóstico y pruebas
Cómo se diagnostica un ictus embólico
Un profesional de la salud realiza un examen neurológico y físico y ordena pruebas para confirmar el ictus y determinar su origen. En el servicio de urgencias se pueden usar varias pruebas para confirmar el diagnóstico:
- Análisis de sangre
- Tomografía computarizada (TC) de cerebro
- Electrocardiograma (ECG)
- Electroencefalograma (EEG) (en ciertas situaciones)
- Resonancia magnética (RM)
Manejo y tratamiento
Tratamientos para el ictus embólico
La parte más importante del tratamiento es restablecer el flujo sanguíneo hacia el cerebro lo antes posible para disminuir el daño cerebral permanente y el riesgo de muerte. Los tratamientos más comunes son:
- Terapia trombolítica: medicamentos que disuelven coágulos. Se utilizan típicamente si han pasado menos de cuatro horas y media desde el inicio de los síntomas. Pasado ese límite, aumenta el riesgo de sangrado intracraneal significativo.
- Trombectomía mecánica: intervención quirúrgica para retirar el coágulo. El cirujano introduce un catéter desde otra parte del cuerpo hasta la zona afectada del cerebro para extraer o descomponer el coágulo. Esta opción puede estar disponible dentro de 24 horas desde el inicio de los síntomas.
pueden requerirse otros tratamientos complementarios:
- Control de presión arterial y glucosa: monitorización y medicación para evitar daño adicional al cerebro.
- Anticoagulantes: fármacos que diluyen la sangre para reducir la formación de nuevos coágulos, que se pueden utilizar tras la terapia trombolítica.
- Endarterectomía: cirugía para eliminar placa de arterias estrechas o bloqueadas, reduciendo el riesgo de otro émbolo.
- Hipotermia leve intencionada: descenso controlado de la temperatura corporal para ralentizar el daño cerebral durante o después del ictus.
- Terapia de oxígeno: suministro de oxígeno adicional si el cerebro no recibe suficiente oxígeno.
Rehabilitación del ictus embólico
La rehabilitación es una parte clave del tratamiento para ayudar a adaptar al paciente a cambios en el cerebro y el cuerpo tras un ictus. Puede necesitarse una combinación de terapias para recuperar habilidades previas o adaptarse a nuevas limitaciones, como:
- Rehabilitación cognitiva para mejorar memoria, concentración y otras funciones mentales
- Terapia ocupacional para realizar tareas diarias con seguridad
- Fisioterapia para fortalecer músculos, mejorar el equilibrio y recuperar el uso de extremidades
- Terapia del habla para recuperar o mejorar el lenguaje y el control de los músculos que intervienen en la comunicación, la respiración y la deglución
Perspectiva y pronóstico
¿Cuál es la tasa de supervivencia?
Las tasas de supervivencia ante un ictus van aumentando a medida que se desarrollan tratamientos más rápidos y eficaces. Sin embargo, no existe un pronóstico único aplicable a todos. Se estima que alrededor del 80% de las personas que sufren un ictus embólico sobreviven al menos un mes. El riesgo de nuevos ictus es mayor tras el primer episodio, y la supervivencia es menor en personas que presentan ictus subsecuentes.
Tiempo de recuperación
La recuperación varía por individuo y depende de varios factores, entre ellos:
- La rapidez con la que se recibió tratamiento
- Las áreas del cerebro afectadas
- La salud general de la persona
En general, la mayoría de las personas requieren varios meses para recuperarse. El equipo de salud proporcionará pronósticos y fijará metas de recuperación adaptadas a cada caso.
Prevención
Cómo prevenir un ictus embólico
Mantener una salud general adecuada es la mejor forma de prevenir émbolos y ictus embólicos. Las medidas recomendadas incluyen:
- Realizar actividad física regular
- Seguir una alimentación saludable y mantener un peso adecuado; podría sugerirse un plan como la dieta mediterránea
- Controlar la presión arterial, el colesterol y otras condiciones médicas
- Dejar de fumar
Es importante acudir anualmente a una revisión médica o con la frecuencia indicada por el profesional de la salud, ya que muchas condiciones que predisponen a los ictus pueden desarrollarse sin síntomas notorios. El seguimiento médico ayuda a detectar y manejar estos factores de riesgo antes de que se produzca un ictus.
Vida tras un ictus embólico
Autocuidado y planificación a largo plazo
La recuperación y la rehabilitación tras un ictus embólico implican un esfuerzo sostenido. Una vez definido el plan de tratamiento, es fundamental seguirlo de manera rigurosa. En general, conviene:
- Asistir a las sesiones de rehabilitación y a otras terapias; comunicar cualquier sensación de seguridad o incomodidad a los terapeutas
- Prestar atención a la salud mental; la depresión y la ansiedad son comunes tras un ictus y pueden afectar la recuperación
- Tomar los medicamentos según indicaciones, especialmente si hay tratamiento anticoagulante, para reducir el riesgo de futuros coágulos
Cuándo acudir de emergencia
Si se presentan de nuevo síntomas compatibles con un ictus, llame de inmediato a los servicios de emergencia. Un nuevo ictus puede acarrear complicaciones graves y ser fatal, por lo que no se debe esperar ante la posibilidad de otro episodio.
Preguntas útiles para el médico
- ¿Dónde se formó el émbolo?
- ¿Qué condición o problema lo causó?
- ¿Qué medicamentos necesitaré y cómo debo tomarlos?
- ¿Qué cambios en mi rutina diaria debo realizar?
Vídeo sobre ¿Qué causa un ictus embólico?
Bibliografía
Autor
Íñigo Aranda
Íñigo Aranda es un apasionado de la divulgación en salud y bienestar.
Con experiencia investigando hábitos saludables y tendencias médicas, dedica su tiempo a compartir información clara y práctica.