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¿Puede el herpes afectar a mis ojos? Una condición delicada y un tema sensible.

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El herpes ocular es una infección de los ojos causada principalmente por virus del herpes o por el virus de la varicela zóster. Es una condición potencialmente grave que puede provocar pérdida de visión si no se diagnostica y trata con rapidez. Este artículo describe los virus implicados, sus síntomas, causas, diagnóstico, manejo terapéutico y medidas de prevención, así como las perspectivas a largo plazo para las personas afectadas.

Qué virus pueden causar la infección ocular

Virus del herpes simple (HSV)

La infección ocular puede ser provocada por dos tipos de virus del herpes simple, HSV-1 y HSV-2. En la mayor parte de los casos de herpes ocular, el causante es HSV-1, también conocido como herpes oral. Cuando este virus afecta al ojo, se denomina herpes simplex ophthalmicus (HSO).

  • HSV-1: se transmite con facilidad a través de saliva y contactos cercanos. A menudo, la infección inicial se manifiesta como herpes oral, pero puede diseminarse a ojos o cara, ya sea durante la infección aguda o por reactivación viral después de un periodo de latencia en el sistema nervioso.
  • HSV-2: principalmente se transmite por vía sexual. En casos poco comunes puede contagiarse a la cara o a los ojos a través de fluidos corporales o contacto directo. En la vida neonatal, la transmisión vertical durante el embarazo o el parto es una vía de contagio documentada; la transmisión vertical se ha asociado a un porcentaje de recién nacidos que pueden desarrollar herpes ocular.

Virus varicela zoster (VZV)

El virus varicela zoster es responsable de la varicela y, tras la infección, puede persistir en el sistema nervioso en estado latente. Con el paso del tiempo puede reactivarse y producir herpes zoster (culebrilla). Si la reactivación de VZV afecta a áreas próximas a los nervios que rodean el ojo, puede originar herpes zoster ophthalmicus (HZO).

Aunque el varicela zoster causa varicela y herpes zoster, no todas las infecciones por VZV que afectan la piel o la cara se clasifican como “herpes oculares”. Cuando el herpes ocular ocurre, suele estar vinculado a la reactivación de VZV que invade nervios craneales cercanos al ojo. No es contagioso de la misma forma que el herpes zoster en la piel)

Frecuencia y población afectada

La infección ocular por HSV y VZV tiene una relevancia notable en la práctica clínica. Entre las cifras habituales se destacan:

  • HSV: aproximadamente 500,000 personas en Estados Unidos presentan herpes ocular relacionado con HSV, con alrededor de 58,000 casos diagnosticados cada año. Puede afectar a personas de cualquier edad. Dado que HSV es muy común, muchas más personas quedan en riesgo.
  • VZV: afecta aproximadamente 1 de cada 1,000 personas en EE. UU. cada año, y ese número aumenta a cerca de 1 de cada 100 personas mayores de 60 años. Se estima que entre el 8% y el 20% de estos casos presentan síntomas o complicaciones oculares. Los casos en niños son poco frecuentes.

Síntomas y manifestaciones

Qué síntomas presenta el herpes ocular

Los síntomas pueden variar según el virus que los cause y, a menudo, se solapan con signos observables en otras condiciones oculares. En general, pueden afectar directamente al ojo o las estructuras adyacentes a la cara. Es común que afecte a un solo ojo, aunque en algunas situaciones puede involucrar ambos ojos.

Síntomas asociados al HSV (herpes simple)

  • Dolor ocular o molestia significativa.
  • Irritación y enrojecimiento del ojo.
  • Sensación de tener algo dentro del ojo (sensación de cuerpo extraño).
  • Fotosensibilidad (molestia ante la luz).
  • Lagrimeo excesivo (epífora).
  • Inflamación del párpado (blefaritis).
  • Conjuntivitis, a veces con inflamación de la córnea (queratoconjuntivitis).
  • Clústeres de vesículas o pústulas en párpados o alrededor del ojo.
  • Úlceras corneales u otros cambios en la córnea.
  • Visión empeorada o pérdida visual súbita/ rápida (en casos más graves).

Síntomas asociados al VZV (varicela zoster)

  • Inflamación o hinchazón del párpado (blefaritis).
  • Edema de la córnea o de la conjuntiva.
  • Enrojecimiento o inflamación de la esclera o episcleritis.
  • Secreción acuosa, especialmente en episodios de episcleritis.
  • Ptosis (caída del párpado).
  • Pérdida de visión sin dolor (una complicación infrecuente pero grave).

Los signos cutáneos suelen acompañar a la infección por VZV y, con frecuencia, afectan un lado de la cara, especialmente la frente. Los signos dermatológicos pueden incluir:

  • erupción en la piel
  • ampollas o vesículas que se rompen y se forman costras sobre la frente o el puente nasal
  • picor

Antes de que aparezcan síntomas oculares visibles, algunas personas con infección por VZV pueden experimentar síntomas generales como dolor neurálgico, fatiga o malestar general.

Qué causa exactamente la afectación ocular

La infección ocular puede surgir por dos vías distintas según el virus:

  • Con HSV-1, la infección ocular puede ocurrir durante la infección primaria o cuando el virus se reactiva y viaja por nervios o a través de las manos contaminadas hasta el ojo.
  • Con HSV-2, la vía principal es la transmisión sexual; la infección ocular puede ocurrir en personas jóvenes o neonatos, a través de la transmisión perinatal o por contacto directo.
  • Con VZV, la reactivación del virus (herpes zoster) puede propagarse a través de nervios craneales cercanos al ojo, resultando en HZO. El ojo puede verse afectado incluso cuando la erupción cutánea está localizada en la frente o la cara.

Factores de riesgo y recurrencias

Las recurrencias de herpes ocular pueden ocurrir y se ven favorecidas por diversas circunstancias. Entre los factores de riesgo reportados se incluyen:

  • Estrés y enfermedades febriles.
  • Tratamientos o cirugías oftalmológicas que emplean láser o revisiones cercanas a la superficie ocular.
  • Uso de ciertos medicamentos oftálmicos tópicos, incluyendo betal-blockers, corticosteroides, epinefrina y prostaglandinas.
  • Periodos menstruales.
  • Condiciones o tratamientos que debiliten el sistema inmunitario o medicamentos inmunosupresores.
  • Otra infección reciente que haya podido disminuir la defensa del organismo.

Diagnóstico y pruebas

Cómo se identifica el herpes ocular

Un especialista en cuidado ocular examina la piel del párpado y alrededor del ojo para observar signos característicos como vesículas, cambios de color, cicatrices o inflamación. Se recopila la historia clínica y se indagan factores recientes que puedan orientar el diagnóstico.

Herramientas y pruebas diagnósticas

Si no hay un diagnóstico previo de infección por HSV o VZV, pueden emplearse varias pruebas para confirmar la etiología y guiar el tratamiento. Estas incluyen:

  • Toma de frotis o hisopado de la superficie ocular para detectar material viral.
  • Pruebas sanguíneas para identificar infección activa o anticuerpos de infecciones pasadas.
  • Exámenes oftalmológicos, incluyendo la examinación con lámpara de hendidura, que permite observar estructuras internas del ojo y planificar el manejo.

En algunas situaciones, puede ser necesario derivar al paciente a un médico de atención primaria u otro profesional para completar la evaluación física y tratar efectos fuera del ojo, como complicaciones asociadas al HSV o al herpes zóster.

Tratamiento y manejo

¿Existe cura y qué se puede hacer para controlar la infección?

No existe una cura definitiva para el HSV, ni para el VZV, pero sí es posible suprimir la replicación viral y reducir la frecuencia de recurrencias. El objetivo del tratamiento es disminuir la actividad del virus, aliviar los síntomas y evitar complicaciones graves, especialmente en la córnea y estructuras internas del ojo.

Tratamientos antivirales

La forma principal de control de la infección es el uso de antivirales, que interfieren con la capacidad de estos virus para replicarse. Estos fármacos pueden emplearse de forma intravenosa, oral o en forma de gotas u pomadas oftálmicas. Los fármacos comunes incluyen:

  • Acyclovir
  • Famciclovir
  • Foscarnet
  • Ganciclovir
  • Trifluridine
  • Valacyclovir

El especialista ocular puede indicar otros fármacos para tratar la infección o sus síntomas. Algunos de estos fármacos están diseñados para infecciones causadas por HSV o por VZV, y otros pueden utilizarse para cualquiera de los dos virus.

Tratamientos y medidas complementarias

Además de los antivirales, pueden emplearse otras intervenciones para optimizar la evolución de la enfermedad:

  • Antibióticos: no combaten virus, pero pueden prevenir o tratar infecciones bacterianas concomitantes que aprovechan la debilidad de la defensa ocular.
  • Medicamentos antiinflamatorios: reducen la inflamación y la irritación alrededor del ojo, lo que puede disminuir el riesgo de complicaciones.

En casos de daño ocular más severo, puede considerarse intervención quirúrgica para reparar o reconstruir estructuras afectadas y restaurar la visión cuando sea necesario.

Consejos prácticos sobre el tratamiento

El especialista explicará las dosis, la duración del tratamiento, la forma de administración y posibles efectos secundarios. Es fundamental seguir las indicaciones y completar el curso prescrito para reducir el riesgo de recurrencias y minimizar el daño ocular.

Pronóstico y evolución

La experiencia clínica con herpes ocular varía según el virus causante y las estructuras oculares afectadas. En general, el dolor intenso, la fotofobia y la irritación son signos frecuentes. Un diagnóstico y tratamiento tempranos son cruciales para disminuir el riesgo de complicaciones graves, como daño a la córnea o pérdida de visión.

El herpes ocular no es una amenaza para la vida, pero puede ocasionar pérdida de visión permanente si no se maneja adecuadamente. Aun así, la terapia antiviral puede reducir el riesgo de recurrencias. Dado que estas infecciones son de por vida, la vigilancia médica y, en algunos casos, el tratamiento antiviral de mantenimiento pueden ser necesarios para disminuir futuras reactivaciones.

Prevención y reducción del riesgo

Aunque no existe una forma de prevenir de manera absoluta el herpes ocular, se pueden adoptar medidas que reducen significativamente el riesgo de infección o de contagio y de recurrencias:

  • Higiene de manos: lavarlas o desinfectarlas con frecuencia para evitar la transmisión de los virus a los ojos.
  • No compartir objetos de uso personal que estén en contacto con la boca o la cara, como vasos, cubiertos, artículos de higiene personal y maquillaje, especialmente si hay lesiones visibles.
  • Avoid contact with active lesions: evitar besos u otros contactos íntimos cuando hay lesiones orales o faciales activas.
  • Vacunas: la vacunación contra varicela y contra el herpes zóster reduce el riesgo de complicaciones oculares asociadas al VZV, y en general disminuye la incidencia de episodios de culebrilla.
  • Tratamiento antiviral preventivo: si un profesional de la salud ha diagnosticado una condición viral que podría ocasionar herpes ocular, puede recomendar un tratamiento antiviral para prevenir recurrencias.

Autocuidado y vida diaria

Si se diagnostica herpes ocular, es crucial iniciar el tratamiento lo antes posible para reducir la probabilidad de complicaciones. Mantener un seguimiento estrecho con un especialista en atención ocular y adherirse al plan terapéutico es fundamental. es útil:

  • Reconocer signos de alarma: dolor intenso, empeoramiento de la visión, fiebre o inflamación severa requieren atención médica inmediata.
  • Informar a su profesional de salud sobre cualquier medicamento actual, ya que algunos fármacos pueden influir en el curso de la infección o interactuar con antivirales.
  • Evitar manipular o frotar los ojos y no usar lentes de contacto hasta que el médico lo indique.

Preguntas frecuentes

  1. ¿Qué aspecto tiene el herpes ocular? En el ojo afectado puede aparecer en forma de erupciones en el párpado o alrededor del ojo, con pequeñas agrupaciones de vesículas o pústulas rojizas. Puede haber enrojecimiento, secreción ocular y dolor. En la infección por VZV, puede observarse además una erupción en la frente que acompaña al proceso o periodontal ocular similar.
  2. ¿Puede el herpes ocular contagiarse a través de textiles? Sí, los virus como HSV o VZV pueden propagarse mediante objetos contaminados, como toallas, sábanas o fundas de almohada. Evite compartir estos artículos con alguien que presente infección activa y lave la ropa de cama y toallas diariamente, manteniendo medidas de higiene adecuadas para reducir el riesgo de transmisión.

Notas finales para la práctica clínica

La atención temprana por un profesional de la salud ocular es clave para minimizar la discapacidad ocular y la pérdida de visión. Aunque no existe una cura definitiva, la terapia antiviral apropiada y la vigilancia de complicaciones pueden mejorar significativamente el pronóstico. Los pacientes deben recibir información clara sobre el tipo de virus implicado, el plan de tratamiento, las posibles reacciones adversas y la necesidad de controles periódicos para detectar posibles recurrencias o efectos adversos.

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Bibliografía

Autor

Autor Íñigo Aranda Íñigo Aranda Íñigo Aranda es un apasionado de la divulgación en salud y bienestar. Con experiencia investigando hábitos saludables y tendencias médicas, dedica su tiempo a compartir información clara y práctica.