Placenta: Visión general, Anatomía, Función y Complicaciones
La placenta es un órgano temporal que conecta al feto con el útero durante el embarazo, actuando como el conducto principal para el intercambio de oxígeno, nutrientes y desecho. También participa en la producción de hormonas y en la transferencia de inmunidad de la madre al bebé. Se forma poco después de la fecundación y continúa creciendo a lo largo de la gestación. Este texto describe qué es, cómo se forma, su función, su anatomía, posibles complicaciones y aspectos prácticos del cuidado placentario.
Qué es y para qué sirve la placenta
La placenta es un órgano temporal que se desarrolla durante el embarazo y que establece la conexión fisiológica entre la madre y el feto. Su función principal es permitir que el bebé reciba oxígeno y nutrientes necesarios para su crecimiento y, al mismo tiempo, eliminar desechos del intercambio sanguíneo fetal. La placenta también es una fuente de hormonas que favorecen el desarrollo fetal y, al final del embarazo, transmite anticuerpos que fortalecen la inmunidad del recién nacido. En conjunto, la placenta actúa como la “fábrica de soporte vital” del feto hasta el momento del parto.
- Oxígeno y nutrientes: permiten que la sangre del feto reciba oxígeno y nutrientes esenciales a través del cordón umbilical.
- Eliminación de desechos: facilita la eliminación de desechos metabólicos y dióxido de carbono desde la sangre del feto.
- Producción hormonal: genera hormonas que mantienen el embarazo y apoyan el desarrollo fetal.
- Transferencia de inmunidad: en las últimas etapas, aporta anticuerpos maternos para reforzar la inmunidad del bebé tras el nacimiento.
- Protección fetal: contribuye a ciertas funciones protectoras y de regulación durante la gestación.
Formación y desarrollo
Cuándo se forma la placenta y cómo crece
La placenta comienza a formarse después de que el óvulo fertilizado se implanta en la pared del útero, alrededor de 7 a 10 días tras la concepción. A lo largo del embarazo, continúa creciendo para sostener al bebé, partiendo de unas pocas células y avanzando hasta convertirse en una estructura de tamaño suficiente para cumplir sus funciones.
Cuándo toma el control hormonal
La placenta asume la producción de hormonas al final del primer trimestre (alrededor de las 12 semanas de gestación). Antes de ese momento, el cuerpo lúteo se encarga de la mayor parte de la producción hormonal. Muchas personas observan que los síntomas típicos del primer trimestre, como náuseas y fatiga, suelen disminuir en la segunda mitad del embarazo una vez que la placenta toma las riendas hormonales.
Función placentaria
Qué hace la placenta
La placenta mantiene vivo y saludable al bebé durante la gestación al permitir el paso de sangre materna a través de la barrera placentaria sin mezclar las dos circulaciónS. La sangre materna aporta oxígeno y glucosa, así como otros nutrientes, y recibe a cambio dióxido de carbono y residuos para su eliminación. En este sentido, la placenta:
- Intercambia oxígeno y nutrientes entre la madre y el feto a través del cordón umbilical.
- Filtra desechos: elimina toxinas y productos de desecho de la sangre del feto.
- Función renal, pulmonar y hepática simulada: actúa como un sistema de órganos para el feto hasta el parto.
- Transferencia de anticuerpos: al acercarse el parto, la placenta transmite anticuerpos maternos para reforzar la inmunidad del recién nacido en sus primeros meses de vida.
- Producción de hormonas: genera hormonas como lactógeno placentario, estrógenos y progestágenos, que benefician a la madre y al bebé durante el embarazo. Algunas hormonas también regulan procesos como la producción de leche después del parto.
La placenta se mueve
La placenta no se desplaza por sí misma, pero puede parecer que se mueve porque el útero se expande a medida que el embarazo avanza. Durante la eco 20 semanas se evalúa la ubicación de la placenta y su posible relación con el cuello del útero. En la mayoría de los casos, la placenta se desplaza hacia la parte superior o hacia un costado del útero a partir de la 32 semanas de gestación, reduciendo el riesgo de cubrir el cuello uterino.
Anatomía y variaciones
Ubicación inicial y movilidad
La placenta puede formarse en diferentes lugares dentro del útero. Las posiciones más comunes incluyen:
- Placenta posterior: crece en la pared posterior del útero.
- Placenta anterior: crece en la pared frontal, cercana a la región abdominal.
- Placenta fundal: se ubica en la parte superior del útero.
- Placenta lateral: se sitúa en las paredes derecha o izquierda del útero.
Es frecuente que la placenta cambie de posición a lo largo del embarazo, especialmente antes de las 32 semanas, cuando el crecimiento del feto y el útero modifica su relación con el cuello uterino.
Aspecto y color
La placenta se presenta como un disco de tejido con abundantes vasos sanguíneos. En el término suele verse de color rojo oscuro debido a su gran red vascular. La mayor parte del tejido placentario está compuesto por vasos sanguíneos que conectan con el feto a través del cordón umbilical y que se ramifican dentro del disco placentario, semejando las ramas de un árbol.
Color de las caras placentarias
La placenta tiene dos caras: la cara que está unida a la pared del útero y la cara que está orientada hacia el bebé. La cara adherida al útero muestra un tono rojo-azulado intenso, mientras que la cara facing al feto presenta una tonalidad gris. Estas características ayudan a los profesionales de la salud a evaluar su estado durante el embarazo y al momento del parto.
Tamaño y peso habituales
Una placenta típica mide aproximadamente unos 25 cm de largo y alrededor de 2,5 cm de espesor, con un peso de aproximadamente 450 g al momento del parto. Estas dimensiones pueden variar entre mujeres y embarazos, pero suelen mantenerse dentro de rangos similares para satisfacer las necesidades del feto en desarrollo.
Composición y estructura
La placenta se forma a partir de la implantación del óvulo fertilizado y está integrada principalmente por vasos sanguíneos dispuestos dentro de estructuras llamadas vellos. Estos vasos se conectan al sistema circulatorio del feto mediante el cordón umbilical. El resto de los tejidos placentarios sirve para unir los vellos al cordón y permitir que la sangre fetal reciba oxígeno y nutrientes de manera eficiente, sin mezclar la sangre materna y fetal.
Condiciones y trastornos placentarios
Complicaciones placentarias más frecuentes
Los problemas que pueden afectarle a la placenta pueden presentan riesgos para la madre y para el bebé. Entre las complicaciones conocidas se encuentran:
- Placenta previa: la placenta cubre total o parcialmente el cuello del útero, lo que puede dificultar el parto vaginal.
- Placenta accreta: la placenta se adhiere demasiado profundamente a la pared del útero, lo que puede complicar la expulsión posparto.
- Desprendimiento placentario: la placenta se separa prematuramente de la pared uterina, lo que puede afectar al suministro fetal y a la salud materna.
- Insuficiencia placentaria: la placenta no entrega suficientes nutrientes u oxígeno al bebé, lo que puede influir en el crecimiento fetal.
- Retención placentaria: partes de la placenta permanecen en el útero tras el parto, lo que puede provocar sangrado o infección.
Señales de alerta y diagnóstico
Los signos de posibles trastornos placentarios requieren atención médica inmediata. La sangrado vaginal es el signo más frecuente de un problema placentario, aunque no todas las patologías se manifiestan con sangrado. Otros síntomas pueden incluir dolor abdominal o contracciones. En ocasiones, un bebé que resulta pequeño para la edad gestacional podría indicar un problema placentario. Ante cualquier síntoma, es fundamental consultar con el equipo de salud para una evaluación adecuada.
Tratamiento y manejo durante el embarazo
El manejo de las condiciones placentarias varía según la gravedad de la afección y la fase gestacional. El equipo médico vigila de forma estrecha a la madre y al feto para garantizar la seguridad de ambos. Entre las estrategias que pueden emplearse se encuentran:
- Ecografías y controles prenatales más frecuentes para monitorizar el desarrollo fetal y la evolución de la placenta.
- Parto prematuro o inducción del parto cuando las condiciones lo requieren para proteger al bebé o a la madre.
- Evitar relaciones sexuales, esfuerzos físicos u otras actividades que puedan desencadenar sangrado.
- Reposo hospitalario o en casa cuando sea necesario para disminuir riesgos.
- Plan de parto que puede incluir parto por cesárea si las circunstancias lo ameritan.
Cuidados y consideraciones durante el embarazo
Factores de riesgo y sustancias que afectan la placenta
La exposición a medicamentos, sustancias tóxicas, alcohol y nicotina puede transferirse de la sangre materna a través de la placenta y afectar al feto. Es imprescindible consultar a su profesional de salud antes de tomar cualquier medicamento, ya sea con o sin receta, incluyendo vitaminas y suplementos durante el embarazo. La ingesta de alcohol o el consumo de tabaco no se recomiendan durante la gestación, ya que pueden influir negativamente en el desarrollo del bebé y en la salud placentaria.
Cómo se entrega la placenta
La placenta se expulsa poco tiempo después del nacimiento del bebé, en la llamada tercera etapa del parto, por lo general entre 5 y 30 minutos tras el parto. Si el parto fue vaginal, el útero continúa contrayéndose para expulsarla. En los partos por cesárea, la placenta se retira a través de la incisión realizada para la extracción del bebé. En algunas ocasiones, pueden quedar fragmentos de placenta en el útero, lo cual puede causar sangrado, dolor o infección y requerir atención médica.
Preguntas habituales sobre la placenta
¿Por qué algunas personas comen la placenta?
Existen creencias de que el consumo de la placenta aporta beneficios para la salud, y algunas personas la consumen ya sea cocinada o encapsulada en cápsulas. Sin embargo, no hay evidencia concluyente de beneficios clínicos y, en ocasiones, puede haber riesgos. Es fundamental hablar con el equipo de atención médica antes de decidir cualquier opción relacionada con la placenta.
¿Qué sucede con la placenta después del parto?
En la mayoría de los casos, la placenta se desecha tras el parto. No obstante, algunas personas optan por conservar tejido placentario mediante un banco de tejidos o biobanco; este material se reconoce por su riqueza en células madre y se investiga para posibles usos terapéuticos. En ciertas situaciones clínicas, los médicos pueden solicitar el examen de la placenta a un patólogo si existieran signos de fiebre, enfermedad, parto pretérmino o si el bebé es pequeño para la edad gestacional.
Vídeo sobre Placenta: Visión general, Anatomía, Función y Complicaciones
Bibliografía
Autor
Íñigo Aranda
Íñigo Aranda es un apasionado de la divulgación en salud y bienestar.
Con experiencia investigando hábitos saludables y tendencias médicas, dedica su tiempo a compartir información clara y práctica.