Piernas arqueadas (genu varum): qué es, causas y tratamiento
Las piernas arqueadas, también conocidas como genu varum, es una condición frecuente en lactantes y niños pequeños donde una o ambas piernas se curvan hacia fuera en la zona de las rodillas. Se observa como un espacio mayor entre las rodillas cuando los pies quedan juntos. En la mayoría de los casos es un desarrollo normal y se resuelve con el crecimiento, sin dolor ni limitaciones. No obstante, conviene vigilar para descartar causas subyacentes como trastornos óseos o deficiencias nutricionales.
Qué son y cómo se presentan
El término genu varum describe la curvatura externa de las piernas. A menudo la curvatura es más marcada durante la etapa de gateo y al caminar, y puede hacer que las rodillas parezcan separadas. En muchos niños, la alineación mejora de forma progresiva durante los primeros años de vida. La presencia de arco marcado no implica dolor y en general no afecta la capacidad de moverse o jugar. Sin embargo, si la curvatura persiste más allá de los 2 años, es importante consultar para confirmar que no haya una causa subyacente.
Quiénes suelen verse afectados
El cuadro de piernas arqueadas es habitual en niños pequeños e infantes. En la mayoría de los casos no es grave y se corrige con el crecimiento. Los bebés que nacen con las piernas arqueadas suelen «crecer hacia dentro» de forma natural durante el primer año y medio. En algunas personas, especialmente cuando ya han superado la primera infancia, puede persistir y requerir evaluación y manejo adicional. En aquellos casos de mayor edad, la causa podría estar asociada a condiciones específicas y merece valoración por un profesional de la salud.
Síntomas y causas
Qué causa las piernas arqueadas en bebés
Las causas de piernas arqueadas se clasifican en dos grandes grupos: una causa fisiológica y otras condiciones que requieren atención médica. Entre las causas más comunes se encuentran:
- Genu varum fisiológico: es la causa más frecuente y forma parte del desarrollo normal de las extremidades. En este escenario, la curvatura suele resolverse por sí misma y no necesita tratamiento específico.
- Enfermedad de Blount (tibia vara): es un trastorno del crecimiento en la placa de crecimiento de la tibia, que provoca una curvatura anormal. Es más frecuente en ciertas poblaciones y en niños con sobrepeso o que caminan temprano.
- Raquitismo: deficiencia de calcio o vitamina D que debilita los huesos y favorece la curvatura. Aunque es poco frecuente en países con buena nutrición, puede ocurrir en otros contextos y requiere tratamiento nutricional.
- Nudidades de crecimiento óseo u otros problemas estructurales que afecten el desarrollo de los huesos de las piernas.
- Otras condiciones: fracturas que no han sanado correctamente o problemas de desarrollo óseo pueden contribuir a la deformidad.
- Exposiciones a sustancias tóxicas como fluoruro o plomo, que pueden influir en la salud ósea.
Síntomas observables y signos
El signo principal es la apariencia de las piernas. Al estar de pie con los pies y los tobillos juntos, las rodillas no se tocan y la curvatura se nota especialmente al caminar. En algunos niños puede observarse que los dedos de los pies miran hacia adentro al andar, un hallazgo conocido como in-toeing o puntas de los pies hacia dentro. En la mayoría de los casos la condición no provoca dolor y no limita la habilidad de caminar, gatear o correr. Si la curvatura no mejora por sí sola o aparece dolor, conviene consultar a un profesional de la salud para una evaluación completa.
Diagnóstico y pruebas
El diagnóstico suele iniciarse con una evaluación clínica mediante exploración física y revisión de antecedentes médicos. En la infancia temprana, si la curvatura es leve y parece estar en proceso de resolución, el médico puede optar por observar y medir durante el crecimiento, sin realizar pruebas de inmediato. A partir de los 2 años, si la curvatura persiste, puede requerirse una evaluación más detallada que incluye:
- Medición de las piernas y observación de la marcha para determinar la severidad y el patrón de la deformidad.
- Imágenes, como radiografías, para evaluar las estructuras óseas de las piernas y las rodillas y confirmar la presencia de alteraciones estructurales.
- Análisis de sangre para descartar causas como raquitismo u otros trastornos metabólicos.
- Derivación a un especialista en ortopedia cuando la deformidad es persistente, progresiva o clínica que sugiera una causa estructural.
Tratamiento y manejo
¿Se pueden corregir las piernas arqueadas?
La respuesta depende de la edad y de la causa subyacente. En bebés y niños pequeños menores de 2 años, las piernas arqueadas suelen resolverse por sí solas durante el crecimiento, por lo que el tratamiento activo no es necesario. En niños mayores o cuando la deformidad está asociada a una condición específica, la intervención puede ser necesaria y está orientada a corregir la causa subyacente y/o la alineación de la pierna.
Qué se puede hacer en bebés y niños pequeños
La estrategia de manejo inicial se adapta a la causa y a la severidad. En general, estas son las opciones que pueden considerarse:
- Observación y seguimiento: para deformidades fisiológicas que tienden a resolverse con el crecimiento, con revisiones periódicas para monitorizar la evolución.
- Tratamientos dirigidos a la causa subyacente:
- Enfermedad de Blount: inicio temprano con dispositivos de corrección como férulas o recambios de soporte puede ser suficiente en algunas etapas.
- Raquitismo: suplemento de vitamina D y calcio para corregir la deficiencia nutricional; la intervención puede requerir la supervisión de un especialista si la Raquitismo está asociada a una condición genética.
- Medicamentos y ajuste nutricional: cuando corresponde, se orientan a la corrección de factores que debilitan el hueso y contribuyen a la deformidad.
Opciones quirúrgicas si la deformidad persiste
Cuando la deformidad continúa a pesar de las intervenciones anteriores o si la causa subyacente lo exige, pueden considerarse procedimientos quirúrgicos para estabilizar y corregir la alineación. Las opciones más habituales incluyen:
- Crecimiento dirigido: se coloca una pequeña placa o una grapa en el lado sano de la tibia para frenar temporalmente el crecimiento de ese lado. De este modo, el lado afectado “se equilibra” a medida que la pierna continúa creciendo. Una vez que la alineación mejora, la placa o la grapa se retira.
- Osteotomía tibial: el cirujano corta y reacomoda la tibia debajo de la rodilla para corregir la alineación. Durante la recuperación, el hueso se mantiene en su nueva posición mediante una placa y tornillos dentro de la pierna o mediante un marco externo.
¿Puede corregirse de forma natural?
La corrección natural depende de la causa. En la mayoría de los casos de desarrollo fisiológico, la intervención quirúrgica no es necesaria y la corrección ocurre conforme crece el niño. En aquellas situaciones en las que la causa subyacente lo justifica, el tratamiento puede incluir dispositivos como zapatos especiales, férulas o yesos para apoyar la alineación durante el crecimiento.
Perspectiva y evolución
¿Cuánto tarda en enderezarse?
Con el inicio de la marcha, es común que las piernas comiencen a enderezarse. Esto suele ocurrir entre los 11 y los 18 meses de edad. En la mayoría de los casos no hay complicaciones duraderas y no se presentan efectos secundarios significativos. Si las piernas no se enderezan para los 2 años, es conveniente consultar para una evaluación adicional y confirmar la necesidad de tratamiento.
¿Cuándo preocuparse?
Si el bambino continúa con las piernas arqueadas después de los 2 años, o si hay dolor, deformidad progresiva, cojera marcada o limitación de la movilidad, es importante consultar a un profesional de la salud para realizar un examen físico, identificar posibles condiciones subyacentes y decidir el manejo adecuado.
Pronóstico general
En general, los niños con piernas arqueadas que se deben al desarrollo normal suelen superar la deformidad a partir del segundo año de vida. Con el tratamiento adecuado cuando es necesario y una vez completado el crecimiento, la mayoría de los niños pueden caminar y participar en actividades sin limitaciones. La finalización de la adolescencia con una alineación adecuada de las extremidades suele acompañarse de un desarrollo normal y una función física adecuada.
Prevención y medidas generales
¿Se puede prevenir?
No existe una forma de evitar la ocurrencia de piernas arqueadas en todos los casos, especialmente cuando se trata de variaciones del desarrollo normal. No obstante, es posible reducir el riesgo de ciertas causas asociadas:
- Raquitismo: para prevenir, es fundamental asegurar una ingesta adecuada de vitamina D y calcio en la dieta del niño, ya que la deficiencia puede predisponer a la deformidad.
- Tratamientos oportunos de cualquier deficiencia o trastorno metabólico cuando se detecta temprano, para evitar complicaciones del crecimiento óseo.
En conjunto, la vigilancia pediátrica periódica durante los primeros años de vida permite identificar rápidamente deformidades que requieren manejo y reducir la incertidumbre para las familias.
Vídeo sobre Piernas arqueadas (genu varum): qué es, causas y tratamiento
Bibliografía
Autor
Íñigo Aranda
Íñigo Aranda es un apasionado de la divulgación en salud y bienestar.
Con experiencia investigando hábitos saludables y tendencias médicas, dedica su tiempo a compartir información clara y práctica.