Parálisis facial: causas, síntomas y tratamiento
La parálisis facial es la debilidad o caída de la expresión facial causada por daño al nervio facial (nervio craneal VII). Puede afectar solo un lado (unilateral) o ambos lados (bilateral) de la cara. Sus causas van desde infecciones, traumatismos o ictus hasta procesos autoinmunes; la parálisis puede ser total o parcial y, en algunos casos, ser temporal o permanente. Este artículo explica qué es, por qué ocurre, cómo se diagnostica y qué tratamientos existen, además de cuidados para los ojos y estrategias de reducción de riesgo.
Qué es la parálisis facial
La parálisis facial se produce cuando el nervio facial, que transmite señales desde el cerebro a los músculos de la cara, se daña o se inflama, o cuando la zona del cerebro encargada de enviar esas señales se ve afectada. Esto provoca debilidad, caída de la comisura de la boca, dificultad para cerrar un ojo y limitaciones en movimientos faciales habituales como sonreír, fruncir el ceño o levantar las cejas. La intensidad y la duración pueden variar entre las personas.
Causas posibles
Orígenes de la parálisis facial
La parálisis facial puede ser congénita (presente al nacer) o adquirida (desarrollada a lo largo de la vida). En las personas que no nacen con ella, la parálisis puede deberse a diferentes mecanismos: daño o inflamación del nervio facial, o daño en la región cerebral que envía las señales necesarias para mover los músculos faciales.
- ICTUS (accidente cerebrovascular) que afecta las áreas responsables del control facial.
- Paresia de Bell (parálisis facial facial) como una causa frecuente de parálisis temporal.
- Infección del oído medio que puede afectar la vía del nervio facial.
- Fractura de cráneo que daña estructuras nerviosas faciales.
- Enfermedades autoinmunes, como la esclerosis múltiple, que pueden dañar la vaina o los nervios faciales.
- Tumor en la cabeza, cuello o cerebro que comprime o daña el nervio facial.
- Neuroma del nervio facial (schwannoma), un tumor lento en el propio nervio craneal VII, típicamente no canceroso.
- Enfermedades infecciosas, como la enfermedad de Lyme, que pueden afectar el nervio facial.
- Sarcoidosis, una enfermedad inflamatoria que puede involucrar nervios.
- Síndrome de Ramsay Hunt, infección por herpes zóster que afecta el nervio facial y otros nervios craneales.
- Síndrome de Guillain-Barré, que puede afectar pares craneales incluyendo el nervio facial.
Diagnóstico
Cómo se diagnostica la parálisis facial
El diagnóstico se realiza con base en la historia clínica y la exploración física. El profesional de la salud preguntará sobre el inicio de los síntomas, su curso y otros antecedentes médicos. Durante la revisión, se pedirán movimientos faciales para evaluar la movilidad y la simetría, tales como:
- Apertura y cierre de los ojos.
- Arrugar las cejas.
- Sonreír.
- Fruncir el ceño.
Además de la exploración, puede solicitarse la realización de pruebas de imagen para identificar la causa subyacente. Entre ellas se consideran:
- Resonancia magnética (RM) para examinar nervios, estructuras del oído y el cerebro.
- Tomografía computarizada (TC) para evaluar lesiones óseas o cambios en el cerebro.
- Electromiografía (EMG) para estudiar la actividad eléctrica de los músculos faciales y la función del nervio.
Tratamiento
El tratamiento de la parálisis facial depende principalmente de la causa subyacente. En algunos casos, la parálisis se resuelve por sí sola; en otros, se requieren intervenciones médicas o quirúrgicas para restaurar la función facial o proteger estructuras asociadas, como el ojo. A continuación se describen enfoques generales y opciones específicas.
Para cada opción, el objetivo es recuperar la simetría y coordinación facial, mejorar la calidad de vida y prevenir complicaciones a largo plazo. En el tratamiento, se considera la edad de la persona, la causa, la gravedad de la parálisis y la presencia de otros síntomas neurológicos.
Previas o situación inicial según la causa
- Si la parálisis facial es consecuencia de un ictus, el enfoque principal es tratar y controlar el ictus para reducir daño y facilitar la recuperación.
- Si la parálisis se debe a un tumor, se analizarán opciones para eliminar o reducir el tumor y, con ello, aliviar la presión sobre el nervio facial.
- En casos de Paresia de Bell, se pueden prescribir medicamentos y programas de fortalecimiento facial para favorecer la recuperación.
Opciones no quirúrgicas
- Corticosteroides para reducir la inflamación y el hinchamiento del nervio facial.
- Antivirales para combatir posibles infecciones que afecten el nervio.
- Inyecciones de Botox para tratar la sincronía involuntaria de movimientos musculares (sinquinesia), un problema que puede ocurrir tras Bell’s palsy.
- Fisioterapia para mejorar la simetría facial, aumentar la fuerza muscular y recuperar la coordinación.
- Terapia del habla (fonoaudiología) para ayudar a recuperar la función de habla y de deglución.
- Terapia ocupacional para mejorar funciones como la expresión facial y la interacción social.
Opciones quirúrgicas
- Cirugía del párpado para ayudar al cierre del ojo y proteger la superficie ocular mediante diferentes técnicas que apoyan el parpadeo y la lubricación ocular.
- Cirugía de reanimación facial, que puede incluir varias técnicas como traspasos de nervios, traspasos de tendones o trasplantes de músculo, según los objetivos específicos de rehabilitación facial.
- Cirugía para retirada de un tumor si la parálisis es causada por una masa que comprime el nervio facial.
- Cirugía estética para restablecer el equilibrio y la simetría facial, con procedimientos como lifting de cejas, lifting facial, tirantes/suspensiones faciales y cirugía de párpados.
Cada caso es único y requiere una conversación detallada entre el paciente y el equipo médico para elegir la opción más adecuada a las necesidades individuales.
Parálisis facial y tus ojos
Cuando la parálisis facial afecta a los ojos, pueden aparecer sequedad crónica y otras complicaciones oculares. Para prevenir daños en la superficie ocular, se pueden emplear diversas medidas de cuidado:
- Lágrimas artificiales en forma de gotas o ungüentos para lubricar el ojo.
- Cierre de los párpados mediante tapado o vendajes ligeros cuando sea necesario.
- Parches o adhesivos oculares para proteger la córnea durante la noche o periodos de exposición prolongada.
- Cierre temporal del párpado con suturas en casos seleccionados para permitir la curación de la superficie ocular.
- Peso pequeño en el párpado quirúrgico para ayudar al cierre del ojo en condiciones de reposo o sueño.
Reducción de riesgos y prevención secundaria
En muchos casos no es posible prevenir las condiciones que provocan la parálisis facial, especialmente cuando la causa es trauma. Sin embargo, se pueden reducir los factores de riesgo asociados a parálisis por ictus y, por ende, disminuir la probabilidad de desarrollar parálisis postictus.
- Controlar el colesterol y la presión arterial para reducir el riesgo de ictus y de complicaciones vasculares.
- Tratar y gestionar condiciones como diabetes y enfermedades cardíacas para disminuir el riesgo de daño nervioso y complicaciones neurológicas.
- Tomar los medicamentos según indicaciones para mantener el control de las condiciones médicas subyacentes.
- Si fuma, consultar con un profesional de la salud para planificar la cesación tabáquica.
- Limitar la ingesta de alcohol como medida de cuidado general de la salud neurológica.
- Ejercicio regular para mantener la salud cardiovascular y metabólica.
- Comer una dieta rica en granos enteros, frutas y verduras para apoyar la salud vascular y general.
- Mantener un peso corporal saludable acorde a la edad y estatura del individuo.
Cuándo consultar al profesional de la salud
Si aparece parálisis facial, es importante consultar a un profesional de la salud de inmediato. Ellos pueden determinar la causa y manejar cualquier condición subyacente. Si se presentan signos de ictus, como dificultad para caminar, problemas de coordinación, visión borrosa o habla arrastrada, se debe llamar al servicio de emergencias (911) o acudir a la sala de emergencias más cercana sin demora.
Preguntas frecuentes
¿La parálisis facial es permanente?
En algunas personas puede ser permanente, pero muchas experimentan mejora o recuperación total con el tiempo y/o tratamiento. En particular, la paresia de Bell suele resolverse por sí misma en unos meses, aunque la evolución puede variar entre individuos.
¿La parálisis facial es causada por el estrés?
Los especialistas señalan una posible relación entre el estrés y la aparición de Bell’s palsy. Aunque no está completamente probado, se considera que el estrés podría debilitar el sistema inmunológico y facilitar daño al nervio facial en algunas personas.
¿La parálisis facial es grave?
La parálisis facial en sí no suele ser peligrosa, pero puede generar síntomas significativos y, en algunos casos, indicar una condición subyacente grave, como un ictus. Por ello, no debe subestimarse: ante la aparición de parálisis facial, se recomienda consultar rápidamente a un profesional de la salud.
Vídeo sobre Parálisis facial: causas, síntomas y tratamiento
Bibliografía
Autor
Íñigo Aranda
Íñigo Aranda es un apasionado de la divulgación en salud y bienestar.
Con experiencia investigando hábitos saludables y tendencias médicas, dedica su tiempo a compartir información clara y práctica.