Nariz: Cómo la higiene nasal puede mejorar tu salud
La nariz es una estructura frontal que forma parte del sistema respiratorio y del sentido del olfato. Su función va más allá de la estética: calienta, acondiciona y filtra el aire que inhalamos, y aloja los órganos olfatorios. Este artículo repasa su función, anatomía externa e interna, condiciones y trastornos comunes, opciones de tratamiento y recomendaciones para mantenerla sana, así como señales para consultar al médico.
Función
Qué hace la nariz
La nariz tiene múltiples roles esenciales relacionados con la respiración y el sentido del olfato. En primer lugar, permite la entrada de aire para oxigenar el cuerpo y suministrar el oxígeno necesario a los tejidos. contribuye al tono y la resonancia de la voz al utilizar las vías nasales durante la emisión del habla. También actúa como filtro y limpiador del aire, eliminando gérmenes, polvo y alérgenos que podrían irritar las vías respiratorias.
- La nariz calienta y humedece el aire que inhalamos para que llegue de forma más cómodo a las vías respiratorias, reduciendo irritaciones.
- Proporciona el senso del olfato, al contar con células nerviosas especializadas que envían información al cerebro.
- Contribuye a la seguridad respiratoria al filtrar partículas extrañas y disminuir la carga de contaminantes que ingresan al aparato respiratorio.
Anatomía
Partes de la nariz
Partes externas
- Raíz nasal: la parte superior de la nariz, situada entre las cejas, donde la nariz se articula con la cara.
- Punta nasal (ápice nasal): la porción inferior que alberga las fosas nasales y que se estrecha hacia una punta redondeada.
- Dorso nasal (dorso): la parte media de la nariz, situada entre la raíz y la punta.
Partes internas
- Cilios: diminutos pelitos que atrapan suciedad y partículas; se desplazan hacia las fosas nasales y, finalmente, hacia el exterior del cuerpo. Están presentes en las vías respiratorias, no solo en la nariz.
- Cavidades nasales: espacios huecos por donde circula el aire; hay dos, uno a cada lado, recubiertos por membranas mucosas que mantienen la humedad y participan en la filtración.
- Células nerviosas: se comunican con el cerebro y son responsables del sentido del olfato.
- Pelos de la nariz: ayudan a atrapar polvo y suciedad que podrían entrar a las vías nasales.
- Nostrilas (nares): agujeros que conectan el exterior con las cavidades nasales.
- Senos paranasales: cavidades llenas de aire que se conectan a las cavidades nasales y colaboran en la producción de moco que mantiene la nariz húmeda.
- Septum: el tabique óseo y cartilaginoso que separa las cavidades nasales; la parte inferior del septo se sitúa entre las fosas nasales.
- Cornetes o conchas (turbinados): repliegues que calientan y humedecen el aire al inhalarlo y facilitan el drenaje nasal. Hay tres pares a lo largo de cada cavidad nasal.
Apariencia de la nariz
Las narices son de forma aproximadamente piramidal y varían en tamaño. El hueso nasal y el cartílago desempeñan un papel clave en la forma de la nariz, que es tan única como cada persona.
Condiciones y Trastornos
Condiciones comunes que pueden afectar la nariz
La congestión nasal es la condición más frecuente que afecta a la nariz. Ocurre cuando alérgenos o patógenos (virus, bacterias o hongos) causan inflamación de las vías nasales.
Otras condiciones que pueden afectar la nariz incluyen:
- Nariz rota — Fractura de nariz.
- Sinusitis crónica (de origen viral, bacteriano o fúngico).
- Septum desviado (tabique nasal desviado).
- Rinitis alérgica (fiebre del heno).
- Pólipos nasales.
- Colapso de la válvula nasal (colapso de la válvula nasal).
- Epistaxis (hemorragia nasal).
- Nariz en silla de montar (saddle nose).
Signos y síntomas nasales comunes
Dependiendo del tipo de condición nasal, pueden presentarse diversos síntomas. Entre los más habituales se encuentran:
- Tos.
- Pérdida del sentido del olfato (anosmia).
- Dolor o presión alrededor de la nariz.
- Goteo postnasal (secreción que desciende por la parte posterior de la garganta).
- Rinorrea (nariz con secreción) y congestión.
- Estornudos.
- Dolor de garganta.
- Malestar nasal o sensación de oclusión (obstrucción nasal).
Tratamientos y enfoques terapéuticos
Qué tratamientos nasales son más comunes
Entre las estrategias más habituales para abordar problemas nasales se encuentran las siguientes.
- Endoscopia nasal: uno de los procedimientos nasales más comunes; permite al personal de salud diagnosticar y tratar una variedad de condiciones nasales, como infecciones, bloqueos y pólipos.
- Balloon sinuplasty (sinusotomía con balón): procedimiento para aliviar obstrucciones sinusales.
- Medicamentos: diversos fármacos como antihistamínicos y descongestionantes nasales para aliviar síntomas alérgicos y congestión.
- Polipectomía nasal (extirpación de pólipos nasales) para eliminar crecimientos que obstruyen las vías nasales.
- Rinoplastia: cirugía que modifica la forma de la nariz por motivos estéticos o funcionales.
- Septoplastia: corrección quirúrgica del tabique desviado para mejorar la respiración.
- Cirugía de senos paranasales (cirugía sinusal) para tratar infecciones, inflamación persistente o estructuras anómalas.
- Reducción de cornetes (concha inferior o superior) para disminuir la obstrucción nasal crónica.
Cuidado y mantenimiento diario
Cómo mantener la nariz sana
La higiene nasal es una parte importante de la salud general. A continuación se presentan prácticas para mantener la nariz y las vías nasales en buen estado:
- Evitar fumar o exponerse al humo de segunda mano, ya que irrita las vías respiratorias.
- No retirar los pelos de la nariz de forma indiscriminada; si se realizan, hacerse con cautela porque los pelos ayudan a filtrar suciedad y polvo.
- Beber suficiente agua para mantener la hidratación de las mucosas nasales.
- Utilizar un filtro HEPA para reducir la exposición a alérgenos en el entorno.
- Mantener la casa limpia para disminuir la cantidad de polvo y otros alérgenos respirables; lavar la ropa de cama para reducir polvo.
- Hidratar las vías nasales con spray salino o con un dispositivo tipo neti pot; rociar solución salina en las cavidades nasales ayuda a mantenerlas limpias y húmedas.
- Usar un humidificador en casa para mantener el aire con la humedad adecuada.
Cuándo consultar al médico
Deberías ponerte en contacto con un profesional de la salud si presentas alguno de los siguientes signos o preocupaciones:
- Preocupaciones sobre la apariencia de tu nariz, como cambios visibles o deformidades.
- Epistaxis frecuentes (sangrado nasal recurrente).
- Signos de infección como fiebre o secreción nasal de color amarillo o verde.
- Presión o dolor sinusal persistente o intenso.
- Trastornos del sueño como ronquidos excesivos o apnea del sueño, que pueden estar relacionados con la nariz.
Vídeo sobre Nariz: Cómo la higiene nasal puede mejorar tu salud
Bibliografía
Autor
Íñigo Aranda
Íñigo Aranda es un apasionado de la divulgación en salud y bienestar.
Con experiencia investigando hábitos saludables y tendencias médicas, dedica su tiempo a compartir información clara y práctica.