Miomas uterinos: síntomas y tratamiento
Los fibromas uterinos, también conocidos como leiomiomas, son crecimientos benignos de músculo y tejido que se forman en la pared del útero o en su superficie. Son la anomalía no cancerosa más frecuente en mujeres en edad reproductiva y pueden provocar dolor, sangrado abundante o sensación de plenitud, aunque algunas personas no presentan síntomas. El manejo depende de la cantidad, tamaño y ubicación de los fibromas, de los síntomas y de los planes reproductivos de la paciente.
Qué son y dónde se desarrollan
Ubicación y crecimiento
Los fibromas pueden presentarse como un único nódulo o formando un grupo. Su tamaño varía desde cuanto cabe en un milímetro hasta más de 20 centímetros de diámetro, o incluso mayor. Pueden desarrollarse en distintas capas y ubicaciones del útero, e incluso dentro de la cavidad uterina o en la superficie externa del útero.
Tipos según su ubicación
- Fibromas intramurales: se incrustan en la pared muscular del útero y son el tipo más común.
- Fibromas submucosos: crecen justo por debajo del revestimiento interno del útero (la mucosa endometrial).
- Fibromas subserosos: se sitúan bajo la serosa, la capa externa del útero, y pueden volverse grandes, proyectándose hacia la pelvis.
- Fibromas pedunculados: se sujetan al útero mediante un tallo o estolón; a menudo se describen con apariencia de hongo.
Frecuencia y rango de edad
Los fibromas son una afección muy común. Aproximadamente entre el 40% y el 80% de las personas con útero pueden tener fibromas en algún momento de su vida. Su prevalencia es mayor entre las personas de 30 a 50 años. Aquellas que aún no han iniciado la menstruación o que ya han llegado a la menopausia tienen menos probabilidad de presentar fibromas.
Síntomas y causas
Síntomas típicos
La mayoría de los fibromas pequeños no causan síntomas y pueden permanecer sin tratamiento más allá de una vigilancia periódica. Los fibromas más grandes o que provocan ciertas localizaciones pueden producir:
- Sangrado abundante o doloroso durante la menstruación.
- Sangrado entre menstruaciones.
- Sensación de plenitud en la zona baja del abdomen o distensión abdominal.
- Orina frecuente debido a la presión de un fibroma sobre la vejiga.
- Dolor durante las relaciones sexuales.
- Dolor de espalda baja.
- Estreñimiento o sensación de presión en el recto.
- Aumento crónico de la descarga vaginal.
- Imposibilidad de orinar o de vaciar la vejiga por completo.
- Distensión abdominal visible o “barriga hinchada”.
En la mayoría de los casos, estos síntomas tienden a estabilizarse o desaparecer tras la menopausia, cuando disminuyen los niveles hormonales.
Cómo se produce el dolor y qué aspecto tienen
Las sensaciones pueden variar. Con fibromas pequeños, algunas personas no sienten nada. Con fibromas más grandes, pueden presentarse molestias, dolor de espalda, punzadas en el abdomen e incluso dolor durante la relación sexual.
En cuanto a su aspecto, los fibromas suelen presentarse como bultos redondeados con superficies lisas; algunos pueden estar unidos al útero por un tallo delgado, lo que les da una apariencia similar a un hongo.
¿Qué causa los fibromas?
La causa exacta de los fibromas no se conoce con precisión. Sin embargo, se piensa que las hormonas sexuales estrogeno y progesterona desempeñan un papel importante. La mayoría de los fibromas se manifiestan en edades reproductivas y tienden a crecer cuando los niveles hormonales son altos (por ejemplo, durante el embarazo) y a disminuir cuando los niveles hormonales bajan (como en la transición hacia la menopausia).
Factores de riesgo
- Obesidad o índice de masa corporal elevado.
- Historial familiar de fibromas.
- No haber tenido hijos.
- Menarquia temprana (inicio de menstruación temprana).
- Menopausia tardía.
Complicaciones posibles
Complicaciones más comunes
- Dolor intenso o que no cede con tratamiento.
- Distensión o inflamación del abdomen o la zona pélvica.
- Sangrado excesivo de forma crónica.
- Anemia por sangrado abundante.
- Infertilidad, aunque es una complicación poco frecuente.
¿Puede provocar anemia?
Sí. La anemia aparece cuando hay sangrado frecuente o muy abundante durante la menstruación. Esto reduce la cantidad de glóbulos rojos sanos y la capacidad de transportar oxígeno a los tejidos. Si se presentan signos de anemia, como cansancio persistente, palidez o dificultad para realizar actividades cotidianas, es fundamental consultar al profesional de la salud para evaluar la necesidad de tratamiento adicional o suplementos de hierro.
Diagnóstico y pruebas
Cómo se diagnostican los fibromas
En muchos casos, el diagnóstico se realiza durante un examen pélvico de rutina. Ante sangrado abundante u otros síntomas, se pueden realizar diversas pruebas para confirmar la presencia de fibromas, determinar su tamaño y localizar su posición:
- Ecografía (ultrasonido): prueba de imagen no invasiva que crea una imagen de los órganos internos mediante ondas sonoras.
- Resonancia magnética (RM): obtención de imágenes detalladas de los órganos internos mediante campos magnéticos y ondas de radio.
- Tomografía computarizada (TC): imagen detallada mediante rayos X desde distintas perspectivas.
- Histeroscopia: exploración con un instrumento delgado introducido por la vagina y el cuello uterino para visualizar fibromas dentro del útero.
- Histerosalpingografía (HSG): rayos X detallados del útero tras inyectar material de contraste para evaluar su forma y el estado de las trompas.
- Histerosonografía: introducción de solución salina en la cavidad uterina para realzar la visualización de la anatomía.
- Laparoscopia: intervención con una cámara insertada por una pequeña incisión en la abdomen para examinar los órganos pélvicos y, a veces, tratar los fibromas.
Tratamiento y manejo
Enfoque general
La decisión de tratar los fibromas depende de el tamaño, el número y la ubicación de los fibromas, así como de los síntomas que causen. Si no hay síntomas, puede optarse por observación con revisiones periódicas. Si hay síntomas significativos, se debe considerar un plan de tratamiento que también tome en cuenta la posibilidad de concebir en el futuro.
Medicamentos
- Analgésicos de venta libre: para aliviar dolor y molestias (por ejemplo, paracetamol, ibuprofeno).
- Suplementos de hierro: si hay anemia por sangrado.
- Anticonceptivos hormonales: pastillas, anillos, inyecciones o DIU hormonales pueden ayudar a reducir sangrado y dolor.
- Agonistas de la hormona liberadora de gonadotropina (GnRH): reducen el tamaño de los fibromas al disminuir la producción de hormonas; se emplean a veces para reducir fibromas antes de una cirugía. Su efecto es temporal y pueden revertirse al suspenderse.
- Terapias orales: por ejemplo, el Elagolix, indicado para reducir el sangrado abundante en fibromas sintomáticos en personas que no han entrado en menopausia; puede usarse por hasta 24 meses. También se utiliza tranexámico para el sangrado menstrual abundante.
Es importante consultar al profesional de la salud sobre cualquier medicamento y considerar posibles interacciones o efectos secundarios antes de iniciar un tratamiento.
Cirugía para fibromas
La decisión de operar depende de la localización, tamaño y número de fibromas, así como de la intención de futuras gestaciones. Algunas opciones conservan el útero y permiten embarazo futuro, mientras que otras pueden afectar o eliminar la capacidad de concebir.
Miomectomía: extracción de fibromas
La miomectomía es la intervención diseñada para quitar los fibromas y conservar el útero. Existen varias técnicas, elegidas según la ubicación y tamaño de los fibromas:
- Histeroscópica: se introduce un instrumento a través de la vagina y el cuello para extraer fibromas que protruyen a la cavidad uterina interna.
- Laparoscópica: se realizan varias pequeñas incisiones en el abdomen y se utiliza una cámara para extirpar los fibromas.
- Laparotómica: se realiza una incisión mayor en el abdomen para retirar los fibromas.
Cuando no se planea concebir en el futuro
Existen opciones que pueden ser muy eficaces pero que suelen impedir futuros embarazos:
- Histerectomía: extirpación del útero. Es la única forma de curar por completo los fibromas. Si se preservan los ovarios, la mujer no entra en menopausia por la intervención.
- Embolización de fibroides uterinos: un radiólogo intervencional, con la ayuda del ginecólogo, introduce un catéter en la arteria uterina y oculta el flujo de sangre al fibroma con pequeños recubrimientos, provocando su reducción.
- Ablación por radiofrecuencia (RFA): utiliza energía de microondas para tratar fibromas; se recomienda para mujeres que aún no han alcanzado la menopausia y de fibromas más pequeños.
Riesgos y consideraciones de los tratamientos
Cualquier tratamiento conlleva riesgos. Los medicamentos pueden producir efectos secundarios y no todos son adecuados para cada persona. Los tratamientos quirúrgicos implican riesgos de infección, sangrado y complicaciones anestésicas. Algunas opciones quirúrgicas pueden afectar la fertilidad o la decisión de futuras gestaciones. La miomectomía puede permitir embarazo, pero podría requerirse una cesárea para partos futuros; también existen circunstancias en las que la extirpación del útero es la solución definitiva.
¿Qué tamaño justifica la cirugía?
No existe un tamaño único que indique de forma automática que un fibroma deba eliminarse. La decisión se toma en función de los síntomas, la localización y el impacto en la calidad de vida. Por ejemplo, un fibroma del tamaño de una canica podría generar sangrado abundante dependiendo de su ubicación. El plan de tratamiento debe discutirse entre la persona y su equipo de atención médica, considerando las metas reproductivas.
¿Qué pasa si no se trata?
Si los fibromas no provocan síntomas, puede no ser necesario realizar tratamiento alguno. En presencia de fibromas grandes o síntomas que causen dolor, malestar o sangrado significativo, la intervención puede ser la opción más conveniente. La decisión debe ser compartida entre la paciente y su profesional sanitario, valorando beneficios y riesgos, así como las aspiraciones reproductivas.
Pronóstico y embarazo
¿Puedo quedar embarazada si tengo fibromas?
Sí, es posible quedar embarazada con fibromas. Si ya se conoce la existencia de fibromas durante el embarazo, el equipo de atención médica trabajará para desarrollar un plan de control específico para la gestación. Durante el embarazo, el cuerpo aumenta los niveles hormonales que sostienen la gestación, pero estas hormonas pueden hacer que los fibromas crezcan. Los fibromas grandes pueden asociarse a:
- Mayor riesgo de parto por cesárea, ya que el feto puede no colocarse en posición cefálica.
- Trabajo de parto que no progresa adecuadamente.
- Desprendimiento placentario.
- Parto prematuro.
¿Los fibromas cambian con el tiempo?
Los fibromas pueden aumentar o disminuir de tamaño a lo largo del tiempo. Los cambios suelen estar relacionados con los niveles hormonales: niveles altos pueden hacer que crezcan, como durante el embarazo, y niveles bajos pueden hacer que se reduzcan, como tras la menopausia. En muchos casos, los síntomas mejoran tras la menopausia.
¿Se eliminan por sí solos?
En algunas personas, los fibromas pueden encogerse tras la menopausia debido a la caída de las hormonas. Los fibromas pequeños que no causan síntomas a menudo no requieren tratamiento.
¿Los fibromas cansan?
La fatiga no es un síntoma típico de los fibromas. Sin embargo, la fatiga puede estar asociada a la anemia que provocan sangrados abundantes. Si la fatiga es persistente, se debe consultar para determinar la causa y recibir el tratamiento correspondiente.
¿La barriga se agranda con fibromas?
Sí, especialmente en presencia de fibromas grandes, puede haber distensión abdominal o una apariencia de abdomen agrandado.
Prevención y manejo diario
¿Se pueden prevenir los fibromas?
En general, no se pueden prevenir. Sin embargo, algunas medidas pueden ayudar a reducir el riesgo o facilitar el manejo:
- Mantener un peso saludable.
- Realizar revisiones pélvicas regulares para detectar cambios a tiempo.
- Si ya existen fibromas pequeños, acordar con el profesional de salud un plan de vigilancia y tratamiento cuando sea necesario.
Vivir con fibromas: qué hacer y cuándo consultar
Cuándo contactar al profesional de salud
- Sangrado vaginal abundante o irregular.
- Sangrado entre períodos.
- Pain pélvico o presión en la pelvis.
- Dolor durante las relaciones sexuales.
- Sensación de presión o plenitud en el abdomen.
Estos síntomas pueden corresponder a otras condiciones ginecológicas, por lo que es importante acudir a revisión para un diagnóstico preciso.
Preguntas frecuentes sobre los fibromas
¿Los fibromas son cancerosos?
Es extremadamente raro que un fibroma sufra cambios que lo conviertan en un tumor maligno. De hecho, aproximadamente 1 de cada 350 personas con fibromas podría desarrollar cáncer. No existe una prueba al 100% predictiva para detectar estos cánceres raros. Sin embargo, se debe evaluar de inmediato cualquier crecimiento rápido de fibromas o crecimiento de fibromas después de la menopausia.
Notas finales sobre el manejo
La atención de los fibromas debe ser individualizada, basada en la clínica, las metas reproductivas y las preferencias de la paciente. Es fundamental discutir con el equipo de atención todas las opciones, beneficios, riesgos y expectativas a corto y largo plazo, para elegir la estrategia más adecuada para cada caso.
Vídeo sobre Miomas uterinos: síntomas y tratamiento
Bibliografía
Autor
Íñigo Aranda
Íñigo Aranda es un apasionado de la divulgación en salud y bienestar.
Con experiencia investigando hábitos saludables y tendencias médicas, dedica su tiempo a compartir información clara y práctica.