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Mielitis transversa (MT): causas, síntomas y tratamiento

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La mielitis transversa (MT) es una afección neurológica poco frecuente caracterizada por inflamación de la médula espinal que provoca alteraciones en la sensibilidad, la movilidad y el control de la vejiga o el intestino. Se presenta de forma súbita o progresiva en días, y su evolución varía desde la mejora parcial hasta la estabilización o, en algunos casos, discapacidades permanentes. El diagnóstico combina la clínica con pruebas de imagen y de laboratorio, y el tratamiento busca reducir la inflamación, tratar las causas y prevenir complicaciones a largo plazo.

Qué es la mielitis transversa

La MT es una inflamación de la medula espinal, la estructura cilíndrica que recorre el centro de la columna vertebral desde el tronco encefálico hasta la región lumbar. La inflamación daña la vaina de mielina que rodea las fibras nerviosas, dificultando o impidiendo la transmisión de señales entre el cerebro y el resto del cuerpo. La afectación puede ocurrir en cualquier región de la columna. El término “transversa” se refiere a un patrón de cambio sensitivo y funcional que suele presentar una banda alrededor del tronco del cuerpo, con alteraciones por debajo de esa banda. En la mayoría de los casos, la MT es una afección única que aparece de forma abrupta y tiende a mejorar o estabilizar con el tiempo y el tratamiento.

¿Quiénes se ven afectados?

La MT puede presentarse en cualquier persona y en cualquier edad. Sin embargo, parece ocurrir con mayor frecuencia en dos rangos etarios: entre los 10 y los 19 años, y entre los 30 y 39 años. Aproximadamente un cuarto de los casos afecta a niños. La MT no parece ser de origen genético ni hereditaria.

Frecuencia de la mielitis transversa

La MT es una entidad rara. En los Estados Unidos se han reportado entre 1 y 8 nuevos casos por millón de personas al año, lo que equivale a aproximadamente 1.400 casos nuevos anualmente en esa población.

Síntomas y causas

Síntomas de la mielitis transversa

Los síntomas pueden desarrollarse en cuestión de horas o días, o de forma progresiva en un periodo de una a cuatro semanas. En muchos casos, los síntomas pueden volverse graves rápidamente. La sintomatología suele presentarse a nivel de la región de la médula dañada o por debajo de ella; por ejemplo, si la lesión está en la zona media de la espalda, por debajo de los hombros, es más probable que afecte a las piernas y al control de la vejiga o el intestino, sin afectar tanto a los brazos.

La MT suele afectar a ambos lados del cuerpo, aunque en algunas personas puede afectar solo un lado, situación que es más frecuente en la esclerosis múltiple (EM). En su punto álgido, alrededor del 50% de las personas con MT pueden presentar parálisis de las piernas; entre el 80% y el 94% reportan entumecimiento o alteraciones sensoriales; y casi todas las personas experimentan algún grado de disfunción vesical. Con el tratamiento, algunas personas mejoran o se recuperan casi por completo, mientras otras quedan con secuelas permanentes.

Alteraciones sensoriales y dolor

  • Sensaciones anormales: hormigueo, prurito, ardor o sensación de pinchazos en áreas específicas, con variaciones según la ubicación de la lesión en la médula.
  • Parestesias (sensaciones anormales como hormigueo o entumecimiento) en regiones determinadas.
  • Dolor: dolor agudo o sordo en zonas afectadas, que puede irradiar a brazos, piernas, pecho o abdomen.

Trastornos intestinales y vesicales

  • Estreñimiento.
  • Retención urinaria (dificultad para vaciar la vejiga por completo).
  • Urgencia urinaria frecuente o incontinencia urinaria.

Debilidad y problemas de movimiento

  • Pérdida rápida de fuerza en las piernas; si la médula afectada está en la región alta, también pueden estar comprometidos los brazos.
  • Pérdida de equilibrio y dificultad para caminar (tropezar, arrastrar los pies).
  • Espasmos musculares y pérdidas parciales de función muscular que pueden evolucionar hacia parálisis.

Disfunción sexual

  • Dificultad para obtener un orgasmo y, en hombres, posible disfunción eréctil.

Otros síntomas

  • Pérdida del apetito.
  • Dolor de cabeza y fiebre.
  • Problemas respiratorios en casos complicados.

¿Qué causa la mielitis transversa?

La MT, en términos generales, surge por inflamación de la médula espinal. Cuando el cuerpo se enfrenta a un agente ofensivo (virus, bacterias, hongos, parásitos) o sufre una lesión, se activa el sistema inmunitario. Los primeros respondedores son células inflamatorias y numerosas sustancias señalizadoras (citocinas) que promueven la inflamación. Aunque esta respuesta es necesaria para defender el organismo en muchos casos, en algunas ocasiones el sistema inmunitario se activa sin una causa conocida o se descontrola y ataca tejidos sanos, causando daño. En la MT, la vaina de mielina que rodea las fibras nerviosas de la médula se daña por esta inflamación.

Factores causales agrupados

  • (casos en los que no se identifica una causa clara). Representa la mayoría de las MT.
  • (II) Infecciones que pueden desencadenar MT, entre ellas:
    • Enterovirus
    • Virus del Nilo Occidental
    • Virus del herpes (por ejemplo, herpes genital)
    • VIH
    • Varicela-zóster
    • HTLV-1
    • Zika
    • Enfermedad de Lyme (borreliosis)
    • Sífilis
    • Tuberculosis
    • Infecciones bacterianas de la piel o neumonía por Mycoplasma
  • (III) Enfermedades sistémicas inflamatorias autoinmunes asociadas a MT, tales como:
    • Espondilitis anquilosante
    • Síndrome antifosfolípido
    • Enfermedad de Behçet
    • Enfermedad mixta del tejido conectivo
    • Artritis reumatoide
    • Sarcoidosis
    • Esclerodermia
    • Síndrome de Sjögren
    • Lupus eritematoso sistémico (LES)
  • (IV) Enfermedades del sistema nervioso central autoinmunes que pueden causar MT, entre ellas:
    • Esclerosis múltiple (EM)
    • Espectro de trastornos neuromyelitis óptica (NMOSD) —también llamado enfermedad de Devic—
    • Trastornos asociados a anticuerpos contra la proteína MOG (MOGAD)
    • Encefalomielitis aguda diseminada

En algunas personas, la MT puede ser el primer síntoma de una condición autoinmune o inmunomediada del sistema nervioso central, como la EM o NMOSD. La MT “parcial” (afectando sólo un lado del cuerpo) es más frecuente en EM. NMOSD tiende a presentar ataques más graves y con menos recuperación en comparación con ataques en EM.

¿Pueden las vacunas provocar MT?

Existen reportes poco frecuentes de MT tras la administración de una vacuna, con intervalos entre 2 días y 3 meses antes de la aparición de la MT. Aunque no se ha establecido una relación causal clara, una teoría sugiere que la vacunación podría activar de modo oportunista un proceso autoinmune en algunas personas. Es importante destacar que la investigación extensa respalda la seguridad de las vacunas y que, en la mayoría de los casos, la posible asociación con MT podría ser coincidencia o, en el peor escenario, una complicación rarísima.

Diagnóstico y pruebas

Cómo se diagnostica la mielitis transversa

El diagnóstico se basa en la historia clínica y un examen físico detallado. Si hay sospecha de MT, se realizan pruebas para:

  • Descartar otras causas que afecten la médula espinal (por ejemplo, un tumor, una hernia de disco o una compresión por absceso).
  • Confirmar la presencia de inflamación anormal en la médula espinal.
  • Identificar, cuando sea posible, la causa subyacente de la inflamación.

Se diagnostica MT cuando surgen síntomas de la médula en un periodo de pocos días y la imágenes de resonancia magnética (RM) u otros estudios no muestran una causa alternativa para el deterioro medular.

Pruebas empleadas para confirmar MT y su etiología

  • RM de toda la columna vertebral: prueba indolora que genera imágenes detalladas de los órganos y estructuras. A menudo se realizan dos RM (una con gadolinio y otra sin él) para distinguir entre lesiones compresivas y no compresivas.
  • RM cerebral: con y sin gadolinio para valorar posibles lesiones cerebrales que ayuden a distinguir, por ejemplo, entre MT y esclerosis múltiple.
  • Punción lombar: extracción de líquido cefalorraquídeo para analizar leucocitos, índice de IgG y bandas oligoclonales únicas del líquido, que pueden acompañar la MT.
  • Análisis de sangre: varias pruebas orientadas a infecciones y a causas autoinmunes o inflamatorias que pueden estar vinculadas con la MT.

En función de los resultados, podrían añadirse pruebas adicionales. Si ninguna de las pruebas sugiere una causa concreta, se clasifica como MT idiopática.

Manejo y tratamiento

Objetivos generales del tratamiento

  • Tratar la causa subyacente de existir (por ejemplo, una infección que pueda estar relacionada).
  • Reducir la inflamación de la médula espinal.
  • Aliviar o moderar los síntomas, como el dolor y la disfunción sensitiva o motora.
  • Gestionar complicaciones a largo plazo y promover la rehabilitación para maximizar la independencia funcional.

Tratamiento a corto plazo

El tratamiento inicial de primera línea para la MT consiste en glucocorticoides administrados por vía intravenosa (IV). Si se sospecha MT, se inicia glucocorticoides IV de alta dosis lo antes posible. Estos fármacos son poderosos antiinflamatorios que reducen la inflamación de la médula espinal. La duración habitual es de al menos tres a cinco días, pudiendo prolongarse si es necesario.

Además de los glucocorticoides, pueden emplearse otras intervenciones para aquellos casos que no respondan o que necesiten un abordaje adicional:

  • Terapia de intercambio plasmático (plasmaféresis): un procedimiento para “limpiar” la sangre, sustituyendo el plasma con plasma de donante o sustitutos, para eliminar anticuerpos y proteínas implicados en la inflamación. Puede ser útil cuando la MT no responde a los glucocorticoides.
  • Inmunoglobulina intravenosa (IVIG): tratamiento con anticuerpos que puede ayudar a disminuir la respuesta inflamatoria al unirse a anticuerpos que podrían causar MT.
  • Medicamentos inmunosupresores: fármacos como rituximab o ciclofosfamida pueden emplearse en personas que no responden adecuadamente a glucocorticoides, plasmaféresis o IVIG; su uso tiene efectos inmunosupresores.
  • Tratamiento dirigido a síntomas: analgesia, manejo de espasticidad muscular, problemas urinarios o depresión mediante fármacos y otras estrategias.

Manejo a largo plazo y rehabilitación

Después de la fase aguda, la atención suele centrarse en la rehabilitación para mejorar habilidades funcionales, reducir el riesgo de complicaciones y optimizar la calidad de vida. La rehabilitación puede no revertir el daño estructural causado por la MT, pero ayuda a alcanzar la mayor independencia posible, incluso en casos de discapacidad significativa.

Función urinaria y intestinal

  • Disfunción urinaria frecuente: opciones incluyen vaciado programado, medicación, cateterización condom o cateterismo intermitente limpio y prendas de protección para la ropa.
  • Disfunción intestinal: el estreñimiento es común; las estrategias pueden incluir dietas específicas, uso cuidadoso de laxantes y fibra, así como estimulación rectal cuando sea necesario.

Disfunción sexual

  • Tratamientos para la disfunción eréctil en hombres, como inhibidores de la fosfodiesterasa-5 (por ejemplo, sildenafil, vardenafil, tadalafil), pueden ser usados. En mujeres, la respuesta puede ser menos pronunciada, pero se pueden aplicar tratamientos similares para mejorar la función sexual cuando corresponde.

Prevención de complicaciones cutáneas y movilidad

  • Prevención de úlceras por presión mediante cambios frecuentes de posición (p. ej., cada 15 minutos) y uso de sillas de ruedas con sistemas de apoyo que redistribuyan el peso. Cojines adecuados también ayudan a minimizar la presión.
  • Control de rigidez muscular (espasticidad): estiramientos, uso de férulas o aparatos ortopédicos, ejercicios de fortalecimiento y, si procede, fármacos para la espasticidad.
  • Gestión de la movilidad: la fisioterapia puede mejorar la movilidad; ayudas técnicas como bastones, andadores, férulas y sillas de ruedas favorecen la autonomía.

Funciones diarias y dolor

  • Asistencia para tareas cotidianas: vestir, aseo personal, higiene y alimentación; el uso de equipamiento adaptativo y la colaboración con terapeutas ocupacionales facilitan estas actividades.
  • Control del dolor: puede incluir analgésicos (paracetamol, AINEs), terapias físicas y, para dolor neuropático, ciertos antidepresivos o anticonvulsivos que a veces ayudan.

Apoyo psicológico y bienestar emocional

La MT puede asociarse a depresión y ansiedad; por ello, es importante considerar apoyo psicológico y, cuando corresponde, tratamiento farmacológico para la salud mental. El acompañamiento de terapeutas y grupos de apoyo puede ser beneficioso para pacientes y cuidadores.

¿Se puede recuperar de la mielitis transversa?

Sí, la recuperación es posible, pero varía significativamente entre las personas. La recuperación puede ser total, parcial o inexistente y suele iniciarse entre uno y tres meses tras el inicio del tratamiento. En la mayoría de los casos, la MT se resuelve dentro de los tres meses, aunque para algunas personas la curación puede tardar meses o años. Quienes se recuperan pueden lograr una buena funcionalidad, mientras otros conservan discapacidades moderadas o graves.

Algunos factores se asocian con una menor probabilidad de recuperación, entre ellos:

  • Inicio rápido de los síntomas
  • Falta de mejora dentro de los primeros tres a seis meses de tratamiento

Pronóstico

Qué esperar a largo plazo

El pronóstico varía entre las personas con MT:

  • Aproximadamente un tercio de las personas se recuperan con pocas o ninguna complicación duradera.
  • Otra un tercio presenta recuperaciones con discapacidades moderadas, como problemas intestinales o dificultades para caminar.
  • El tercio restante puede quedar con discapacidades permanentes, como parálisis.

La MT suele ocurrir como un episodio único en la mayoría de los casos. En algunas personas puede recurrir si existe una condición subyacente, como la esclerosis múltiple. Si la MT afecta solo un lado del cuerpo, podría aumentar la probabilidad de desarrollar EM en el futuro.

Vivir con mielitis transversa

Cuidados y manejo diario

Si padeces MT, es crucial contar con una atención médica de calidad para prevenir o tratar complicaciones como la disfunción intestinal y urinaria, y la rigidez muscular. Considera unirte a grupos de apoyo para compartir experiencias y estrategias. Buscar apoyo de un terapeuta o psicólogo puede ser esencial si aparecen signos de depresión o ansiedad relacionados con MT.

Si cuidas a alguien con MT, es importante abogar por ella o él para asegurar la mejor atención médica posible y el acceso a dispositivos de movilidad y a la rehabilitación que faciliten la independencia. La MT puede implicar un proceso de adaptación física y emocional; la educación familiar y la planificación de la atención a largo plazo son fundamentales.

Cuándo acudir a atención médica

Si aparecen síntomas compatibles con MT, especialmente debilidad muscular súbita, dolor intenso o empeoramiento de los síntomas, acude de inmediato al hospital o consulta a un servicio de emergencia. Tras el diagnóstico, es frecuente la necesidad de controles periódicos y de terapias continuas para vigilar posibles complicaciones y para mantener o mejorar la función física.

la mielitis transversa es una entidad inflamatoria de la médula espinal con un cuadro variable y un curso que puede ir de la recuperación completa a discapacidades permanentes. Su manejo integral combina tratamiento rápido de la inflamación, abordaje de causas cuando se identifiquen, rehabilitación intensiva y apoyo psicosocial para optimizar la calidad de vida.

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Bibliografía

Autor

Autor Íñigo Aranda Íñigo Aranda Íñigo Aranda es un apasionado de la divulgación en salud y bienestar. Con experiencia investigando hábitos saludables y tendencias médicas, dedica su tiempo a compartir información clara y práctica.