¿Mi bebé necesita una frenotomía?
Este artículo describe la frenotomía o frenectomía en lactantes: qué es, cuándo se recomienda, cómo se realiza, sus beneficios y posibles riesgos, así como el cuidado tras la intervención y signos de alarma. Se trata de un procedimiento breve, normalmente realizado en consulta o en un hospital, cuyo objetivo es liberar el movimiento de la lengua para facilitar la lactancia y reducir molestias en la madre. No todos los bebés con frenillo requieren esta intervención; la decisión depende de la evaluación clínica y de la experiencia de los profesionales, así como de las necesidades de la familia.
Qué es la frenotomía (frenectomía) y por qué se realiza
La frenotomía, también conocida como frenectomía cuando se extiende a una incisión más amplia, es un procedimiento corto que consiste en liberar un pliegue de tejido llamado frenillo. En la boca hay varios frenillos, cada uno conectando estructuras distintas. El que más comúnmente se interviene por problemas de lactancia es el frenillo lingual, que se ubica debajo de la lengua. El objetivo es permitir un movimiento más libre de la lengua para que el bebé se agarre y se alimente de forma más efectiva.
Condiciones tratadas con la frenotomía
Los profesionales suelen considerar la frenotomía como la opción de primera línea cuando el frenillo lingual dificulta la lactancia de forma dolorosa o dificulta la transferencia de leche. Entre las condiciones que se evalúan y que pueden justificar la intervención se encuentran:
- Anquiloglosia o tongue-tie: reducción de la movilidad de la lengua por un frenillo lingual corto o tenso.
- Dificultades de agarre y transferencia de leche: problemas para que el bebé se adhiera correctamente al pecho y para que la leche fluya de manera adecuada.
- Dolor o molestias durante la lactancia en la madre, que pueden deberse a un agarre inadecuado causado por el frenillo.
La evidencia disponible indica que no existe una asociación demostrada entre la presencia de frenillo y trastornos del habla en etapas posteriores de la infancia. En niños mayores con problemas de habla, la intervención quirúrgica no ha mostrado beneficios consistentes; cuando hay dificultades del habla, se suelen preferir enfoques como la terapia del lenguaje. Tampoco se recomienda realizar una frenotomía en bebés para prevenir futuros problemas de articulación, ya que no hay pruebas suficientes que respalden esa utilidad.
Frenotomía vs. frenectomía: ¿son lo mismo?
La terminología puede variar, pero desde el punto de vista práctico no hay diferencia entre frenotomía y frenectomía. Ambos términos describen la liberación de un pliegue de tejido en la boca del bebé. A veces los profesionales usan uno u otro término, pero el procedimiento, su finalidad y los resultados son equivalentes: se corta o se libera el frenillo para permitir mayor movilidad de la lengua y, en su caso, mejorar la lactancia.
Detalles del procedimiento
Cómo debe prepararse para la intervención
Antes de realizar una frenotomía, el pediatra realiza un examen físico exhaustivo del bebé para identificar todas las posibles causas de las dificultades de lactancia. Entre las consideraciones habituales se incluyen:
- Afecciones neurológicas o del desarrollo que podrían afectar la coordinación de la alimentación.
- Anomalías o condiciones anatómicas de la cabeza o la boca que podrían influir en la lactancia o en la alimentación del bebé.
Este examen es importante porque tratar un frenillo sin abordar otros problemas podría no resolver por completo las dificultades para amamantar. Si el frenillo lingual parece ser el problema principal, el equipo de atención trabajará con una/o consultora/o de lactancia para explorar soluciones no quirúrgicas iniciales, como ajustar la posición de amamantamiento o la forma de agarre del bebé, que a veces mejoran la lactancia sin necesidad de intervención.
Cuando, tras la evaluación, se considera que el frenillo lingual es la principal barrera para una lactancia adecuada, el personal de salud discutirá con la familia los beneficios y los riesgos de la frenotomía para que la decisión sea informada y consensuada.
Qué sucede durante la frenotomía
El procedimiento lo realiza habitualmente un profesional con experiencia en este tipo de intervenciones, como un pediatra, un otorrinolaringólogo (ENT) o un médico especializado en lactancia materna. Durante la intervención se realiza una corta liberación del frenillo, que es el pliegue de tejido que conecta la lengua con el piso de la boca. Al cortar o liberar ese tejido, la lengua puede moverse con mayor amplitud.
La técnica más tradicional emplea tijeras para incidir el frenillo y completar la liberación, que constituye el método estándar. No obstante, algunos profesionales utilizan otras herramientas, como lásers, y se siguen comparando las ventajas y desventajas de cada enfoque. En cuanto a la anestesia, los bebés habitualmente no requieren anestesia sistémica para esta intervención. En ocasiones se emplea suero de sacarosa oral antes del procedimiento para ayudar a calmar al bebé y mejorar su experiencia. Después de la intervención, la mayor parte de los lactantes se tranquiliza mediante la lactancia o la succión para controlar el dolor y facilitar el sangrado mínimo que puede ocurrir.
La realización de la frenotomía puede ocurrir en un consultorio o en un entorno hospitalario, dependiendo de la infraestructura disponible y de la preferencia institucional.
Duración típica
El procedimiento es de corta duración cuando se utiliza la técnica con tijeras, con un tiempo promedio de aproximadamente un minuto. Si se utiliza una técnica láser, la intervención puede requerir un poco más de tiempo, aunque sigue siendo relativamente breve en comparación con otros procedimientos médicos.
Qué sucede después de la intervención
Tras la frenotomía, se recomienda amamantar al bebé de inmediato o poco después del procedimiento. La lactancia temprana ayuda a confortar al bebé y a controlar cualquier sangrado residual. Actualmente no existe evidencia convincente que respalde la necesidad de realizar estiramientos o masajes en la herida para favorecer la curación. En la práctica, algunos bebés muestran una mejora inmediata en el dolor y en la transferencia de leche, mientras que en otros la mejora puede notarse en una a dos semanas.
En algunos casos, puede ser necesario apoyo adicional, como orientación de lactancia o, en ciertos escenarios, intervención de terapia del habla en etapas posteriores para lograr un movimiento completo de la lengua. Cada bebé es único, por lo que el equipo de atención individualizará el plan de seguimiento según la evolución de la lactancia y las necesidades del lactante y la familia.
Riesgos y beneficios
Beneficios potenciales
- Mejora de la lactancia: la intervención puede facilitar que el bebé se alimente de forma más eficaz, con un mejor agarre y una transferencia de leche más eficiente.
- Reducción de dolor para la madre: al mejorar el agarre y la eficiencia de la lactación, puede disminuir el dolor o la incomodidad asociados a la lactancia dolorosa.
Es importante reconocer que no es posible predecir con certeza cuánto mejorará la lactancia tras la frenotomía. Los investigadores continúan evaluando los beneficios a corto y largo plazo, y la decisión debe ser individualizada, considerando las particularidades de cada caso y las expectativas de la familia.
Riesgos y complicaciones
- Sangrado mínimo durante o después del procedimiento, que suele ser controlado con la lactancia o con medidas simples de cuidado.
- Infección: aunque poco frecuente, puede ocurrir; se maneja con medidas de higiene y, si fuese necesario, tratamiento médico.
- Cicatrización o formación de tejido cicatricial que, en casos raros, podría implicar limitación de movimiento.
- Aversión o rechazo a la alimentación: en algunos lactantes, la experiencia puede generar resistencia a la lactancia en las primeras horas o días, que suele resolverse con apoyo adecuado.
- Lesión a conductos salivales o nervios: es poco frecuente, pero puede ocurrir, especialmente si la técnica no se realiza correctamente; la formación de daños es rara y suele minimizarse con experiencia del equipo.
En conjunto, la frenotomía es generalmente segura cuando la realizan profesionales capacitados y se efectúa en el contexto adecuado. Los beneficios y riesgos deben ser discutidos en detalle antes de la intervención, para que la familia tenga expectativas realistas y pueda tomar una decisión informada.
Recuperación y perspectivas a largo plazo
Qué esperar durante la recuperación
Después de la intervención, se programará un seguimiento para evaluar la evolución de la lactancia y descartar posibles complicaciones. En esa consulta de control, el equipo revisará:
- Signos de complicaciones como sangrado persistente, infección o dolor intenso que no cede con las medidas habituales.
- Progreso de la lactancia: cómo está la alimentación del bebé, si hay mejoras en la succión, en la transferencia de leche y en la comodidad de la madre.
- Necesidad de apoyo adicional: asesoría adicional de lactancia, ajustes en la posición de amamantamiento o, si procede, derivación para intervención de terapia del habla en el futuro.
Con frecuencia, la recuperación es rápida y la mejora puede observarse en días o en una o dos semanas. En algunos casos, puede hacerse necesario un apoyo adicional para optimizar la movilidad de la lengua y la coordinación de la lactancia, especialmente si el bebé ha estado lidiando con un agarre difícil durante un periodo prolongado.
Cuándo consultar o volver a llamar al profesional
Cuándo contactar de inmediato al equipo de salud
Debe comunicarse con el pediatra o con la/o consultora/o de lactancia si se presentan cualquiera de las siguientes situaciones:
- Dolor o incomodidad persistente al amamantar, que no cede con técnicas de crianza o con cambios de posición.
- Suposición o diagnóstico de frenillo lingual u otra condición que afecte la habilidad para pegarse al pecho.
- Síntomas de complicaciones tras la frenotomía, como sangrado que no se detiene, signos de infección (fiebre, enrojecimiento, calor local, mal olor) o una herida que no sana.
- Inquietudes o preguntas sobre la lactancia, el frenillo o el plan de tratamiento.
Qué hacer si no se observa mejora
Si, pasadas las primeras semanas, la lactancia no mejora como se esperaba, es fundamental reevaluar la situación. Puede ser útil revisar otros factores que influyen en la lactancia, como la posición, el agarre y la técnica de amamantamiento, y, si corresponde, considerar intervenciones complementarias, como la terapia del lenguaje en edades apropiadas para abordar posibles aspectos de movilidad de la lengua en etapas posteriores.
la frenotomía es un procedimiento corto y, en la mayoría de los casos, seguro, cuyo objetivo principal es facilitar la movilidad de la lengua para apoyar una lactancia más eficiente y cómoda. La decisión de realizar la intervención debe basarse en una evaluación clínica cuidadosa, la evidencia disponible y las prioridades de la familia, siempre dentro de un plan de cuidado individualizado y coordinado por un equipo de salud capacitado.
Vídeo sobre ¿Mi bebé necesita una frenotomía?
Bibliografía
Autor
Íñigo Aranda
Íñigo Aranda es un apasionado de la divulgación en salud y bienestar.
Con experiencia investigando hábitos saludables y tendencias médicas, dedica su tiempo a compartir información clara y práctica.