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Maxillectomía: Procedimiento quirúrgico, recuperación y tipos

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La maxilectomía es una intervención quirúrgica destinada a eliminar total o parcialmente la maxila, el hueso de la mandíbula superior. En muchos casos se acompaña de una reconstrucción para restaurar la función facial y la continuidad del paladar y de las estructuras cercanas. Esta cirugía se emplea principalmente para tratar tumores malignos en la región o para resolver afecciones graves que afectan los senos y el techo de la boca, y puede requerir procedimientos complementarios de rehabilitación. A continuación se detallan su finalidad, tipos, riesgos, recuperación y cuidados posteriores, de forma clara y estructurada.

Qué es una maxilectomía

La maxilectomía consiste en la eliminación quirúrgica de la maxila (maxila superior) y, dependiendo del alcance, de estructuras adyacentes. El objetivo es retirar tejido canceroso o afectado para aumentar la probabilidad de control de la enfermedad y, en la medida de lo posible, facilitar la reconstrucción de la cara. En muchos casos, la cirugía va acompañada de técnicas de reconstrucción para restituir la forma facial y la función de la boca, la masticación y la deglución. La decisión sobre el tipo de maxilectomía depende del tamaño y la ubicación del tumor, así como de la extensión de la invasión a estructuras vecinas.

Motivos para realizarla

La necesidad de realizar una maxilectomía se sustenta principalmente en el tratamiento de cánceres que se originan en o se diseminan a la maxila y a estructuras contiguas, entre las que se destacan:

  • Cáncer de la maxila: tumores que se originan en este hueso o que se han extendido a él requieren resección para eliminar la carga tumoral.
  • Cáncer de la nariz o nasofaringe, con afectación de estructuras próximas a la maxila.
  • Cáncer del techo de la boca (paladar duro) y del interior de la cavidad oral que compromete la maxila y áreas vecinas.
  • Tumores caninos o sinusal en senos paranasales y áreas adyacentes.
  • Invasión de vías y senos paranasales que genera inflamación crónica con daño tisular que no puede controlarse con tratamientos menos extensos.
  • En casos de sinusitis fúngica invasiva, que puede requerir resección quirúrgica para eliminar el tejido afectado y evitar la progresión de la enfermedad.

¿Qué estructuras pueden verse afectadas?

Cuando el cáncer o la patología se ha extendido, la cirugía puede requerir la retirada de diversas estructuras adyacentes a la maxila. Entre las más relevantes se encuentran:

  • Ojo y el seno orbitario (conjunto de huesos alrededor del ojo) en casos de invasión cercana.
  • Piso orbital y elementos del orbito (la cavidad ocular).
  • Nervios responsables de la sensibilidad de la piel y zonas faciales cercanas al ojo.
  • Dientes que se encuentran en la región de la maxila removida.
  • Saco lagrimal (ducto de lágrimas) que puede verse afectado durante la resección.

Tipos de maxilectomía

Maxilectomía medial

La maxilectomía medial implica la resección de la porción de la maxila más cercana a la nariz y a los dientes adyacentes. Este tipo suele orientarse a tumores localizados dentro de la cavidad nasal y, en general, no requiere reconstrucción compleja de la parte afectada. El acceso al tumor se realiza mediante una incisión en el costado de la nariz, y existe la posibilidad de emplear un endoscopio para introducirse a través de la fosa nasal, reduciendo la magnitud de la mutilación externa.

Maxilectomía infrainfraestructura (infraestructura)

En la maxilectomía infrainfraestructura se extirpe la parte inferior de la maxila, junto con los dientes y el paladar duro. Este procedimiento deja un defecto en el techo de la boca (paladar) que, para su cierre, puede requerir la transferencia de un colgajo de tejido desde otra zona del cuerpo o la colocación de una prótesis especial para sellar el orificio y facilitar la función de la mandíbula y la masticación.

Maxilectomía suprastructural

La maxilectomía suprastructural elimina la parte superior de la maxila y con frecuencia involucra dientes adyacentes, el piso orbitario, el órbito y, en ocasiones, el ojo y el saco lagrimal. Por la magnitud de la resección, la reconstrucción es necesaria para reparar las estructuras ausentes y devolver una forma facial razonablemente natural. En algunos casos podrían emplearse prótesis o implantes oculares, que ayudan a mantener una apariencia conservada, aunque no recuperan la visión.

Maxilectomía subtotal (parcial)

La opción de maxilectomía subtotal implica eliminar una parte de la maxila empleando cualquiera de las técnicas descritas anteriormente, adaptando la magnitud de la resección a la extensión de la enfermedad y a las metas reconstructivas que se planifiquen previamente.

Maxilectomía total

La maxilectomía total comporta la extracción de toda la maxila en un lado de la cara, incluyendo el paladar duro y el piso orbitario. Es una de las intervenciones más complejas y suele requerir una combinación de reconstrucción mayor y el uso de dispositivos protésicos para restaurar la funcionalidad y la apariencia facial. La rehabilitación es extensa y suele implicar varias disciplinas de atención (cirugía, oncología, prostodoncia y logopedia).

Procedimientos y apoyos que podrían acompañar a la maxilectomía

Cuidados y soporte nutricional

Tras la cirugía, puede ser necesario colocar una sonda de alimentación para asegurar una adecuada nutrición durante la fase de recuperación cuando masticar y deglutir puedan verse afectadas. La nutrición adecuada es fundamental para favorecer la curación de las heridas y mantener la energía durante la rehabilitación.

Vías de drenaje y manejo de lágrima

Si el procedimiento involucró el saco lagrimal o conductos cercanos, puede requerirse una intervención como la dacriocisto-rinostomía para redirigir las lágrimas y reducir molestias o complicaciones oculares durante la recuperación.

Cuidados del cuello y ganglios linfáticos

En presencia de señales de posible diseminación tumoral a los ganglios cercanos, puede realizarse una diseción cervical para extirpar ganglios linfáticos en el cuello, con el fin de controlar la propagación de la enfermedad y orientar la planificación terapéutica adicional.

Reconstrucción y protesis

La reconstrucción facial es frecuentemente necesaria para restaurar la estabilidad estructural y la simetría facial. Esto puede incluir colgajos de tejido desde otras áreas del cuerpo, injertos óseos, implantes y/o tecnologías protésicas para el paladar, el techo de la boca o la cavidad del ojo. En algunos casos se utiliza una prótesis oclusal o una prótesis ocular para mantener un aspecto natural, especialmente cuando el ojo se ha visto afectado o removido.

Ventilación y vía aérea

La traqueostomía puede ser necesaria si hay riesgo de afectación de la vía aérea por inflamación o edema posoperatorio. Este procedimiento facilita la respiración durante la fase inicial de recuperación y suele planificarse con antelación en casos de cirugía extensa.

Riesgos y beneficios

Beneficios

  • Eliminación de tejido canceroso: la resección del tumor ofrece la posibilidad de control de la enfermedad y aumenta las probabilidades de supervivencia a largo plazo en muchos casos.
  • Reducción de la carga tumoral: al eliminar tumores y afectación local, se facilita la administración de terapias adyuvantes como radioterapia o quimioterapia cuando sean necesarias.
  • Oportunidad de reconstrucción: la cirugía abre la vía para reconstrucciones que pueden mejorar la armonía facial, la capacidad masticatoria y la deglución, y la calidad de vida del paciente.

Riesgos y complicaciones

  • Sangrado y hematomas (hematoma) debido a la vascularización de la región.
  • Trombos y coágulos sanguíneos que pueden requerir medidas de prevención y tratamiento.
  • Caída de párpado inferior y cambios estéticos alrededor del ojo.
  • Disfunción de las trompas de Eustaquio y molestias asociadas.
  • Infección de la herida o de los tejidos adyacentes.
  • Hipoestesia o adormecimiento facial en la zona afectada por daño a nervios.
  • Lagrimeo excesivo o epífora, con posible afectación de la vía lagrimal.

Recuperación y perspectiva a largo plazo

Qué esperar durante la recuperación

La recuperación varía según el tipo de maxilectomía realizada. En general, los primeros días pueden requerir hospitalización para vigilancia de la herida, control del dolor y manejo de la nutrición. En casos de reconstrucción extensa, la estancia hospitalaria puede prolongarse hasta dos semanas. Durante la convalecencia es común recibir:

  • Medicamentos para el dolor y para prevenir infecciones o coágulos.
  • Oxígeno suplementario si se necesita durante la recuperación posoperatoria inicial.
  • Nutrición complementaria por vía de una sonda de alimentación hasta que la deglución y la masticación sean seguros.

Cuidados tras el alta hospitalaria

Una vez fuera del hospital, es importante:

  • Evitar esfuerzos físicos intensos mientras persisten molestias o signos de inflamación.
  • Seguir una dieta de alimentos blandos mientras las incisiones cicatrizan y la boca permanece sensible.
  • Eludir comidas y bebidas muy calientes durante la fase de curación, pues algunas áreas pueden seguir adormecidas.

Duración y evolución de la recuperación

La recuperación completa puede requerir un periodo prolongado, y la capacidad para hablar y deglutir puede tardar meses en recuperarse por completo. El tiempo de recuperación depende de la magnitud de la resección:

  1. Maxilectomía medial (la menos invasiva) suele mostrar una recuperación más rápida.
  2. Maxilectomía infrainfraestructural representa un proceso más complejo con mayor implicación estructural, lo que puede alargar la recuperación.
  3. Maxilectomía suprastructural y total son las opciones más invasivas y, por lo general, requieren la estancia hospitalaria más prolongada y una rehabilitación extensa en casa.

Pronóstico y adaptación a la vida diaria

El pronóstico depende de la localización y extensión del cáncer (en caso de tumores) y de la respuesta a tratamientos complementarios. En muchos casos, las incisiones sanan adecuadamente y los pacientes logran recuperar gran parte de su función, especialmente con apoyo en terapia del habla y logopedia. No obstante, la extirpación de partes de la mandíbula y estructuras vecinas puede provocar cambios inesperados en la masticación, la deglución y la pronunciación. La rehabilitación temprana, la terapia del habla y opciones protésicas pueden ayudar a optimizar la funcionalidad y la calidad de vida a largo plazo.

Cuándo contactar al equipo de atención

Cuándo llamar al médico durante la recuperación

Debe comunicarse con su equipo de atención si experimenta alguno de los siguientes signos de complicación:

  • Inusual hinchazón que empeora o persiste.
  • Dificultad para respirar o sensación de falta de aire.
  • Fiebre alta o signos de infección en la zona operada.
  • Dolor intenso que no cede con la medicación pautada.

Apoyo y servicios de cuidado integrados

Servicios de rehabilitación y cuidado interdisciplinario

Tras una maxilectomía, la atención suele requerir un equipo multidisciplinario para asegurar la recuperación adecuada. Entre los servicios que pueden participar se encuentran:

  • Dietistas para asegurar una nutrición adecuada y adaptar la dieta a la capacidad de masticación y deglución durante la recuperación.
  • Oncólogos (médicos o radioterapeutas) para coordinar otros tratamientos del cáncer, como quimioterapia o radioterapia, si están indicados.
  • Prostodoncia y odontología para restaurar dientes, función de la masticación y la estética a través de prótesis especializadas.
  • Terapia del lenguaje y deglución para ayudar a recuperar el habla, la deglución y la capacidad de comer de forma segura.

Reinserción social y calidad de vida

La recuperación no solo es física: la rehabilitación también abarca aspectos psicológicos y sociales. El apoyo emocional, las indicaciones para el manejo de la imagen corporal y la educación sobre las expectativas de la recuperación son componentes clave para ayudar al paciente a adaptarse a los cambios y a mantener una buena calidad de vida a largo plazo.

Vídeo sobre Maxillectomía: Procedimiento quirúrgico, recuperación y tipos

Bibliografía

Autor

Autor Íñigo Aranda Íñigo Aranda Íñigo Aranda es un apasionado de la divulgación en salud y bienestar. Con experiencia investigando hábitos saludables y tendencias médicas, dedica su tiempo a compartir información clara y práctica.