Masa mediastinal (tumor): tipos, síntomas, causas y tratamiento
Los tumores mediastinales son masas que se originan en el mediastino, la región del tórax situada entre los pulmones y rodeada por el esternón, la columna vertebral y los pulmones. Pueden ser benignos o malignos y su impacto depende de su tamaño, ubicación y de las estructuras que comprimen. El diagnóstico suele requerir pruebas de imagen y, en muchos casos, muestras para confirmar el tipo de tejido y guiar el tratamiento. En este texto se describe qué son, dónde suelen ubicarse, qué síntomas producen, cómo se diagnostican y cuáles son las opciones de manejo.
Clasificación por compartimentos del mediastino
Frente (mediastino anterior)
- Timoma y carcinoma tímico: Son los tumores mediastinales más comunes. Los timomas son tumores malignos que se originan en la glándula timo. La mayor parte de los timomas crece de forma lenta. Un tumor maligno más agresivo que se forma en el timo, denominado carcinoma tímico, tiende a crecer y a diseminarse con mayor rapidez que los timomas.
- Cistos tímicos: Quistes benignos del timo que, por lo general, sólo requieren tratamiento si comprimen estructuras vecinas o causan síntomas.
- Linfoma: Tumores malignos que incluyen linfoma de Hodgkin y linfomas no Hodgkin.
- Tumor de células germinales: El mediastino es uno de los sitios donde pueden formarse tumores de células germinales, aparte de las gonadas. En la mayoría de los casos son benignos.
- Masa tiroidea: Con frecuencia es un crecimiento beningo, por ejemplo un bocio.
Medio (mediastino medio)
- Cisto broncogénico: Pequeños quistes benignos que suelen contener líquido o moco.
- Linfadenopatía mediastinal: Agrandamiento de los ganglios linfáticos en esa región.
- Cisto pericárdico: Quistes benignos que se forman en el saco que rodea al corazón, el pericardio.
- Tumores traqueales: Tumores en la tráquea, pueden ser benignos o malignos.
- Tumores esofágicos: Tumores que se originan en el esófago y pueden ser benignos o malignos.
- Condiciones del esófago: Afecciones benignas como achalasia, divertículo y hernia hiatal que pueden presentar complicaciones o asociarse a masas.
- Condiciones de los vasos sanguíneos: Incluyen aneurisma de la aorta y dissectión aórtica.
Espalda (mediastino posterior)
- Tumores neurogénicos: Se originan en tejido nervioso y son los más comunes en el mediastino posterior. Incluyen tumores de vainas nerviosas, tumores de células ganglionares y paragangliomas. En general, la mayoría son benignos.
- Linfadenopatía mediastinal posterior: Agrandamiento de ganglios en la parte posterior del mediastino.
- Hematopoyesis extramedular (EMH): En casos raros, pueden formarse masas a partir de tejido de la médula ósea fuera de la médula espinal.
- Cisto neuroentérico: Lesión rara compuesta por distintos tipos de tejidos.
- Condiciones paravertebrales: Afecciones infecciosas, malignas o traumáticas que afectan la región alrededor de la médula torácica.
- Condiciones de los vasos sanguíneos: Pueden incluir aneurismas de la aorta en esa región.
Quienes suelen verse afectadas
La mayoría de las personas diagnosticadas con tumores mediastinales tiene entre 30 y 50 años. No obstante, pueden aparecer a cualquier edad y derivar de cualquier tejido que exista en el tórax o que recorra esta cavidad. En adultos, la mayoría de los tumores se localiza en el mediastino anterior y son linfomas o timomas. En la infancia, la mayor parte de los tumores se presenta en el mediastino posterior y, con frecuencia, se originan en los nervios, siendo a menudo de carácter benigno.
Frecuencia y gravedad
Los tumores mediastinales son poco comunes y ocurren en menos de un 1% de la población. La mayor parte de estos casos se localiza en la parte anterior. Entre los tipos más habituales se encuentran timomas, quistes mediastinales benignos y linfomas.
Por su localización, los tumores mediastinales que no se tratan pueden producir problemas graves, incluso cuando no son cancerosos. Pueden invade o comprimir el corazón, el pericardio (la cubierta alrededor del corazón) y los grandes vasos como la aorta y la vena cava. Los tumores en el mediastino posterior pueden afectar la médula espinal por compresión.
Aproximadamente, solo alrededor del 25% de las masas mediastinales son cancerosas. Sin embargo, la probabilidad de que un tumor sea maligno aumenta si se localiza en la parte anterior; se estima que aproximadamente el 60% de las masas del mediastino anterior son cancerosas.
Síntomas y causas
¿Qué síntomas pueden presentar los tumores mediastinales?
Alrededor del 40% de las personas con tumores mediastinales no presentan síntomas y el hallazgo suele ser incidental durante una radiografía de tórax realizada por otros motivos. En otros casos, los síntomas emergen cuando el tumor comprime estructuras cercanas como el corazón, la vía aérea o la médula espinal. En general, los niños presentan síntomas con mayor frecuencia que los adultos, y los tumores malignos tienden a ocasionar síntomas con mayor probabilidad que los benignos. Entre los signos y síntomas posibles se incluyen:
- Ronquera o cambios en la voz.
- Estridor (sonido agudo al respirar) o respiración difícil de inicio.
- Tos, sibilancias o disnea (sensación de falta de aire).
- Hemoptisis (toser sangre).
- Disfagia (dificultad para tragar).
- Fiebre, escalofríos o sudores nocturnos.
- Dolor torácico (menos frecuente).
- Pérdida de peso inexplicada.
- Linfadenopatía hinchada o dolorosa.
- Alteraciones oculares como ptosis o anisocoria (pupila más pequeña) en un lado de la cara.
¿Qué causa estos tumores?
Los tumores mediastinales surgen por distintas razones y no siempre se debe a un mismo proceso. Las causas generales incluyen:
- Crecimiento celular descontrolado: Tanto los tumores benignos como los malignos se forman cuando las células se multiplican sin regulación, generando masas. En muchos casos, la causa exacta de este crecimiento anómalo no se conoce con certeza.
- Respuesta a condiciones subyacentes: Los tumores pueden aparecer como consecuencia de una inflamación, infección u otra condición subyacente. Este es el caso de la linfadenopatía mediastinal asociada a procesos distintos.
- Desarrollo de tejidos anómalos antes del nacimiento: Algunos tumores son congénitos y ya están presentes al nacimiento. Entre estos se cuentan quistes pericárdicos, quistes broncogénicos y ciertos tumores de células germinales.
Diagnóstico y pruebas
Cuando se detecta un hallazgo en una radiografía de tórax que sugiere un masa mediastinal, se realizan pruebas adicionales para caracterizarla y planificar el manejo. Las pruebas más empleadas incluyen una combinación de imágenes, pruebas de laboratorio y, en muchos casos, biopsias para identificar el tipo de tejido que compone la masa.
- Radiografía de tórax: Puede revelar la presencia de una masa en el mediastino y orientar la necesidad de estudios complementarios.
- Total o contrastada por Tomografía Computarizada (TC) con contraste intravenoso: Proporciona una imagen más detallada de la masa y su relación con las estructuras cercanas, ayudando a planificar el tratamiento.
- Imágenes por resonancia magnética (RM): Permiten evaluar si la masa está comprimiendo o invadiendo tejidos cercanos y son útiles para valorar la invasión de estructuras adyacentes.
- Tomografía por emisión de positrones (PET): Puede ayudar a identificar tumores específicos, como linfomas, y a estimar actividad metabólica de la lesión.
- Análisis de sangre: Permite detectar proteínas o enzimas asociadas a determinados tipos de tumores mediante marcadores tumorales.
- Biopsia: Obtención de una muestra de la masa para definir el tipo de tejido y confirmar si hay células cancerosas. Las modalidades de biopsia incluyen biopsia guiada por TC, esofagogastroscopía y broncoscopía.
- Mediastinoscopia con biopsia: Técnica en la que se introduce un tubo iluminado en el tórax para visualizar el mediastino y extraer muestras de tejido para análisis.
Manejo y tratamiento
El tratamiento de un tumor mediastinal depende del tipo de masa, de su localización, del estadio si es cancerosa y de los síntomas que provoque. La estrategia terapéutica se personaliza para cada paciente y puede combinar varias modalidades.
- Cirugía: Es la opción más habitual, especialmente para tumores que son malignos, que comprimen estructuras vecinas o que causan síntomas. La cirugía puede realizarse mediante una incisión a través del esternón (sternotomía) o mediante cirugía mínimamente invasiva llamada cirugía endoscópica toracoscópica asistida por video (VATS).
- Radioterapia: Utiliza haces de alta energía para destruir células tumorales. Puede emplearse de forma aislada o junto con cirugía, según el tipo y la etapa de la masa.
- Quimioterapia: Emplea fármacos para eliminar células cancerosas y reducir el tamaño de la tumoración; comúnmente indicada para ciertos tumores del timos o linfomas.
- Antibióticos: En casos donde la masa sea resultado de una infección o esté asociada a inflamación infecciosa.
- Vigilancia activa (observación): En lesiones benignas que no provocan síntomas, se puede optar por monitorización periódica para detectar cambios a lo largo del tiempo.
Pronóstico
El pronóstico varía significativamente entre los distintos tipos de tumores mediastinales y depende de si la masa es benigna o maligna, de su localización y del estado de salud general del individuo. En general, si se trata de un tumor canceroso como un timoma o un linfoma, es fundamental conocer las tasas de curación y las probabilidades de supervivencia associadas al diagnóstico concreto para planificar adecuadamente el manejo. En cualquier caso, la respuesta al tratamiento y la evoluación clínica individual determinarán el pronóstico final.
Prevención
En la actualidad, no existen medidas de prevención específicas para evitar la aparición de tumores mediastinales. No obstante, la detección temprana puede influir de forma decisiva en el resultado del tratamiento. Se recomienda consultar a un profesional de la salud ante la presencia de síntomas persistentes como dificultad para respirar, tos prolongada o cualquier signo nuevo que permanezca más de dos semanas.
Vivir con un tumor mediastinal
Si le han diagnosticado un tumor mediastinal, puede resultar útil plantearse las siguientes cuestiones para conversar de forma más clara con su equipo médico y planificar su manejo:
- Qué tipo de tumor es exactamente y si es benigno o maligno.
- ¿Necesita tratamiento inmediato o puede adoptarse una estrategia de espera vigilante?
- Qué tipo de tratamiento recomienda y cuál sería su beneficio y riesgo en su caso particular.
- Qué resultados se esperan con el tratamiento y cuál es la probabilidad de curación o control de la enfermedad.
- Qué signos de complicaciones deben vigilarse y cuándo consultar de nuevo.
Vídeo sobre Masa mediastinal (tumor): tipos, síntomas, causas y tratamiento
Bibliografía
Autor
Íñigo Aranda
Íñigo Aranda es un apasionado de la divulgación en salud y bienestar.
Con experiencia investigando hábitos saludables y tendencias médicas, dedica su tiempo a compartir información clara y práctica.