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Marasmo: Definición, Síntomas y Causas

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El marasmo es una forma grave de malnutrición caracterizada por una deficiente ingesta de energía y macronutrientes. Afecta la capacidad del organismo para mantener funciones básicas, promoviendo una pérdida marcada de grasa y músculo, retrasos del crecimiento en niños y un mayor riesgo de infecciones. Su manejo requiere atención médica especializada y un programa progresivo de re-alimentación que evite complicaciones graves.

Qué es el marasmo y por qué ocurre

Definición y rasgos distintivos

El marasmo es una deficiencia global de calorías y de los tres macronutrientes principales: carbohidratos, grasas y proteínas. A diferencia de otras formas de malnutrición, el organismo carece de la energía necesaria para sostener funciones corporales básicas, lo que provoca un aspecto extremadamente delgado y una marcada ausencia de reservas. Las personas afectadas suelen estar fuertemente subidas de peso en términos de necesidad energética, muestran emaciación visible y, en la infancia, pueden presentar un retraso en el crecimiento y desarrollo.

Diferencias clave con kwashiorkor

El marasmo y el kwashiorkor son variantes de desnutrición proteico-energética, pero difieren en la composición de la deficiencia y en sus signos característicos. En el marasmo predomina la deficiencia de todos los macronutrientes, con pérdida de masa adiposa y muscular y un aspecto físico demacrado. En contraste, el kwashiorkor se asocia principalmente a deficiencia de proteína pese a la presencia de una ingesta de carbohidratos; suele presentarse con edemas y alteraciones del cabello y la piel. En el marasmo, la piel puede mostrar flacidez y pliegues por la pérdida de masa, y la cara puede verse envejecida por la desnutrición crónica; en kwashiorkor, la retención de líquidos produce inflamación notable, especialmente en abdomen, cara y extremidades.

Grupos de riesgo y población afectada

El mara sma puede afectar a cualquier persona con ingesta insuficiente de calorías y nutrientes, pero su impacto es mayor en niños, especialmente en bebés e infantes que requieren más calorías para el crecimiento. Es más frecuente en países en desarrollo, donde la pobreza, la inseguridad alimentaria y las enfermedades infecciosas pueden contribuir a un gasto calórico elevado y una ingesta deficiente. En entornos desarrollados, los grupos de mayor riesgo incluyen a las personas mayores en residencias, pacientes hospitalizados o personas que viven solas con recursos limitados.

Qué sucede en el cuerpo ante la desnutrición severa

Cuando el cuerpo recibe menos energía de la que necesita, recurren a sus reservas. Inicialmente se consumen las reservas de grasa corporal y, posteriormente, el músculo. Con la progresión, se produce una reducción de la actividad cardíaca, con menor frecuencia cardíaca, presión arterial y temperatura corporal, lo que eleva el riesgo de falla cardíaca. El sistema inmunológico se debilita, aumentando la susceptibilidad a infecciones y prolongando la recuperación. En niños crónicamente desnutridos, la falta de recursos impide el crecimiento y el desarrollo, con posibles retrasos cognitivos y del desarrollo duraderos, incluso tras la intervención nutricional. puede haber atrofia de estructuras del sistema digestivo, reduciendo la capacidad de absorción de nutrientes incluso cuando la ingesta mejora, y en algunos casos se observa una aversión alimentaria como consecuencia de la desnutrición crónica.

Síntomas y Causas

Principales causas del marasmo

  • Pobreza y escasez de alimentos: suministro insuficiente de calorías y nutrientes para sostener las necesidades básicas.
  • Desnutrición por enfermedades: condiciones que aumentan el gasto energético o disminuyen la ingesta, como el SIDA u otras pointing a la pérdida de peso.
  • Infecciones crónicas y diarrea: procesos que agotan nutrientes y deterioran la absorción intestinal.
  • Anorexia o pérdida voluntaria de apetito por múltiples causas.

Factores que predisponen en la infancia

  • Inadecuada lactancia materna o destete temprano que reduce la ingesta calórica adecuada en los primeros años.
  • Abuso o negligencia infantil que puede limitar el acceso a alimentos y atención nutricional.

Factores que predisponen en la edad adulta

  • Deterioro cognitivo o demencia que dificulta la alimentación adecuada.
  • Abuso o negligencia de personas mayores que viven en instituciones o en casa sin supervisión adecuada.

Signos externos visibles

  • Pérdida notable de grasa y músculo, con aspecto demacrado y esquelético.
  • Perímetro del brazo reducido y tamaño de la cabeza desproporcionado respecto al cuerpo en algunos casos.
  • Piel seca y deshidratada, con atrofia cutánea y cabello seco o que se quiebra, a veces con alopecia.
  • Fontanela deprimida en lactantes, signo de deshidratación severa o desnutrición.
  • Letargo, apatía y debilidad marcada, con menor respuesta a estímulos y menor actividad física.
  • Pérdida de más del 40% del peso en relación con el peso previo a la enfermedad o con el rango esperado para la edad.
  • Índice de masa corporal (IMC) inferior a 16 en adultos, como umbral indicativo de severidad.

Otras señales y complicaciones

  • Deshidratación y desequilibrios electrolíticos que pueden comprometer la función cardíaca y renal.
  • Hipotensión y bradicardia, reflejo de la baja reserva energética y de la disminución del gasto metabólico.
  • Temperatura corporal baja, que aumenta la vulnerabilidad al frío y a infecciones.
  • Malabsorción gastrointestinal, con menor absorción de nutrientes aun cuando la ingesta se incrementa.
  • Retraso del crecimiento y desarrollo en la infancia, con potenciales efectos a largo plazo.
  • Anemia y condiciones óseas como osteomalacia o raquitismo debido a deficiencias de vitaminas y minerales.

Diagnóstico y Pruebas

Cómo se diagnostica el marasmo

El diagnóstico se establece principalmente a partir de la exploración física y de las medidas antropométricas. Los signos característicos incluyen pérdida evidente de grasa y músculo, y una visión demacrada de la persona. A la exploración se suman mediciones de altura o longitud, y del circunferencia del brazo, para estimar el estado nutricional en relación con la edad y la talla. En adultos, se pueden utilizar índices como el IMC para confirmar la severidad, con valores por debajo de 16 que acompañan la clasificación de desnutrición.

Pruebas y análisis complementarios

Además de la evaluación clínica, se realizan pruebas de laboratorio y evaluaciones de estado nutricional para identificar efectos secundarios y necesidades de tratamiento. Entre las pruebas destacadas se encuentran:

  • Hemogramas completos para detectar infecciones, anemia u otros procesos que contribuyan o resulten de la desnutrición.
  • Evaluación de electrolitos y micronutrientes para detectar deficiencias que deben corregirse antes de iniciar la re-alimentación.
  • Prueba de absorción y función gastrointestinal para entender posibles alteraciones en la absorción de nutrientes.
  • Análisis de orina y heces en algunos casos para identificar pérdidas o infecciones asociadas.

En conjunto, estas exploraciones permiten al equipo médico confirmar el diagnóstico de marasmo, estimar su gravedad y planificar un programa de re-alimentación que minimice riesgos, especialmente la síndrome de realimentación.

Tratamiento y Manejo

Enfoque general del manejo

El tratamiento del marasmo se realiza en un entorno clínico supervisado y con un enfoque progresivo para rehidratar, corregir desequilibrios y reintroducir la nutrición de forma gradual. Existe un riesgo significativo de síndrome de realimentación si la reintroducción de la energía es demasiado rápida, lo que puede provocar complicaciones graves como alteraciones electrolíticas y falla multiorgánica. Por ello, la rehabilitación se organiza en etapas y con monitorización estrecha de los electrolitos, vitaminas y minerales necesarios.

Etapas del manejo

  1. Etapa 1: Rehidratación y estabilización

    La prioridad inicial es corregir la deshidratación, los desequilibrios electrolíticos y las deficiencias de micronutrientes para preparar el cuerpo para la realimentación. En muchos casos, se utiliza una fórmula conocida como solución de rehidratación para malnutrición (ReSoMal), administrada por vía oral o por sonda nasogástrica. También se garantiza un entorno cálido para evitar la hipotermia y se atienden infecciones concomitantes. La estabilidad puede requerir desde varias horas hasta días, dependiendo del estado del paciente.

  2. Etapa 2: Rehabilitación nutricional

    La reintroducción de la nutrición se realiza de forma lenta y controlada, inicialmente con fórmulas líquidas que equilibran cuidadosamente carbohidratos, proteínas y grasas. En pacientes hospitalizados, se prefiere la alimentación por sonda para asegurar una nutrición continua y gradual. Se introducen calorías aproximadamente al 70% de los valores normales para la edad, con la meta de ir aumentando progresivamente hasta alcanzar valores superiores a los habituales (hasta ~140% de las necesidades para crecimiento de niños con retraso). Esta fase suele durar entre dos y seis semanas, durante las cuales se avanza gradualmente hacia una alimentación oral más habitual y con alimentos sólidos, según la tolerancia y la respuesta clínica.

  3. Etapa 3: Seguimiento y prevención

    La desnutrición puede recurrir, por lo que es crucial un plan integral de educación y apoyo al paciente y/o a sus cuidadores al alta. En contextos de países en desarrollo, esto puede involucrar apoyo a la lactancia materna, acceso a agua potable segura y pautas para la preparación de alimentos, además de vacunación y educación para prevenir enfermedades que afectan la nutrición. En contextos de países desarrollados, es clave la capacitación de cuidadores para reconocer signos precoces de malnutrición y buscar atención temprana. Se puede utilizar herramientas de cribado como instrumentos de evaluación para identificar a personas en riesgo.

Pronóstico y evolución

Qué esperar durante y después del tratamiento

La duración típica de la intervención para el marasmo es de alrededor de 42 días, aunque la experiencia puede variar según la gravedad y las circunstancias de cada caso. Quienes logran regresar a un entorno de cuidado adecuado y con recursos para mantener una nutrición adecuada pueden experimentar una recuperación completa. Muchos niños presentan una recuperación de las deficiencias del crecimiento y desarrollo, aunque los resultados a largo plazo siguen siendo objeto de estudio. La suplementación vitamínica y mineral continua puede ser beneficiosa para apoyar la recuperación.

Prevención y medidas de salud pública

Acciones para reducir el riesgo en comunidades

La prevención del marasmo a nivel comunitario implica promover la protección de los derechos de los grupos vulnerables y asegurar que niños y mayores reciban una nutrición adecuada, especialmente en entornos hospitalarios y residencias. Entre las medidas prácticas se deben considerar:

  • Apoyar a la lactancia materna y la continuación de una alimentación complementaria adecuada en los primeros años de vida.
  • Mejorar la seguridad alimentaria para reducir la exposición a periodos de escasez de alimentos y al gasto calórico desproporcionado frente a la ingesta insuficiente.
  • Educación nutricional para promover elecciones alimentarias que cubran las necesidades básicas de carbohidratos, proteínas y grasas, junto con micronutrientes esenciales.
  • Prevención de infecciones para disminuir el aporte energético perdido y las complicaciones asociadas a la desnutrición.
  • Saneamiento y acceso a agua potable para reducir enfermedades diarreicas y otras infecciones que agravan la malnutrición.

Acciones a nivel global y comunitario

En un marco global, la prevención del marasmo requiere una combinación de esfuerzos para combatir la pobreza, eliminar “desiertos alimentarios”, mejorar la educación nutricional, controlar enfermedades infecciosas y mejorar las condiciones de saneamiento. El cuidado de las personas mayores y la necesidad de ambientes de atención de calidad también forman parte de una estrategia integral para reducir la incidencia y la severidad de la desnutrición proteico-energética.

Vídeo sobre Marasmo: Definición, Síntomas y Causas

Bibliografía

Autor

Autor Íñigo Aranda Íñigo Aranda Íñigo Aranda es un apasionado de la divulgación en salud y bienestar. Con experiencia investigando hábitos saludables y tendencias médicas, dedica su tiempo a compartir información clara y práctica.