Mandibulectomía: Definición, Procedimiento y Tipos
La mandibulectomía es una intervención quirúrgica destinada a extirpar una parte de la mandíbula inferior (mandíbula) para tratar tumores, infecciones graves u otras lesiones óseas. Este procedimiento puede ser parcial o completo en el segmento afectado y, en muchos casos, requiere reconstrucción para restablecer la continuidad y la función de la mandíbula. A continuación se presentan definiciones, tipos, indicaciones, etapas del tratamiento y cuidados posteriores con un enfoque claro y riguroso.
Definición y objetivos
Mandibulectomía es la resección de una porción de la mandíbula. Su objetivo principal es eliminar tejido enfermo, ya sea tumoral, infeccioso o degeneration, preservando en lo posible la función de masticación, deglución y respiración. La intervención puede variar en extensión y en la necesidad de reconstrucción posterior para restaurar la continuidad estructural de la mandíbula y su alineación con las estructuras de la cara.
Tipos de mandibulectomía
Mandibulectomía parcial (mandibulectomía marginal)
- El cirujano extirpa una parte de la mandíbula sin comprometer la continuidad de la cortical principal.
- En este enfoque, por lo general no es necesaria una reconstrucción compleja de la mandíbula.
- La resección se orienta a eliminar la lesión conservando la mayor cantidad posible de hueso y de soporte dental.
Mandibulectomía segmentaria
- Se retira una porción mayor de la mandíbula, con interrupción de la continuidad del hueso.
- Con frecuencia se realiza un protocolo de reconstrucción que puede incluir hueso, vasos y tejidos de otra región corporal (conocido como reconstrucción libre de colgajo) para restablecer la forma y la función.
- La reconstrucción puede emplear un implante metálico, un segmento óseo donado o una combinación de técnica microquirúrgica para unir el material de reemplazo con la mandíbula remanente.
Origen del material para la reconstrucción
En los casos que requieren reconstrucción, el hueso para el reemplazo puede obtenerse de diferentes sitios del cuerpo o emplearse material artificial. Las opciones habituales incluyen:
- Peroné en la pierna (segmento óseo para reemplazar el arco mandibular o una gran pérdida de hueso).
- Escápula (hueso ubicado en el omóplato) como fuente de graft para la mandíbula.
- Cadera (utilización de hueso de la pelvis) para reconstruir secciones extensas.
- También puede emplearse placa metálica o trozo de hueso de donante en determinadas situaciones, según el plan reconstructivo.
Indicaciones y candidatos
La recomendación de una mandibulectomía suele basarse en diversas condiciones que pueden afectar la mandíbula o estructuras cercanas. Entre las indicaciones relevantes se encuentran:
- Cáncer bucal o cáncer de la orofaringe, que implica invasión tumoral en la mandíbula o su inmediata vecindad.
- Infección ósea grave, como la osteomielitis, que no responde a tratamientos conservadores.
- Enfermedades óseas severas de la mandíbula, como la osteonecrosis asociada al uso de bisfosfonatos.
- Lesiones traumáticas graves que comprometen de forma significativa la estructura o la estabilidad de la mandíbula.
Factores que influyen en la selección del procedimiento
Antes de decidir entre una mandibulectomía parcial o segmentaria, el equipo de atención evalúa varios aspectos para optimizar la seguridad y el resultado funcional:
- Condiciones concomitantes que podrían complicar la cirugía o la recuperación.
- Ubicación de la lesión dentro de la mandíbula y su alcance.
- Severidad y extensión de la enfermedad o lesión.
- Estado de salud general del paciente, incluida la tolerancia anestésica y la capacidad de curación.
Detalles del tratamiento
Quién realiza la mandibulectomía
La intervención suele implicar un equipo multidisciplinario, que puede incluir:
- Cirujano de cabeza y cuello para la resección y manejo de estructuras próximas.
- Cirujano reconstructivo para planificar y ejecutar la reconstrucción si es necesaria.
- Cirujano oral para abordar aspectos específicos de la cavidad oral y la oclusión dental.
Preparación preoperatoria
Antes de la intervención, se realizan pruebas y evaluaciones para planificar la cirugía y reducir riesgos. Entre ellas se encuentran:
- Realización de tomografía computarizada (TC) o TAC para medir con precisión el tamaño y la localización de la lesión y para planificar la resección.
- En casos que requieren reconstrucción, evaluación de la salud de los vasos sanguíneos en la zona donante para asegurar un suministro adecuado en la reconstrucción.
- Recomendaciones para evitar sustancias o medicamentos que aumenten el riesgo de sangrado o dificulten la cicatrización, incluyendo:
- Alcohol.
- AINEs como aspirina, ibuprofeno o naproxeno.
- Cigarrillos.
- Suplementos herbales o no, si el equipo médico los indica
Qué ocurre durante la intervención
La mandibulectomía requiere anestesia general y generalmente se desarrolla a lo largo de varias horas. A continuación se describen las fases típicas según el tipo de resección:
Durante una mandibulectomía marginal
- Se realiza una incisión a través de la mucosa de la mejilla interna para exponer la mandíbula.
- Se extirpa el tumor junto con el tejido blando circundante afectado.
- Se cierran las incisiones manteniendo la estabilidad de la mandíbula remanente.
Durante una mandibulectomía segmentaria
- Se retira una porción mayor de la mandíbula y, cuando corresponde, se procede a la reconstrucción de la continuidad ósea.
- Se extraen muestras del tumor y de los tejidos para analizarse en el laboratorio (biopsias/ensayos patológicos).
- Se verifica la posible afectación de ganglios linfáticos en el cuello si hay indicios de propagación tumoral.
- Se obtiene hueso, tejido y piel del sitio donante para la reconstrucción y se moldea para ajustarlo a la silueta de la mandíbula perdida.
- Se conectan los vasos sanguíneos del donante (arteria y vena) con los de la cabeza/cuello para garantizar el suministro de sangre a la reconstrucción.
- Se fijan los componentes de la nueva estructura mandibular con placas y tornillos y se cierran las incisiones.
En algunos casos pueden añadirse tratamientos complementarios durante la misma intervención, como:
- Arcos de apoyo y bandas elásticas para alinear la mordida y la posición de la mandíbula.
- Traqueostomía para facilitar la vía aérea durante la recuperación en ciertos pacientes.
- Tubo de alimentación nasogástrico o una vía de alimentación para garantizar una nutrición adecuada durante la fase de recuperación inicial.
Procedimiento postoperatorio inmediato
Al finalizar la cirugía, es frecuente que el paciente permanezca hospitalizado entre un mínimo de 2 días y un máximo de 2 semanas, dependiendo de la extensión de la resección y de la necesidad de reconstrucción. Durante este periodo se controlan la herida, la función respiratoria y la estabilidad de la reconstrucción, y se manejan el dolor y la nutrición.
Cuidados y rehabilitación tras la cirugía
Una vez en casa, es fundamental seguir las indicaciones del equipo médico en relación con alimentación, higiene de las heridas y manejo de la incisión. La presencia de una vía de alimentación temporal o permanente puede requerir dietas específicas, por ejemplo líquidos o dietas purés durante la fase de cicatrización.
La recuperación puede incluir rehabilitación en varias áreas:
- Fisioterapia para recuperar la movilidad de la mandíbula, la fuerza muscular y la coordinación masticatoria.
- Terapia del habla y de deglución para restablecer la capacidad de tragar y articular palabras, especialmente si la cirugía afectó estructuras orales o de la garganta.
- Si se trata de cáncer, pueden indicarse terapias adyuvantes como radioterapia o quimioterapia para eliminar células cancerosas residuales y reducir el riesgo de recurrencia.
Riesgos y beneficios
Beneficios esperados
Los principales beneficios de la mandibulectomía incluyen la eliminación de tejido dañado o maligno, alivio de dolor severo, reducción de infecciones crónicas y, en la medida de lo posible, restauración de la función masticatoria y la estabilidad estructural de la cara mediante la reconstrucción adecuada.
Riesgos y complicaciones posibles
- Hematomas o acumulación de sangre bajo la piel.
- Coágulos sanguíneos que pueden requerir vigilancia adicional o tratamiento.
- Acumulación de líquido bajo la piel (seroma).
- Infección de la herida quirúrgica o de la región reconstruida.
- Daño nervioso que puede afectar la sensibilidad facial, masticación o expresión.
Pronóstico, recuperación y perspectivas
La duración de la recuperación varía en función de la extensión de la resección y de la necesidad de reconstrucción. En general, la recuperación puede requerir tiempo para adaptarse a la nueva estructura mandibular y para reaprender o fortalecer funciones como la deglución y la masticación. Si se realiza una reconstrucción de la mandíbula, la rehabilitación puede incluir ejercicios específicos y una revisión dental para optimizar la oclusión y la estabilidad dental residual.
Cuándo contactar al equipo de atención
Señales para buscar atención médica urgente
- Fiebre superior a 38.0 °C (100.5 °F).
- Dolor de cabeza intenso o que empeora con el tiempo.
- Aumento de moretones o sangrado inusual.
- Alteraciones en el estado de ánimo o irritabilidad marcada.
- Náuseas o vómitos persistentes.
- Erupción cutánea.
- Dolor intenso que no cede con analgésicos.
- Disnea, dificultad para respirar o sensación de ahogo.
- Hinchazón marcada o angioedema en la cara o cuello.
Cuidados y seguimiento
Es importante mantener las consultas de revisión y seguir las indicaciones para el control de la herida, la nutrición y la función mandibular. Si hay signos de infección, dolor que no cede o cambios en la sensación de la cara, debe avisarse de inmediato al equipo médico para una evaluación.
Vídeo sobre Mandibulectomía: Definición, Procedimiento y Tipos
Bibliografía
Autor
Íñigo Aranda
Íñigo Aranda es un apasionado de la divulgación en salud y bienestar.
Con experiencia investigando hábitos saludables y tendencias médicas, dedica su tiempo a compartir información clara y práctica.