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Loiasis (gusano del ojo africano): causas y tratamiento

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La loiasis, conocida comúnmente como gusano del ojo africano, es una infección causada por el parásito Loa loa, un gusano filarial. Su transmisión se produce a través de la picadura de moscas vectores en áreas de África occidental y central, y puede alojarse en la sangre, los pulmones, el sistema linfático y los tejidos subcutáneos. A continuación se describen su transmisión, signos clínicos, diagnóstico, tratamiento, pronóstico y medidas de prevención de forma clara y rigurosa.

Qué es la loiasis

La loiasis es una infección parasitaria producida por Loa loa, un gusano filarial que pertenece a la familia de las nematodos. Esta infección forma parte de la familia de las filariasis, enfermedades causadas por gusanos redondos parásitos que pueden vivir dentro del ser humano durante largos periodos. En la loiasis, los parásitos adultos pueden reproducirse y permanecer en distintos tejidos del cuerpo humano, y su presencia puede dar lugar a manifestaciones clínicas variables según la localización y la carga parasitaria.

La transmisión tiene lugar cuando una mosca vector, como las moscas de ciervo y las moscas del manglar, pica a una persona ya infectada o a una persona susceptible. Estas moscas se crían y se reproducen en ciertos bosques tropicales de África occidental y central, lo que explica por qué la mayor incidencia se asocia a esas regiones geográficas. Una vez que el parásito ingresa al cuerpo humano, las formas microscópicas, llamadas microfilarias, circulan en la sangre y pueden migrar hacia distintos tejidos y órganos, donde pueden permanecer durante meses o años. Con el tiempo, las microfilarias maduran y dan lugar a gusanos adultos que pueden moverse bajo la piel o a través de las superficies mucosas, como la conjuntiva ocular.

  • Sangre – lugar de circulación de las microfilarias y de los gusanos adultos en ciertas fases de la infección.
  • Pulmones – eventualmente pueden alojarse o migrar hacia el tejido pulmonar durante la infección.
  • Sistema linfático – una vía por la que pueden circular y alojarse ciertos parásitos.
  • Tejidos subcutáneos – el parásito puede habitar en tejidos por debajo de la piel, con presentaciones visibles o palpables en algunas ocasiones.

Quiénes están en riesgo

La población de riesgo abarca a personas que viven o viajan a áreas afectadas de África occidental y central. Se estima que más de 29 millones de personas en estas regiones podrían estar en riesgo de contraer la loiasis, especialmente en contextos de exposición prolongada a moscas vectores. Este perfil de riesgo se asocia a zonas con bosques tropicales donde la presencia de las moscas transmisoras es habitual.

¿Puede la loiasis provocar ceguera?

La aparición de un gusano visible en el ojo puede ser una experiencia inquietante, pero los gusanos de Loa loa de tamaño habitual (aproximadamente de 1 a 3 pulgadas) no suelen causar ceguera ni daño permanente en los ojos. En la mayoría de los casos, el gusano puede desplazarse a través de la conjuntiva, la membrana que recubre la parte anterior del ojo y el interior del párpado, y luego abandonar el ojo de forma espontánea o ser retirado de manera segura mediante un procedimiento menor. Es importante comprender que la extracción de un gusano visible puede aliviar la molestia, pero no resuelve la infección de forma definitiva, ya que pueden existir otros parásitos en el organismo que requieren tratamiento específico.

Síntomas y causas

Síntomas

La presentación clínica de la loiasis varía entre las personas afectadas. Muchas personas pueden estar asintomáticas, especialmente en fases tempranas o con cargas parasitarias bajas. Sin embargo, cuando se presentan síntomas, estos suelen incluir:

  • Fatiga persistente o sensación de cansancio inusual.
  • Picazón generalizada, que puede afectar diferentes regiones del cuerpo.
  • Áreas de la piel que pican o se inflaman, a menudo cerca de las articulaciones como las rodillas o los codos; estas zonas pueden desarrollarse como hinchazones de Calabar, que pueden aparecer y desaparecer a lo largo de días u semanas.
  • Dolor muscular o articular, a veces acompañado de sensación de malestar general.
  • Presencia de un gusano visible bajo la piel en algunos casos, o su movimiento a través de la piel.
  • Un gusano que cruza la conjuntiva del ojo, lo cual puede generar irritación y molestias visuales temporales.

Causas y mecanismo de transmisión

La transmisión de la loiasis se produce cuando una mosca infectada pica la piel de una persona sana, introduciendo las formas infecciosas del parásito. En concreto, las moscas vectors que llevan la infección son principalmente las moscas de ciervo y las moscas del manglar, que se encuentran en áreas forestales tropicales de África. Tras la picadura, las microfilarias entran al cuerpo y comienzan su ciclo de desarrollo. Este proceso de maduración desde microfilarias hasta gusanos adultos transcurre a lo largo de varios meses, durante los cuales las larvas pueden migrar a diferentes tejidos y órganos, incluidos los pulmones. Cuando los gusanos llegan a la etapa adulta, pueden moverse por el cuerpo, lo que da lugar a las manifestaciones clínicas descritas, como la observación de movimientos bajo la piel o, en ocasiones, en la superficie ocular.

¿Es contagiosa?

No, la loiasis no se transmite de una persona a otra. La infección se transmite únicamente a través de la picadura de moscas vectores que ya portan el parásito y que, al picar, introducen las microfilarias en la piel de la nueva persona. Cada individuo debe ser expuesto repetidamente a estas moscas para aumentar el riesgo de infección, por lo que la transmisión no ocurre por contacto entre personas.

Diagnóstico y pruebas

Cómo se diagnostica

El diagnóstico de la loiasis se orienta hacia personas que han viajado o residen en las zonas endémicas y que presentan signos o síntomas compatibles. Las pruebas pueden incluir:

  1. Un análisis de sangre para detectar la presencia de microfilarias en la circulación, lo que indica infección activa.
  2. Un examen físico orientado a identificar signos de la infección, como zonas de picor intenso, inflamación de la piel o hallazgos en el ojo compatibles con la migración de parásitos.

La combinación de antecedentes geográficos y hallazgos clínicos, junto con la confirmación por pruebas sanguíneas, ayuda a confirmar el diagnóstico de loiasis.

Tratamiento y manejo

Tratamiento

El manejo de la loiasis se apoya en medicación antiparasitaria. Los fármacos utilizados pueden incluir ivermectina y diethylcarbamazine (DEC). Estos medicamentos están indicados para eliminar las formas larvarias y adultas del parásito. Sin embargo, un aspecto crítico es la seguridad del tratamiento en función de la carga parasitaria:

  • En pacientes con altos niveles de microfilarias en sangre, los tratamientos con ivermectina o DEC pueden provocar reacciones graves e potencialmente peligrosas. Antes de iniciar estos fármacos, el médico puede estimar la cantidad de microfilarias para evaluar la seguridad del tratamiento.
  • Si se detectan más de 8,000 microfilarias por mililitro de sangre, la administración de ivermectina o DEC puede no ser segura de entrada. En estos casos, el manejo inicial puede incluir un medicamento alternativo llamado albendazol o un procedimiento de filtración de sangre para reducir la carga parasitaria. Después de disminuir la cantidad de microfilarias, la terapia con ivermectina o DEC puede volver a considerarse segura.
  • En contextos con baja prevalencia de loiasis, o cuando se complica la situación, puede requerirse la consulta con especialistas en medicina tropical para guiar el tratamiento de manera adecuada.

Por la rareza de la loiasis en ciertos países, el manejo y la decisión terapéutica puede requerir la opinión de expertos en enfermedades tropicales para garantizar la seguridad y eficacia del tratamiento. En casos graves, es fundamental la supervisión de especialistas con experiencia en filariasis y tratamiento antiparasitario complejo.

Pronóstico

Qué esperar a nivel clínico

En muchos casos, la loiasis puede pasar desapercibida o presentar síntomas ligeros que no avanzan a complicaciones graves. No obstante, cuando aparecen signos, la intervención con el tratamiento antiparasitario adecuado puede ayudar a controlar la infección y a reducir el riesgo de complicaciones. La evolución clínica depende de la carga parasitaria, de la localización de los parásitos y de la respuesta individual al tratamiento. En general, el objetivo es eliminar el parásito, aliviar los síntomas y evitar complicaciones a largo plazo.

Prevención

Cómo reducir el riesgo

No existen vacunas que prevengan la loiasis. Sin embargo, las medidas de prevención pueden disminuir el riesgo de infección para quienes viajan o residen temporalmente en áreas endémicas. Las recomendaciones incluyen:

  • La dosis profiláctica de diethylcarbamazine (DEC) de 300 mg cada semana puede emplearse como medida preventiva en personas que permanezcan en zonas con riesgo de transmisión por periodos prolongados.
  • Uso de insectos repelentes con DEET para evitar las picaduras de moscas vectores.
  • Vestimenta protectora que incluya pantalones largos y camisas de manga larga para reducir la exposición de la piel a las picaduras.
  • Aplicación de permetrina en la ropa para aumentar la protección frente a moscas vectoras.

Vida con la loiasis

Cuándo consultar a un profesional de la salud

Debe consultarse a un profesional de la salud si persisten síntomas tras un viaje a áreas afectadas o si se está planificando un viaje a West o Central África y se considera necesario un tratamiento preventivo. La DEC puede tardar varias semanas en estar disponible, por lo que es recomendable consultar con anticipación para establecer un plan preventivo adecuado.

Resumen práctico de las señales a vigilar

Si una persona ha regresado de una región africana y experimenta picor intenso, hinchazón de la piel cerca de las articulaciones, o la observación de movimientos de un gusano bajo la piel o en la conjuntiva, debe buscar atención médica. Aunque la infección no es contagiosa entre personas, el diagnóstico y tratamiento tempranos pueden evitar complicaciones y mejorar la evolución clínica.

En conjunto, la loiasis es una infección parasitaria que, pese a su relativa rareza en algunas zonas, puede adquirir importancia clínica por sus manifestaciones cutáneas y oculares y por las posibles reacciones adversas a la terapia en casos con alta carga parasitaria. Un manejo prudente, basado en la historia clínica, la carga parasitaria y la evaluación de riesgos, permite un abordaje seguro y efectivo, con buena evolución en la mayoría de los pacientes.

Vídeo sobre Loiasis (gusano del ojo africano): causas y tratamiento

Bibliografía

Autor

Autor Íñigo Aranda Íñigo Aranda Íñigo Aranda es un apasionado de la divulgación en salud y bienestar. Con experiencia investigando hábitos saludables y tendencias médicas, dedica su tiempo a compartir información clara y práctica.