Lesión del plexo braquial
Una lesión del plexo braquial es un daño a un conjunto de nervios que controlan el movimiento y la sensibilidad de brazo y mano. Estas lesiones pueden variar desde molestias leves que se resuelven sin tratamiento hasta daños severos que requieren intervenciones quirúrgicas para recuperar la función. También pueden ocurrir en el recién nacido durante el parto y ser identificadas como parálisis braquial neonatal.
Fundamentos del plexo braquial
¿Qué es el plexo braquial?
El plexo braquial es un conjunto de cinco nervios que se originan en la médula espinal del cuello y se extienden hacia la axila, el brazo y la mano. Cada nervio tiene una función específica, ya sea para activar músculos o para transmitir sensaciones desde la piel hacia el cerebro. En el cuerpo hay un plexo braquial en cada lado.
En la práctica médica, un plexo es un幕 intertwine de nervios, vasos sanguíneos o vasos linfáticos. “Brachial” se refiere a lo relativo al brazo o a estructuras similares al brazo. Así, el plexo braquial es un conjunto de nervios que desciende desde la médula espinal hasta el brazo y coordina movimientos y sensaciones de la zona.
Nervios que componen el plexo braquial
Cada uno de los nervios principales del plexo braquial cumple una función particular. Describimos a continuación sus roles básicos:
- Nervio axilar: activa los músculos deltoides y redondo menor para mover y estabilizar el hombro.
- Nervio mediano: flexiona los músculos del antebrazo y la mano, incluyendo músculos de la muñeca y de los dedos; también transmite sensaciones en la palma, pulgar, índice, dedo medio y parte del dedo anular.
- Nervio musculocutáneo: moviliza los músculos del brazo superior (bíceps, coracobraquial y braquial); facilita la flexión del codo y la supinación del antebrazo.
- Nervio radial: da movimiento a los músculos de la parte posterior del brazo y antebrazo para flexionar o extender el codo y la muñeca; transmite sensaciones en la espalda de la mano y en el pulgar, índice, dedo medio y la mitad del dedo anular.
- Nervio cubital: participa en los movimientos de los músculos de la mano y antebrazo para realizar destrezas finas; aporta sensaciones en parte del dedo anular y del meñique.
Tipos de lesiones del plexo braquial
Las lesiones pueden variar en severidad y en la cantidad de nervios afectados, incluso en el mismo evento traumático. Las principales categorías son:
- Estiramiento (neuropraxia): estiramiento suave de un nervio del plexo que daña su recubrimiento protector sin dañar necesariamente el nervio subyacente. Afecta la conducción de señales nerviosas y puede curarse por sí sola o con intervenciones no quirúrgicas como la fisioterapia.
- Ruptura: estiramiento más intenso que provoca desgarro parcial o completo de un nervio. Con frecuencia puede requerir cirugía para reparar la continuidad del nervio.
- Avulsión: la forma más grave de lesión, cuando la raíz nerviosa se desprende de la médula espinal. Estas lesiones suelen requerir cirugía para intentar recuperar la función.
Relación con la radiculopatía cervical
La radiculopatía cervical, también conocida como “nerva pinzada”, es una disfunción neurológica causada por compresión e inflamación de las raíces nerviosas de la columna cervical. Su presentación clínica puede incluir dolor que irradia, debilidad muscular y/o hormigueo. En la práctica, una lesión del plexo braquial tiende a ocurrir por desgarro o estiramiento de los nervios del plexo, y con frecuencia involucra varias raíces nerviosas, sin que haya dolor o espasmos en el cuello, a diferencia de la radiculopatía cervical.
Frecuencia y población
- Las lesiones del plexo braquial pueden afectar a personas de cualquier edad, incluido el periodo neonatal durante el parto.
- En hombres entre 15 y 25 años es una franja de mayor incidencia.
- La incidencia exacta en niños y adultos no está claramente determinada, pero se ha observado un incremento aparente en la incidencia, probablemente asociado a mayores participaciones en deportes de alta energía y a una mayor sobrevida tras accidentes de alta energía.
Incidencia y etiología específica
Entre las lesiones traumáticas, aproximadamente el 70% provienen de accidentes de tráfico, y dentro de estos casos, una proporción significativa corresponde a motocicletas o bicicletas. En el ámbito neonatal, las lesiones del plexo braquial son una causa frecuente de daño durante el parto, con una prevalencia de alrededor de 2 a 3 casos por cada 1.000 nacidos.
Síntomas y causas
Manifestaciones clínicas
La presentación clínica depende del tipo de lesión y de los nervios comprometidos. En adultos y niños, los síntomas habituales incluyen:
- Extremidad inutilizada o colgante en el brazo afectado.
- Parálisis o debilidad en el brazo o la mano.
- Disminución del control muscular en el brazo, la mano o la muñeca.
- Pérdida o disminución de la sensibilidad en el brazo o la mano.
- Dolor en el brazo, la mano o la muñeca.
En neonatos, las señales pueden diferir y ser más difíciles de interpretar. Los signos típicos de NBPP incluyen:
- Ausencia de movimiento en el brazo o la mano del recién nacido.
- Ausencia del reflejo de Moro en el lado afectado.
- Mano del bebé mantenida en el cuerpo con el brazo estirado en el codo.
- Reducción de la fuerza de agarre en el lado afectado.
Causas y mecanismos de daño
Las lesiones del plexo braquial pueden ocurrir por distintas razones, entre ellas:
- Trauma de alta energía: un golpe directo, un tirón violento del hombro y/o del cuello, o un estiramiento repentino del brazo pueden dañar el plexo en su parte alta o baja.
- Formas de trauma específicas: colisiones de alta velocidad, caídas, golpes directos, impactos en deportes de contacto.
- Lesiones penetrantes: heridas por arma blanca o por proyectil pueden dañar los nervios del plexo.
Causas no traumáticas
Además del trauma, existen otras condiciones que pueden afectar al plexo braquial:
- Tumores: tumores que crecen en o junto al plexo braquial o que comprimen dichas estructuras pueden ocasionar daño nervioso.
- Inflamación: procesos inflamatorios sistémicos o localized pueden dañar nervios; en algunos casos, una inflamación del plexo puede ocurrir sin un trauma evidente.
- Parálisis braquial neonatal (NBPP): se produce por compresión, estiramiento o presión en los nervios durante el parto, especialmente en partos complicados.
Diagnóstico y pruebas
Cómo se diagnostica
Cuando se sospecha una lesión del plexo braquial, el equipo médico realiza una evaluación clínica detallada para identificar el lugar exacto del daño y la severidad, así como para descartar otras lesiones asociadas que suelen acompañar a estas situaciones traumáticas. En los recién nacidos, se evalúa la capacidad de movimiento de extremidades y se observa el patrón de reflejos para orientar el diagnóstico.
Pruebas diagnósticas
Las pruebas que pueden utilizarse para confirmar el diagnóstico y orientar el tratamiento incluyen:
- Radiografías (así como pruebas de cuello, tórax, hombro y brazo): permiten descartar fracturas óseas asociadas que suelen acompañar a las lesiones del plexo braquial tras un evento traumático.
- Tomografía computarizada con mielografía: la tomografía con un medio de contraste alrededor de las raíces nerviosas ayuda a visualizar estructuras internas y es especialmente útil para detectar avulsiones de la raíz. En algunos casos se prefiere la resonancia magnética en lugar o además de la TC.
- Estudios electrofisiológicos: electromiografía y estudios de conducción nerviosa para confirmar la lesión, localizarla, valorar su severidad y monitorizar la recuperación a lo largo del tiempo. Se realiza un primer estudio basal entre tres y cuatro semanas tras la lesión y luego se repite a los tres meses y en intervalos posteriores para seguir la evolución.
En recién nacidos, también puede solicitarse una radiografía de la clavícula para descartar fracturas. En NBPP, algunas condiciones pueden simular una pseudo_parálisis, que ocurre cuando un recién nacido tiene una fractura y no mueve el brazo por dolor, no por daño nervioso.
Manejo y tratamiento
Enfoque general
Las lesiones del plexo braquial suelen ocurrir en el contexto de traumatismos que pueden conllevar otras lesiones graves. Por ello, el plan de tratamiento debe coordinarse con un equipo multidisciplinario que puede incluir:
- Neuropatólogo/neurólogo
- Neurocirujano
- Cirujano de la mano
- Fisioterapeuta
- Terapeuta ocupacional
- Proveedor de atención primaria
El abordaje terapéutico se divide en dos grandes grupos: tratamiento no quirúrgico y tratamiento quirúrgico. La decisión depende de la severidad de la lesión, de la evolución temporal y de la posibilidad de recuperación sin intervención.
Tratamiento no quirúrgico
Muchos cortes o estiramientos leves del plexo braquial se resuelven sin necesidad de cirugía, especialmente cuando la lesión es de tipo neuropraxia. En estas situaciones, se prioriza:
- Rehabilitación templanza: fisioterapia dirigida a prevenir rigidez articular y atrofia muscular, manteniendo movilidad y favoreciendo la recuperación.
- Reposo relativo: evitar esfuerzos excesivos y movimientos que exacerben el dolor, permitiendo que el nervio sane.
- Monitoreo: seguimiento periódico para evaluar la recuperación de la función muscular y la sensibilidad.
Tratamiento quirúrgico
La cirugía se considera cuando la recuperación espontánea no progresa adecuadamente o cuando la lesión es de mayor gravedad (por ejemplo, avulsión o ruptura). Los objetivos son restablecer la continuidad nerviosa o reconfigurar la vía de señal para recuperar función muscular. Las técnicas empleadas varían según la naturaleza y el tiempo transcurrido desde la lesión:
- Reparación nerviosa: reconectar los bordes de un nervio que se han separado, útil en desgarros agudos.
- Implante de injerto nervioso: tomar un nervio sano de otra región y colocar un injerto entre los extremos seccionados para facilitar la regeneración.
- Transferencia nerviosa: cuando no hay extremos funcionales disponibles para injerto, se toma un nervio donante sano para reinnervar un músculo paralizado.
Tratamiento en recién nacidos
Si el bebé presenta una lesión leve, puede bastar con maniobras suaves y ejercicios de establecimiento de rango de movimiento. En lesiones más severas o si no hay mejoría en las primeras semanas, podría considerarse evaluación por un neurocirujano pediátrico. La cirugía en NBPP puede plantearse si la fuerza no mejora entre los 3 y 9 meses de edad.
Complicaciones de la cirugía
Como toda intervención quirúrgica, existen riesgos potenciales, entre ellos:
- Problemas anestésicos
- Infección
- Pérdida de sangre
la presencia de condiciones médicas preexistentes puede aumentar el riesgo de consecuencia adversas, como dolor crónico, coágulos sanguíneos, ataque cardíaco o accidente cerebrovascular.
Recuperación y pronóstico
Proceso de curación
La curación de las lesiones del plexo braquial es lenta. Las mejoras funcionales pueden tardar varios meses, e incluso en algunos casos, la recuperación total no se alcanza. Es común que el paciente trabaje con un terapeuta ocupacional para aprender a usar el brazo no afectado en actividades diarias y con un fisioterapeuta para la rehabilitación del hombro, codo, muñeca y dedos, con el objetivo de prevenir rigidez y atrofia muscular.
Perspectivas de recuperación
La evolución depende de varios factores, entre ellos:
- Tipo y severidad de la lesión (avulsión, ruptura o estiramiento).
- Qué nervios se afectaron específicamente.
- Presencia de lesiones asociadas.
- Velocidad con la que se inicia el tratamiento tras la lesión.
- Grado de adherencia a la rehabilitación y a las terapias de recuperación.
En los casos de lesiones de estiramiento (neuropraxia), la mayoría de las personas logran recuperar la función nerviosa con un rango de recuperación cercano al inmediato o dentro de los meses siguientes, sin necesidad de cirugía.
En el contexto neonatal, la mayoría de los bebés que experimentan NBPP recuperan completamente dentro de los tres a cuatro meses siguientes. Cuando la recuperación no se observa en ese periodo, el pronóstico cambia y puede haber neuroinervación residual o complicaciones que requieren atención especializada.
Perspectiva a largo plazo y prevención
Pronóstico a largo plazo
La evolución a largo plazo depende de la naturaleza de la lesión y de la prontitud y calidad del tratamiento. En particular:
- Las lesiones de avulsión y ruptura suelen requerir intervención quirúrgica para intentar restaurar función, y la recuperación completa no siempre es alcanzable.
- Las lesiones de estiramiento tienen mayor probabilidad de recuperación conservadora con buen pronóstico, especialmente cuando la intervención rehabilitadora es adecuada y temprana.
- La mayoría de los recién nacidos con NBPP que evolucionan favorablemente dentro de los primeros meses tienden a recuperar la plenitud de la función.
Factores de riesgo y prevención
Las lesiones del plexo braquial pueden asociarse a varias circunstancias de riesgo:
- Deportes de contacto, especialmente fútbol, rugby o lucha, donde hay contacto físico directo.
- Afrontamiento en la conducción y conducción de alta velocidad; tomar medidas de seguridad reduce la posibilidad de traumatismos.
En NBPP, existen factores de mayor riesgo durante el parto: parto pélvico (bebé en posición de nalgas), obesidad materna, tamaño mayor de la criatura y dificultad en la salida de la cabeza tras la salida de los hombros (distrofia de hombros). Estas situaciones pueden aumentar la probabilidad de que se produzca una lesión del plexo braquial en el recién nacido.
Vivir con una lesión del plexo braquial
Seguimiento y rehabilitación
Quien haya sufrido una lesión del plexo braquial debe mantener un programa de revisión periódica con el equipo de atención para monitorizar la evolución de la curación nerviosa y la función de la extremidad. Si se sigue un plan de rehabilitación, es crucial la adherencia a las sesiones de terapia física y ocupacional y la continuidad de ejercicios en casa para optimizar los resultados.
Consejos prácticos
- Mantener la extremidad afectada en un programa de ejercicios gradual para prevenir rigidez y atrofia muscular.
- Trabajar con terapeutas para aprender a realizar tareas diarias con el brazo no afectado, acompañando el proceso de rehabilitación.
- Desarrollar herramientas de afrontamiento y ajuste en la vida diaria y ocupacional ante la posibilidad de que la función del brazo afectado no vuelva a su estado previo.
Cuándo consultar
Si se ha tenido una lesión del plexo braquial, es importante consultar de forma regular con el equipo de salud para evaluar la evolución de la curación y la función nerviosa. La rehabilitación debe mantenerse de forma constante para maximizar las probabilidades de recuperación funcional.
Vídeo sobre Lesión del plexo braquial
Bibliografía
Autor
Íñigo Aranda
Íñigo Aranda es un apasionado de la divulgación en salud y bienestar.
Con experiencia investigando hábitos saludables y tendencias médicas, dedica su tiempo a compartir información clara y práctica.