Lesión del nervio peroneal: síntomas, causas y tratamiento
Una lesión del nervio peroneo común es una disfunción de este nervio ubicado en la pierna que, entre otras funciones, permite sentir la parte anterior y lateral de la pierna y facilita levantar el pie y los dedos. Este problema puede producir hormigueo, dolor o debilidad, y en algunos casos genera “pie caído”, cuando no es posible elevar el pie al caminar. La causa suele ser traumática o por compresión, y el manejo combina opciones no quirúrgicas y, en determinadas circunstancias, intervención quirúrgica. Este artículo describe qué es, quiénes están en riesgo, cómo se manifiesta, cómo se diagnostica, qué tratamientos existen y qué esperar a corto y largo plazo, además de recomendaciones para la vida diaria y la prevención.
¿Qué es una lesión del nervio peroneo común?
El nervio peroneo común es una estructura nerviosa que nace de las redes nerviosas de la columna y recorre la parte posterior del muslo, desciende por la cara externa de la pierna y rodea la rodilla para continuar por la pierna y llegar a los pies. Su función es sensitiva en ciertas regiones de la pierna y motor para movimientos clave del tobillo y los dedos. Cuando este nervio se lesiona, pueden aparecer hormigueos o dolor, debilidad o la imposibilidad de elevar el pie, lo que se conoce como pie caído.
Ramas y funciones del nervio peroneo
- Nervio peroneal profundo: transcurre en la cara interna de la pierna y por la cara superior del tobillo. Controla la dorsiflexión del pie, es decir, la elevación del pie y de los dedos, especialmente el dedo gordo y el segundo dedo.
- Nervio peroneal superficial: discurre por la cara externa de la pierna. Proporciona sensibilidad en las dos terceras partes externas de la pierna y la parte superior del pie, y participa en el movimiento de la mayoría de los dedos del pie.
Factores de riesgo: ¿Quién puede verse afectado?
Cualquier persona puede desarrollar una lesión del nervio peroneo, pero existen circunstancias o condiciones que aumentan la probabilidad de que ocurra. Entre los factores de riesgo destacados se encuentran:
- Nervios y condiciones neurológicas: anorexia nerviosa, enfermedad de Charcot‑Marie‑Tooth, enfermedades inflamatorias como artritis reumatoide o lupus.
- Lesiones en la rodilla o el tobillo: fracturas de tobillo o de la fíbula, luxación de rodilla, fractura de rodilla.
- Factores antropométricos: índice de masa corporal bajo (BMI bajo).
- Diabetes tipo 2.
- Factores mecánicos: quien suele permanecer sentado con las piernas cruzadas, inmovilización de la pierna con yeso o reposo prolongado en cama puede facilitar la compresión del nervio.
Síntomas y causas
Qué causa una lesión del nervio peroneo
Con frecuencia, estas lesiones se deben a un traumatismo directo o a una sobrecarga en la rodilla, la pierna o el tobillo. Las causas típicas incluyen:
- Fractura de tobillo o fractura de la fíbula, el hueso largo del lado externo de la pierna.
- Desgarro o fractura de rodilla.
- Dislocación de rodilla, la cual conlleva un riesgo elevado de dañar el nervio peroneo; se ha observado que hasta 2 de cada 5 personas que dislocan la rodilla pueden desarrollar una lesión en este nervio.
- Cirugías de pierna o rodilla, por ejemplo reemplazo total de rodilla o reemplazo de cadera, pueden asociarse a lesiones del nervio si hay manipulación o daño durante el procedimiento.
- Otras situaciones que provocan compresión o presión excesiva sobre el nervio, como tromboembolismo, un yeso apretado o un tumor.
Síntomas asociados
El signo más característico es el pie caído, que se manifiesta cuando no se puede flexionar el tobillo para avanzar al caminar. En la práctica, la persona puede elevar la rodilla de forma marcada para levantar el pie y lograr un paso, lo que da una marcha desigual y anormal.
Otros signos y síntomas pueden incluir:
- Incapacidad para mover el pie o para realizar dorsiflexión de los dedos o del tobillo.
- Pérdida de sensibilidad en la zona de la espinilla o en la parte superior del pie.
- Dolor en el pie o en la pierna inferior.
Diagnóstico y pruebas
Cómo se diagnostica una lesión del nervio peroneo
El diagnóstico se realiza a partir de la evaluación clínica por parte de un profesional de la salud, que revisa los síntomas, la historia clínica y realiza un examen físico de la pierna y el pie. Para confirmar la lesión y determinar su alcance, pueden utilizarse distintos métodos de imagen y pruebas neurológicas.
Pruebas complementarias
- Pruebas de imagen: tomografía computarizada (CT), ecografía y/o resonancia magnética (RM) para visualizar estructuras blandas, huesos y posibles áreas de presión o daño.
- Resonancia magnética neurográfica: una RM especializada que puede proporcionar una imagen más detallada de los nervios para identificar lesiones o inflamación.
- Electromiografía (EMG): evalúa cómo responden los músculos ante la estimulación nerviosa y ayuda a distinguir problemas neuromusculares de otros diagnósticos.
- Estudio de conducción nerviosa (NCS): mide la velocidad y la intensidad de los impulsos eléctricos que viajan a través de los nervios para determinar la presencia y el grado de daño del nervio.
Tratamiento y manejo
Enfoque inicial: tratamientos no quirúrgicos
La estrategia terapéutica depende de la ubicación exacta y la gravedad de la lesión. En muchos casos se prioriza un manejo conservador que puede favorecer la recuperación:
- Inserciones para calzado y órtesis: plantillas, férulas o soportes ayudan a mantener una marcha más estable y a compensar la debilidad del músculo.
- Fisioterapia: ejercicios dirigidos para mejorar la fuerza y el rango de movimiento, así como programas de rehabilitación de la marcha.
- Entrenamiento de la marcha: técnicas para caminar sin presentar pie caído, fortalecimiento progresivo y reeducación de la pisada.
Tratamiento quirúrgico
En ciertos escenarios, puede considerarse la intervención quirúrgica para aliviar la presión sobre el nervio, reparar daños o reemplazar tejido nervioso dañado:
- Descompresión del nervio: liberar estructuras que oprimen al nervio para reducir la presión y facilitar la recuperación.
- Reparación del nervio: sutura o reparación de la zona dañada para restablecer la continuidad nerviosa.
- Uso de tejidos donantes: en casos de deterioro severo, se puede emplear tejido de un donante para reemplazar una porción de nervio dañada.
Qué esperar en la recuperación y pronóstico
Tiempo de recuperación y fases
La recuperación varía considerablemente según la localización exacta de la lesión y su severidad. Para muchos pacientes, los signos y síntomas mejoran o desaparecen con tratamiento no quirúrgico. Si la lesión se manifiesta tras una cirugía de rodilla completa (artroplastia total de rodilla), es más probable una recuperación total. En cambio, si la lesión surge tras una dislocación de rodilla, la probabilidad de que la sintomatología desaparezca por completo es menor.
Tiempo de recuperación tras cirugía
En caso de intervención quirúrgica, el periodo de recuperación suele ser variable. Por lo general, se recomienda limitar las actividades durante las primeras seis semanas tras la operación. A partir de ese momento, se incrementa gradualmente la actividad física de forma progresiva y supervisada. La recuperación completa suele estimarse en aproximadamente tres a cuatro meses, aunque la evolución dependerá de la gravedad inicial, de la localización de la lesión y de la respuesta individual a la rehabilitación.
Prevención
Cómo reducir el riesgo de una lesión del nervio peroneo
No existe una forma infalible de prevenir estas lesiones, pero se pueden adoptar medidas para disminuir la probabilidad de daño severo o de complicaciones:
- Evitar sentarse con las piernas cruzadas durante periodos prolongados, ya que puede aumentar la presión sobre estructuras de la pierna.
- Reducir actividades que ejerzan presión significativa sobre la rodilla, especialmente en la zona lateral o posterior, que pueden generar compresión del nervio.
- Tratamiento inmediato de lesiones de pierna: ante cualquier dolor, entumecimiento o debilidad, acudir a atención médica para evaluar la función nerviosa y evitar que la lesión empeore.
Vivir con una lesión del nervio peroneo
Qué hacer y qué preguntar al médico
Además de las opciones de tratamiento, es útil planificar la atención y la vida cotidiana:
- ¿Cuál es la causa más probable? Comprender la etiología ayuda a orientar el tratamiento y la prevención de recurrencias.
- ¿Qué opciones de tratamiento existen? Conocer las alternativas permite elegir la estrategia más adecuada para cada caso.
- ¿Qué podría ocurrir si no se trata? Entender las posibles complicaciones y progresión de la lesión.
- ¿Qué puedo hacer para prevenir una nueva lesión? Medidas de autocuidado, ejercicios y ajustes de la vida diaria para reducir el riesgo.
Preguntas frecuentes y condiciones relacionadas
¿Qué condiciones son similares o pueden confundirse con una lesión del nervio peroneo?
Existen otros trastornos neurológicos que pueden presentar síntomas parecidos. Un profesional de la salud puede realizar pruebas para determinar si las manifestaciones corresponden a una lesión del nervio peroneo u otra condición. Entre estas condiciones se incluyen:
- Esclerosis lateral amiotrófica (ALS).
- Hernia de disco cervical o lumbar que puede afectar la función nerviosa.
- Esclerosis múltiple (MS).
- Enfermedad de Parkinson.
Vídeo sobre Lesión del nervio peroneal: síntomas, causas y tratamiento
Bibliografía
Autor
Íñigo Aranda
Íñigo Aranda es un apasionado de la divulgación en salud y bienestar.
Con experiencia investigando hábitos saludables y tendencias médicas, dedica su tiempo a compartir información clara y práctica.