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Lentes esclerares: cuando más anchos, mejor

lentesesclerales.com

Las lentes scleral son un tipo de lentes de contacto rigidas permeables al gas que se colocan sobre la superficie ocular. A diferencia de las lentes blandas, son más grandes y cubren una porción mayor del ojo, extendiéndose más allá de la córnea y cubriendo áreas de la esclera (la parte blanca del ojo). El diseño crea un espacio entre la córnea y la lente que puede llenarse de solución salina u otro líquido medicado, y los bordes quedan situados bajo los párpados, lo que reduce la posibilidad de que se desplacen. Estos rasgos también hacen que, para algunas personas, las lentes sean menos perceptibles una vez colocadas.

Qué son y cómo funcionan

Características principales

  • Tipo de lente: son lentes RGP (rigidas permeables al gas), a veces descritas como lentes “duras”, que mantienen su forma y permiten el paso de oxígeno hacia la superficie ocular.
  • Ubicación sobre la córnea: el disco central de la lente “vault” (se eleva) por encima de la córnea y no contacta directamente con la superficie corneal.
  • Espacio de líquido: entre la cara interior de la lente y la superficie de la córnea hay un pequeño intersticio que puede llenarse con solución salina u otra sustancia. Este líquido mantiene la córnea inmersa durante el uso.
  • Estabilidad: los bordes superiores e inferiores de la lente se apoyan bajo los párpados, lo que reduce la probabilidad de caída o de que entre polvo u otros objetos entre la lente y el ojo.
  • Percepción de uso: debido a que la esclera es menos sensible que la córnea, algunas personas pueden notar menos la presencia de la lente una vez ajustada correctamente.

¿Por qué se utilizan?

Los especialistas en ojos recetan lentes scleral para una amplia gama de enfermedades y condiciones oculares, así como para corregir signos y síntomas que pueden acompañar a otras enfermedades oculares. Sus características únicas permiten abordar problemáticas que a veces no se corrigen con lentes de contacto blandas. En particular, se utilizan para:

  • Enfermedades de la córnea, especialmente aquellas que implican ectasias como la degeneración pellúcida marginal y una córnea irregular o cónica (queratocono).
  • Errores refractivos severos que no siempre se corrigen con lentes blandas.
  • Condiciones de la superficie ocular debidas a causas diversas, incluidas, entre otras, el daño de la superficie ocular por enfermedades sistémicas o complicaciones oculares asociadas.
  • Sequedad ocular severa que dificulta la comodidad o la visión con otros tipos de lentes.
  • Cicatrices o daño coronario derivados de lesiones o traumas.
  • Afecciones palpebrales u orbitarias que afectan la forma o función del ojo y requieren una protección o cobertura mayor.
  • Tratamiento tópico: algunas condiciones requieren aplicar medicación en la superficie ocular y mantenerla en contacto con la córnea durante el uso de la lente.

¿Qué tan comunes son?

En el ámbito internacional, las lentes scleral representaron aproximadamente el 7% de todas las adaptaciones de lentes de contacto en el año 2023, lo que indica una adopción que ha ido en aumento frente a otras opciones, especialmente en casos complejos o difíciles de tratar con lentes convencionales.

Ventajas y posibles inconvenientes

Ventajas

  • Corrección visual superior: para algunos pacientes, las lentes scleral ofrecen una capacidad de corrección mayor que las lentes blandas, permitiendo mejorar la visión en casos de errores refractivos severos y dárselas a quienes no alcanzan una corrección adecuada con otros dispositivos.
  • Estabilidad y retención: al quedar ancladas bajo los párpados, estas lentes tienden a moverse menos que las lentes más pequeñas, lo que aporta estabilidad durante el uso.
  • Ocupan una mayor superficie ocular, lo que proporciona protección y cobertura adicional frente a ciertas irregularidades de la superficie ocular.
  • Ventaja terapéutica: el espacio líquido entre la lente y la córnea puede actuar como una especie de cama para la córnea, lo que facilita la inserción de medicamentos en la superficie ocular y puede ayudar a tratar ciertas condiciones.
  • Alternativa a cirugía: en formas severas de keratocono y otras ectasias, estas lentes pueden representar una opción inicial para evitar o posponer una intervención quirúrgica.

Riesgos y desventajas

  • Tiempo de adaptación: para algunas personas, acostumbrarse a colocar y retirar las lentes, así como a su cuidado, puede llevar más tiempo que con otros tipos de lentes.
  • Coste: suelen ser más costosas debido a la necesidad de ajuste y fabricación especializados, aunque los avances en procesos de producción han reducido estos costos en los últimos años.
  • Mantenimiento durante el uso: pueden acumular partículas y desechos en el fluido que llena el espacio entre la córnea y la lente; por ello, suele ser necesario retirar la lente para limpiarla en cada uso.
  • Proceso de ajuste: no se obtiene un par perfecto a la primera; con frecuencia se requieren dos o tres intentos para alcanzar un ajuste adecuado. Muchos proveedores ofrecen garantías para cubrir la fabricación de una nueva pareja dentro de un periodo determinado si fuera necesario.

Cuándo consultar al médico

Cuándo debe acudir a su especialista

Si tiene una condición subyacente que las lentes scleral tratan, su oftalmólogo o especialista en lentes de contacto debe programar visitas regulares para monitorear la efectividad del tratamiento. Si usa estas lentes para corrección de la visión, también se establecerá un calendario de revisiones para seguimiento de resultados. Informe a su profesional si nota alguno de los siguientes cambios o síntomas:

  • Cambios en el ajuste de las lentes: si notara que ya no encajan como antes o que se desplazan con mayor facilidad.
  • Cambios en la visión a través de las lentes: deterioro o menor nitidez de la visión.
  • Movilidad frecuente de las lentes: actos repetidos de reposicionamiento o desplazamiento.
  • Dificultad para retirar las lentes: molestias al intentar quitarlas o sensación de adherencia.
  • Molestia o dolor persistente: si la experiencia es más allá de una incomodidad ocasional al inicio, debe retirarse la lente y consultar de inmediato a su especialista antes de volver a usarla.

En caso de dolor persistente o malestar recurrente, deje de usar las lentes y busque atención profesionales para evitar complicaciones.

Preguntas frecuentes

¿Cuánto duran las lentes scleral?

Las lentes scleral tienen una vida útil estimada de uno a dos años. En algunos casos pueden durar más, pero esto sucede con menos frecuencia. Su especialista podrá indicarle la vida útil esperada de acuerdo con la marca, el material y sus necesidades y circunstancias específicas.

¿Cuánto tiempo se pueden usar al día?

El tiempo diario de uso varía entre personas. Algunas pueden tener restricciones al inicio y usar las lentes sólo por unas pocas horas, mientras que otras pueden llegar a utilizarlas durante 10 o más horas al día. Su especialista le indicará el máximo tiempo diario recomendado para sus lentes. Es común retirar las lentes durante el día para limpiarlas y volver a colocarlas; dedicar tiempo a la limpieza facilita el uso prolongado. Al limpiar, utilice únicamente la solución recomendada por su profesional; evite el agua del grifo o la saliva, ya que estos líquidos pueden dañar la lente o aumentar el riesgo de infección ocular.

¿Cómo se colocan las lentes scleral?

  1. Primero, asegúrese de lavarse las manos para minimizar el riesgo de infecciones oculares.
  2. Mantenga la lente con la cara orientada hacia arriba (abierta como un cuenco) y llénela con solución salina u otro fluido recomendado por su especialista. Es importante rellenarla en exceso; si no hay suficiente líquido, podría quedar una burbuja de aire entre la lente y la córnea.
  3. Sostenga la lente llena con la técnica del “trípode”: equilibre la lente en las puntas del índice y dedo medio y el pulgar de la mano dominante.
  4. incline ligeramente el rostro hacia adelante y lleve la barbilla hacia el pecho para que la cara quede paralela al suelo, de modo que el fluido no se derrame al colocarla.
  5. Con el dedo índice de la mano no dominante, jale el párpado superior hacia arriba para abrir más el ojo.
  6. Con el dedo medio de la mano dominante, jale el párpado inferior hacia abajo para ampliar aún más la abertura del ojo.
  7. Acerca la lente directamente hacia el ojo sin derramar el líquido.
  8. Cuando la lente esté apoyada en la superficie ocular, suelte el párpado superior que estaba siendo sostenido por la otra mano. El párpado superior debe quedar cubriendo el borde superior de la lente y evitar que se desplace.
  9. Retire el dedo medio de la mano dominante del párpado inferior para permitir que este parpadee y cierre el borde inferior de la lente.
  10. Una vez que la lente esté segura bajo ambos párpados, retire la mano dominante y manténgase de pie; puede usar un tejido para secar cualquier exceso de fluido alrededor.
  11. Asegúrese de no observar un espacio o burbuja en el fluido de la lente. Si aparece alguno, retire la lente, vuelva a llenarla y repita el proceso.
  12. Repita exactamente el mismo procedimiento para el otro ojo.

Algunas personas prefieren dispositivos tipo aplicador, que funcionan como una empuñadura con una plataforma en forma de cuenco en la parte superior. La lente scleral se coloca sobre esa plataforma, con la cara abierta hacia arriba. Si utiliza este método, use los dedos de la mano opuesta para las maniobras de los párpados superiores e inferiores.

Su especialista le acompañará en las primeras prácticas durante el ajuste de las lentes. No dude en pedir consejos o ayuda para aprender la técnica. Con algo de práctica, debería resultarle sencillo manejar el proceso en poco tiempo.

Vídeo sobre Lentes esclerares: cuando más anchos, mejor

Bibliografía

Autor

Autor Íñigo Aranda Íñigo Aranda Íñigo Aranda es un apasionado de la divulgación en salud y bienestar. Con experiencia investigando hábitos saludables y tendencias médicas, dedica su tiempo a compartir información clara y práctica.