Lentes de contacto: Tipos y cómo usarlos
Las lentes de contacto son dispositivos ópticos colocados sobre la superficie del ojo para mejorar la visión corrigiendo errores refractivos. Proporcionan una experiencia de visión nítida, se desplazan con el movimiento del ojo y pueden ser una alternativa estética y funcional a las gafas. Este artículo sintetiza qué son, qué tipos existen, qué precauciones deben tomarse, cómo ponérselas y retirárselas, y qué hacer ante posibles problemas o cambios en la prescripción.
Qué son las lentes de contacto y para qué sirven
Las lentes de contacto son lentes delgadas y redondas que se apoyan en la superficie del ojo para ayudar a ver con mayor claridad. Al igual que las gafas, corrigen errores refractivos, que son cambios en la forma del ojo que dificultan que la luz llegue adecuadamente a la retina. Cuando estos errores no se corrigen, la visión puede aparecer borrosa. Las lentes de contacto permiten una visión nítida sin necesidad de cubrir la cara con gafas, se mueven de forma natural con el ojo y suelen adaptarse bien a estilos de vida activos. Muchas personas prefieren su aspecto o la comodidad de no llevar anteojos durante ciertas actividades.
Tipos de lentes de contacto
Existen numerosas opciones; un especialista en cuidados de la vista ayuda a decidir cuál es la más adecuada en función de las características oculares, la historia clínica, el estilo de vida y las preferencias del usuario. En general, los cuatro factores principales a considerar son: material de la lente, duración de uso, periodos de reemplazo y características especiales.
Material de la lente
Las lentes pueden clasificarse en dos grandes grupos:
- Lentes blandas: están hechas de plástico flexible y suelen ser las más utilizadas. En general, se adaptan con rapidez (a menudo en pocos días). Sin embargo, pueden absorber impurezas presentes en las manos o en el ambiente, lo que podría irritar los ojos. También son más vulnerables a desgarros o roturas.
- Lentes permeables al gas (GP o RGP, por sus siglas en inglés): son más rígidas que las blandas. Están hechas de polímeros con capacidad de permitir el paso del gas hacia la córnea, lo que facilita la oxigenación ocular. Suelen mantener mejor su forma y, para ciertas correcciones, pueden ofrecer una visión más nítida que las blandas. El inconveniente inicial puede ser una sensación de incomodidad al principio y puede requerir un periodo de ajuste de semanas para algunas personas.
Calendario de uso
Dependiendo de cómo se use, las lentes se clasifican en:
- Uso diario (diarias): se colocan por la mañana y se retiran al final del día; no deben dormirse con ellas puestas. El cuidado consiste en limpiarlas y almacenarlas según las indicaciones del profesional para su reutilización al día siguiente, si el tipo lo permite.
- Uso prolongado (extendido): algunas lentes permiten llevarlas puestas incluso durante la noche, durante un periodo continuo que puede llegar a un máximo de 30 días, dependiendo del ojo y del tipo de lente. Tras cada periodo programado, es necesario descansar los ojos durmiendo al menos una noche sin lentes. Este tipo de uso puede incrementar el riesgo de infecciones oculares, por lo que debe evaluarse individualmente.
Esquemas de reemplazo
El modo en que se sustituyen las lentes blandas también es importante para la higiene y la salud ocular. Existen dos esquemas principales:
- Desechables diarios: se utiliza una nueva pareja de lentes cada día y se desechan al final del día. Este esquema es ideal para personas con antecedentes de alergias o irritación, y reduce el riesgo de sequedad ocular o irritación por soluciones. No se deben reutilizar las lentes diarias desechables.
- Reemplazo planificado: se usan durante todo el día y se retiran para limpiarlas y guardarlas para su uso en días siguientes, normalmente hasta un periodo de alrededor de 30 días, siempre que el profesional lo autorice. No se deben dormir con lentes que no estén autorizadas para uso prolongado.
Caracteres especiales
Algunas lentes pueden incorporar características que facilitan la corrección de condiciones específicas o proporcionar beneficios añadidos. Entre ellas se encuentran:
- Lentes híbridas: combinan un centro rígido de alto índice con un contorno suave. Suelen ofrecer una visión clara y, a la vez, mayor confort para personas con curvaturas irregulares de la córnea, como en astigmatismo, ectasia corneal u otras condiciones.
- Lentes tóricas: diseñadas para corregir el astigmatismo. Pueden ser blandas o rígidas y presentan dos potencias en la misma lente (una para corregir el astigmatismo y otra para la visión de lejos o de cerca).
- Lentes multifocales: permiten ver a diferentes distancias (lejos y cerca) dentro de la misma lente, combinando varias graduaciones. Son útiles para personas con miopía o hipermetría asociadas a la presbicia (visión cercana que suele aparecer con la edad).
- Lentes escleras (esclerales): son un tipo de lentes rígidas que tienen un diámetro mayor y apoyan sobre la esclerótica (la parte blanca del ojo), con un pequeño intervalo entre la lente y la córnea que mantiene el ojo humectado. Son útiles para personas con ojo seco u otras condiciones que limitan el uso de lentes convencionales.
- Ortokeratología (Ortho-K): lentes rígidas especiales que se usan durante la noche para moldear la córnea temporalmente y corregir la visión para el día siguiente, reduciendo o eliminando la necesidad de usar lentes durante el día en ciertas personas.
- Lentes cosméticas (decorativas): permiten cambiar la apariencia de los ojos y, en algunos casos, pueden mejorar la visión. Requieren prescripción médica estricta y un cuidado adecuado. No se deben adquirir sin una evaluación profesional y sin cumplir las normas de seguridad; adquirir lentes decorativas sin prescripción puede dañar seriamente los ojos.
¿Quiénes no deberían usar lentes de contacto?
A pesar de sus beneficios, las lentes de contacto pueden no ser adecuadas para todas las personas. Algunos escenarios o condiciones pueden contraindicar su uso o requerir una evaluación más detallada. Entre las situaciones que pueden limitar o contraindicar el uso se encuentran:
- Presencia de sequedad ocular severa o de problemas oculares recurrentes que dificulten la seguridad de uso.
- Antecedentes de infecciones oculares frecuentes o alergias oculares graves.
- Vivir o trabajar en entornos con polvo, humo u otros irritantes que aumenten el riesgo de irritación o infecciones.
- Limitaciones para realizar las rutinas de cuidado y limpieza necesarias para mantener las lentes en buen estado.
Desventajas y riesgos de las lentes de contacto
Aunque las lentes de contacto ofrecen múltiples ventajas, requieren una atención específica y hábitos de cuidado para minimizar riesgos. Las personas que las utilizan deben estar preparadas para:
- Seguir con rigor las instrucciones de limpieza y cuidado de las lentes y del estuche de almacenamiento.
- Realizar revisiones y seguimientos frecuentes con el profesional de la vista para asegurar una buena salud ocular y ajustar la prescripción si fuera necesario.
- Aprender a insertar y retirar las lentes correctamente para evitar molestias o lesiones oculares.
Complicaciones asociadas al uso de lentes de contacto
Las lentes de contacto son dispositivos médicos y, como cualquier dispositivo médico, conllevan ciertos riesgos. Las complicaciones pueden variar desde irritación leve hasta infecciones serias. Entre las posibles complicaciones se incluyen:
- Microbial keratitis: infección ocular poco frecuente pero grave de la córnea que puede ocurrir si las lentes se usan por más tiempo del recomendado o si la limpieza no es adecuada. En casos severos, puede requerir tratamiento intensivo o, en situaciones extremas, puede derivar en pérdida de la visión o necesidad de transplante de córnea.
- Abración de la córnea: un rasguño en la córnea que suele curar en unos días, pero en casos más graves podría permitir la entrada de gérmenes y provocar complicaciones como úlceras corneales.
- Conjuntivitis aguda inducida por lentes (CLARE): enrojecimiento y irritación ocular por uso de lentes no adecuadas para uso nocturno o por cambios en la frecuencia de reemplazo. Generalmente mejora al dejar de usar las lentes durante un periodo; pueden requerirse lágrimas artificiales o colirios para calmar la irritación.
- Conjuntivitis papilar gigante (GPC): inflamación y enrojecimiento de la cara interna de los párpados con posibles irregularidades o protuberancias. El tratamiento suele incluir suspender el uso de lentes durante semanas, usar fármacos o ungüentos o, en algunos casos, modificar el tipo de lente o el periodo de uso. El uso de soluciones sin conservantes puede ayudar en algunos casos.
Cómo usar las lentes de contacto de forma segura
La seguridad en el uso de lentes de contacto depende de prácticas adecuadas de higiene, cuidado y observación de señales de alerta. A continuación se muestran pautas generales que, en la práctica, deben adaptarse a cada persona tras la evaluación del profesional de la vista:
- Lavado de manos: antes de manipular cualquier lente, lavarse las manos con agua y jabón sin aceites, perfumes o lociones y secarlas con una toalla limpia y sin pelusa. Estos productos pueden dejar residuos que irriten los ojos o contaminen las lentes.
- Cuidado de las lentes y del estuche: seguir al detalle las indicaciones del profesional para la limpieza, desinfección y almacenamiento de las lentes y su estuche. Nunca usar agua ni saliva para limpiar las lentes o el estuche; solo utilizar soluciones de limpieza recomendadas.
- Evitar el agua con lentes: no exponer las lentes al agua durante actividades como natación, baño o uso en jacuzzis. El contacto con el agua puede introducir microorganismos que provoquen infecciones o irritaciones.
- Retirarlas para dormir: a menos que las lentes estén autorizadas para uso nocturno, deben retirarse antes de dormir. Dormir con lentes que no están indicadas para uso prolongado aumenta el riesgo de infección ocular.
- Seguir el programa de reemplazo: respetar la frecuencia de reemplazo indicada por el profesional, tanto para las lentes como para su estuche, para reducir el riesgo de complicaciones.
Cómo ponerte las lentes de contacto
A continuación se presentan pasos generales para ponerte las lentes de contacto. Estos indicios deben ser adaptados por el profesional a cada paciente, y pueden variar ligeramente según el tipo de lente. La experiencia mejora con la práctica y siguiendo las instrucciones específicas proporcionadas.
- Lavado y secado de manos: realiza un lavado minucioso de las manos y sécalas con una toalla limpia y sin pelusa.
- Elegir el ojo de inicio: decide con cuál ojo empezar y utiliza la misma mano para insertar la lente cada vez para evitar confusiones.
- Enjuagar la lente: toma la primera lente del estuche y enjuágala con la solución de limpieza correspondiente. Si la lente fue limpiada la noche anterior y almacenada en solución, podría no necesitar enjuague adicional.
- Inspeccionar la lente: coloca la lente sobre la punta del dedo índice y verifica que no tenga polvo, desgarros ni daños. Verifica también si está al revés; una lente al revés puede presentar bordes que sobresalen en exceso, mientras que en la posición correcta los bordes quedan casi rectos o pueden curvarse ligeramente hacia adentro.
- Sostener los párpados: con la mano que no sostiene la lente, sosten el párpado superior; con el dedo medio de la mano que sostiene la lente, sujetar el párpado inferior para evitar movimientos.
- Acercar la lente al ojo: aproxima la lente lento hacia el ojo, mirando a través de la lente y el dedo; colócala cuidadosamente sobre la córnea sin parpadear durante la colocación.
- Relajar los párpados: lentamente libera el párpado inferior primero y luego el superior; parpadea un par de veces y verifica que ves bien a través de la lente y que se siente cómoda.
- Repetir en el otro ojo: realiza los mismos pasos para la segunda lente.
Cómo quitarte las lentes de contacto
Para retirar las lentes de contacto, sigue estos pasos simples y seguros:
- Lavado de manos: lava y seca las manos de forma adecuada.
- Deslizar el párpado inferior: con el dedo medio de la mano dominante, tira ligeramente hacia abajo del párpado inferior.
- Localizar el borde de la lente: con la punta de la yema del dedo índice de la misma mano, toca suavemente el borde inferior de la lente.
- Deslizar la lente fuera: mirando hacia arriba, desliza la lente sobre la esclerótica (parte blanca del ojo) y fuera del ojo.
- Agarre suave: usa la punta del índice y el pulgar para pellizcar suavemente la lente y retirarla por completo.
Consejos para principiantes de lentes de contacto
Si estás empezando a usar lentes, es normal que surjan preguntas. A continuación se abordan algunas de las dudas más frecuentes, con recomendaciones basadas en prácticas seguras.
Puedo ponérmelas antes o después del maquillaje?
En general, es recomendable ponerte las lentes antes de aplicar maquillaje o cremas faciales. Esto reduce el riesgo de que cosméticos queden atrapados en la lente o irriten el ojo. Si usas cremas para manos o cuerpo, espera a ponerte las lentes antes de aplicarlas para evitar transferencias a la lente o el ojo.
¿Se pueden usar lentes con uñas largas?
Mantener las uñas cortas facilita la inserción y extracción de las lentes y reduce la posibilidad de pellizcar o dañar accidentalmente la lente o el ojo. Si prefieres llevar uñas largas, consulta con tu profesional de la vista sobre la forma más segura de manipular las lentes y considerar medidas para evitar daños.
¿Qué pasa si me quedo dormido con las lentes?
Si te sorprende quedarte dormido con las lentes, intenta retirarlas lo antes posible al despertar. Evalúa si la lente se mueve libremente al parpadear. Si hay movilidad, retíralas y evita usarlas durante varias horas para permitir que los ojos se humecten. Si la lente no se mueve, espera unos 10 minutos para que humedezca la superficie ocular y luego retírala; si persiste la dificultad, consulta a tu profesional.
¿Necesito gafas si uso lentes de contacto?
Sí. Es recomendable disponer de un par de gafas con la prescripción vigente para usar en caso de complicaciones, irritación o de una necesidad temporal de reposo ocular. También conviene llevar las gafas a todas las consultas o viajes por si necesitas resguardo inmediato ante molestias o problemas.
¿Puede cambiar mi prescripción de lentes?
La prescripción de lentes de contacto, igual que la de gafas, puede cambiar con el tiempo. Esto ocurre porque la visión puede variar a lo largo de los años. En menores de 21 años es más probable que haya cambios a medida que crecen los ojos, y a partir de los 40 años es frecuente la aparición de la presbicia (dificultad para ver de cerca). Si experimentas cambios en la visión, visión borrosa o molestias, consulta a tu profesional para ajustar la prescripción y confirmar si sigues siendo candidato para lentes de contacto.
Cuándo contactar a tu profesional de la vista
Debe buscar atención profesional si experimentas alguno de estos signos o síntomas:
- Dolor o malestar en uno o ambos ojos
- Enrojecimiento de uno o ambos ojos
- Sensibilidad a la luz o dolor al mirar la luz
- Visión borrosa repentina de inicio súbito
- Ojos más llorosos de lo habitual sin explicación
- Secreción o descarga de los ojos
En caso de cualquier molestia, enrojecimiento intenso o dolor, es importante suspender el uso de las lentes y consultar con un profesional de la vista para evitar complicaciones mayores.
las lentes de contacto son una opción versátil para corregir errores refractivos y adaptar la visión a un estilo de vida activo. Elegir el tipo adecuado, respetar las pautas de uso, mantener una higiene rigurosa y realizar revisiones periódicas con un especialista son las claves para un uso seguro y satisfactorio. Si tienes dudas o quieres explorar si las lentes de contacto son adecuadas para ti, programa una valoración con un profesional de la visión para recibir orientación personalizada.
Vídeo sobre Lentes de contacto: Tipos y cómo usarlos
Bibliografía
Autor
Íñigo Aranda
Íñigo Aranda es un apasionado de la divulgación en salud y bienestar.
Con experiencia investigando hábitos saludables y tendencias médicas, dedica su tiempo a compartir información clara y práctica.