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¿Las personas asignadas como varones al nacer deberían hacer ejercicios de Kegel?

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Los ejercicios de Kegel para hombres consisten en fortalecer los músculos del suelo pélvico, un conjunto que sostiene la vejiga y los intestinos y que rodea la uretra y el recto. Practicarlos ayuda a mejorar el control de la micción y la evacuación, y puede influir positivamente en la función sexual al contribuir a un mejor control de la eyaculación y del flujo sanguíneo hacia el pene. Su técnica adecuada, la regularidad y la comprensión de su utilidad para condiciones como la incontinencia, la prostatitis o la hiperplasia prostática benigna (BPH) son claves para obtener beneficios reales.

Qué son y para qué sirven

Los ejercicios de Kegel consisten en contracciones y relajaciones repetidas de los músculos del suelo pélvico, un grupo muscular que se extiende desde el cóccix en la parte posterior hasta el pubis en la parte anterior. Este conjunto muscular, junto con otros tejidos, sostiene la vejiga y el recto y rodea la uretra, permitiendo controlar con mayor precisión la orina y las deposiciones. al regular el flujo sanguíneo hacia el pene, pueden influir en la erección y el control de la eyaculación. Aunque los Kegels se asocian a menudo con beneficios en mujeres, también pueden aportar beneficios en hombres con ciertas condiciones de salud.

Antes de empezar: Preparación y técnica básica

Identificación de los músculos del suelo pélvico

Para activar correctamente estos músculos, imagina que intentas cerrar las aberturas para evitar orinar o expulsar gas. También puedes notar la contracción al usar los músculos que elevan el escroto hacia el abdomen. Si introduces un dedo en el recto y tratas de contraer, deberías sentir que los músculos se tensan y se elevan alrededor de tu dedo. Evita usar otros grupos musculares, como los glúteos, la musculatura de los muslos o el abdomen, durante la contracción. Practicar la identificación correcta facilita luego una ejecución más eficaz de los ejercicios.

Técnica de ejecución

  1. Contrae los músculos del suelo pélvico durante unos 5 segundos. Evita contener la respiración y evita tensar otros grupos musculares. Después, relájalos durante 5 segundos.
  2. Repite esta acción 10 veces por sesión. Intenta realizar tres sesiones al día para distribuir las contracciones a lo largo del día. Si te sientes cansado, detente y continúa más tarde.
  3. Con el tiempo, busca contraer durante 10 segundos y descansar 10 segundos entre contracciones, manteniendo la relajación adecuada entre series.

No debes experimentar dolor durante la realización de los ejercicios. Si aparece dolor, podrías estar ejecutando mal la técnica o podría no ser apropiado para ti en este momento. En ese caso, consulta a un profesional de la salud; podrían sugerirte ajustes en la técnica o un programa de fisioterapia del suelo pélvico que incorpore estrategias de relajación, biofeedback o terapia manual.

¿Se pueden hacer Kegels con un catéter?

Nunca debes realizar Kegels si tienes un catéter foley colocado. Hacer ejercicios con un catéter puede provocar sangrado o espasmos de la vejiga. Si llevas un catéter, consulta con tu profesional de salud para adaptar la práctica o para recibir indicaciones sobre cuándo es seguro iniciar o reanudar los ejercicios.

Frecuencia y progresión recomendadas

La pauta práctica habitual es 10 Kegels en cada sesión, tres veces al día, lo que suma 30 contracciones diarias. Distribúyelas en momentos del día (mañana, tarde y noche) para mantener una rutina constante. Si te resulta difícil al principio, empieza con menos repeticiones y aumenta gradualmente a medida que mejore tu tono muscular y tu comodidad con la técnica.

Cómo saber si lo estás haciendo correctamente

La ejecución correcta debe aislar las contracciones de los músculos del suelo pélvico sin mover otras partes del cuerpo. En una posición sentada, por ejemplo, no debería haber contracción de los glúteos, de los músculos internos de los muslos o del abdomen. Con el tiempo, la realización de cada contracción debe volverse más fácil y tus síntomas de incontinencia o control sexual pueden mejorar de forma gradual. Si al final de la sesión sientes dolor en la espalda baja, el abdomen o la cabeza, es posible que estés usando músculos incorrectos o conteniendo la respiración; contacta a un profesional de la salud para revisar tu técnica.

Beneficios y riesgos

Beneficios esperados

  • Mejora del control de la vejiga, especialmente útil para la incontinencia urinaria.
  • Mejora del control intestinal, con posible reducción de la incontinencia fecal.
  • Alivio del dolor y la inflamación prostática asociado a prostatitis y a la hiperplasia prostática benigna (BPH).
  • Posible incremento del placer sexual al lograr un mayor control sobre la eyaculación y una respuesta sexual más estable.

Desventajas y precauciones

  • Cuando se realizan correctamente, los riesgos son bajos y no deberían provocar daño muscular ni efectos secundarios significativos.
  • Nunca realizar Kegels con un catéter colocado, ya que podría causar sangrado o afectar la función vesical.
  • Si se exageran las contracciones, puede aumentar la tensión muscular o empeorar los síntomas. Si aparece dolor, lo prudente es reducir la cantidad o la intensidad y consultar si persiste. Es mejor realizar menos repeticiones de forma correcta que muchas de forma incorrecta.

Pronóstico y evolución

Tiempo para notar cambios

La respuesta varía según factores como la fortaleza previa de los músculos del suelo pélvico y la constancia en la práctica. Con una rutina regular, la mayoría de las personas notan cambios entre seis y ocho semanas.

Persistencia de la rutina

Para mantener los beneficios, es probable que debas hacer de los Kegels una parte permanente de tu rutina de ejercicios del suelo pélvico. La continuidad ayuda a sostener mejoras en la continencia y en la función sexual a lo largo del tiempo.

Cuándo consultar a un profesional de la salud

Aunque muchas personas pueden aprender la técnica por sí mismas, es recomendable que un profesional de la salud te enseñe la ejecución adecuada antes de iniciar. Debes consultar si los Kegels causan dolor o si no observas mejoras tras seis a ocho semanas de práctica constante. Un especialista puede:

  • Ajustar la técnica para enfatizar los músculos correctos.
  • Proporcionar ejercicios complementarios o un plan de progresión.
  • Recomendar enfoques adicionales como estrategias de relajación, biofeedback o fisioterapia del suelo pélvico para optimizar resultados.

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Bibliografía

Autor

Autor Íñigo Aranda Íñigo Aranda Íñigo Aranda es un apasionado de la divulgación en salud y bienestar. Con experiencia investigando hábitos saludables y tendencias médicas, dedica su tiempo a compartir información clara y práctica.