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¿La cirugía oncológica cura el cáncer?

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La cirugía oncológica es una intervención destinada a eliminar total o parcialmente un tumor canceroso y, en ocasiones, tejido adyacente para obtener márgenes libres. A lo largo de la historia ha sido un pilar del tratamiento contra el cáncer y, en la actualidad, se emplea de forma personalizada según el tipo de cáncer, su estadio y la salud del paciente. Este artículo explica qué implica la cirugía oncológica, sus tipos, cuándo está indicada, cómo prepararse, qué ocurre durante la intervención, riesgos y beneficios, recuperación y respuestas a preguntas frecuentes.

Propósito y alcance de la cirugía oncológica

La cirugía oncológica puede cumplir diversos objetivos, que pueden coexistir en un mismo plan terapéutico. Entre los más habituales se encuentran:

  • Diagnóstico y estadificación: se realiza una biopsia para obtener fragmentos de tejido que, al analizarse al microscopio, permiten confirmar la presencia de cáncer y determinas su etapa.
  • Extirpación del tumor: en algunos casos, la cirugía puede ser la única forma de tratamiento y, si se logra eliminar un tumor que no ha invadido otras zonas, podría curar la enfermedad.
  • Alivio de síntomas: cuando un tumor comprime nervios u órganos, se puede recurrir a una cirugía para reducir el tamaño del tumor (debulking) y disminuir el dolor o la discapacidad.
  • Restauración y reconstrucción: tras la resección, pueden realizarse intervenciones para reparar alteraciones estéticas o funcionales, mejorando la calidad de vida.
  • Prevención de cáncer: en personas con alto riesgo, la cirugía preventiva puede impedir la aparición de cáncer en un órgano específico (por ejemplo, la realización de una mastectomía profiláctica en determinadas circunstancias).

Tipos de cirugía oncológica

Las modalidades de intervención varían según la localización, el estadio del cáncer y las características del paciente. A continuación se describen las opciones más comunes, con énfasis en su objetivo y modo de realización.

  • Cirugía abierta: el cirujano realiza una incisión amplia atravesando la piel y, en ocasiones, tejidos profundos para acceder al tumor y extirparlo. Este enfoque se utiliza cuando es necesario visualizar de forma directa estructuras grandes y garantizar teljes márgenes cirúrgicos.
  • Cirugía mínimamente invasiva: se realizan incisiones pequeñas y se emplean instrumentos especializados, a veces con asistencia de video o imágenes ampliadas. Este enfoque suele asociarse a un menor dolor postoperatorio y a una recuperación más rápida, aunque la decisión depende del tipo de tumor y de su ubicación.
  • Electrocirugía: utilización de energía eléctrica para destruir células tumorales o para facilitar la escisión. En dermatología, la electrocirugía puede emplearse para tratar ciertos cánceres de la piel y lesiones precancerosas.
  • Crioablación: utilización de gases extremadamente fríos para congelar y destruir células cancerosas. Es un tratamiento que puede emplearse para varios tipos de cáncer y, en algunas circunstancias, se realiza de forma local o en combinación con otros tratamientos.

Factores que guían la elección del enfoque quirúrgico

La selección del tipo de cirugía se realiza por el equipo de atención oncológica y depende de múltiples factores. Entre ellos se incluyen:

  • Tipo de cáncer y su ubicación exacta.
  • Etapa o estadio de la enfermedad, que indica hasta qué punto se ha diseminado.
  • Estado de salud general y capacidad del paciente para afrontar la intervención y la recuperación.
  • Preferencias y valores del paciente, incluyendo consideraciones sobre estética, función y recuperación.
  • Disponibilidad de tecnologías y experiencia en el centro de atención.

Qué condiciones trata la cirugía oncológica

La cirugía oncológica se aplica a una amplia gama de neoplasias. A modo de ejemplos representativos, se mencionan a continuación las patologías más comunes en las que puede emplearse la intervención:

  • Cáncer de mama en mujeres: la cirugía puede consistir en la eliminación total o parcial de la mama (mastectomía) o en la resección de un solo tumor mediante una lumpectomía, que forma parte de la cirugía conservadora de la mama. En ciertos casos, se contempla la crioablación como opción adicional o complementaria.
  • Cáncer colorrectal: pueden retirarse segmentos del colon o del recto, o eliminar pólipos cancerosos o precancerosos para prevenir progresión.
  • Cáncer de pulmón: la resección puede abarcar todo o parte de uno o ambos pulmones. Puede realizarse mediante cirugía abierta o mediante cirugía torácica asistida por video (VATS). En algunas situaciones, se utiliza crioablación como opción terapéutica.
  • Cáncer de próstata: puede hacerse una prostatectomía abierta o mínimamente invasiva, y también se pueden aplicar enfoques como la crioablación.
  • Cáncer de piel: para ciertos tipos de tumores cutáneos, la cirugía de Mohs y la electrocirugía son enfoques comunes para lograr márgenes precisos y conservar tejido circundante.

Detalles del procedimiento

A continuación se resume qué involucra habitualmente una intervención quirúrgica oncológica, entendiendo que cada caso se ajusta a las características específicas del tumor y del paciente.

Preparación para la cirugía

La preparación depende de la situación clínica individual. En algunos casos, la intervención no requiere incisiones ni anestesia general, y puede realizarse con anestesia local. En otras situaciones, especialmente cuando se opta por cirugía abierta o mínimamente invasiva compleja, se siguen rutas de preparación más detalladas.

  • Prehabilitación: un plan de rehabilitación previa a la cirugía para mejorar la condición física general y optimizar la recuperación.
  • Terapias neoadyuvantes: tratamientos previos a la cirugía, como quimioterapia, terapia hormonal, anticuerpos monoclonales o radioterapia, destinados a reducir el tamaño del tumor y facilitar su extirpación.
  • En las fases previas a la intervención, el equipo de cuidado puede indicar:
    • Suspender ciertos medicamentos
    • Evitar alcohol y tabaco
    • Planificar la estancia hospitalaria y la logística de alta
    • Preparar a un acompañante para el regreso a casa
    • Ayuno previo a la cirugía

Procedimiento durante la cirugía

La experiencia quirúrgica varía según la técnica empleada. Algunas intervenciones, como la cirugía de Mohs para cáncer de piel, se realizan en régimen ambulatorio y con anestesia local, permitiendo al paciente regresar a sus actividades habituales en poco tiempo.

En otros escenarios, como la cirugía para cáncer de pulmón, se utiliza anestesia general y la intervención puede requerir una incisión mayor y manipulación de estructuras torácicas. En estas situaciones, el cirujano realiza una incisión amplia para exponer el área afectada, separa estructuras óseas cuando corresponde (por ejemplo, las costillas o estructuras circundantes) y, en algunos casos, coloca un tubo de drenaje para eliminar líquidos o aire del área operada. La duración de la operación puede variar, a menudo extendiéndose durante varias horas, y la estancia hospitalaria suele ser de continuo de dos a tres días, dependiendo de la evolución clínica y del tipo de cirugía.

Durante cualquier intervención oncológica, el equipo quirúrgico explica claramente el plan y lo que se puede esperar. Si la información resulta densa, no dude en pedir aclaraciones o repetir conceptos para asegurarse de entender los pasos, riesgos y beneficios.

Beneficios y riesgos de la cirugía oncológica

La cirugía puede aportar beneficios significativos, especialmente si se logra retirar un tumor único que no se ha diseminado. Sin embargo, como cualquier procedimiento médico, conlleva riesgos potenciales que deben discutirse de forma individualizada.

  • Beneficios:
    • Posible curación cuando el tumor es pequeño y está confinado al lugar de origen.
    • Reducción de síntomas y mejora de la función o la calidad de vida cuando el tumor provoca dolor o compresión.
  • Riesgos y complicaciones:
    • Complicaciones de la anestesia
    • Daño a tejidos u órganos cercanos
    • Sangrado excesivo
    • Infección
    • Dolor posquirúrgico

Recuperación y perspectivas

La recuperación después de una cirugía oncológica varía según la naturaleza de la intervención, la ubicación del tumor y la salud general del paciente. En todos los casos, el equipo de atención proporcionará instrucciones específicas para favorecer la curación y prevenir complicaciones.

Qué sucede después de la intervención

Las experiencias postoperatorias pueden incluir:

  • Cuidados de las heridas de acuerdo con el método empleado (circunstancias de cirugía abierta o cirugía mínimamente invasiva).
  • Restricciones temporales de ciertas actividades para favorecer la curación.
  • Manejo del dolor con medicamentos prescritos o recomendados por el equipo médico.
  • Consejos sobre nutrición y hábitos de alimentación para apoyar la recuperación.
  • Posibilidad de tratamientos adicionales tras la cirugía, como quimioterapia o radioterapia, para eliminar posibles células cancerosas remanentes o reducir el riesgo de recurrencia.

Cuándo contactar de inmediato al equipo de atención

Es importante comunicar cualquier síntoma o preocupación tras regresar a casa. Se debe contactar al equipo de atención oncológica si se presentan señales como:

  • Sangrado que no cede o es difícil de controlar
  • Síntomas de infección, como escalofríos, fiebre o drenaje de pus en el sitio de la cirugía
  • Dolor que persiste o empeora a pesar de la analgesia recomendada

Preguntas frecuentes

¿La cirugía oncológica siempre es una opción?

La cirugía suele ser la primera opción cuando el tumor es pequeño y está confinement a su lugar de origen. Sin embargo, la viabilidad de la intervención depende de múltiples factores, como la ubicación del tumor, su tamaño y la salud general del paciente. En algunos casos, el tumor está situado en proximidad a grandes vasos o a órganos que podrían dañarse durante la intervención, lo que puede limitar la decisión quirúrgica. En estas circunstancias, pueden considerarse tratamientos no quirúrgicos que también pueden ser eficaces contra el cáncer.

¿La cirugía puede hacer que el cáncer se disemine?

No. En términos generales, la cirugía no provoca la diseminación del cáncer. En raras ocasiones, una biopsia para obtener muestras puede crear una vía para la diseminación de células, pero cuando esto podría ocurrir, el plan puede incluir extirpar el tumor sin realizar la biopsia previa para minimizar ese riesgo.

¿La cirugía siempre cura el cáncer?

Con frecuencia, la eliminación de un tumor canceroso ofrece la posibilidad de curación. No obstante, existen escenarios en los que las células cancerosas pueden permanecer mínimamente detectables o diseminarse a otras áreas no identificadas por las pruebas. En esos casos, la cirugía puede combinarse con tratamientos complementarios para reducir la probabilidad de recurrencia o de aparición de cáncer en otros lugares del cuerpo.

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Bibliografía

Autor

Autor Íñigo Aranda Íñigo Aranda Íñigo Aranda es un apasionado de la divulgación en salud y bienestar. Con experiencia investigando hábitos saludables y tendencias médicas, dedica su tiempo a compartir información clara y práctica.