Kwashiorkor: Definición, Síntomas, Causas y Diagnóstico
Kwashiorkor es una forma grave de desnutrición proteico-energética que predomina por la carencia de proteína y de micronutrientes esenciales. Se caracteriza por edema, alteraciones en el hígado y alteraciones del crecimiento, especialmente en niños que viven en entornos con pobreza y escasez de alimentos. A continuación se describen su definición, causas, signos, diagnóstico, manejo y pronóstico, con énfasis en enfoques clínicos seguros y basados en evidencia.
Definición y rasgos distintivos
Kwashiorkor se considera una de las dos enfermedades principales de desnutrición proteico-energética severa. Su rasgo central es la deficiencia de proteína, que a menudo coexistente con déficits de micronutrientes. Esta condición se distingue de otras formas de malnutrición por la combinación de edema y efectos metabólicos característicos, pese a que la ingesta calórica pueda no estar extremadamente limitada en algunos casos.
- Edema generalizado: retención de líquidos en los tejidos, especialmente en las extremidades, manos y pies, y a veces en la cara.
- Abdomen distendido con ascitis, una acumulación de líquido en la cavidad abdominal, que puede dar una apariencia abdominal exageradamente hinchada.
- Cabello y piel alterados: cabello seco, quebradizo y, en ocasiones, pérdida de pigmentación; dermatitis con piel seca, agrietada o con parches rojos o escamosos.
- Hígado aumentado, a menudo asociado a un fenómeno de hígado graso y alteraciones metabólicas hepáticas.
- Desarrollo muscular reducido con preservación de cierta grasa subcutánea, lo que puede dar una apariencia de delgadez localizada pero con edema asociado.
- Deshidratación y desequilibrios electrolíticos que pueden complicar el manejo clínico.
- Pérdida de apetito y disminución de la tolerancia a la comida, a veces acompañadas de irritabilidad y fatiga.
- Retraso en el crecimiento en niños, con afectación del desarrollo lineal y ponderal.
A quién afecta
La kwashiorkor es poco frecuente en países desarrollados y es más común en entornos con altos niveles de pobreza, condiciones sanitarias deficientes y escasez de alimentos. Puede afectar a personas de cualquier edad, pero es particularmente prevalente en niños, sobre todo entre los 3 y los 5 años. Este grupo suele haber pasado recientemente de la lactancia a una dieta que no aporta suficiente proteína y otros nutrientes esenciales, lo que favorece el desarrollo de la enfermedad.
Diferencias entre kwashiorkor y marasmo
Kwashiorkor y marasmo son las dos principales formas de desnutrición proteico-energética severa reconocidas en la práctica clínica. La distinción clave radica en la patrón nutricional subyacente:
- Kwashiorkor: predominio de deficiencia proteica con ingesta calórica que puede estar relativamente preservada o solo levemente reducida; el daño metabólico está fuertemente vinculado a la falta de proteína y micronutrientes.
- Marasmo: deficiencia de todos los macronutrientes (proteínas, carbohidratos y grasas) con ingestión insuficiente de calorías en general, provocando un adelgazamiento progresivo y extrema emaciación, a menudo sin edema significativo.
Manifestaciones clínicas y factores causales
Signos y síntomas
- Edema generalizado con retención de líquidos y posible distensión abdominal.
- Distensión abdominal por ascitis y acumulación de líquido en la cavidad abdominal.
- Alteraciones del cabello: cabello seco, quebradizo y, a veces, despigmentación.
- Dermatitis y piel débil: resequedad cutánea, parches escamosos o eritematosos.
- Hígado agrandado, con signos compatibles con este cambio metabólico hepático.
- Disminución de la masa muscular y, aun así, presencia de grasa subcutánea.
- Deshidratación y alteraciones de los líquidos corporales.
- Apatía o menor respuesta a estímulos, seguido de irritabilidad y fatiga.
- Retraso del crecimiento y afectación del desarrollo en los niños.
- Disminución del interés por la comida y anorexia en algunos casos.
Complicaciones asociadas
- Hipoglucemia al inicio de la reintroducción de calorías.
- Hipotermia por la regulación térmica alterada en el estado de malnutrición.
- Hipovolemia y shock ante pérdidas de líquidos y desequilibrios durante el manejo.
- Desequilibrios electrolíticos, especialmente con la corrección de la hidratación.
- Inmunodeficiencia que aumenta el riesgo de infecciones y dificulta la curación de heridas.
- Cirrosis hepaticol» y fallo hepático en casos avanzados.
- Atrofia pancreática y trastornos en la digestión y absorción.
- Atrofia de la mucosa gastrointestinal, con posible sobrecrecimiento bacteriano en el intestino delgado.
- Retraso en el crecimiento y desarrollo persistente en niños.
- Riesgo vital de inanición y muerte si no se trata adecuadamente.
Factores causales y contribuyentes
- Dieta mayoritariamente de carbohidratos. En poblaciones en riesgo, especialmente en regiones de África, Centroamérica y Sudeste Asiático, la comida disponible a menudo es rica en carbohidratos (arroz, maíz, vegetales ricos en almidón) y carece de proteína suficiente.
- Transición de lactancia a una alimentación insuficiente. El nombre kwashiorkor proviene de una palabra de la lengua ga de Ghana que describe “la enfermedad que llega cuando nace un nuevo bebé” y la madre deja de amamantar al niño para alimentar al recién nacido, dejando al niño en una dieta poco adecuada.
- Riesgos asociados: falta de vitaminas y minerales esenciales; ausencia de antioxidantes en la dieta; exposición a aflatoxinas, toxinas de moho presentes en cultivos en climas cálidos y húmedos.
- Infecciones y parásitos, especialmente enfermedades como sarampión, malaria y VIH, que pueden agravar la malnutrición.
- Eventos de alto estrés vital: hambruna, privación, conflictos y desastres naturales que reducen la disponibilidad de alimentos y recursos sanitarios.
Diagnóstico y pruebas
El diagnóstico de kwashiorkor suele hacerse mediante examen físico y revisión de la historia clínica y nutricional del individuo. Los profesionales de la salud evalúan indicadores como el peso en relación con la estatura y la estatura en relación con la edad, para estimar la severidad de la malnutrición y el impacto en el crecimiento. Se utilizan guías y escalas específicas para clasificar el estado nutricional y orientar el plan de tratamiento. La interpretación de estos signos debe hacerse junto con la exploración clínica y el historial de enfermedad para descartar otras causas de edema o distensión abdominal.
Abordaje terapéutico
- Tratar/prevenir la hipoglucemia. La hipoglucemia puede ocurrir cuando se introducen calorías; emplear una solución de rehidratación específica para malnutridos que incorpora glucosa para ayudar a restablecer el equilibrio metabólico. Este aporte se realiza de forma incremental durante las primeras horas de tratamiento para evitar complicaciones.
- Tratar/prevenir la hipotermia. Los cuerpos malnutridos tienen dificultad para regular la temperatura; mantener al paciente abrigado y en un entorno térmicamente adecuado es una prioridad de atención inicial.
- Tratar/prevenir la deshidratación. Se utiliza una fórmula especial de rehidratación diseñada para la malnutrición que busca restaurar y mantener el equilibrio de líquidos y sodio. Puede administrarse por vía oral o por sonda, según la tolerancia y la capacidad del niño para beber.
- Corregir desequilibrios de electrolitos. Los desequilibrios electrolíticos pueden generar complicaciones graves, especialmente al iniciar la reintroducción de nutrientes; se corrigen de forma cuidadosa dentro de la rehidratación y de las fases tempranas de tratamiento.
- Tratar/prevenir infecciones. Bajo la condición de inmunidad reducida, toda infección representa un riesgo significativo; se efectúan manejo y antibióticos cuando corresponde para controlar infecciones asociadas.
- Corregir deficiencias de micronutrientes. Deficiencias de vitaminas y minerales pueden producir efectos graves si son severas; se planifica su corrección antes de iniciar una reposición calórica intensiva para evitar complicaciones.
- Iniciar una alimentación cautelosa. Dado que el metabolismo está alterado, la reintroducción de alimento debe hacerse de forma gradual para evitar cambios metabólicos abruptos y la síndrome de realimentación, que puede ser potencialmente peligroso. La proteína se reintroduce de manera progresiva y bajo estrecha supervisión.
- Lograr una recuperación nutricional adecuada. Una vez que la persona está estable y tolera la reintroducción de alimento, las calorías pueden incrementarse progresivamente (hasta alrededor del 140% de los valores recomendados para su edad). Se emplean formulaciones líquidas ya preparadas para administración oral o por sonda si es necesario. Esta fase de rehabilitación nutricional puede durar varias semanas.
- Proporcionar estimulación sensorial y apoyo emocional. La malnutrición puede haber afectado el desarrollo cognitivo y emocional; es recomendable incorporar estimulación adecuada para impulsar el desarrollo neuropsicológico y social, involucrando, cuando sea posible, a la madre u otros cuidadores en este proceso.
- Preparar para el seguimiento postrecovery. Antes de la alta, se ofrece educación y asesoramiento sobre nutrición, lactancia, higiene de alimentos y agua, y prevención de enfermedades. Si corresponde, se coordinan vacunas y se facilita el acceso a una alimentación nutritiva y estable para evitar recaídas.
Pronóstico
Si no se trata, la kwashiorkor puede ser mortal, con causas frecuentes de fallecimiento asociadas a infecciones, deshidratación o fallo hepático. Aunque el inicio del tratamiento eleva el riesgo de complicaciones propias de la realimentación, las personas que logran una rehabilitación exitosa pueden experimentar una recuperación sustancial. Las secuelas y el grado de recuperación varían según la duración de la malnutrición antes de la intervención y la capacidad de recuperación de crecimiento y desarrollo.
Prevención
La prevención de kwashiorkor pasa por una combinación de educación, soporte nutricional y control de enfermedades. Las estrategias incluyen:
- Educación nutricional: entregar información sobre prácticas alimentarias adecuadas, lactancia materna y la importancia de una dieta balanceada, especialmente para madres y niños pequeños.
- Apoyo nutricional local: desarrollar y promover formulaciones nutricionales adecuadas a los recursos locales, aprovechando alimentos disponibles como fuentes de proteína y micronutrientes.
- Control de enfermedades: mejorar saneamiento, inmunización y manejo de infecciones para reducir la carga de enfermedades que agravan la malnutrición y agotan los recursos nutricionales.
Vídeo sobre Kwashiorkor: Definición, Síntomas, Causas y Diagnóstico
Bibliografía
Autor
Íñigo Aranda
Íñigo Aranda es un apasionado de la divulgación en salud y bienestar.
Con experiencia investigando hábitos saludables y tendencias médicas, dedica su tiempo a compartir información clara y práctica.