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Irradiación de cuerpo entero

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La irradiación total del cuerpo (TBI, por sus siglas en inglés) es una modalidad de radioterapia que administra dosis bajas de radiación a todo el organismo. Su uso principal es preparar al paciente antes de un trasplante de médula ósea o de células madre, con el objetivo de eliminar células cancerosas, reducir la reserva de médula para facilitar el trasplante y suprimir temporalmente el sistema inmunitario para aumentar las probabilidades de éxito. Este enfoque requiere una planificación previa detallada, un protocolo de tratamiento específico y un seguimiento cuidadoso de efectos secundarios y recuperación.

Definición y objetivos

La irradiación total del cuerpo es una forma de radioterapia dirigida a expander o disminuir funciones del organismo para facilitar el trasplante. Sus objetivos clave son:

  • Eliminar células cancerosas en la médula ósea, el sistema nervioso central u otras zonas de difícil acceso para otros tratamientos.
  • Reducir la reserva de médula para hacer espacio para el injerto de células madre y permitir un crecimiento adecuado del nuevo tejido hematopoyético.
  • Suprimir de forma temporal el sistema inmunitario para disminuir el riesgo de rechazo del trasplante y favorecer la aceptación del injerto.

Procedimiento y planificación

Antes del tratamiento

Antes de iniciar la TBI, se realiza una sesión de planificación denominada simulación, que es una especie de ensayo del tratamiento real. Esta etapa ayuda a garantizar que el paciente esté colocado de forma adecuada para recibir la dosis exacta de radiación. Los pasos habituales son:

  • Se realiza una tomografía computarizada (CT) para mapear con precisión las áreas que recibirán radiación y adaptar la técnica de administración.
  • El equipo de salud toma medidas corporales para definir la mejor posición durante el tratamiento.
  • Se colocan pequeñas marcas en la piel para ayudar a reproducir la posición de forma constante en cada sesión. Estas marcas pueden permanecer de forma permanente, pero suelen ser mínimas en tamaño.

Una vez evaluada la respuesta a la planificación, se acuerda la posición óptima para la irradiación y se preparan los ajustes necesarios en función de la anatomía del paciente y de las áreas que requieren protección adicional.

Durante el tratamiento

El tratamiento de TBI puede requerir estancias hospitalarias de varios días. Durante cada sesión, se siguen los siguientes pasos:

  • El terapeuta de radiación posiciona al paciente exactamente como en la simulación, para asegurar que la dosis sea la adecuada en cada región.
  • Puede colocarse tablillas u otros dispositivos sobre determinadas áreas del cuerpo, como los pulmones, para reducir la dosis de radiación en esas zonas y minimizar efectos adversos en tejidos sensibles.
  • Se instala, si es necesario, una pantalla grande frente al cuerpo para garantizar una distribución uniforme de la radiación.
  • El paciente permanece con la sala cerrada y el terapeuta sale de la habitación, pero puede comunicarse mediante el intercomunicador mientras el equipo supervisa la sesión.
  • La irradiación la realiza una máquina llamada acelerador lineal, que se mueve alrededor del cuerpo para entregar la dosis de manera controlada.

Las sesiones de TBI pueden durar hasta 60 minutos cada una. En la sesión inicial, la duración puede extenderse mientras se llevan a cabo radiografías o imágenes adicionales para confirmar la posición correcta y la exactitud de la técnica utilizada. En algunos casos, se permite escuchar música para hacer más llevadera la experiencia.

Frecuencia y duración total

La pauta típica es hasta dos o tres sesiones al día, con una duración total de tratamiento de tres a cinco días, según lo que determine el equipo de atención clínica. Antes de comenzar, el equipo explicará cuántas sesiones de radiación serán necesarias y cómo se distribuirán a lo largo del periodo de tratamiento.

Beneficios y riesgos

Beneficios potenciales

Entre los beneficios esperados de la TBI se encuentran:

  • Una reducción del riesgo de rechazo del trasplante de médula ósea al debilitar temporalmente el sistema inmunitario y facilitar la aceptación del injerto.
  • Una acción adicional para destruir células cancerosas que pueden no responder de manera adecuada a otras terapias en lugares difíciles de alcanzar.

Efectos secundarios a corto plazo

Los efectos adversos inmediatos o a corto plazo varían en función de varios factores, entre ellos la número de tratamientos, la dosis de radiación y el estado general de salud del paciente. Los más frecuentes incluyen:

  • Diarrrea y molestias gastrointestinales.
  • Fatiga significativa debido a la carga de tratamiento sobre el organismo.
  • Pérdida de cabello y otros cambios en la piel o anexos cutáneos.
  • Dolores de cabeza y malestar general.
  • Náuseas o vómitos relacionados con la exposición a la radiación.
  • Reacciones cutáneas como picor, enrojecimiento o desecación en zonas expuestas.
  • Una disminución de glóbulos sanguíneos (hipoproliferación) que eleva el riesgo de sangrado (incluyendo epistaxis y sangrado de encías), infección y anemia por deficiencia de hierro.

Efectos secundarios a largo plazo

En raras ocasiones, la TBI puede asociarse a efectos que aparecen mucho tiempo después de completar el tratamiento y que pueden persistir. Entre ellos se incluyen:

  • Cataratas en el ojo, que pueden requerir evaluación oftalmológica a largo plazo.
  • Infertilidad como consecuencia de la afectación de órganos reproductivos.
  • Fibrosis pulmonar o cambios en el tejido pulmonar que pueden afectar la función respiratoria.
  • Hipotiroidismo, una disminución de la función tiroidea que puede requerir tratamiento hormonal.

Un trasplante de médula ósea también incrementa el riesgo de desarrollar un segundo tipo de cáncer en el futuro; sin embargo, es importante considerar que ese riesgo es menor frente a los beneficios y a los riesgos potenciales de no realizar el trasplante cuando éste está indicado.

Recuperación y perspectivas

Cuidado tras el tratamiento

Controlar y mitigar los efectos secundarios puede facilitar la experiencia de la irradiación total del cuerpo. Las estrategias habituales incluyen:

  • Solicitar medicación antiemética si se presentan náuseas para mejorar el confort.
  • Seguir las instrucciones de cuidado de la piel y aplicar hidratante de forma regular para disminuir irritación.
  • Buscar apoyo emocional mediante grupos de apoyo o asesoría individual con un profesional de la salud mental.
  • Compartir tus sensaciones y preocupaciones sobre el tratamiento con familiares, amigos de confianza o un terapeuta.
  • Asegurar un descanso adecuado, con unas ocho horas de sueño por noche cuando sea posible.
  • Tomar el tiempo necesario para la recuperación y, si corresponde, solicitar licencias laborales o ajustes necesarios al reincorporarse a las actividades diarias tras el alta hospitalaria.

Cuándo llamar al médico

Señales de alerta y complicaciones

Debes ponerte en contacto con tu equipo de atención médica si aparecen signos o síntomas de complicaciones durante o después de la TBI, tales como:

  • Escalofríos o fiebre, que pueden indicar infecciones u otras complicaciones infecciosas.
  • Cosntantes o cambios en la piel, como ampollas o desprendimiento de piel en áreas irradiadas.

Preguntas frecuentes

¿Qué ocurre cuando el cuerpo recibe irradiación?

La irradiación es el término utilizado cuando el cuerpo se expone a la radiación. La exposición puede destruir células o dañar tejidos. Cuando se aplica al tratamiento del cáncer, la radiación está diseñada para destruir o reducir el tamaño de las células cancerosas y, en el contexto de la TBI, facilitar el proceso de trasplante y el control de la enfermedad.

¿La irradiación total del cuerpo duele?

No, la TBI no es dolorosa ni se perciben los haces de radiación durante la sesión. La máquina no toca al paciente, y la experiencia se centra en la planificación y en las sensaciones asociadas a efectos secundarios que, en la mayoría de los casos, no persisten por largos periodos. En ocasiones pueden presentarse molestias o efectos secundarios después de la sesión, pero suelen ser temporales y gestionables.

Vídeo sobre Irradiación de cuerpo entero

Bibliografía

Autor

Autor Íñigo Aranda Íñigo Aranda Íñigo Aranda es un apasionado de la divulgación en salud y bienestar. Con experiencia investigando hábitos saludables y tendencias médicas, dedica su tiempo a compartir información clara y práctica.