Infertilidad secundaria
La infertilidad secundaria es la imposibilidad de concebir o llevar a término un embarazo tras haber tenido previamente al menos un hijo biológico. Se diagnostica cuando una pareja intenta concebir durante un periodo de tiempo razonable sin éxito, incluso si ya se logró un embarazo en el pasado sin tratamientos de reproducción asistida. Este artículo describe qué es, cuán frecuente es, sus posibles causas, pruebas diagnósticas, opciones de tratamiento y el impacto emocional asociado, con información clara y rigurosa.
Definición y alcance
¿Qué se entiende por infertilidad secundaria?
La infertilidad secundaria se da cuando una pareja que ya ha concebido en el pasado no logra quedar embarazada de nuevo en un intento de concepción. El hecho de haber logrado un embarazo anterior sin tratamientos de fertilidad suele confirmar el diagnóstico, y la evaluación suele realizarse tras un periodo de intento prolongado, que varía según la edad de la mujer y otros factores. Es decir, el criterio de tiempo de intento para clasificar la infertilidad depende de la edad y de la situación clínica de cada pareja.
¿Qué tan frecuente es?
La infertilidad secundaria es tan común como la infertilidad primaria. En términos generales, afecta a aproximadamente el 11% de las parejas en Estados Unidos. Este hecho subraya que la incapacidad para concebir de nuevo no es inusual y puede deberse a múltiples factores, que pueden estar presentes en cualquiera de los dos integrantes de la pareja o surgir por cambios a lo largo del tiempo.
Síntomas y causas
Signos característicos
El signo principal de la infertilidad secundaria es la imposibilidad de concebir tras haber tenido uno o más hijos biológicos. En personas menores de 35 años, muchos médicos sospechan infertilidad secundaria luego de 12 meses de intentar concebir de forma regular y sin protección. En personas mayores de 35 años, el umbral suele ser menor, y se considera infertilidad secundaria tras 6 meses de relaciones sexuales regulares y sin protección. Este diagnóstico se apoya en la historia clínica y en la respuesta a los esfuerzos de concepción.
Causas
La infertilidad secundaria puede afectar a uno o a ambos miembros de la pareja. En muchos casos no existe una única causa identificable; la etiología puede ser multifactorial y, a veces, desconocida. A grandes rasgos, las causas pueden clasificarse en tres grandes grupos: dificultad en la producción o calidad de espermatozoides y/o óvulos, factores relacionados con la edad y lesiones o condiciones previas que afectan la capacidad de concebir. En el análisis detallado, algunas de las causas más comunes incluyen:
- Disminución de la cantidad o calidad de los óvulos en la mujer, que puede deberse a la reserva ovárica reducida, condiciones autoinmunes o genéticas, o antecedentes de tratamientos como radioterapia o cirugía previa.
- Problemas estructurales en el aparato reproductor femenino, como cicatrices, obstructores en las trompas de Falopio o anomalías uterinas que dificultan la implantación o el paso del óvulo hasta el útero.
- Enfermedades o condiciones ginecológicas como fibromas (fibroids) o pólipos uterinos que pueden bloquear parte del útero o impedir la implantación.
- Síndrome de ovario poliquístico (PCOS), una condición hormonal que provoca menstruaciones irregulares y, a menudo, una ovulación irregular, lo que dificulta la concepción.
- Endometriosis, una afección en la que el tejido que normalmente recubre el útero crece fuera de él y puede afectar la ovulación, la función de las trompas o la implantación del embrión.
- Aumento de peso o cambios en el estilo de vida, que pueden influir en la función ovárica y en la ovulación.
- Medicamentos o condiciones médicas que alteran la ovulación o la fertilidad en general.
- Infecciones de transmisión sexual (ITS) que pueden dañar las trompas de Falopio o el útero si no se tratan adecuadamente.
- Factores de estilo de vida, como consumo de alcohol, tabaquismo o exposición a sustancias químicas que pueden afectar la fertilidad.
- Edad avanzada de la mujer, asociada a una disminución natural de la reserva ovárica y a un mayor riesgo de anomalías cromosómicas en los óvulos.
Causas específicas en mujeres
Entre las causas en mujeres destacan, de forma detallada, los problemas de cantidad o calidad de los óvulos, las alteraciones estructurales del útero o las trompas, el PCOS y la endometriosis. También influyen factores como el historial de infecciones pélvicas, cirugías previas (por ejemplo, procedimientos en el útero o cesáreas) y cambios en el peso corporal o el estilo de vida. La interacción entre estos factores puede variar enormemente entre cada mujer.
Causas específicas en hombres
Las causas masculinas de infertilidad secundaria incluyen alteraciones hormonales, condiciones médicas y estilos de vida que afectan la producción y calidad de los espermatozoides. Entre ellas se cuentan:
- Disminución de la testosterona o hipogonadismo, que puede deberse a envejecimiento, lesiones testiculares, infecciones genitales, trastornos tiroideos, diabetes, enfermedades autoinmunes o ciertos tratamientos médicos.
- Varicocele testicular, una dilatación de las venas del escroto que se asocia con menor producción de espermatozoides en muchos pacientes.
- Secreción de semen de baja calidad, que puede afectar la motilidad, la cantidad y la vitalidad de los espermatozoides.
- Bajo recuento de espermatozoides (oligospermia), definido clínicamente como menos de aproximadamente 15 millones de espermatozoides por mililitro.
- Agrandamiento o extirpación de la próstata, que puede reducir la cantidad de espermatozoides o provocar cambios en la eyaculación.
- Medicamentos usados para tratar otras condiciones pueden afectar la fertilidad, por ejemplo ciertos antibióticos o fármacos para la presión arterial, entre otros.
- Factores de estilo de vida o químicos, como exposición a pesticidas, plomo, sustancias químicas industriales o calor excesivo.
Riesgos y población afectada
Los factores de riesgo para la infertilidad secundaria pueden incluir antecedentes de enfermedad pélvica inflamatoria (PID) u otras ITS, ciclos menstruales irregulares, antecedentes de aborto espontáneo, recuentos bajos de espermatozoides o desequilibrios hormonales. Reconocer estos factores puede facilitar la detección temprana y la elección de estrategias de manejo adecuadas.
Diagnóstico y pruebas
Qué hacer si se sospecha de infertilidad secundaria
Si se sospecha de infertilidad secundaria, es recomendable concertar una evaluación con un profesional de la salud especializado en medicina reproductiva. Una valoración temprana es clave para ampliar las opciones de tratamiento. El equipo médico revisará la historia clínica para identificar cambios respecto al embarazo anterior y discutirá los ciclos menstruales para confirmar la ovulación y la reserva ovárica. También evaluará posibles condiciones que afecten la calidad o cantidad de espermatozoides.
Pruebas diagnósticas habituales
Para esclarecer las posibles causas de la infertilidad, el equipo asistencial puede solicitar varias pruebas, entre las más comunes:
- Análisis de semen para evaluar cantidad, motilidad y morfología de los espermatozoides.
- Análisis de sangre para revisar niveles hormonales que intervienen en la ovulación y la función gonadal.
- Ultrasonido transvaginal para valorar la anatomía de los órganos reproductivos y la presencia de quistes u otras anomalías.
- Histerosalpingografía (HSG), una radiografía especial que permite visualizar la cavidad uterina y las trompas de Falopio para detectar obstrucciones o irregularidades.
Tratamiento y manejo
Opciones de tratamiento para la infertilidad secundaria
Las opciones terapéuticas para la infertilidad secundaria son similares a las empleadas en la infertilidad primaria y se seleccionan según el diagnóstico, la edad, la salud general y los objetivos de la pareja. Las aproximaciones más comunes incluyen:
- Medicamentos para inducir la ovulación, como el clomifeno (Clomid) y el letrozol, que estimulan la ovulación en personas que no ovulan de forma regular.
- Inseminación intrauterina (IUI), un procedimiento en el que se deposita esperma directamente dentro del útero para aumentar las probabilidades de fertilización. En algunas circunstancias, puede emplearse esperma de donante si es necesario.
- Fecundación in vitro (IVF), un proceso complejo que implica la recuperación de óvulos, su fertilización en laboratorio y la transferencia de embriones al útero.
- Cirugía para tratar problemas uterinos, como la eliminación de tejido cicatricial, pólipos o fibromas que interfieren con la implantación o el paso del embrión.
- Cirugía para corregir varicocele testicular, una causa quirúrgicamente tratable de infertilidad masculina en muchos casos.
Es importante destacar que el manejo de la infertilidad secundaria se adapta a cada pareja y puede requerir un enfoque multidisciplinario. El objetivo es restablecer la ovulación, corregir anomalías estructurales y facilitar la concepción, manteniendo en cuenta la salud general, la edad y las preferencias de tratamiento de la pareja.
¿Puede corregirse la infertilidad secundaria?
Sí. Existen múltiples opciones de tratamiento que pueden ayudar a lograr un embarazo en presencia de infertilidad secundaria. La elección de la estrategia se realiza en conjunto con el profesional de salud, con base en el diagnóstico específico, la edad, la salud general y las metas de la pareja. En muchos casos, una combinación de tratamientos o cambios de estilo de vida puede mejorar significativamente las probabilidades de concepción.
Pronóstico y perspectiva
¿Es posible quedarse embarazada con infertilidad secundaria?
Sí. Es posible concebir con infertilidad secundaria, y con el enfoque terapéutico adecuado, la mayoría de las parejas logra un embarazo. La probabilidad de éxito varía según la causa subyacente, la edad, la duración de la infertilidad y la respuesta a los tratamientos elegidos.
Impacto emocional
La infertilidad puede tener un impacto emocional significativo en las personas y sus parejas. El proceso puede generar sentimientos de enojo, tristeza, culpa y aislamiento. En ocasiones, la experiencia puede verse afectada por la percepción de la familia, el entorno social y la actitud de parte de profesionales de la salud. Buscar apoyo emocional es una parte importante del manejo, y pueden ser útiles recursos como grupos de apoyo o atención psicológica.
Vivir con la infertilidad secundaria
Cuándo consultar y qué hacer
Se recomienda consultar a un profesional de la salud en las siguientes situaciones:
- Si tienes 35 años o más y no logras concebir tras seis meses de relaciones sexuales regulares y sin protección.
- Si tienes menos de 35 años y no logras concebir tras doce meses de relaciones sexuales regulares y sin protección.
Recuerda que la infertility puede afectar a cualquier persona y, en algunos casos, no existe una causa clara. Si este diagnóstico te genera dolor o preocupación, busca apoyo en grupos de ayuda, consejería o profesionales de la salud que puedan acompañarte durante el proceso.
Vídeo sobre Infertilidad secundaria
Bibliografía
Autor
Íñigo Aranda
Íñigo Aranda es un apasionado de la divulgación en salud y bienestar.
Con experiencia investigando hábitos saludables y tendencias médicas, dedica su tiempo a compartir información clara y práctica.