Infección del oído medio (otitis media): síntomas, causas y tratamiento
La otitis media aguda es una infección repentina del oído medio, la cavidad llena de aire situada detrás del tímpano. Afecta principalmente a niños, aunque también puede presentarse en adultos. Su origen suele ser viral o bacteriano y suele ocurrir tras un resfriado u otra infección de las vías respiratorias superiores. El cuadro se relaciona con un mal funcionamiento de la trompa de Eustaquio y con la acumulación de líquido que puede volverse infectante, provocando dolor y cambios en la audición. A continuación se describen la definición, las causas, los factores de riesgo, las manifestaciones clínicas, el diagnóstico, las opciones de tratamiento, la prevención y las señales que requieren atención médica.
Fundamentos y anatomía implicada
El oído medio es un espacio lleno de aire que contiene los pequeños huesecillos que transmiten las vibraciones sonoras desde el tímpano hacia el oído interno, permitiendo la audición. La trompa de Eustaquio conecta el oído medio con la parte posterior de la garganta y regula la presión de aire en el oído, además de favorecer el drenaje de líquidos. Cuando la trompa de Eustaquio no funciona correctamente, puede acumularse fluido en el oído medio que, a su vez, facilita la proliferación de gérmenes y la aparición de dolor y muffling en la audición. En las otitis agudas, la infección puede afectar este fluido y el propio oído medio. la otitis media aguda implica una infección de la cavidad media con síntomas representativos y una necesidad variable de tratamiento médico según el caso.
Frecuencia, grupos de riesgo y factores ambientales
Las infecciones del oído medio son una de las enfermedades infantiles más frecuentes, con mayor incidencia entre los 6 meses y los 2 años de edad. Aunque pueden presentarse en niños mayores y en adultos, resultan mucho menos comunes en estas edades. Varios factores explican la mayor susceptibilidad de los niños pequeños:
- Trompa de Eustaquio más corta y horizontal, que facilita la entrada de fluidos y microorganismos desde la nasofarínge hacia el oído medio.
- Sistema inmunitario aún en desarrollo, con menor capacidad para responder ante infecciones.
- Mayor probabilidad de contagio de resfriados y otras infecciones respiratorias en entornos como guarderías.
Manifestaciones clínicas y orígenes
Síntomas característicos
Los síntomas de una otitis media aguda suelen aparecer tras un proceso respiratorio y pueden incluir:
- Dolor de oído intenso o punzante en una o ambas orejas.
- Pérdida de apetito o menor interés por comer.
- Dificultades para dormir o mal sueño.
- Hipoacusia o sonido amortiguado en el oído afectado.
- Sensación de plenitud o presión en el oído.
- Exudado amarillento, parduzco o blanco desde el conducto auditivo, que puede indicar rotura del tímpano.
Qué desencadena una otitis media aguda
La infección puede ser causada por bacterias o virus. A menudo, se inicia tras un resfriado u otra infección de las vías respiratorias superiores. Los gérmenes viajan al oído medio a través de la trompa de Eustaquio, lo que provoca inflamación y bloqueo de la trompa, drenaje deficiente y acumulación de líquido que puede volverse infectante.
¿Son contagiosas las otitis?
Las otitis en sí no son contagiosas, pero los virus y/o bacterias que causan la infección sí pueden propagarse entre las personas. Diversos tipos de bacterias y virus pueden ser responsables de otitis y de otros cuadros respiratorios, como los resfriados.
Factores de riesgo
- Edad joven, particularmente entre 6 meses y 2 años.
- Historia familiar de otitis u otros antecedentes de infecciones respiratorias.
- Infecciones previas de resfriado y exposición a resfriados en guarderías o entornos grupales.
- Enfermedades crónicas o condiciones que afectan la defensa inmunitaria, como ciertas deficiencias inmunes o enfermedades respiratorias crónicas.
- Factores étnicos: ciertos grupos tienen mayor incidencia en algunas poblaciones.
- Exposición a humo de tabaco y a ambientes con mala calidad del aire, que aumenta el riesgo.
Complicaciones posibles
La mayoría de las otitis media agudas se resuelven sin complicaciones a largo plazo. No obstante, cuando hay infecciones repetidas o que no se resuelven, pueden aparecer complicaciones. Entre ellas destacan:
- Pérdida de audición temporal o cambios en la audición durante la infección; la audición puede verse afectada de forma transitoria.
- Aplazamiento en el desarrollo del lenguaje y del habla si la audición se ve afectada de manera recurrente o sostenida.
- Rotura del tímpano (perforación): un pequeño porcentaje de niños desarrolla una perforación que suele curar por sí sola, aunque a veces puede requerir intervención quirúrgica.
- Propagación de la infección a estructuras cercanas, como el hueso detrás del oído (mastoiditis) o, en casos muy raros, a las membranas que rodean el cerebro y la médula espinal (meningitis).
Diagnóstico y pruebas
Cómo se diagnostica
La mayoría de los diagnósticos se realizan con una evaluación clínica basada en los síntomas y un examen físico. El profesional de la salud revisa el estado general y busca indicios de infección en el conducto auditivo y, con una lámpara, observa el tímpano para identificar inflamación y enrojecimiento. En algunos casos, se utiliza un otoscopio neumático, que sopla una pequeña ráfaga de aire para evaluar el movimiento del tímpano; una movilidad limitada sugiere la presencia de líquido en el oído medio.
Pruebas adicionales
- Timpanometría: prueba que utiliza presión de aire para evaluar la presencia de líquido en el oído medio.
- Reflectometría acústica: estimula con sonidos para detectar líquido detrás del tímpano.
- Timpanocentesis: extracción de líquido del oído medio para identificar virus o bacterias; se reserva para situaciones donde las infecciones no responden a otros tratamientos.
- Pruebas de audición realizadas por un audiológo para detectar posibles pérdidas auditivas, especialmente si las infecciones son persistentes o recurrentes o si hay líquido que no drena.
Tratamiento y manejo
La decisión terapéutica depende de múltiples factores: edad, gravedad de la infección, la naturaleza de la infección (primera vez, persistente o recurrente) y si persiste líquido en el oído medio durante periodos prolongados. En muchos casos, las otitis medias se resuelven sin tratamiento específico adicional. En otros, puede requerirse antibiótico o intervención quirúrgica. Mientras tanto, el manejo del dolor ayuda a aliviar los síntomas.
Antibióticos
Se puede necesitar tratamiento con antibióticos si la otitis está causada por bacterias. En infecciones leves, algunos médicos pueden optar por un periodo de observación de hasta tres días para ver si la infección mejora por sí sola. En infecciones más severas, el inicio inmediato de antibióticos puede ser necesario.
A continuación se resumen las recomendaciones habituales para la elección del tratamiento con antibióticos, en función de la edad y la gravedad de la otitis:
- Edad ≥ 6 meses y presente en una o ambas orejas: Tener en cuenta la gravedad (moderada a severa) durante al menos 48 horas o fiebre ≥ 39 °C. En estos casos, se recomienda tratamiento con antibióticos.
- Edad 6–23 meses, infección en ambas orejas: infección leve por menos de 48 horas y < 39 °C: tratar con antibióticos.
- Edad 6–23 meses, infección en una oreja: infección leve por menos de 48 horas y < 39 °C: tratar con antibióticos o observar. Si se opta por observar, iniciar antibióticos si la condición empeora o no mejora en 48–72 horas desde el inicio de los síntomas.
- Edad ≥ 24 meses, infección en una o en ambas orejas: infección leve por menos de 48 horas y < 39 °C: tratar con antibióticos o observar. Si se observa, iniciar antibióticos si la condición empeora o no mejora dentro de 48–72 horas.
Importante: incluso si los síntomas mejoran, no se debe suspender el antibiótico antes de que el profesional indique lo contrario, ya que la infección puede regresar si no se completa el tratamiento tal como se prescribió.
Medicamentos para el dolor y fiebre
El profesional de la salud puede indicar fármacos de venta libre para aliviar el dolor y reducir la fiebre, como paracetamol (acetaminofén) o ibuprofeno. También pueden recetarse gotas óticas para el dolor. Es imprescindible seguir las indicaciones sobre la dosis y la seguridad, y evitar dosis peligrosas para la edad del niño. Nunca se debe administrar aspirina a niños, ya que puede asociarse a una complicación grave llamada Síndrome de Reye.
Tubo de drenaje en el oído (timpanostomía)
En casos de otitis de repetición frecuente, infecciones que no responden adecuadamente a los antibióticos o pérdida de audición vinculada a la acumulación de líquido, puede considerarse la colocación de tubos en el oído por un cirujano otorrinolaringólogo. Este procedimiento corto, de unos minutos, se realiza en quirófano y el niño puede regresar a casa el mismo día. Durante la intervención, se perfora ligeramente el tímpano y se inserta un pequeño tubo de metal o plástico que permite la entrada de aire al oído medio y facilita el drenaje del líquido, previniendo el estancamiento.
Los tubos suelen permanecer en su lugar entre 12 y 18 meses. Pueden caerse por sí solos o requerirse una intervención para retirarlos. Una vez que salen, la perforación en el tímpano suele cerrar y sanar con el tiempo.
Pronóstico y evolución
¿Puede la otitis media aguda resolverse por sí sola?
Sí. En muchos casos, las otitis agudas se resuelven sin necesidad de antibióticos ni intervenciones especiales. Por ello, los médicos a menudo adoptan un enfoque de observación vigilada para identificar si la infección se resuelve de forma espontánea. El manejo sintomático, como el alivio del dolor, es fundamental mientras la infección evoluciona.
La necesidad de antibióticos depende de la edad, la severidad de los síntomas y si hay presencia de fiebre u otros signos clínicos. En niños con infecciones persistentes o recurrentes, o con líquido que no drena, puede considerarse tratamiento más definitivo, incluso la colocación de tubos de drenaje si corresponde.
Cuándo volver a las actividades habituales
Los niños pueden volver a la escuela o a la guardería cuando ya no haya fiebre y cuando la incomodidad o dolor hayan disminuido notablemente. La mejoría de la condición clínica se alinea con el retorno a las rutinas habituales, siempre bajo la guía del profesional de la salud que ha seguido al niño.
Prevención y medidas de cuidado diario
Existen varias estrategias para reducir el riesgo de otitis media aguda o disminuir su impacto cuando se presenta:
- Prevención de resfriados y otras infecciones respiratorias: mantener hábitos de higiene como lavado de manos frecuente, evitar el uso compartido de cubiertos o vasos, y enseñar a toser o estornudar en el codo. Si es posible, evitar la exposición a entornos de guardería masiva durante el primer año de vida.
- Evitar la exposición al humo de tabaco y otros agentes irritantes del aire que pueden aumentar el riesgo.
- Aptitud de lactancia materna: si es posible, amamantar durante los primeros 6 a 12 meses; los anticuerpos presentes en la leche materna ayudan a combatir virus y bacterias que causan infecciones.
- Si se utiliza biberón, mantener al bebé en posición vertical para que la leche o fórmula no fluya hacia las trompas de Eustaquio.
- Mantener al día las vacunas infantiles, incluida la vacuna anual contra la gripe para niños de 6 meses en adelante, y consultar con el pediatra sobre vacunas para limpiar contra neumococo y meningitis.
Cuidados y señales de alarma
Debe consultar a un profesional de la salud de inmediato si se presentan signos o síntomas preocupantes:
- Rígidez de cuello o signos de malestar marcado, somnolencia o debilidad extrema.
- Dolor de oído intenso que no cede, fiebre alta sostenida (> 39 °C o 104 °F) o fiebre que persiste tras tratamiento.
- Alteraciones neurológicas como dificultad para caminar o pares craneales afectandos (por ejemplo, sonrisa despareja).
- Secreción con sangre o pus que sale del oído.
- Dolor de oído que no mejora después de 3 días de antibiótico cuando se ha indicado tratamiento.
Preguntas frecuentes
- ¿Necesito cubrir los oídos de mi hijo si sale al exterior con otitis?
- ¿Mi hijo puede bañarse o nadar con otitis?
- ¿Se puede viajar en avión o a grandes altitudes con otitis?
No es necesario cubrir los oídos al estar al aire libre; la exposición ambiental no cambia significativamente la situación clínica.
La natación está permitida siempre que no exista ruptu ra del tímpano ni drenaje activo del oído. En presencia de perforación o secreción, se debe consultar al médico para instrucciones específicas.
Viajar en avión o a grandes alturas es seguro en general, aunque puede provocar dolor temporal durante el ascenso y el descenso. Cepillar o masticar chicle durante el descenso puede ayudar a equilibrar la presión. En niños pequeños, succión en un chupete puede aliviar el malestar durante el vuelo.
Vídeo sobre Infección del oído medio (otitis media): síntomas, causas y tratamiento
Bibliografía
Autor
Íñigo Aranda
Íñigo Aranda es un apasionado de la divulgación en salud y bienestar.
Con experiencia investigando hábitos saludables y tendencias médicas, dedica su tiempo a compartir información clara y práctica.