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Infección cardíaca: causas, síntomas y tratamiento.

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Una infección cardíaca es una condición en la que microorganismos o irritantes invaden o irritan el corazón, provocando daño e inflamación de sus estructuras. Las causas más frecuentes son bacterias y virus, con menos frecuencia hongos. Estas infecciones pueden afectar distintas partes del corazón: el miocardio, las válvulas cardíacas, el endocardio y el pericardio. Su manejo depende del tipo específico, de la causa y de la gravedad de los síntomas, por lo que un diagnóstico oportuno es clave para reducir complicaciones.

Qué implica una infección cardíaca

Tipos principales

  • Endocarditis: infección del revestimiento de las válvulas cardíacas (también denominada endocarditis bacteriana o endocarditis infecciosa).
  • Miocarditis: inflamación del músculo del corazón.
  • Pericarditis: inflamación del saco que recubre la superficie externa del corazón (el pericardio).

Quiénes pueden verse afectados

Las infecciones cardíacas graves son poco frecuentes en la población general. Se presentan con mayor frecuencia en personas que cumplen alguna de estas condiciones o circunstancias:

  • Personas mayores de 65 años.
  • Quienes han sido sometidas a cirugía cardíaca.
  • Personas que usan drogas inyectables recreativas.

Síntomas y causas

Causas por tipo

Endocarditis – posibles orígenes

  • Mala higiene dental, cuando las encías sangran y las bacterias entran en la corriente sanguínea.
  • Procedimientos dentales, cuando las encías pueden lesionarse y las bacterias viajan por la sangre.
  • Catéteres, al introducirse bacterias a través del tubo utilizado para extraer líquidos o administrar fluidos.
  • Uso de drogas por vía intravenosa, especialmente cuando se comparten agujas o jeringas.

Pericarditis – posibles orígenes

  • Infección viral, como un virus de las vías respiratorias o gastrointestinal (pericarditis viral).
  • Infección bacteriana, como la tuberculosis (más frecuente en ciertos países en desarrollo) (pericarditis bacteriana).
  • Infección fúngica (pericarditis fúngica).
  • Infección parasitaria (pericarditis parasitaria).
  • Enfermedades autoinmunes, entre ellas lupus, artritis reumatoide y esclerodermia.

Las causas menos comunes de pericarditis incluyen:

  • Lesión en el pecho, por ejemplo tras un accidente de automóvil (pericarditis traumática).
  • Insuficiencia renal (pericarditis ureímica).
  • Tumores.
  • Enfermedades genéticas, como fiebre familiar mediterránea (FMF).
  • Medicamentos que deprimen el sistema inmunitario.

Miocarditis – posibles orígenes

  • Infecciones virales, como SARS-CoV-2, coxsackievirus, parvovirus, adenovirus y hepatitis C.
  • Infecciones bacterianas, como Streptococcus, Staphylococcus, bacterias transmitidas por garrapatas y tuberculosis.
  • Infecciones fúngicas, por levaduras, mohos o exposición a excrementos de aves.
  • Infección parasitaria, con mayor frecuencia en ciertas regiones de América Central y del Sur.
  • Enfermedades autoinmunes, como la artritis reumatoide.

Causas menos comunes de miocarditis incluyen:

  • Reacciones alérgicas a medicamentos, como antibióticos, antiepilépticos y fármacos contra el cáncer.
  • Reacciones alérgicas a sustancias de uso recreativo.
  • Radiación.

¿Qué señales pueden presentar estas infecciones?

Los síntomas varían según la enfermedad y la persona, pero existen manifestaciones generales comunes en muchas infecciones cardíacas:

  • Dolor en el pecho.
  • Fatiga marcada.
  • Fiebre.
  • Acumulación de líquidos en piernas, tobillos, pies o abdomen (edema).
  • Dolor articular o dolor corporal general.
  • Sudores nocturnos.
  • Ritmo cardíaco rápido o palpitaciones.
  • Disnea o dificultad para respirar.

Signos y síntomas específicos por tipo

Endocarditis

  • Un soplo cardíaco, audible al examen clínico, que es característico de esta infección.
  • Signos menos comunes: sangre en la orina (hematuria).
  • Petequias: manchas rojas o moradas en la piel, dentro de la boca o en la conjuntiva.
  • Leyendas cutáneas visibles: lesiones de Janeway en plantas y manos, y nódulos de Osler en dedos.
  • Dolor en el bazo y pérdida de peso inexplicada.

Diagnóstico y pruebas

Cómo se diagnostica una infección cardíaca

El equipo de atención médica recopilará información sobre tus síntomas y antecedentes médicos, y realizará un examen físico con especial atención al corazón. Entre las pruebas más habituales se encuentran:

  • Análisis de sangre: se examinan proteínas inflamatorias en sangre; niveles elevados pueden indicar inflamación activa del músculo cardíaco. En ciertos casos, pueden detectarse anticuerpos contra virus causantes de infecciones. También pueden mostrarse recuentos elevados de leucocitos para indicar infección.
  • Radiografía de tórax: permite observar cambios en la forma y tamaño del corazón, así como signos de hinchazón o exceso de líquido.
  • Tomografía computarizada (TC) o resonancia magnética (RM): imágenes que permiten evaluar inflamación, engrosamiento u otros cambios en el corazón.
  • Cateterización cardíaca o biopsia cardíaca: en algunos casos, se introduce un tubo pequeño a través de una vena para acceder al corazón; puede hacerse una biopsia de tejido del músculo cardíaco para confirmar una infección o inflamación.

Tratamiento y manejo

Cómo se tratan las infecciones cardíacas

El tratamiento depende de la causa y de la gravedad de los síntomas. En general, los médicos utilizan medicamentos específicos para combatir la infección y reducir la inflamación, con enfoque en la etiología de cada tipo de infección:

  • Medicamentos antifúngicos cuando la causa es una infección fúngica.
  • Antibióticos para infecciones bacterianas.
  • Colchicina (antiinflamatorio específico) para reducir la inflamación.
  • Corticosteroides para reducir la inflamación cuando corresponde.
  • Medicamentos para el cuidado del corazón para mantener la función cardíaca estable.
  • Medicamentos para la presión arterial en caso de hipertensión o para optimizar la función cardíaca.
  • Medicamentos para condiciones crónicas como la artritis reumatoide o el lupus, cuando influyen en la inflamación cardíaca.
  • Medicamentos antiinflamatorios no esteroideos (AINEs) en ciertas situaciones, conforme a indicación médica.

En casos graves, cuando los tratamientos médicos no son suficientes para controlar la infección o la inflamación, puede ser necesaria una intervención quirúrgica cardíaca. El tipo de cirugía dependerá del tipo de infección; en las formas más graves, podría plantearse un trasplante cardíaco o una cirugía de válvula cardíaca.

Perspectiva y evolución

Pronóstico de una infección cardíaca

El pronóstico varía ampliamente según la enfermedad específica y su severidad. Muchas infecciones pueden conllevar complicaciones a lo largo del tiempo si no se tratan de manera oportuna. Las posibles complicaciones incluyen:

  • Embolia pulmonar (coágulos que viajan a la arteria pulmonar).
  • Infarto de miocardio o accidente cerebrovascular.
  • Insuficiencia cardíaca.
  • Insuficiencia renal.
  • Arritmias o ritmos cardíacos anómalos.
  • Muerte súbita cardíaca.

Con el tratamiento adecuado y el apoyo adecuado, muchas personas pueden obtener una vida más larga y con mejor calidad de vida, y pueden lograr un control efectivo de los síntomas.

Prevención y reducción de riesgo

Medidas para disminuir la probabilidad de infección cardíaca

  • Aconseja evitar el contacto con personas que tengan infecciones virales activas.
  • Vacunarse con las vacunas recomendadas, incluidas las vacunas contra COVID-19 y la gripe.
  • Evitar el uso de drogas recreativas por vía intravenosa.
  • Reducir la exposición a áreas con garrapatas o a excremento de aves en determinados entornos.
  • Programar revisiones dentales regulares y mantener una buena higiene bucal.
  • Tomar antibióticos antes de procedimientos médicos y dentales según indique el profesional, especialmente si se ha tenido reparación de válvula cardíaca o cardiopatía congénita no reparada.
  • Lavarse las manos con regularidad.

Factores de riesgo que aumentan la probabilidad de infección

  • Uso a largo plazo de catéteres.
  • Historia de infarto de miocardio.
  • Dispositivos cardíacos implantados, enfermedad de la válvula cardíaca o cirugía de válvula.
  • Problemas de salud dental.
  • Radioterapia.
  • Sistema inmunitario deprimido.
  • Uso de drogas por vía intravenosa o inyectables.

Vida diaria y seguimiento

Cuándo consultar a tu médico

Debes buscar atención médica si aparecen síntomas nuevos o si los síntomas empeoran. Busca tratamiento médico inmediato si experimentas alguno de estos signos:

  • Una herida o infección cutánea que no cicatriza adecuadamente.
  • Fatiga extrema que no mejora.
  • Pérdida de conciencia o desmayo.
  • Disnea o dificultad para respirar que no cede.

Preguntas útiles para hacerle a tu médico

  • ¿Cuál es el tratamiento más adecuado para mi caso específico?
  • ¿Puede la infección volver tras completar el tratamiento?
  • ¿Qué posibles efectos secundarios podría tener el tratamiento?

Autocuidado y comunicación con otros profesionales

Cuando acudas a un médico o dentista nuevo, informa siempre que tienes una infección cardíaca. Compartir esta información ayuda a que monitoricen tu salud cardíaca y tu bienestar general de forma más efectiva y segura.

Vídeo sobre Infección cardíaca: causas, síntomas y tratamiento.

Bibliografía

Autor

Autor Íñigo Aranda Íñigo Aranda Íñigo Aranda es un apasionado de la divulgación en salud y bienestar. Con experiencia investigando hábitos saludables y tendencias médicas, dedica su tiempo a compartir información clara y práctica.