Vidaliax VIDALIAX

Hitos de la primera infancia: lo que debes saber sobre tu hijo en crecimiento

m.media-amazon.com

Los hitos del desarrollo en la primera infancia son aquellas conductas o habilidades que la mayoría de los niños adquieren entre su primer y tercer cumpleaños. Padres y profesionales de la salud pueden observar estos signos para seguir el progreso de cada niño. Su detección temprana facilita la identificación de necesidades específicas y, cuando corresponde, la intervención oportuna. En el proceso, es importante recordar que cada niño avanza a su propio ritmo y que las trayectorias pueden variar.

Panorama del desarrollo infantil

El desarrollo de un niño se organiza habitualmente en cuatro áreas clave. Reconocer estas dimensiones ayuda a entender qué habilidades observar y cuándo consultar a un profesional. A continuación se describen de forma general cada una de ellas:

  • Motora: movimiento y coordinación. Incluye habilidades como gatear, caminar y controlar los movimientos del cuerpo, así como la utilización de las manos para manipular objetos.
  • Cognitiva: pensamiento, aprendizaje y resolución de problemas. Implica la forma en que el niño comprende el mundo, recuerda información y aplica estrategias para lograr objetivos.
  • Lenguaje y comunicación: comprensión y expresión. Abarca la capacidad para entender a otros, así como la producción de palabras, gestos y, en etapas posteriores, frases y oraciones.
  • Social y emocional: manejo de emociones, relación con los demás e interacción. Incluye habilidades para establecer vínculos, compartir y responder a situaciones emocionales propias y ajenas.

Etapas y marco de edades

En el desarrollo infantil hay etapas progresivas. Un niño pequeño se sitúa en la segunda etapa, aproximadamente entre los 12 y 36 meses. En este periodo se han consolidado muchos logros de la etapa anterior (la del bebé), y poco a poco se introducen habilidades más complejas que preparan para la etapa preescolar. Aunque la mayoría de los niños alcanza estas habilidades, no todos las lograrán exactamente en el mismo momento; la variabilidad individual es normal. Aproximadamente tres de cada cuatro niños pueden realizar las actividades descritas a continuación, pero es frecuente que algunos niños las alcancen más tarde o en un orden ligeramente distinto. Si surgen dudas, es aconsejable consultar al pediatra u otro profesional de la salud para una evaluación adecuada.

15 meses: vigilar los primeros avances

A los 15 meses la mayoría de los niños ha alcanzado una serie de hitos tempranos que reflejan el desarrollo motor, la coordinación y la interacción con el entorno. Entre las conductas más observadas se encuentran las siguientes:

  • Postura de pie y algunos pasos: puede estar parado y dar algunos pasos sin apoyo, aunque la seguridad y la estabilidad requieren supervisión continua.
  • Autonomía en la alimentación: utiliza los dedos para recoger trozos de comida y alimentarse de manera autónoma, lo que favorece la independencia alimentaria.
  • Aplauso y expresión emocional: aplaude para expresar emoción o júbilo frente a logros o momentos de alegría.
  • Interés por objetos: muestra objetos que le gustan y puede traerlos para compartirlos o mostrarlos a quien le cuida.
  • Imitación y juego sensorial: empieza a copiar acciones simples que observa en otros niños durante el juego, como imitar movimientos o gestos básicos.
  • Afecto y vínculos: demuestra afecto a través de abrazos, besos o acurrucarse, ya sea con un juguete o con la persona de su confianza.
  • Comunicación simple: intenta decir una o dos palabras además de “mamá” o “papá”, ampliando su vocabulario básico.
  • Atención a objetos nombrados: mira objetos cuando se les nombra, demostrando reconocimiento verbal y visual.
  • Comprensión de indicaciones mixtas: sigue instrucciones que combinan palabras y gestos, como entregar un objeto cuando se le solicita y mantener la mano extendida.
  • Solicitud de ayuda: señala objetos para pedirlos o para pedir ayuda cuando algo le resulta necesario.
  • Uso básico de herramientas: intenta emplear objetos o herramientas simples de manera inicial, como un libro o un vaso.

18 meses: expansión de la exploración y la comunicación

A los 18 meses los niños suelen ampliar su radio de exploración y comenzar a verbalizar más palabras. Entre las conductas típicas se destacan:

  • Exploración con supervisión cercana: se desplaza por una distancia relativamente corta de su cuidador, pero suele volver para confirmar que su adulto está cerca.
  • Señalar para compartir intereses: señala cosas que le resultan interesantes para que se las señales a alguien más.
  • Lectura conjunta: se sienta lo suficiente para mirar varias páginas de un libro junto a un adulto, fomentando la atención y el vínculo durante la lectura.
  • Participación en vestirse: coopera para vestirse, por ejemplo extendiendo el brazo para que se le ponga una manga.
  • Vocabulario en crecimiento: utiliza tres o más palabras distintas, además de “mamá” y “papá”.
  • Imitación de tareas domésticas: imita acciones comunes del hogar, como barrer o limpiar superficies, como forma de juego simbólico y aprendizaje funcional.
  • Comprensión de instrucciones simples: sigue indicaciones simples cuando estas se dan en palabras sin necesidad de gestos complejos.
  • Juego con objetos según su diseño: utiliza juguetes de la manera para la que fueron pensados, por ejemplo empujar un cochecito o apilar bloques.
  • Desarrollo de la marcha: camina sin apoyo de mobiliario o personas, manteniendo equilibrio suficiente para desplazamientos seguros.
  • Garabatos: dibuja con crayón y prueba trazar líneas o formas básicas, una señal de desarrollo grafomotor.
  • Autonomía en la bebida: bebe de un vaso sin tapa, con algunas salpicaduras que suelen ocurrir durante el aprendizaje.
  • Autoadministración de la comida: recoge comida y se alimenta con los dedos, y empieza a usar utensilios con más precisión, aunque puede ser desordenado.
  • Subir y descender con apoyo: trepa a muebles, como sillas o sofás, sin necesitar ayuda constante.
  • Escalonamiento de escaleras: sube escaleras un escalón a la vez, apoyándose en la mano de un adulto.

24 meses: avances claros en autonomía y lenguaje

A los 24 meses (aproximadamente 2 años) muchos niños muestran progresos notables en varias áreas. Entre las habilidades comúnmente observadas están:

  • Reconocimiento y respuesta emocional: identifica y responde a las emociones de otras personas, por ejemplo, se detiene a mirar cuando alguien cercano está triste o preocupado.
  • Lectura de emociones propias y ajenas: busca entender tu reacción ante una situación observando tu expresión emocional.
  • Nombrar objetos en un libro: señala y nombra objetos que aparecen en imágenes cuando se le solicita.
  • Expansión del lenguaje: empieza a combinar palabras en frases simples de dos palabras para comunicar ideas básicas.
  • Conocimiento de partes del cuerpo: puede indicar al menos dos partes del cuerpo cuando se le piden, por ejemplo manos y pies.
  • Gestos comunicativos: utiliza gestos para comunicarse de forma más variada que simples señas, complementando el lenguaje verbal.
  • Coordinación de manos: usa ambas manos de forma más coordinada, por ejemplo para sostener y manipular objetos simultáneamente.
  • Precisión fina: maneja mejor los dedos para tareas como manipular botones, interruptores o tapas de contenedores.
  • Juego paralelo: juega con varios juguetes a la vez y participa en actividades con otros niños sin necesidad de interacción compleja.
  • Actividad física: corre con más seguridad y sostiene un impulso de movimiento, como patear una pelota durante el juego.
  • Alimentación con utensilios: utiliza cuchara o tenedor con mayor destreza y menos desorden que antes.
  • Descenso de desorganización al subir escaleras: mantiene la seguridad al descender escaleras, idealmente con ayuda o asistencia.

30 meses: consolidación de habilidades lingüísticas, motoras y sociales

Al cumplir los 30 meses (alrededor de 2 años y medio), la mayoría de los niños demuestra una mayor autonomía y capacidad de comunicación. Los hitos más frecuentes incluyen:

  • Juego social con pares: juega al lado de otros niños o junto a ellos, promoviendo interacciones básicas y comprensión de normas sociales simples.
  • Atención para dirigir la atención: usa palabras o frases para obtener la atención de la persona adulta y dirigirla hacia su juego o interés.
  • Rutinas y órdenes simples: sigue rutinas diarias establecidas, como recoger sus juguetes, lavarse las manos o prepararse para dormir.
  • Vocabulario amplio: alcanza un vocabulario de aproximadamente 50 palabras, con capacidad de formar frases simples.
  • Frases de dos palabras o más: combina palabras para comunicarse de manera más compleja, expresando ideas básicas y necesidades.
  • Nombrar objetos señalados: identifica objetos a los que se le señale, por ejemplo en un libro o en el entorno.
  • Uso de herramientas para resolver problemas: emplea herramientas simples para superar obstáculos, como usar un taburete para alcanzar un objeto fuera de su alcance.
  • Instrucciones de dos pasos: sigue indicaciones que requieren dos acciones, como dejar un objeto en un lugar y luego sentarse junto a la persona adulta.
  • Reconocimiento de colores: identifica al menos un color cuando se le pide señalarlo en su entorno.
  • Manipulación fina de objetos: utiliza las manos para girar manijas, abrir tapas o manipular objetos de forma más precisa.
  • Coordinación motora amplia: puede saltar desde el suelo con ambos pies, fortaleciendo la estabilidad y la confianza en el movimiento.
  • Autonomía en la vestimenta: puede quitarse algunas prendas, como una chaqueta poco ajustada, sin ayuda externa.
  • Lectura de libros: pasa las páginas de un libro una a una mientras se le lee, siguiendo el ritmo de la narración.

Qué hacer si tu hijo aún no alcanza alguno de estos hitos

La variabilidad en el desarrollo es natural y esperada. No todos los niños logran cada hito exactamente en el mismo momento, y eso no implica necesariamente un problema. Si tienes inquietudes sobre lo que tu hijo puede hacer o no puede hacer, es recomendable consultar al pediatra u otro profesional de la salud pediátrica. Ellos pueden realizar una revisión de desarrollo y, si corresponde, completar una evaluación para identificar posibles condiciones médicas o retrasos en el desarrollo y recomendar los pasos a seguir. La detección temprana facilita la intervención y el apoyo adecuado en cada caso.

Vídeo sobre Hitos de la primera infancia: lo que debes saber sobre tu hijo en crecimiento

Bibliografía

Autor

Autor Íñigo Aranda Íñigo Aranda Íñigo Aranda es un apasionado de la divulgación en salud y bienestar. Con experiencia investigando hábitos saludables y tendencias médicas, dedica su tiempo a compartir información clara y práctica.