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Histoplasmosis Ocular Presunta (POHS): Síntomas y Tratamiento

asrs.org

La histoplasmosis es una infección fúngica causada por Histoplasma capsulatum. Este hongo prospera en suelos con altos niveles de excrementos de aves o murciélagos y, cuando se inhalan, puede causar una infección pulmonar. En algunos casos, la infección no se limita a los pulmones y puede camino a otras partes del cuerpo, incluyendo los ojos. El síndrome ocular de histoplasmosis presunto (POHS) es una complicación específica de esta enfermedad que afecta la retina y la coroides, con posibles consecuencias para la visión. Este artículo describe qué es POHS, quiénes tienen mayor riesgo, cuáles son los síntomas, cómo se diagnostica, qué opciones de tratamiento existen, cuál es el pronóstico y qué medidas de vigilancia y adaptación pueden ser útiles en la vida diaria.

Contexto y patogenia de la histoplasmosis

La histoplasmosis se produce por la inhalación de las esporas del hongo Histoplasma capsulatum, que se encuentra con frecuencia en suelos contaminados por excrementos de aves o murciélagos. En determinadas regiones geográficas, especialmente en las áreas cercanas a los ríos Ohio y Mississippi, este hongo es más prevalente y las exposiciones laborales o recreativas pueden aumentar el riesgo de infección pulmonar. Muchas personas que contren la histoplasmosis no presentan síntomas o solo manifiestan signos leves; sin embargo, en otros individuos la infección puede ser más grave o puede diseminarse a otros órganos, incluido el ojo. Aunque la mayoría de las infecciones son asintomáticas, la posibilidad de que el hongo afecte estructuras oculares debe tenerse en cuenta en personas con factores de riesgo o con signos sugestivos durante la valoración oftalmológica.

Definición y alcance de POHS

El Síndrome ocular de histoplasmosis presumido (POHS) es una condición oftalmológica que representa una consecuencia de la histoplasmosis. Este síndrome se verifica cuando la infección hematógena alcanza la parte posterior del ojo, afectando principalmente la retina y la coroides, y puede existir sin que aparezcan síntomas en las fases iniciales. POHS no es simplemente una infección ocular aguda; se trata de una secuela inflamatoria y vascular que puede progresar de forma gradual y, en algunos casos, resultar en alteraciones visuales significativas si no se detecta y maneja adecuadamente.

Impacto potencial en la salud visual

Muchas personas inhalan Histoplasma capsulatum y no desarrollan síntomas o presentan una infección que no compromete la visión. Sin embargo, cuando el hongo llega a la retina y a la coroides, pueden ocurrir cambios que afectan la capacidad visual. Las manifestaciones oculares pueden incluir la formación de vasos sanguíneos anómalos y la aparición de cicatrices, lo que puede interferir con la función visual y con la calidad de la visión.

Factores de riesgo para POHS

  • Vivir en las cuencas del río Ohio o del Mississippi o en áreas geográficas con alta incidencia de histoplasmosis.
  • Manipular aves, como pollos u otros animales que conviven con aves y pueden aportar material contaminado al suelo.
  • Trabajar en granjas o sitios de construcción donde el suelo podría estar contaminado con excrementos de aves o murciélagos.
  • Uso actual o histórico de tabaco u otros signos de exposición que debilitamiento de la salud ocular o general.
  • Debilitamiento del sistema inmunológico, que puede ocurrir por diversas causas, entre ellas enfermedades como la artritis o la esclerosis múltiple.
  • Embarazo y, en general, períodos de menor resistencia inmunitaria durante ciertas fases de la vida.
  • Edad avanzada o infancia, que pueden influir en la susceptibilidad o el curso de las manifestaciones oculares.
  • Uso de ciertos medicamentos que afectan la respuesta inmunitaria, como los inmunosupresores.

Síntomas y causas

Factores desencadenantes y origen de la histoplasmosis ocular

Cuando Histoplasma capsulatum está presente en el suelo, actividades como arar un campo o excavar un hoyo pueden dispersar el hongo en el aire y facilitar su inhalación, con la consiguiente infección pulmonar. También puede ocurrir si se permanece en o cerca de un gallinero. Aunque estas situaciones explican la vía de entrada al cuerpo, las vías precisas por las que el hongo pasa de los pulmones a la parte posterior del ojo no están completamente aclaradas por la investigación. En POHS, la afectación ocular es una complicación de la histoplasmosis que, en muchos casos, se manifiesta como una patología posterior al examen de retina, con cambios en la vascularización y en el tejido afectado.

Manifestaciones clínicas de POHS

En las etapas iniciales, la histoplasmosis ocular puede no presentar síntomas perceptibles. A medida que la enfermedad progresa, pueden aparecer signos en la visión, principalmente relacionados con la vascularización anómala de la retina y la coroides. Los síntomas que pueden notar las personas afectadas incluyen:

  • La percepción de tamaño de objetos que varía entre los ojos, lo que puede indicar desequilibrio visual entre ambos ojos.
  • Inexistencia o presencia de puntos ciegos que alteran el campo visual.
  • Visión borrosa o pérdida de visión sin dolor, especialmente si la afectación es progresiva.
  • Alteración de los colores, que pueden verse menos brillantes o más apagados de lo habitual.
  • Destellos o flickering de la luz, que pueden indicar cambios en la retina o en la histología ocular.
  • Líneas rectas, como las que delimitan carriles en una carretera, que pueden aparecer onduladas o distorsionadas al mirar objetos.

Diagnóstico y pruebas

Evaluación inicial y criterios diagnósticos

El primer paso para confirmar POHS es una evaluación por un oftalmólogo o especialista en retina. Durante la revisión, se presta especial atención a la parte posterior del ojo para identificar indicios de cicatrización o inflamación. Se valoran signos de daño y se evalúa si hay cambios que sugieran una progresión de la afectación ocular.

Procedimientos diagnósticos detallados

Si existen signos que sugieren POHS, se realiza un examen de fondo dilatado para obtener una visión más completa de la retina y la coroides. El oftalmólogo puede emplear las siguientes estrategias para una evaluación más precisa:

  • Observación de vasos sanguíneos anómalos en la retina y la coroides, que pueden indicar actividad patológica.
  • Detección de líquidos o edema en la retina o en la coroides, que señalan inflamación o daño vascular.
  • Identificación de inflamación intraocular o cambios cicatriciales en la retina.
  • Reconocimiento de pequeñas manchas blancas que pueden corresponder a lesiones características de la histoplasmosis ocular.

la prueba de angiografía con fluorosceína puede ser necesaria para confirmar la presencia de neovascularización coroidea (CNV). Este procedimiento consiste en inyectar un tinte especial en una vena. El tinte circula por la sangre y permite visualizar los vasos en el ojo mediante imágenes capturadas por una cámara especial. La CNV aparece como un crecimiento anormal de vasos que puede filtrarse y provocar pérdida de visión si no se trata adecuadamente.

Manejo y tratamiento

Cuándo se necesita tratamiento

No todas las personas con POHS requieren tratamiento inmediato. Si la Histoplasma capsulatum no está afectando la visión o la estructura ocular de forma significativa, es posible que se adopte una actitud de vigilancia y control periódico para detectar cambios tempranos.

Objetivos del tratamiento

El manejo oftalmológico de POHS no suele implicar el uso de antifúngicos sistémicos. Aunque la histoplasmosis es una infección fúngica, la afectación ocular en POHS no se trata como una infección ocular sistémica activa. En cambio, el objetivo principal del tratamiento es prevenir o detener la neovascularización coroidea y proteger la visión.

Opciones terapéuticas para la CNV y el daño ocular

  • Terapia anti-VEGF (factor de crecimiento endotelial vascular). Consiste en inyecciones intravíneas en el ojo afectado para bloquear el desarrollo de vasos sanguíneos anómalos. Este enfoque puede aliviar los síntomas y estabilizar o mejorar la visión, pero suele requerir múltiples inyecciones y un seguimiento regular para evaluar la respuesta.
  • Terapia fotodinámica. Implica la administración de un fármaco sensible a la luz (verteporfin) por vía intravenosa, que se acumula en los vasos anómalos de la retina y la coroides. Luego se aplica un láser de baja potencia para activar el fármaco y destruir la vasculatura patológica, reduciendo el daño asociado a la CNV.

Pronóstico y evolución

Perspectiva para la visión

El tratamiento de POHS puede evitar una mayor pérdida de visión y retrasar el avance de la enfermedad. Sin embargo, no siempre se logra recuperar la visión previamente existente, y algunas personas pueden no recuperar la claridad visual por completo, especialmente si la CNV ha generado cicatrices o daño significativo en la retina.

Riesgo de recurrencia y vigilancia a largo plazo

Incluso tras una respuesta initial positiva al tratamiento, los síntomas de POHS pueden reaparecer en el futuro. En muchos casos, las recurrencias son menos graves que la manifestación inicial, pero pueden requerir intervención adicional. Las personas con sistemas inmunitarios debilitados tienen mayor probabilidad de experimentar recurrencias o un curso más recio de la enfermedad ocular.

Prevención y vigilancia continua

Medidas preventivas para reducir el riesgo de POHS

Resulta imposible evitar por completo la inhalación de Histoplasma capsulatum cuando está presente en el aire, por lo que las medidas preventivas se concentran en reducir exposiciones de alto riesgo. Las siguientes actividades deben considerarse con precaución si existen factores de riesgo:

  • Exploración de cuevas, ya que pueden contener excrementos de murciélagos y presentan mala circulación de aire.
  • Entrada o proximidad a gallineros y áreas con acumulación de excrementos de aves.
  • Trabajar con suelos que podrían estar contaminados por excrementos de aves o murciélagos.

Vigilancia ocular y protección

Aun cuando se haya establecido una vigilancia médica para histoplasmosis, la diseminación al ojo puede ocurrir en ocasiones y, por ello, es fundamental la monitorización regular de la salud ocular. Si se identifica histoplasmosis en los pulmones u otros órganos, la vigilancia oftalmológica periódica puede permitir la detección temprana de signos de POHS y facilitar intervenciones oportunas.

Vida diaria, rehabilitación y adaptación

Cómo vivir con POHS

Para las personas que presentan problemas visuales persistentes, la rehabilitación de baja visión puede ser de gran utilidad. Un profesional en rehabilitación enseña estrategias para moverse con seguridad y mantener la independencia en la vida diaria. Las recomendaciones prácticas pueden incluir:

  • Eliminar o reducir los riesgos de tropiezos y caídas en casa, como eliminar alfombras sueltas, mejorar la iluminación y organizar los espacios para facilitar la movilidad.
  • Adaptar herramientas y entornos para favorecer la lectura y las actividades cotidianas, conservando la autonomía.
  • Informar a familiares y cuidadores sobre las limitaciones visuales para brindar apoyo adecuado.

Impulsores de la salud ocular y general

Además de las intervenciones específicas para POHS, mantener un estado de salud general adecuado puede contribuir al bienestar visual. Esto incluye cumplir con las revisiones médicas periódicas, adherirse a tratamientos para condiciones comorbidas y evitar exposiciones que podrían agravar la salud ocular. La comunicación abierta con el equipo de salud permite ajustar el plan de manejo a la situación individual de cada paciente.

POHS representa una complicación ocular de la histoplasmosis que puede afectar la retina y la coroides, con un curso que varía desde la vigilancia consciente hasta intervenciones que buscan frenar la neovascularización coroidea y preservar la visión. El conocimiento de los factores de riesgo, la realización de diagnósticos tempranos, y el uso adecuado de las estrategias terapéuticas disponibles son fundamentales para optimizar el pronóstico y la calidad de vida de las personas afectadas.

Vídeo sobre Histoplasmosis Ocular Presunta (POHS): Síntomas y Tratamiento

Bibliografía

Autor

Autor Íñigo Aranda Íñigo Aranda Íñigo Aranda es un apasionado de la divulgación en salud y bienestar. Con experiencia investigando hábitos saludables y tendencias médicas, dedica su tiempo a compartir información clara y práctica.