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Hiperoxaluria: exceso de oxalato

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La hiperoxaluria es una condición poco frecuente en la que aumenta la cantidad de oxalato en la orina, favoreciendo la formación de cálculos de oxalato de calcio y la acumulación de cristales en los riñones. Sus causas pueden ser genéticas, relacionadas con el aparato gastrointestinal o debidas a la dieta. Sin tratamiento, puede provocar daño renal progresivo y, en algunos casos, afectar otros tejidos del cuerpo por oxalatos acumulados.

Definición y tipos de hiperoxaluria

La hiperoxaluria se define por la presencia de exceso de oxalato en la orina. Este compuesto puede combinarse con calcio para formar cálculos renales y cristales que dañan la función renal. Existen principalmente tres grandes tipos, cada uno con características y enfoques de manejo distintos.

Hiperoxaluria primaria

Es una enfermedad rara de origen genético que afecta al hígado. Ocurre cuando el hígado no produce suficiente enzima o cuando las enzimas no funcionan correctamente, lo que provoca la sobreproducción de oxalato. Hay tres subtipos dentro de la hiperoxaluria primaria, pero todos comparten la base de una mutación genética que se transmite de los padres.

Hiperoxaluria entérica

Se presenta cuando una condición del tracto gastrointestinal provoca la absorción excesiva de oxalato. Entre las causas se encuentran enfermedades intestinales como la enfermedad de Crohn o la colitis inflamatoria, y situaciones que impiden una absorción adecuada de nutrientes en el intestino delgado. También puede ocurrir tras cirugías como la derivación gástrica (bypass) que alteran la absorción intestinal.

Hiperoxaluria dietética

Ocurre por la ingesta elevada de alimentos ricos en oxalato. Entre los ejemplos de estos alimentos se encuentran espinaca, remolacha, remolacha, avellanas, almendras, chocolate, té y ciertos frutos. En este tipo, el exceso de oxalato llega a la orina principalmente por la cantidad de oxalato que se consume.

Edad de inicio y cuán frecuente es la hiperoxaluria

Cuándo suele comenzar

Los síntomas pueden desarrollarse en cualquier momento desde la primera infancia hasta la adultez. En promedio, los síntomas aparecen alrededor de los 5 años. En la hiperoxaluria primaria, la tendencia es que se presenten cálculos renales en la infancia o adolescencia (generalmente antes de los 20 años). Cuando la hiperoxaluria primaria se manifiesta en recién nacidos, tiende a ser de curso más grave. Se estima que aproximadamente la mitad de los niños con hiperoxaluria primaria desarrollarán fallo renal antes de los 15 años, y alrededor del 80% podría presentar fallo renal antes de los 30 años. En cambio, la hiperoxaluria entérica y la dietética suelen manifestarse en la adultez.

Frecuencia y probabilidad

La hiperoxaluria en general es rara. En los Estados Unidos, se estima que menos de mil personas presentan hiperoxaluria primaria. Las formas entérica y dietética son menos comunes que la primaria, pero siguen siendo poco frecuentes en la población general.

Síntomas y señales

Signos iniciales y manifestaciones comunes

La formación de cálculos renales suele ser el primer indicio. No todas las personas con hiperoxaluria presentan cálculos, pero la presencia de estos es frecuente y puede acompañarse de dolor intenso. Otros signos pueden incluir:

  • Sangre en la orina (hematuria).
  • Infecciones urinarias recurrentes.
  • Retraso del crecimiento o déficits de desarrollo en lactantes.

Síntomas propios de los cálculos renales

Cuando se forman cálculos, pueden presentarse con episodios de dolor intenso en la espalda baja, costado o abdomen inferior. Este dolor puede ser intermitente o persistente, y a menudo se acompaña de:

  • Nauseas y/o vómitos asociados al dolor.
  • Necesidad frecuente de orinar o dolor al orinar.
  • Imposibilidad de orinar o micción en fracciones muy cortas.
  • Fiebre o escalofríos en caso de infección.
  • Orina con mal olor, nublada o roja.

Si un niño presenta dolor intenso o sangrado urinario, debe consultarse al pediatra, ya que podría ser un signo de hiperoxaluria u otra condición renal.

Causas, mecanismos y factores de riesgo

Qué causas la producen

La hiperoxaluria surge cuando hay un exceso de oxalato en la orina que se combina con calcio para formar cálculos y cristales. Las tres vías principales son:

  • Mutación genética (hiperoxaluria primaria).
  • Trastornos intestinales que aumentan la absorción de oxalato (hiperoxaluria entérica).
  • Dieta con alto contenido de oxalato (hiperoxaluria dietética).

Factores de riesgo

  • Historia familiar de hiperoxaluria: tener un padre, madre o hermano con la enfermedad aumenta la probabilidad de heredarla.
  • Presencia de cálculos renales recurrentes o antecedentes de cálculos en la infancia.
  • Historia familiar de cálculos renales o depósitos de calcio en los riñones.

Complicaciones asociadas

La principal complicación es el daño renal progresivo que puede conducir a la insuficiencia renal. Cuando los riñones no pueden eliminar el oxalato de forma adecuada, este se acumula y se deposita en otros tejidos, ocasionando la oxalosis, que puede afectar:

  • Salud ósea y enfermedad ósea.
  • Anemia.
  • Problemas cardíacos y ocular.
  • Afectación del crecimiento y del desarrollo en niños.

Diagnóstico y pruebas

Cómo se llega al diagnóstico

El diagnóstico se apoya en la historia clínica, el examen físico y la revisión de los hábitos dietéticos, junto con pruebas específicas para medir oxalato y evaluar la función renal. Entre las pruebas más habituales se encuentran:

  • Pruebas de orina para medir oxalato y enzimas relevantes en la orina.
  • Análisis de sangre para evaluar la función renal y el nivel de oxalato en sangre.
  • Pruebas de imagen (radiografías, ecografía y/o TC) para detectar cálculos o cristales de oxalato en riñones y tracto urinario.

Si se obtienen cálculos renales, el análisis del cálculo puede indicar su composición y confirmar la presencia de oxalato. En familiares de diagnóstico de hiperoxaluria, se pueden realizar pruebas adicionales para descartar o confirmar la presencia de la mutación genética.

Pruebas complementarias para extender la evaluación

Cuando hay sospecha de afectación de otros tejidos por oxalato, se pueden indicar pruebas adicionales, como:

  • Echocardiografía para buscar depósitos de oxalato en el corazón.
  • Examen ocular para detectar depósitos de oxalato en el ojo.
  • Muestras de médula ósea para comprobar depósitos en los huesos (biopsias de médula ósea).
  • Tomografía computarizada (TC) para detectar depósitos de calcio u oxalato en paredes intestinales, músculos y arterias.

En casos sospechosos principalmente de hiperoxaluria primaria, se puede realizar pruebas genéticas para confirmar la mutación responsable.

Tratamiento y manejo

Objetivo general

El objetivo del tratamiento es reducir el oxalato en el cuerpo y evitar la formación de cristales de calcio oxalato en los riñones y en otros tejidos. Las opciones incluyen fármacos, cambios en el estilo de vida y la dieta, y estrategias para manejar los cálculos renales. La elección del plan depende del tipo de hiperoxaluria, de los síntomas y de la gravedad de la enfermedad.

Medicamentos

  • En la hiperoxaluria primaria, se puede usar dosis farmacológicas de piridoxina (vitamina B6) para reducir los niveles de oxalato, y en ciertos subtipos de PH pueden emplearse diuréticos de tiazida.
  • Para cualquier tipo de hiperoxaluria, pueden indicarse citrato de potasio u ortofosfato con magnesio para evitar la formación de cristales de calcio oxalato.
  • En la hiperoxaluria entérica, a menudo se recomienda la toma de calcio con las comidas para que el calcio se una al oxalato en el intestino y reduzca su absorción.

Estilo de vida y dieta

Cambios en la ingesta de líquidos y en la dieta pueden ayudar a disminuir el oxalato, aunque para la hiperoxaluria primaria, la dieta por sí sola no controla la alteración genética. Las recomendaciones generales incluyen:

  • Aumentar la ingesta de líquidos para lograr una diuresis mayor, con el objetivo de ayudar a eliminar oxalato y prevenir la formación de cálculos.
  • Beber alrededor de 3 litros de agua al día (según indicación médica y tolerancia) para favorecer la eliminación renal de oxalato.
  • Limitar la sal y el azúcar, reducir la ingesta de proteína animal (carne, leche, huevos y pescado) y evitar alimentos ricos en oxalato.
  • Incluir a las comidas calcio para que el calcio se una al oxalato en el intestino y facilite su eliminación por orina y heces.

Gestión de cálculos renales

Si se presentan cálculos renales, pueden seguirse dos rutas según la situación:

  1. Los cálculos pueden egresarse espontáneamente con una mayor ingesta de líquidos y vigilancia médica.
  2. Si los cálculos no pasan, el equipo médico puede considerar su extirpación o tratamiento para facilitar su retirada, tras evaluar la preferencia y la seguridad para el paciente.

Diálisis y trasplante

En casos de hiperoxaluria avanzada que derive en insuficiencia renal, la diálisis puede ayudar a eliminar oxalato cuando los riñones no funcionan adecuadamente. En la hiperoxaluria primaria, puede necesitarse un trasplante de riñón, hígado o una combinación de ambos, según la variante específica de la enfermedad y la gravedad de la afectación hepática y renal.

Pronóstico y curso

Qué esperar a lo largo del tiempo

Si no se trata adecuadamente, la hiperoxaluria puede provocar daño renal progresivo y, en última instancia, fallo renal o incluso la muerte. El grado de severidad y el tipo de hiperoxaluria influyen en el pronóstico. A nivel general:

  • Sin tratamiento, puede haber deterioro renal y necesidad de diálisis o trasplante.
  • La acumulación de oxalato también puede afectar otros tejidos, provocando osteodistrofia, anemia y otros problemas cardíacos u oculares.
  • No existe una cura para la hiperoxaluria primaria; la meta es proteger los riñones y evitar la formación de cálculos y depósitos en tejidos. En las formas entérica y dietética, la mejoría suele lograrse con medicación y cambios en el estilo de vida y la dieta.

Prevención y vigilancia

¿Se puede prevenir?

La hiperoxaluria primaria no se puede prevenir en el sentido estricto de eliminar una predisposición genética, pero sí es posible que las personas con antecedentes familiares se sometan a pruebas de detección para identificar mutaciones y empezar un tratamiento antes de que aparezcan síntomas o daño renal. En las formas entérica y dietética, seguir el plan de tratamiento recomendado puede reducir complicaciones y la posibilidad de daño renal a largo plazo.

Vivir con hiperoxaluria

Cuándo consultar al profesional de la salud

Debe buscar atención médica ante la presencia de signos de cálculos renales o cualquier cambio urinario. Contacte a un profesional si observa alguno de estos signos:

  • Dolor en la parte baja de la espalda, los costados o el abdomen que aparece de forma intensa y prolongada.
  • Sangre en la orina.
  • Dolor o ardor al orinar o necesidad frecuente de orinar, especialmente si se acompaña de fiebre o malestar general.
  • Señales de crecimiento o desarrollo anómalos en niños pequeños.

Consejos prácticos para el día a día

Para manejar la hiperoxaluria de forma eficaz, es crucial adherirse a las indicaciones del equipo de atención médica y mantener hábitos que reduzcan el riesgo de complicaciones. Entre las recomendaciones generales se encuentran:

  • Seguir un plan de hidración adecuada y monitorizar la ingesta de líquidos según la indicación médica.
  • Adoptar una dieta equilibrada con moderación de oxalatos y con una distribución de calcio a lo largo de las comidas para favorecer la unión del oxalato en el intestino.
  • Tomar los medicamentos indicados de forma regular y no suspenderlos sin consultar al profesional.
  • Realizar revisiones periódicas con el urólogo o nefrólogo para monitorizar la función renal, la presencia de cálculos y la posible necesidad de intervenciones.

la hiperoxaluria es una condición compleja con causas variadas y un manejo que se adapta a cada tipo. Con diagnóstico temprano, tratamiento adecuado y vigilancia continua, es posible reducir el riesgo de daño renal y mejorar la calidad de vida de las personas afectadas.

Vídeo sobre Hiperoxaluria: exceso de oxalato

Bibliografía

Autor

Autor Íñigo Aranda Íñigo Aranda Íñigo Aranda es un apasionado de la divulgación en salud y bienestar. Con experiencia investigando hábitos saludables y tendencias médicas, dedica su tiempo a compartir información clara y práctica.