Vidaliax VIDALIAX

Hiperacusia: causas y tratamiento de la hipersensibilidad auditiva

centrocoromina.com

La hiperacusia es un trastorno auditivo poco común en el que los sonidos que la mayoría percibe como normales resultan excesivamente molestos, dolorosos o incluso aterradores para la persona afectada. Este cuadro implica una menor tolerancia al ruido y, a menudo, se acompaña de efectos en la salud mental y las relaciones sociales. Su manejo se centra en reducir los síntomas y enseñar estrategias de afrontamiento, ya que no existe una cura única. La variabilidad de causas y presentación exige una valoración médica individualizada.

Qué es la hiperacusia

La hiperacusia se caracteriza por una percepción sonora desproporcionadamente intensa en comparación con lo que experimenta la mayoría de las personas con audición normal. Muchos sonidos cotidianos pueden resultar insoportables para quien la padece. A continuación se describen ejemplos típicos y cómo puede afectar la vida diaria.

  • Ejemplos comunes: conversaciones entre varias personas, el motor de un coche, el agua corriendo en la pila de la cocina, el funcionamiento de electrodomésticos del hogar, pasar páginas de un libro o periódico, y otros sonidos suaves que normalmente no serían problemáticos.
  • La experiencia puede afectar la salud mental, provocando irritabilidad y ansiedad.
  • Puede impactar el ámbito social: algunas personas con hiperacusia evitan situaciones sociales para disminuir la posibilidad de encontrarse con ruidos intensos.

La hiperacusia suele coexistir, aunque no siempre, con tinnitus y/o pérdida auditiva. El tinnitus es la percepción de zumbidos, silbidos, pitidos o rugidos en el oído. Sin embargo, no todos los casos de hiperacusia presentan tinnitus o pérdida de audición.

Frecuencia y cuánto se sabe sobre su presencia

La magnitud exacta de la hiperacusia sigue siendo desconocida y objeto de investigación. Las estimaciones varían entre grupos poblacionales. En niños y adolescentes, se ha reportado una prevalencia estimada entre 3,2% y 17,1%. En adultos, los rangos observados oscilan entre 8% y 15,2%. Estas cifras reflejan la dificultad de estandarizar criterios de diagnóstico y de screening, así como la variabilidad de la experiencia individual.

La hiperacusia suele acompañarse de otros rasgos o condiciones. En la literatura, se ha señalado que la hiperacusia puede presentarse junto con tinnitus y otras condiciones neurosensoriales, y que una proporción significativa de personas con hiperacusia también puede presentar problemas de salud mental, como ansiedad.

Síntomas y causas

Síntomas

Los síntomas de la hiperacusia pueden variar en intensidad y tipo. En general, los sonidos que para la mayoría de las personas serían moderados o suaves se perciben como incómodos, extremadamente fuertes o incluso dolorosos. En algunas personas, la experiencia del sonido puede ser tan intensa que afecte el equilibrio o se asocie a convulsiones en casos muy poco habituales.

Otros síntomas que pueden acompañar a la hiperacusia incluyen:

  • Tinnitus (ruidos en el oído), que puede coexistir con la hiperacusia o aparecer por separado.
  • Dolor de oído o una sensación de presión en el oído.
  • Sensación de plenitud o presión en el oído, similar a la que se experimenta antes de un cambio de altitud, como en un vuelo.

Estas experiencias pueden repercutir en la salud mental y las relaciones sociales, dando lugar a ansiedad, depresión, problemas de relación y aislamiento social. El estrés, la fatiga o la anticipación de espacios ruidosos pueden intensificar los síntomas.

Causas

Las causas precisas de la hiperacusia no están completamente aclaradas. Se considera que las estructuras cerebrales implicadas en la percepción y procesamiento de los estímulos auditivos pueden interpretar los sonidos como más fuertes de lo habitual. En la hiperacusia, la percepción del sonido puede ser desproporcionada respecto a su frecuencia o intensidad, sin importar si el rango es bajo (sonidos graves como truenos), medio (lenguaje humano) o alto (sirenas, silbidos).

Existen varias teorías que intentan explicar el fenómeno. Algunas de las hipótesis más discutidas son:

  • Daño en algunas estructuras del nervio auditivo, que transmite señales sonoras desde el oído interno hacia el cerebro.
  • Alteraciones en el nervio facial, que controla músculos como el músculo del estribo (estribo), implicado en la modulación de la intensidad del sonido dentro del oído.
  • Disfunción de sistemas de regulación auditiva que modulan la intensidad de los estímulos sonoros, lo que podría amplificar la percepción de sonidos independientes de su frecuencia.

Aunque existen estas ideas, no hay una causa única que explique todos los casos. La hiperacusia es un trastorno que puede aparecer en distintos contextos y a menudo se asocia con otras condiciones o factores que pueden contribuir a su aparición o exacerbación.

Factores que pueden contribuir o estar asociados con la hiperacusia incluyen:

  • Exposición prolongada a ruidos fuertes: Personas expuestas de forma crónica a música alta o entornos ruidosos, como músicos o trabajadores de la construcción, presentan mayor probabilidad de desarrollar hiperacusia.
  • Exposición súbita a ruido intenso: Un sonido repentino y fuerte puede desencadenar la aparición de hiperacusia en algunas personas.
  • La hiperacusia a menudo acompaña a condiciones como tinnitus (en hasta el 86% de las personas) y al síndrome de Williams (hasta un 90% de las personas afectadas).
  • También, aproximadamente la mitad de las personas diagnosticadas con hiperacusia presentan algún trastorno de salud conductual, como ansiedad.

Entre las condiciones que pueden asociarse con la hiperacusia se encuentran:

  • Ansiedad, autismo.
  • Parálisis de Bell y otras condiciones neurológicas.
  • Depresión, síndrome de Williams, dolor crónico, y otras, como Down o trisomía 21.
  • Infecciones del oído (otitis media) y lesiones en la cabeza.
  • Enfermedades como Lyme, enfermedad de Ménière, migrañas y trastornos de estrés postraumático (TEPT).
  • Síndrome de Ramsay Hunt y síndrome de dehiscencia del canal semicircular superior (SCDS).
  • Problemas de la articulación temporomandibular (TMJ) y tinnitus.
  • El desarrollo de hiperacusia puede ocurrir tras una cirugía o como reacción a ciertos fármacos.

Diagnóstico y pruebas

Cómo se diagnostica

Reconocer la hiperacusia puede resultar complejo, ya que no todos los proveedores de atención médica están familiarizados con este trastorno. Es frecuente que se requiera la valoración por un/a otorrinolaringólogo/a y/o un/a audiólogo/a para confirmar el diagnóstico y descartar otras causas.

El proceso diagnóstico suele incluir varias etapas:

  • Historia clínica: se evalúan factores de riesgo, antecedentes de salud mental (ansiedad o depresión), exposición a ruidos excesivos y posibles daños auditivos previos.
  • Examen físico: se busca la presencia de anomalías estructurales en el oído y se evalúa la función de nervios craneales, incluido el nervio facial.
  • Pruebas de audición: se determina el umbral de audición y la capacidad de oír en diferentes frecuencias. También se evalúa el nivel de incomodidad por loudness (LDL), que indica a qué nivel de intensidad se percibe el sonido como desagradable.
  • Cuestionarios: se pueden aplicar cuestionarios para valorar cuán severamente la hiperacusia interfiere con la vida diaria.
  • En algunos casos, se ordenan pruebas de imagen o análisis de laboratorio si se sospecha que la hiperacusia tiene una causa estructural concreta (p. ej., parálisis del nervio facial) o una etiología como la infección por Lyme.

Si se sospecha una causa estructural subyacente, pueden solicitarse pruebas de imagen. Si se sospecha una etiología sistémica o infecciosa, pueden indicarse pruebas de laboratorio. El objetivo es orientar el tratamiento y, cuando sea posible, identificar y tratar la causa subyacente.

Tratamiento y manejo

Enfoques terapéuticos

No existe un tratamiento único estandarizado para la hiperacusia. Las intervenciones se enfocan en dos pilares: reducir la intensidad de los síntomas y enseñar habilidades para gestionar el estrés y la angustia asociados. Las opciones más usadas incluyen:

  • Terapia de sonido: consiste en una exposición gradual y segura a sonidos progresivamente más intensos, con el objetivo de que la tolerancia aumente con el tiempo. Se inicia con estímulos de baja intensidad y se incrementa la exposición de forma controlada durante varias semanas.
  • Terapia cognitivo-conductual (TCC): ayuda a manejar el estrés y las emociones negativas asociadas a los ruidos fuertes. Disminuye el miedo y la ansiedad relacionados con la hiperacusia y ha mostrado aumentar el LDL en personas afectadas.
  • Terapia de reentrenamiento del tinnitus (TRT): tradicionalmente dirigida a tinnitus, también puede emplearse para hiperacusia. Consiste en educación sobre la condición y en sesiones de asesoramiento y terapia de sonido. Con TRT, se utiliza un sonido suave y estable, como un ruido rosa, que genera un entorno sonoro calmante que reduce la molestia de ruidos que de otro modo serían angustiantes.

Otras intervenciones pueden ser consideradas en determinadas circunstancias:

  • Cirugía: en casos de hiperacusia asociada a parálisis del nervio facial, algunos procedimientos intentan reforzar las ventanas redonda y oval, utilizando tejido detrás de la oreja para apoyar los huesecillos del oído. Este enfoque puede mejorar el umbral de incomodidad al ruido en ciertos pacientes.

¿Puede curarse?

No existe una curación única para la hiperacusia. Sin embargo, la evolución puede variar en función de la causa subyacente. En algunos casos, la sintomatología mejora con el tiempo tras la recuperación de la causa, como la curación de una cirugía o la remisión de una enfermedad como la enfermedad de Ménière.

Perspectivas y pronóstico

Qué esperar a lo largo del tiempo

La investigación sobre los efectos a largo plazo de la hiperacusia continúa. Para muchos pacientes, la hiperacusia es una condición crónica que exige manejo continuo a través de terapias y estrategias de apoyo. En otros, la sintomatología puede disminuir cuando se resuelve la causa subyacente o con una intervención eficaz. La respuesta al tratamiento varía entre individuos y depende de factores como la presencia de comorbilidades y la adherencia a las terapias.

Vida diaria y autocuidado

Qué hacer y cuándo acudir al profesional

Muchas personas con hiperacusia comienzan tratando de amortiguar los ruidos con tapones o auriculares. Sin embargo, estas medidas pueden, en algunos casos, empeorar la experiencia una vez que se retiran y, además, el uso constante de protección auditiva puede contribuir al aislamiento social y agravar problemas de salud mental. Por ello, no se debe intentar manejar la hiperacusia de forma aislada o sin supervisión profesional.

Es importante buscar atención médica si se presentan síntomas compatibles con hiperacusia. Un enfoque profesional permite identificar la causa probable, evaluar el impacto en la vida diaria y planificar un tratamiento adecuado. Aunque la identificación de la causa puede requerir tiempo, existen terapias y estrategias efectivas para reducir el malestar y mejorar la calidad de vida.

Preguntas frecuentes

¿Es la hiperacusia una enfermedad mental?

No, la hiperacusia no es una enfermedad mental. Es un trastorno del oído y la percepción auditiva. Sin embargo, está frecuentemente asociado a condiciones de salud mental, como la ansiedad o la depresión. La experiencia de ruidos extremadamente fuertes puede incrementar la ansiedad y promover conductas de evitación social, lo que a su vez puede afectar el bienestar emocional. El manejo adecuado aborda tanto los aspectos auditivos como los componentes psicológicos cuando están presentes.

Vídeo sobre Hiperacusia: causas y tratamiento de la hipersensibilidad auditiva

Bibliografía

Autor

Autor Íñigo Aranda Íñigo Aranda Íñigo Aranda es un apasionado de la divulgación en salud y bienestar. Con experiencia investigando hábitos saludables y tendencias médicas, dedica su tiempo a compartir información clara y práctica.