Vidaliax VIDALIAX

Hernia perineal: Síntomas, Tipos y Reparación

static.elsevier.es

Una hernia perineal es una protrusión de uno o más órganos o tejido a través de un debilitamiento del suelo pélvico. Aunque puede ocurrir tras cirugía pélvica, también puede desarrollarse tras una enfermedad o un traumatismo, e incluso estar presente al nacer en casos congénitos. Aunque es poco frecuente, su manejo adecuado requiere entender sus causas, los factores de riesgo, los signos y los enfoques de diagnóstico y tratamiento. A continuación se presentan de forma clara las ideas clave y las opciones disponibles para su evaluación y manejo.

Qué es una hernia perineal

Significado de cada término

  • Perineal: se refiere a la región del periné, la zona de piel entre el ano y la parte externa de los genitales. En el hombre, corresponde a la región que rodea el escroto; en la mujer, se localiza entre la vulva y el ano.
  • Hernias: ocurren cuando una porción de un órgano o tejido adiposo empuja a través de una zona débil en músculo o fascia. La fascia es un tejido conectivo fibroso que mantiene en su sitio músculos, órganos, nervios, huesos y vasos sanguíneos. Los músculos y la fascia forman parte del sistema musculoesquelético.

Tipologías y clasificación

Acquiridas

Las hernias perineales adquiridas se presentan después de una lesión, una enfermedad o un embarazo. En estos casos, el debilitamiento progresivo del suelo pélvico facilita la protrusión de contenidos abdominales o pélvicos hacia el periné.

Congénitas

Las hernias perineales congénitas están presentes al nacer. Este tipo es muy poco común y se identifica a lo largo de la evaluación clínica temprana o durante investigaciones por otros motivos médicos.

Secundarias

Las hernias perineales secundarias ocurren tras una cirugía. Tras intervenciones pélvicas que requieren incisiones amplias o manipulación extensa de la musculatura pélvica, el debilitamiento de la región puede facilitar la herniación de órganos o tejidos.

Frecuencia y antecedentes poblacionales

Las hernias, en general, son condiciones comunes que pueden afectar a personas de diferentes edades. Entre las hernias más frecuentes se encuentran las inguinales, que permiten que una porción del intestino delgado descienda hacia la región inguinal; estas son las más habituales y se asocian a una probabilidad considerable de desarrollo a lo largo de la vida, especialmente en hombres. En contraste, las hernias perineales son muy raras y se observan en aproximadamente 0,34% a 7% de las personas que se someten a procedimientos quirúrgicos pélvicos. Las mujeres presentan un mayor riesgo relativo de desarrollar esta hernia en comparación con los hombres.

Síntomas y causas

Qué causa una hernia perineal

La hernia perineal se produce cuando hay daño o debilitamiento de los músculos o de la fascia del suelo pélvico, lo que provoca estiramiento o debilitamiento de la zona. Las causas pueden incluir:

  • Lesiones o traumatismos en la región pélvica.
  • Enfermedades o procesos que aumentan la presión dentro del abdomen o pelvis.
  • Embarazo y parto, que pueden endurecer o debilitar la musculatura pélvica.
  • Cirugías pélvicas importantes que requieren incisiones extensas o manipulación de los músculos y tejidos del suelo pélvico.

El suelo pélvico es un conjunto de músculos y estructuras que sostienen varios órganos en la pelvis, incluyendo la vejiga y el recto. También apoya la próstata en los hombres o el útero y la vagina en las mujeres. Tras una cirugía pélvica abierta, que implica cortar o estirar una cantidad significativa de músculo y tejido, la musculatura queda temporal o permanentemente más débil, elevando el riesgo de que un órgano empuje a través de la región debilitada. Estas hernias tienden a aparecer entre seis meses y cinco años después de la cirugía pélvica.

Qué cirugías pueden aumentar el riesgo

La pérdida de soporte en el suelo pélvico que favorece una hernia perineal suele asociarse a ciertos procedimientos cirugía-pélvicas, como:

  • Extirpación abdomino-perineal: tratamiento para cáncer de recto o cáncer anal, que puede realizarse de forma laparoscópica (acceso por varias incisiones pequeñas) o mediante una incisión abdominal abierta. Ambos enfoques elevan el riesgo de hernia perineal.
  • Resección baja anterior (proctectomía): resección de toda o parte del recto afectado por cáncer, realizada a través de una incisión baja en el abdomen; también se utiliza para ciertas enfermedades inflamatorias intestinales.
  • Exenteración pélvica: extirpación del recto y de órganos vecinos como la vejiga, la próstata o el útero; se utiliza en cánceres complejos de recto, próstata en hombres y de útero, cuello uterino, vulva o vagina en mujeres.
  • Prostatectomía: cirugía para el cáncer de próstata que elimina la glándula prostática; puede ser abierta o laparoscópica.

Factores de riesgo

Varios factores se han asociado con un mayor riesgo de desarrollar una hernia perineal:

  • Ser mujer.
  • Tratamientos oncológicos como quimioterapia o radioterapia.
  • Historia de tabaquismo.
  • Histerectomía realizada previamente.
  • Presencia de tumores rectales o cáncer en la región pélvica.
  • Uso de fármacos inmunosupresores.

Órganos que pueden verse afectados

Después de un trauma o de una intervención quirúrgica, una o más estructuras de la cavidad abdominal o pélvica pueden desplazarse hacia el suelo pélvico y protruir a través de la región perineal. Entre los órganos involucrados con mayor frecuencia se encuentran:

  • Vejiga.
  • Intestino grueso (colon y recto).
  • Omento (capa de grasa que recubre a los intestinos, hígado y estómago).
  • Intestino delgado.
  • Útero (en la mujer).

Síntomas asociados

La mayoría de las personas con hernia perineal no presenta síntomas perceptibles, pero otras pueden experimentar molestias o dolor al sentarse. Los signos y síntomas que pueden asociarse a esta condición incluyen:

  • Dificultad para orinar o defecar.
  • Sensación de tirantez o molestia al estar de pie.
  • Obstrucción intestinal, ya sea de intestino delgado o grueso.
  • Hinchazón o edema en una de las nalgas.

Diagnóstico y pruebas

Cómo se llega al diagnóstico

La exploración clínica puede permitir al profesional de la salud palpar o visualizar el saco herniario protruyente. Para confirmar la hernia y evaluar su extensión, pueden emplearse estudios de imagen como tomografía computarizada (TC) o resonancia magnética (RM). Estos métodos ayudan a delinear la anatomía pélvica, la localización de la protrusión y las estructuras afectadas, lo que es fundamental para planificar la reparación quirúrgica.

Tratamiento y manejo

Enfoque terapéutico

El tratamiento de una hernia perineal es mayoritariamente quirúrgico, con el objetivo de devolver el órgano o tejido protruyente a su posición normal y reforzar la región debilitada para impedir recurrencias. El procedimiento típico consiste en:

  • Recolocar el tejido prolapsado en su emplazamiento anatómico.
  • Asociar cierres de la fascia o de la musculatura debilitada mediante suturas adecuadas.
  • Durante la reparación, se puede emplear malla sintética o construir un flap muscular para proporcionar un soporte adicional a la pelvis y mejorar la estabilidad de los órganos.

Opciones quirúrgicas

Las técnicas disponibles para la reparación de una hernia perineal incluyen varias modalidades, cada una con indicaciones y ventajas específicas:

  • Laparoscopía: cirugía mínimamente invasiva que utiliza un laparoscopio y varias incisiones pequeñas para realizar la reparación.
  • Cirugía robótica: combinación de laparoscopia con un sistema robótico para aumentar la precisión y versatilidad de la reparación.
  • Transabdominal: abordaje a través de una incisión en la región abdominal, para alcanzar el sitio herniario desde dentro de la cavidad.
  • Transperineal: abordaje a través de una pequeña incisión en el periné, directo sobre el saco herniario.

Perspectiva y pronóstico

La reparación quirúrgica de una hernia perineal suele ser exitosa y, en muchos casos, permite recuperar la función normal sin recurrencias. El plan de tratamiento y la elección de la técnica dependen de la anatomía específica, de la magnitud de la debilidad y de las condiciones generales del paciente. Es fundamental seguir las indicaciones posoperatorias para reducir el riesgo de complicaciones y favorecer una recuperación adecuada.

Prevención y cuidados

La fortalecimiento del suelo pélvico mediante ejercicios de Kegel puede contribuir a reducir el riesgo de desarrollar una hernia perineal o a mantener la integridad de la musculatura pélvica. Es importante destacar que las intervenciones quirúrgicas que pueden causar una hernia perineal secundaria son necesarias desde el punto de vista médico y, a menudo, salvan vidas en el contexto de enfermedades graves. Tras cualquier cirugía, es crucial seguir las recomendaciones del especialista sobre la reanudación de actividades y la evitación de esfuerzos excesivos durante la fase de recuperación, ya que estas medidas pueden disminuir las probabilidades de complicaciones o recurrencias.

Vivir con una hernia perineal

Cuándo consultar al médico

Es esencial acudir a consulta médica si se presentan signos o síntomas como los siguientes:

  • Una protuberancia o bulto visible en la zona del perineo o las nalgas.
  • Cambios en la micción o en la función intestinal.
  • Dolor o molestia al sentarse o al estar de pie.

Preguntas útiles para el médico

Al conversar con el profesional de la salud, puede resultar útil plantear preguntas como:

  • ¿Qué causó la hernia perineal?
  • Qué tratamiento quirúrgico recomiendan?
  • Qué medidas puedo tomar para prevenir futuras hernias?
  • Qué signos de complicaciones debo vigilar?

Vídeo sobre Hernia perineal: Síntomas, Tipos y Reparación

Bibliografía

Autor

Autor Íñigo Aranda Íñigo Aranda Íñigo Aranda es un apasionado de la divulgación en salud y bienestar. Con experiencia investigando hábitos saludables y tendencias médicas, dedica su tiempo a compartir información clara y práctica.