Hemorroides: Signos y tratamiento
Las hemorroides son venas inflamadas que se agrandan dentro del canal anal o alrededor del mismo. Pueden causar dolor, molestias y sangrado, y a veces presentar picor o irritación. Aunque son comunes, su aparición está relacionada con factores como la edad, el estreñimiento y otros hábitos. Este texto ofrece una visión clara y rigurosa sobre qué son, los distintos tipos, los síntomas, causas, diagnóstico, opciones de tratamiento, medidas de prevención y aspectos prácticos de vivir con ellas.
Qué son las hemorroides
Las hemorroides consisten en venas inflamadas o agrandadas que se desarrollan en dos ubicaciones principales: dentro del recto (hemorroides internas) o debajo de la piel que rodea el ano (hemorroides externas). Estas venas pueden volverse sensibles, hinchadas o sangrar. Aunque todas las personas nacen con hemorroides, generalmente no causan molestias hasta que se hinchan o enlargan. La incidencia de molestias relacionadas con hemorroides varía y se estima que alrededor de 1 de cada 20 personas experimenta hemorroides que producen síntomas significativos. Son más frecuentes a medida que se envejece y pueden afectar a personas de cualquier edad, raza o grupo étnico.
Clasificación de las hemorroides
Hemorroides internas
Las hemorroides internas se forman dentro del canal rectal. Por lo general, pueden provocar sangrado, pero habitualmente no causan dolor, a menos que se prolapsen o prolapsen hacia fuera del ano.
Hemorroides externas
- Se desarrollan bajo la piel alrededor del ano.
- Con frecuencia provocan picor, irritación y dolor, y pueden sentirse como bultos duros al tacto.
- A veces sangran al limpiarse después de defecar.
Prolapso de hemorroides internas
Las hemorroides internas pueden prolapsar, es decir, salir parcialmente o por completo del canal anal y quedar visibles fuera del ano. En estos casos pueden sangrar y ocasionar dolor.
Hemorroides trombosadas
Una hemorroide externa puede desarrollar un coágulo de sangre, lo que se conoce como trombosis. Este fenómeno suele generar dolor intenso y la formación de un bulto de color púrpura, azul o morado fuera del ano. La trombosis tiende a ser más dolorosa que otras presentaciones y puede requerir atención médica para aliviar el malestar.
Síntomas y causas
Señales y síntomas
La manifestación de las hemorroides varía según el tipo:
- Hemorroides internas: a menudo no causan dolor; pueden presentar sangrado brillante de color rojo vivo en el papel higiénico, en las heces o en la taza del inodoro. Si una hemorroide interna prolapsa, puede ser posible introducirla suavemente de vuelta.
- Hemorroides externas: suelen ser más notorias porque se ubican fuera del ano. Los signos y síntomas pueden incluir picor o irritación alrededor del ano, bultos duros que duelen o se sienten sensibles, dolor al sentarse y sangrado al limpiarse.
- Una hemorroide trombosada comparte síntomas de inflamación y dolor, pero con mayor intensidad y aparición súbita.
¿Cómo se ven?
El aspecto de las hemorroides varía según su tipo. Las hemorroides internas no suelen verse a menos que prolapsen a través del ano. Un prolapso puede verse como un pequeño bulto alrededor del ano que, a veces, se puede empujar suavemente de vuelta hacia su interior. Las hemorroides externas no trombosadas suelen tener el color de la piel y son blandas al tacto, sin poder reintroduirse. Las externas trombosadas pueden aparecer azules o moradas y ser más duras y dolorosas. Es importante recordar que no todos los bultos alrededor del ano son hemorroides, por lo que ante cualquier duda es fundamental consultar a un profesional de la salud para obtener un diagnóstico adecuado.
Qué las causa
Las hemorroides resultan de un aumento de la presión en las venas del ano y el recto, así como de movimientos intestinales irregulares que irritan y dilatan estas venas. Diversos factores pueden contribuir:
- Esfuerzo al defecar o empujar con fuerza para evacuar heces.
- Forzar esfuerzos al levantar objetos pesados o practicar levantamiento de pesas.
- Pasar mucho tiempo sentado en el inodoro.
- Estreñimiento crónico o diarrea.
- Dieta baja en fibra.
- Embarazo.
- Sobrepeso u obesidad.
- Actividad anal o relaciones sexuales anales.
Complicaciones posibles
En general, las hemorroides son incómodas y dolorosas, pero no suelen dar problemas graves. En casos poco frecuentes pueden presentarse:
- Anemia por sangrado crónico.
- Coágulos de sangre en hemorroides externas (trombosis).
- Infección.
- Puntos de piel excedentes cerca del ano, conocidos como etapas de piel.
- Hemorroides prolapsadas con compromiso del flujo sanguíneo (hemorroides estranguladas).
Diagnóstico y pruebas
Cómo se diagnostican
El diagnóstico de las hemorroides se establece principalmente a partir de los síntomas y de un examen físico. En la exploración externa puede identificarse una hemorroide externa o un hemorroidaje prolapsado. Es posible que el profesional de la salud realice una evaluación adicional para confirmar la causa de los síntomas y descartar otras condiciones.
Pruebas diagnósticas
- Examen rectal digital: se introduce un dedo con guante lubricado para palpar venas inflamadas o anormalidades en el canal anal.
- Ano-scopia: se utiliza un tubo corto y iluminado para observar el interior cercano al ano y la piel que recubre el canal anal.
- Sigmoidoscopia: un tubo iluminado con una cámara permite ver la parte baja del colon y el recto. Puede ser flexible o rígido, con distintas modalidades en función de la necesidad clínica.
Estas pruebas pueden resultar incómodas, pero por lo general no son dolorosas. Su realización suele hacerse en el consultorio del profesional de la salud. La sigmoidoscopia puede realizarse en un centro ambulatorio con o sin anestesia leve; el objetivo es confirmar el diagnóstico y descartar otras afecciones.
Manejo y tratamiento
Tratamiento en casa
Las hemorroides de menor tamaño tienden a mejorar con ajustes simples en la dieta y los hábitos intestinales. Los síntomas, como dolor o sangrado, pueden durar una semana o un poco más. Las medidas siguientes pueden ayudar a aliviar las molestias:
- Aplicar medicamentos de venta libre que contengan lidocaína, hamamelis o hidrocortisona en el área afectada para reducir el dolor y la irritación.
- Aumentar la ingesta de agua para facilitar la hidratación de las heces.
- Incrementar la cantidad de fibra en la dieta o usar suplementos de fibra para ablandar las heces y facilitar su paso.
- Tomar un baño tibio de asiento de 10 a 20 minutos al día para aliviar la incomodidad.
- Uso de laxantes según indicación médica para suavizar las heces y reducir el esfuerzo durante la defecación.
- Tomar medicamentos antiinflamatorios no esteroideos (AINES) para dolor e inflamación, si no hay contraindicaciones.
- Usar papel higiénico con lubricante o toallitas húmedas para limpiar suavemente, o mojar una tela con agua para evitar irritación.
Tratamiento por profesionales de la salud
Debe consultar al profesional si los síntomas empeoran, interfieren con la vida diaria o el sueño, o si no mejora tras una semana de cuidado en casa. Las opciones de tratamiento que puede emplear un profesional incluyen:
- Ligadura con banda elástica ( Rubber band ligation ): se coloca una banda diminuta alrededor de la base de la hemorroide para cortar su suministro de sangre, provocando que se encoga y caiga.
- Electrocoagulación: se aplica una corriente eléctrica para interrumpir el flujo sanguíneo hacia la hemorroide.
- Coagulación por infrarrojos: se emite calor desde una pequeña sonda para eliminar la hemorroide.
- Escleroterapia: se inyecta una sustancia química en la vena hinchada para destruir el tejido de la hemorroide.
Tratamientos quirúrgicos
Cuando las hemorroides son grandes, prolapsan de forma persistente o no responden a tratamientos menos invasivos, pueden considerarse enfoques quirúrgicos, tales como:
- Hemorroidectomía: la cirugía para eliminar hemorroides grandes externas o internas prolapsadas.
- Derretado transanal de las hemorroides (THD): las hemorroides internas se sujetan y se reducen mediante suturas para retraerlas dentro del recto.
- Grapado de hemorroides: un instrumento de grapado elimina una hemorroide interna o reduce un prolapsado interno sujetándolo de nuevo dentro del ano.
Prevención
Cómo reducir el riesgo de hemorroides
Las hemorroides son comunes y no siempre se pueden prevenir por completo. No obstante, estas medidas pueden disminuir la probabilidad de desarrollar heces duras y constipación, que contribuyen a su aparición:
- No permanecer sentado demasiado tiempo y no realizar esfuerzos excesivos al defecar.
- Ir al baño cuando sientas la necesidad; evitar posponerlo.
- Beber abundante agua a lo largo del día.
- Mantener las heces blandas y formadas aumentando la ingesta de fibra (frutas, verduras, cereales integrales) o mediante suplementos; generalmente se recomiendan entre 25 y 38 gramos de fibra para la mayoría de adultos.
- Mantenerse activo para favorecer el tránsito intestinal regular.
- Utilizar laxantes o soluciones de enema solo según indicación del profesional de la salud; un uso excesivo puede dificultar la regulación normal de la evacuación.
Vivir con hemorroides
Cuándo consultar a un profesional de la salud
La mayoría de los síntomas de las hemorroides mejoran en una semana con tratamiento domiciliario. Debes consultar a un profesional si presentas:
- Dolor abdominal, dolor que no cede o incremente.
- Constipación o diarrea crónica.
- Fiebre y escalofríos.
- Náuseas o vómitos.
- Sangrado rectal severo y dolor intenso.
Otros trastornos gastrointestinales pueden provocar sangrado rectal y síntomas similares a las hemorroides. Debido a la posibilidad de condiciones potencialmente graves, es importante consultar ante la presencia de estos signos.
Qué preguntas hacer a tu profesional de la salud
- ¿Por qué se desarrollaron mis hemorroides?
- ¿Cuál es el mejor tratamiento para mí en este momento?
- ¿Qué cambios de estilo de vida pueden ayudar a prevenir recurrencias?
- ¿Cuándo debería esperar mejoría de los síntomas?
- ¿Qué señales deben alertarme de complicaciones?
Otras preguntas frecuentes
Diferencias entre hemorroides y fisuras anales
Las hemorroides y las fisuras anales pueden generar síntomas similares como picor, dolor y sangrado. Las hemorroides son venas inflamadas, mientras que una fisura anal es una desinserción o desgarro en la mucosa del canal anal. Ambos procesos pueden estar relacionados con movimientos intestinales irregulares o esfuerzos excesivos, y un profesional de la salud puede confirmar el origen mediante exploración física y, si es necesario, pruebas complementarias.
Vídeo sobre Hemorroides: Signos y tratamiento
Bibliografía
Autor
Íñigo Aranda
Íñigo Aranda es un apasionado de la divulgación en salud y bienestar.
Con experiencia investigando hábitos saludables y tendencias médicas, dedica su tiempo a compartir información clara y práctica.