Hemorragia interna
El sangrado interno es la salida de sangre dentro del cuerpo debido a la rotura de vasos sanguíneos. A diferencia del sangrado externo, no se ve a simple vista y puede ocurrir en casi cualquier lugar del organismo. Su curso puede ser desde leve hasta potencialmente mortal, y a veces se presenta de forma abrupta o progresiva. En este texto se describen qué es, sus tipos, síntomas, causas, diagnóstico, manejo y pronóstico, para comprender cuándo buscar atención médica.
Qué es el sangrado interno
Sangrado interno (hemorragia) se refiere a la pérdida de sangre dentro de cavidades, tejidos u órganos sin que exista una herida externa evidente. No toda hemorragia interna es igual: su gravedad depende de la cantidad de sangre perdida, de la ubicación y de la rapidez con la que se produce el sangrado.
Existen dos grandes categorías de sangrado interno: visible y no visible. En la primera, la sangre puede ser detectable por signos externos o por sangre que emerge por un orificio. En la segunda, la sangre permanece dentro del cuerpo y puede presentarse solo mediante síntomas o hallazgos en pruebas médicas.
Tipos de sangrado interno
Sangrado interno visible
El tipo más común de sangrado interno que se puede observar es un moretón o contusión, que resulta de la acumulación de sangre bajo la piel debido a vasos dañados. Aunque la sangre se acumula, no necesariamente hay una hemorragia externa si la piel no se rompe.
Algunas situaciones pueden hacer que el sangrado interno se vuelva visible al exterior a través de un orificio u otra vía. Por ejemplo:
- Daño gastrointestinal: sangrado que sale por el ano o sangre en las heces (hematoquecia o rectorragia).
- Trauma craneal: sangrado por las orejas o la nariz tras una lesión en la cabeza.
- Daño en el esófago, estómago o duodeno: vómito con sangre o materia que parece sangre.
- Daño pulmonar: expectoración de sangre al toser.
- Daños del tracto urinario: sangre en la orina (hematuria).
- Daños del aparato reproductor: sangrado anormal en mujeres (útero, cuello uterino o vagina) o sangre en el semen en hombres (hematospermia).
Sangrado interno no visible
Puede ocurrir sin signos externos evidentes. En estos casos, la persona suele experimentar síntomas que dependen de la ubicación y de la magnitud de la pérdida sanguínea, así como del estado general de salud. Entre los más comunes se encuentran:
- Pérdida de energía y debilidad
- Mareo o sensación de desmayo
- Dolor o malestar en la región afectada
- Dolor de cabeza intenso o confusión si hay sangrado en el cráneo
- Disminución de la presión arterial y dificultad para respirar si la pérdida es significativa
Síntomas y causas
Síntomas del sangrado interno
La forma en que se manifiesta el sangrado interno varía según la localización y la magnitud de la pérdida de sangre. En términos de clasificación de volumen, se describe una pérdida de sangre de diferentes niveles que se relacionan con la aparición de síntomas:
- Clase I de hemorragia: pérdida de hasta ≤15% del volumen sanguíneo total. Generalmente puede no haber síntomas perceptibles.
- Clase II de hemorragia: pérdida de 15% a 30% del volumen sanguíneo. Los signos iniciales pueden incluir:
- Mareos o aturdimiento
- Fatiga y debilidad
- Náuseas y vómitos
- Disnea o respiración acelerada
- Aumento de la frecuencia cardíaca
- Con pérdidas mayores de 30% del volumen sanguíneo, surgen síntomas más graves y pueden aparecer complicaciones serias, como:
- Confusión o alteración del estado mental
- Convulsiones
- Pérdida de conciencia
- Choque hipovolémico
Si alguien presenta cualquiera de estos síntomas, es crucial buscar atención médica inmediata llamando a emergencias o dirigiéndose a urgencias.
Síntomas específicos por área afectada
Los síntomas pueden ser diferentes según la región del cuerpo afectada por el sangrado. Algunos ejemplos:
- Cabeza: dolor de cabeza intenso súbito, problemas de visión, confusión o debilidad en un lado del cuerpo.
- Pecho: dificultad para respirar, dolor en el pecho, sangre al toser.
- Abdomen: hinchazón, sensación de plenitud, moretones en el abdomen, sangre en vómitos, orina o heces.
- Huesos, articulaciones y músculos: moretones, hinchazón y dolor; en algunos casos, síndrome compartimental como emergencia médica.
Ante cualquiera de estos síntomas, se debe llamar a emergencias o acudir a un servicio de urgencias de inmediato.
Causas del sangrado interno
Condiciones gastrointestinales
Varias condiciones del tracto gastrointestinal pueden generar sangrado. Entre las más relevantes se incluyen:
- Esofagitis
- Atenuación de la mucosa gástrica o gastritis
- Enfermedad de úlcera péptica
- Enfermedad de Crohn
- Pólipos en el colon
- Colonitis o inflamación intestinal
- Cáncer gastrointestinal
Rupturas de aneurismas
Un aneurisma es una protusión o abultamiento en la pared de una arteria. Los aneurismas pueden ocurrir en cualquier arteria, pero son más comunes en el cerebro o en la aorta (torácica o abdominal). Cuando un aneurisma se rompe, puede causar un sangrado interno severo.
Causas específicas en mujeres
En el sexo femenino, ciertas condiciones pueden provocar sangrado interno, entre ellas:
- «Ruptura de quiste ovárico»
- Embarazo ectópico
- Hemorragia posparto (PPH)
Otras causas relevantes
Además de las condiciones anteriores, existen otras causas posibles de sangrado interno, entre las cuales se encuentran:
- Hemorroides: venas hinchadas en el canal anal y recto que pueden provocar sangrado rectal.
- Fracturas óseas: la rotura de huesos grandes como el fémur o la pelvis puede dañar vasos sanguíneos y provocar sangrado interno.
- Sangrado tras cirugía: en ciertos casos, el sangrado puede continuar después de cerrar una incisión quirúrgica y requerir manejo adicional.
- Fiebres hemorrágicas virales (VHFs): grupo de infecciones virales que pueden causar sangrado descontrolado (entre ellas algunas enfermedades virales graves).
Factores de riesgo
Cada causa potencial tiene sus propias condiciones que aumentan la probabilidad de sangrado interno. Entre los factores generales, destacan:
- Trastornos de la coagulación: enfermedades de la sangre que dificultan detener el sangrado, como la hemofilia, que elevan el riesgo de sangrado severo.
- Medicamentos anticoagulantes o antiplaquetarios y/o dosis altas de antiinflamatorios no esteroideos (NSAIDs): estos fármacos pueden aumentar la probabilidad de sangrado si se rompe un vaso.
- Factores que favorecen la formación de aneurismas, como el tabaquismo y la presión arterial elevada, que incrementan el riesgo de ruptura.
Complicaciones del sangrado interno
Las complicaciones se deben a la reducción del flujo sanguíneo y del oxígeno que llegan a los órganos. Entre las posibles consecuencias se incluyen:
- Insuficiencia orgánica por falta de oxígeno en los tejidos
- Estado de coma o alteraciones neurológicas graves
- Muerte si no se trata a tiempo
- En sangrado en el cráneo, posibles problemas neurológicos y cognitivos a largo plazo
- Vasoespasmos cerebrales tras hemorragias subaracnoideas, lo que puede provocar un accidente cerebrovascular en semanas siguientes
- Re-sangrado y complicaciones relacionadas con la hospitalización, como trombosis venosa profunda (TVP) e infecciones
Diagnóstico y pruebas
Cómo diagnostican el sangrado interno
El diagnóstico implica localizar la sangre y determinar su causa. Para ello, los profesionales de la salud emplean una combinación de métodos:
- Examen físico y revisión de antecedentes médicos
- Pruebas de laboratorio para evaluar el estado de la sangre y la función de los órganos
- Imágenes médicas (como resonancia magnética, tomografía computarizada, ultrasonido) para identificar la ubicación del sangrado y su etiología
Manejo y tratamiento
En qué consiste el tratamiento
El manejo del sangrado interno depende de su causa y de qué tan grave sea. Si existe una condición subyacente identificada, como un problema gastrointestinal específico, se ajusta el plan de tratamiento acorde a ello. En casos en que la causa no está clara o el sangrado es severo, se requiere atención hospitalaria para descubrir la fuente y aplicar las medidas adecuadas. Las intervenciones pueden incluir:
- Cirugía para detener la hemorragia o reparar daños estructurales
- Inyecciones de vitamina K para facilitar la detención de la sangre cuando corresponde
- Fluidos intravenosos para mantener la presión sanguínea y la perfusión
- Transfusiones de sangre u componentes sanguíneos cuando es necesario para reemplazar pérdidas
¿Se cura solo el sangrado interno?
En sitios de sangrado menor y sin presencia de un trastorno de la coagulación o uso de anticoagulantes, algunos sangrados pueden resolverse por sí solos. Aun así, ante signos de sangrado interno (por ejemplo, sangre en las heces o en la orina) y sin una causa conocida, es aconsejable consultar a un profesional de la salud para descartar complicaciones y confirmar que no exista una razón subyacente que requiera tratamiento.
Los sangrados de moderada a severa necesidad atención médica inmediata en un hospital. Retrasar la evaluación y el tratamiento puede ser potencialmente mortal.
Perspectiva y pronóstico
El pronóstico depende en gran medida de la gravedad del sangrado y de qué tan rápido se identifica y trata la causa subyacente. En general, cuanto antes se reciba atención médica para un sangrado moderado o severo, mejores son las posibilidades de recuperación y menor el riesgo de complicaciones graves. La detección oportuna y la intervención adecuada reducen significativamente la probabilidad de daño a órganos y de desenlaces adversos.
Vídeo sobre Hemorragia interna
Bibliografía
Autor
Íñigo Aranda
Íñigo Aranda es un apasionado de la divulgación en salud y bienestar.
Con experiencia investigando hábitos saludables y tendencias médicas, dedica su tiempo a compartir información clara y práctica.