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Hemodiálisis: qué es, tipos y procedimiento

niddk.nih.gov

La hemodiálisis es un tratamiento de reemplazo renal que sustituye la función de los riñones cuando ya no pueden filtrarlo adecuadamente. A través de una máquina y un dializador (riñón artificial), la sangre se limpia de desechos y de exceso de líquido. Este artículo explica qué es la hemodiálisis, cómo funciona, los tipos disponibles, el acceso al torrente sanguíneo, ajustes dietéticos previos, posibles efectos y complicaciones, y qué esperar en la vida diaria.

Qué es la hemodiálisis

La hemodiálisis es una modalidad de diálisis, un procedimiento para eliminar sustancias tóxicas y exceso de agua de la sangre cuando los riñones ya no cumplen su función. Durante el proceso, la sangre sale del cuerpo, pasa por un dializador o riñón artificial donde se filtra, y luego regresa al cuerpo ya limpia. Los principales desechos que se eliminan son el nitrógeno derivado de la descomposición de proteínas (urea), la creatinina muscular y los ácidos que se acumulan cuando la filtración renal es deficiente.

Cómo funciona la hemodiálisis

El corazón de la diálisis es el dializador, que contiene una serie de diminutos tubos o fibras por donde circula la sangre. En su interior, la sangre circula y el dializado (solución de diálisis) la rodea. El dializado es una solución compuesta por agua, sales y electrolitos. A través de una membrana semipermeable, los desechos y el exceso de agua pasan de la sangre hacia el dializado y, finalmente, este dializado cargado de desecho se desecha. La sangre filtrada regresa al cuerpo, mientras la solución de diálisis se elimina del sistema. Este proceso se repite durante la sesión, con control continuo de la presión arterial y otros parámetros por la máquina para mantener la seguridad del paciente.

Tipos principales de hemodiálisis

Hemodiálisis en centro (in-center)

En este modo, se acude a una instalación especializada donde profesionales de salud capacitados supervisan la sesión. Una enfermera o técnico de hemodiálisis realiza el procedimiento. La mayoría de las personas realizan esta modalidad al menos tres veces por semana, y cada sesión suele durar entre tres y cuatro horas.

Hemodiálisis en casa (home hemodialysis)

La hemodiálisis domiciliaria se realiza en el hogar del paciente. Durante varias semanas o meses, el equipo de atención médica enseña a la persona a realizar la diálisis y a resolver problemas que puedan surgir. Luego, la persona lleva a cabo la sesión con su propio horario.

  • Hemodiálisis domiciliaria convencional: tres sesiones por semana, cada una de 3 a 4 horas.
  • Hemodiálisis domiciliaria corta diaria: procedimientos más breves, de aproximadamente unas 2 horas, entre 5 y 7 días a la semana.
  • Hemodiálisis nocturna domiciliaria: durante la noche, 4 a 6 días por semana, con sesiones de 6 a 8 horas cada una. Al dedicar más horas semanales a la diálisis, se eliminan más desechos de la sangre.

Quién es el candidato adecuado para la hemodiálisis

La necesidad de hemodiálisis aparece ante enfermedad renal en estadio avanzado, enfermedad renal terminal o fallo renal. También puede indicarse mientras se espera un trasplante de riñón. La decisión sobre iniciar la hemodiálisis depende de la función renal, de los síntomas, de los resultados de laboratorio y de la preferencia del paciente, siempre en consulta con el equipo de atención médica.

Qué sucede si no se inicia o se decide suspender la hemodiálisis

Si se elige no empezar o interrumpir la hemodiálisis, se acumulan toxinas en la sangre (uremia) y la función renal continúa empeorando. El fallo renal es potencialmente mortal si no se trata. La decisión es personal y debe discutirse en profundidad con el médico y la familia para valorar opciones, riesgos y preferencias de atención al final de la vida.

Frecuencia y uso de la hemodiálisis

La hemodiálisis es la forma más habitual de diálisis. Aproximadamente el 90% de las personas que necesitan diálisis reciben hemodiálisis. La preferencia por esta modalidad se debe a su amplio acceso, a la experiencia clínica y a la posibilidad de realizarla en un centro o en casa, según las circunstancias y la disponibilidad.

Detalles del tratamiento

Qué ocurre antes de la sesión de hemodiálisis

La preparación para la primera sesión puede requerir semanas o incluso meses. Si la diálisis se realiza en casa, el equipo médico enseña al paciente a realizar el procedimiento y a manejar problemas comunes. Un paso clave es la creación de un acceso sanguíneo estable para permitir la entrada y salida de sangre durante la diálisis. Las opciones habituales son:

  • Fístula arteriovenosa (AV fistula): conexión quirúrgica entre una arteria y una vena de la extremidad, que facilita un flujo sanguíneo adecuado para la diálisis.
  • Graft AV (AV graft): si la vasculatura de la extremidad no permite una fístula directa, se utiliza un conducto blando o injerto para unir arteria y vena.

Estos procedimientos buscan que la sangre pueda moverse de forma rápida y estable durante la sesión de diálisis. En algunas situaciones, puede ser necesario colocar un catéter venoso temporal en una pierna, tórax o cuello para el acceso inmediato, especialmente si se requiere iniciar la diálisis con rapidez. El equipo enseña también cómo cuidar la fístula o el injerto para prevenir infecciones. Signos de infección pueden incluir dolor, sensibilidad, hinchazón o cambios de color, fiebre y malestar general.

Hábitos de cuidado y prevención de infecciones

Proteger el acceso de diálisis es crucial. Algunas recomendaciones para reducir el riesgo de infecciones y complicaciones son:

  • Evitar dormir sobre el área de acceso.
  • No usar joyas ni prendas ajustadas que compriman el acceso.
  • Evitar colocar bolsos o correas que compriman la zona de acceso.
  • No realizar toma de presión arterial ni extracción de sangre en el brazo con el acceso.
  • Informar de cualquier dolor, enrojecimiento, fiebre o inflamación al equipo de diálisis de inmediato.

¿Necesito cambiar mi dieta antes de empezar la hemodiálisis?

La alimentación influye en la eficacia de la diálisis y en cómo se siente la persona. Un dietista renal ajustará una dieta específica para la hemodiálisis, con énfasis en moderar ciertos nutrientes y líquidos para reducir la carga de desechos y la retención de líquidos. En particular, se recomienda limitar:

  • Potasio: un exceso puede inducir taquicardia o ritmo cardíaco irregular. Ejemplos de alimentos ricos en potasio incluyen plátanos, aguacates y frutos secos.
  • Fósforo: demasiado fósforo puede debilitar los huesos y provocar picazón en la piel. Fuentes ricas en fósforo incluyen productos lácteos, pollo, pavo, hot dogs y chili enlatado.
  • Sodio: un exceso puede hacer que se retenga más líquido. Fuentes y bebidas con alto sodio incluyen jugos de verduras, bebidas deportivas, comidas rápidas y condimentos salados.

Qué ocurre durante la sesión de hemodiálisis

Durante la sesión, el personal coloca dos agujas en el acceso de la extremidad: una para sacar sangre y otra para devolverla tras la filtración. En general, se usan agujas de aproximadamente 15 o 16 gauge (diámetro externo de ~1,8 mm para 15 gauge y ~1,65 mm para 16 gauge). Un conjunto de tubos suaves conecta las agujas con la máquina de diálisis. En caso de diálisis en casa, si la formación y la supervisión son adecuadas, el paciente puede introducir las agujas por sí mismo.

La máquina de diálisis extrae la sangre a través de una aguja y la empuja a través del dializador, donde se separan desechos y exceso de líquido para que pasen a la solución de diálisis. La sangre filtrada se devuelve al cuerpo por la segunda aguja. Durante el proceso, la máquina supervisa la presión arterial y puede ajustar la velocidad del flujo sanguíneo para mantener la seguridad y la eficacia de la sesión.

¿Duele la diálisis?

Puede haber una leve pinchadura cuando la aguja penetra la fístula o el injerto, pero el procedimiento en sí no suele causar dolor significativo.

¿Por qué la sesión tarda tanto?

Los riñones sanos trabajan sin descanso para filtrar la sangre, incluso durante el sueño. Aunque hay avances, la hemodiálisis no puede replicar por completo la consistencia y eficiencia de un riñón sano. Los riñones sanos filtran aproximadamente unos 150 litros de sangre en un día, mientras que la diálisis tiene una capacidad de filtración considerablemente menor; por eso las sesiones suelen durar entre tres y cuatro horas.

Qué ocurre después de la hemodiálisis

Al finalizar la sesión, se retiran las agujas y se cierran y cuidan las áreas de acceso. Muchas personas retoman sus actividades cotidianas, pero es común sentirse cansado o desorientado en las horas siguientes. Con frecuencia, la experiencia mejora con sesiones más frecuentes, según lo indique el equipo tratante. Es importante reportar cualquier malestar persistente para ajustar el plan de tratamiento.

Ventajas y riesgos

Ventajas de la hemodiálisis

  • Elimina desechos y exceso de agua de la sangre, sustituyendo la función que ya no realizan los riñones.
  • Proporciona un marco de tratamiento regular que, en la mayoría de los casos, se realiza tres veces por semana, con horarios que permiten planificación personal y laboral.
  • Con opciones domiciliarias, puede adaptarse a la rutina de vida, y en el modo nocturno, se mantiene una mayor regularidad en la vida diaria.

Complicaciones y riesgos potenciales

  • Problemas en el acceso de diálisis, como infecciones o formación de tejido cicatricial que puede provocar obstrucciones.
  • Coágulos sanguíneos en la fístula o injerto, que pueden dificultar la diálisis. Generalmente se resuelven mediante procedimientos minimamente invasivos; en casos raros puede requerir cirugía.
  • Posibles desconexiones o desenlaces del equipo de diálisis, que activan alarmas de seguridad y detienen el flujo para evitar pérdidas de sangre.

Efectos secundarios comunes

  • Hipotensión (presión arterial baja)
  • Náuseas y vómitos
  • Mareos o aturdimiento
  • Síncope
  • Pecho doloroso
  • Dolor de espalda
  • Dolores de cabeza
  • Picor en la piel (prurito)
  • Calambres musculares
  • Síndrome de piernas inquietas

Supervivencia y pronóstico

Entre quienes reciben hemodiálisis, la esperanza de vida promedio suele situarse entre cinco y diez años, aunque existen casos de personas que viven con diálisis durante más de dos décadas con una calidad de vida razonable. Es posible que algunas personas muestren mejoría en su energía y bienestar si se mantiene un plan de diálisis adecuado y un manejo integral de la salud.

Recuperación y perspectivas a largo plazo

Tiempo de recuperación y adaptación

La mayor parte de las personas empieza a sentirse mejor unas semanas después de iniciar la hemodiálisis. Si persisten malestares o cansancio, es importante consultar al equipo tratante para ajustar la dosis, el horario o el tipo de diálisis, o para tratar complicaciones asociadas.

Incorporación al trabajo y vida diaria

En trabajos de oficina o tareas de baja demanda física, muchas personas pueden regresar al trabajo una o dos semanas después de iniciar la diálisis o una vez que se sientan más adaptadas. En trabajos físicamente exigentes, podría ser recomendable buscar opciones laborales que reduzcan la carga física o ajustar el horario para proteger la energía diaria.

Cuándo contactar al médico

  • Sí se presentan signos de presión arterial baja, como mareos, desmayos o deshidratación.
  • Náuseas o vómitos persistentes.
  • Signos de infección en el acceso o en la piel circundante.
  • Dolor abdominal intenso o sensación de inflamación significativa.
  • Una protuberancia o bulto en el abdomen que podría sugerir una hernia.

Preguntas frecuentes

¿Cuál es la diferencia entre diálisis y hemodiálisis?

La diálisis es un término general que describe el proceso de eliminar desechos de la sangre cuando los riñones ya no funcionan adecuadamente. La hemodiálisis es una de las modalidades de diálisis, donde la sangre sale del cuerpo, se filtra a través de un dializador y se devuelve al cuerpo ya limpia. Existen, además, otras formas de diálisis como la diálisis peritoneal.

¿Qué diferencia hay entre hemodiálisis y diálisis peritoneal?

En la hemodiálisis, la sangre sale del cuerpo y pasa por una máquina que la filtra mediante un dializador. La sangre filtrada vuelve al cuerpo a través del segundo acceso. En la diálisis peritoneal, se coloca un catéter en la cavidad abdominal y se introduce una solución de diálisis en el peritoneo, donde las toxinas y el exceso de líquido se absorben. Después de un periodo de tiempo (habitualmente 60–90 minutos), la solución se drena junto con los desechos y el líquido acumulado en una bolsa limpia. Cada modalidad tiene indicaciones, ventajas y desafíos propios, y la elección depende de la condición clínica y las preferencias del paciente.

Vídeo sobre Hemodiálisis: qué es, tipos y procedimiento

Bibliografía

Autor

Autor Íñigo Aranda Íñigo Aranda Íñigo Aranda es un apasionado de la divulgación en salud y bienestar. Con experiencia investigando hábitos saludables y tendencias médicas, dedica su tiempo a compartir información clara y práctica.